¿Pueden ser víctimas los militares y los guerrilleros?

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

​En un momento de polarización, esta síntesis serena de los principios, definiciones y normas del derecho internacional y nacional sobre víctimas y victimarios bastaría para zanjar una polémica inconducente y dañina.

Mario Madrid Malo Garizábal*

Tan antigua como la humanidad

La palabra víctima tiene origen religioso. En el culto de los romanos las víctimas eran tanto los animales destinados al sacrificio como aquellos que se inmolaban sobre el altar.

En la lengua española, desde hace mucho tiempo, el derecho penal usa ese término para referirse al sujeto pasivo de la conducta punible: a la persona que es titular del bien jurídico lesionado o puesto en peligro por la acción o la omisión del agente o autor del hecho. Los penalistas hablan del iter victimae (itinerario victimal) para aludir al camino que sigue la víctima hasta ser victimizada.

La victimización apareció con el primer acto de fuerza injusta: con la primera transgresión de ese deber de comportamiento fraterno recordado por el Artículo 1° de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La literatura religiosa hebrea simbolizó el acometimiento primordial con el mítico asesinato de Abel a manos de Caín, su hermano. Y en numerosas reliquias del arte antiguo pueden apreciarse los gravísimos daños causados en personas indefensas por procesos de represión ilegal y contiendas bélicas


Marcha en homenaje a las víctimas del conflicto
armado en la ciudad de Bogotá.
Foto: Diana Correa

Las víctimas según el derecho internacional

En el ordenamiento supraestatal existe hoy, aunque todavía está en ciernes, el derecho victimal: un conjunto de principios y normas cuya finalidad es reconocer y garantizar los derechos de las víctimas de delitos graves para el derecho internacional. Estos delitos pueden ser:

- Hechos constitutivos de violaciones de los derechos humanos (incluyendo los crímenes de lesa humanidad: el asesinato, el exterminio y otras acciones violentas consumadas dentro de un ataque generalizado o sistemático contra cierta población).

- Hechos constitutivos de crímenes de guerra, también conocidos como infracciones graves del derecho internacional humanitario.

Las violaciones de los derechos humanos solo pueden ser cometidas por servidores públicos, o por individuos de estatus particular que actúan bajo la instigación o con la complicidad de las autoridades.

La comisión de los crímenes de guerra corresponde en forma exclusiva a personas que dentro de cualquier conflicto armado participan de modo activo o directo en las hostilidades (miembros de fuerzas armadas estatales o de grupos armados organizados).

Según los principios de Naciones Unidas sobre derechos victimales, deben ser vistas como víctimas las personas que hayan sufrido daños individuales o colectivos a consecuencia de delitos graves conforme al derecho internacional (entre otros, genocidio, ejecución extrajudicial, tortura, esclavitud, desaparición forzada, violencia sexual, homicidio fuera de combate, toma de rehenes, ataque indiscriminado, desplazamiento forzado y reclutamiento infantil).

Puede ser víctima no solo la persona directamente afectada por el comportamiento criminal, sino sus familiares, las personas a su cargo y aun los terceros cuyos derechos resultaron quebrantados mientras la protegían, defendían o socorrían.

¿Quiénes son las víctimas en Colombia?

Las violaciones de los derechos humanos solo pueden ser cometidas por servidores públicos.

El concepto internacional de víctima ha sido defectuosamente incorporado a la legislación colombiana por el artículo 3° de la Ley 1448 de 2011, que niega condición victimal a las personas indirectamente afectadas por el conflicto armado. Con ello se desconocen obligaciones de protección impuestas a la República de Colombia por normas de jerarquía constitucional y convencional.

Es a todas luces incompatible con dichas normas el exigir, en materia de reconocimiento jurídico del carácter de víctima, una relación de causalidad directa entre el fenómeno de guerra y el hecho lesivo.

Para ganar la condición de víctima no es necesario ser inculpable o inocente. Aun los más perversos criminales pueden convertirse en destinatarios de actos de victimización. En un contexto de violencia generalizada y conflicto armado como el de Colombia es posible que algunos individuos tengan el doble rol de victimario y victimizado.

Dentro de una espiral de fuerza bruta ocurre, en no pocas ocasiones, que el dolor padecido y la sed de venganza convierta en desalmados agresores a personas en cuyas vidas no hubo antes pulsiones destructivas.

Se equivocan quienes afirman que ni los miembros de la fuerza pública ni los miembros de grupos armados ilegales pueden ser considerados como víctimas. Unos y otros tendrán el estatus victimal si contra ellos se perpetraron, ya en desarrollo del conflicto bélico, ya como consecuencia próxima o remota del mismo, conductas prohibidas por la preceptiva internacional.

No es posible negar la condición de víctima ni al militar que la guerrilla tomó y usó como rehén, ni al guerrillero que padeció tortura o ejecución extrajudicial a manos de agentes del Estado.

En este orden de razonamientos, en nuestro país debe ser reconocido como víctima primaria del conflicto armado todo militar, policía, guerrillero, paramilitar o no combatiente cuyos derechos fueron vulnerados o amenazados por cualquiera de los delitos contra personas y bienes protegidos por el derecho internacional humanitario, conductas punibles tipificadas en el Titulo II del Libro II (Parte Especial) del Código Penal (entre ellas el homicidio en persona protegida, el acceso carnal violento en persona protegida, la perfidia, los actos de terrorismo, la toma de rehenes, la detención ilegal, las represalias, los atentados a la subsistencia y el reclutamiento ilícito).


Familiares de Falsos Positivos rinden homenaje a
sus víctimas en Belén, Cauca.
Foto: Esperanza próxima

Por la verdad, la justicia y la reparación

De acuerdo con los principios de la ONU, toda víctima es titular de tres derechos: el derecho a la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparación. Estos bienes jurídicos son atributos fundamentales de quien los porta, y se caracterizan por su inalienabilidad y su inviolabilidad, de modo que en caso alguno su contenido esencial podrá ser objeto de suspensión o derogación.

Son derechos humanos que el Estado tiene la obligación de respetar y hacer efectivos en todo tiempo y lugar, aun en aquellas circunstancias extremas que justifican la excepcionalidad.

  • El derecho a la verdad se lesiona cuando el Estado niega la existencia de los crímenes cometidos, tolera que el olvido caiga sobre ellos, o favorece el tráfico de tesis orientadas a justificarlos, excusarlos, minimizarlos o disimularlos.
  • El derecho a la justicia se viola cuando el Estado permite que los responsables de dichos crímenes sean beneficiados por la impunidad, ya dejándolos sustraerse de la investigación y el juzgamiento, ya sancionándolos con lenidad o extrema indulgencia.
  • El derecho a la reparación se vulnera cuando el Estado impide a las víctimas de los mencionados crímenes reclamar y obtener las prestaciones de restitución, indemnización y satisfacción que los victimarios están obligados a cumplir en su favor.

El primer paso para reconocer a las víctimas sus derechos es determinar quiénes fueron los victimarios. Estos suelen ser clasificados en dos grupos:

  1. El primero de ellos es el de los perpetradores primarios, directos o materiales: los individuos a quienes puede tenerse, siguiendo las reglas del derecho penal, como autores inmediatos o mediatos, coautores, determinadores o cómplices de las conductas lesivas.
  2. El segundo es el de los perpetradores secundarios o indirectos: los individuos que en el campo económico o político se beneficiaron de los crímenes cometidos por otros.
No es posible negar la condición de víctima ni al militar que la guerrilla tomó y usó como rehén, ni al guerrillero que padeció tortura o ejecución extrajudicial a manos de agentes del Estado.

En el caso colombiano los perpetradores primarios no solo han sido miembros de los grupos armados fuera de la ley (guerrilleros y paramilitares), sino agentes del Estado. Entre estos últimos hay tanto integrantes de las Fuerzas Militares y del cuerpo nacional de Policía como servidores públicos no uniformados (ministros, gobernadores, alcaldes, congresistas, diputados y concejales, para solo referirme a algunos de ellos).

En los procesos de paz toda víctima debe ser tratada con humanidad y respeto de su dignidad y de sus derechos humanos. Es preciso, por consiguiente, que quienes tienen a su cargo los procedimientos administrativos y judiciales establecidos para dar efectividad a los derechos de las víctimas se esfuercen, en todo momento, por lograr que tales actuaciones no den lugar ni a revictimización ni a nuevos episodios traumáticos.

Sin verdad, justicia y reparación para las víctimas la paz no pasará de ser un espejismo. El camino que lleva a la concordia y a la reconciliación nacional, dos bienes superiores cuyo feliz hallazgo robustece la democracia, pasa, necesariamente, por dar a quienes afrontaron el mal de cerca (la guerra sin contenciones, el terrorismo de subversión o el terrorismo de normalización) cuanto les pertenece y corresponde en el campo de la exigibilidad.

Reconocer a las víctimas sus derechos es el único medio de liquidar el pasado inicuo e ingrato. Hannah Arendt observó que las cosas negativas del ayer “cuelgan, como la espada de Damocles, sobre cada nueva generación”.

Solo venciendo ahora la mentira y la injusticia será posible que nuestros niños y jóvenes se vean libres de un peso tan formidable. Para romper definitivamente con el pasado Colombia necesita que se reconozca el sufrimiento, que el crimen no quede sin proporcional sanción y que el resarcimiento del agravio sea rápido, adecuado y efectivo.

 

* Profesor distinguido de la Escuela Superior de Administración Pública
@marioenelblog

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Comentarios  

Guillermo A.Mora Ca
0 # DonGuillermo A.Mora Ca 12-08-2014 22:26
que nos quede perfectamente claro: "Solo venciendo ahora la mentira y la injusticia será posible que nuestros niños y jóvenes se vean libres de un peso tan formidable. Para romper definitivamente con el pasado Colombia necesita que se reconozca el sufrimiento, que el crimen no quede sin proporcional sanción y que el resarcimiento del agravio sea rápido, adecuado y efectivo"
No otra cosa decía yo a mis amigos, que me tachaban de "enemigo de la paz"
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daniela pineda
0 # no repetir la misma historiadaniela pineda 05-10-2014 08:37
En Colombia muchos de los delitos que son aplicados a las víctimas son respaldados por servidores públicos, que tienen el poder de mandar actuar y después tapar las cosas con excusas para ser impune por medio de su influencia en la política, esto sucede mas que todo en las campañas políticas en dónde ellos provocan ciertos daños para poder beneficiarse de eso y surgir políticamente frente a la sociedad,siendo que a ellos no les importa que unos estén muriendo solo por la cervica de lograr sus objetivos.

En algunos casos no se aplican los derechos a la verdad por que se les niega el hecho de lo ocurrido por medio de excusas que terminan beneficiando con impunidad a los actores haciendo imposible la reparación, esto se ve con los desplazados que son víctimas del conflicto armado, en donde se ve ese doble rol que se nombra en el artículo.
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Laura Vanessa Ospina
0 # EL GRAN VICTIMARIOLaura Vanessa Ospina 10-10-2014 15:30
Se ve como el concepto de víctima se amolda a los intereses individuales del Estado. Sin embargo los militares y los guerrilleros son víctimas en todo sentido. Son víctimas del rechazo, víctimas de la injusticia, de la falta de oportunidades y de respuestas.

No culpo a ningún grupo al margen de ley por su accionar, ya que cuando tu propio país te da la espalda, solo que el camino de la ilegalidad.

Pienso que el Estado no las considera víctimas, porque al hacerlo mostraría debilidad frente a su accionar mismo, mostraría que puede ser flexible y desarraigado a sus intereses personales, y de este modo estaría expuesto a dar más respuestas de las que no tienen solución, nos haría ver abiertamente su incompetencia. El hecho de aceptar como víctima a los militares y a los guerrilleros, significa aceptar como victimario al Estado.
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