Lo bueno y lo malo del acuerdo de desvinculación de menores de las FARC

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Guerrilleros del Frente 36 de las FARC en Antioquia.

Carolina NietoAunque tiene varios puntos positivos, el acuerdo firmado en mayo pasado tiene  fallas importantes y dejó abiertas varias preguntas que deben resolverse para lograr que el proceso tenga éxito.

Carolina Nieto*

Lo bueno del acuerdo

El pasado 15 de mayo el gobierno y las FARC acordaron la desvinculación de menores de quince años que estén en las filas de esta guerrilla. Además pactaron el diseño de un plan para la desvinculación progresiva de los demás menores de edad que actualmente hacen parte de las FARC, así como un programa de atención integral para los niños, niñas y adolescentes (NNA) involucrados.

El acuerdo construyó confianza en la mesa de negociación y anticipó el interés de las partes en el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo. Igualmente, el pacto tiene fines humanitarios y fue de aplicación anticipada es decir, no esperó la firma final para su ejecución, como ha ocurrido con los acuerdos sobre minas antipersonales, la liberación de prisioneros y la ubicación de personas desaparecidas, inhumadas y no identificadas.

Lo más importante del acuerdo radica en permitir una nueva ruta de atención especial y diferenciada para los menores víctimas de las FARC, que haría posible reconocer sus especificidades poblacionales y territoriales.

En segundo lugar, el acuerdo considera el proceso de desvinculación dentro del contexto de una desmovilización masiva. El nuevo protocolo se construyó sobre el supuesto de una desmovilización colectiva y una reintegración comunitaria, a diferencia del programa existente, que se diseñó para restablecer el derecho individual de los menores de edad durante el conflicto.

En tercer lugar el gobierno y las FARC reconocen la condición de víctimas de los menores, y esto se fundamental porque implica dar prioridad a los procesos de atención y reintegración y al ajuste de la legislación vigente en materia de víctimas. Además, exige al Estado cumplir su obligación de garantizar el carácter humanitario de las medidas pactadas.

El acuerdo plantea un proceso de desvinculación progresiva, o sea que la salida de todos los menores se producirá en varias fases. Finalmente, los firmantes incluyeron a los menores que, según las FARC, han llevado a cabo “labores de inteligencia” para las Fuerzas Militares; estos NNA fueron entregados por la guerrilla al Comité Internacional de la Cruz Roja y luego pasaron al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Los desaciertos

Sede del ICBF regional Cauca.
Sede del ICBF regional Cauca.
Foto: Fernando Sotelo Castro

A pesar de lo anterior el acuerdo tiene varias fallas que deben ser corregidas para lograr su eficaz ejecución.

La deficiencia principal consiste en que el acuerdo se suscribió sin conocer las cifras reales de menores vinculados a las FARC. Pastor Alape dijo que había un “aproximado de veinte a veinticinco menores de quince años” que serían entregados en la primera etapa del proceso. Sin embargo no se sabe con certeza, o no se ha dicho públicamente, el número total de NNA que actualmente se encuentran vinculados con esta organización guerrillera. Es posible que los integrantes de la mesa de negociación ya conozcan esta cifra, pero las estimaciones al respecto varían considerablemente.

Tampoco se sabe con exactitud cuántos NNA son milicianos de las FARC. Estos no se incluyeron en el acuerdo, pues hay problemas para identificarlos. Y sin embargo son ellos quienes tienen más peligro de volver a ser reclutados por otros grupos armados.

El acuerdo se suscribió sin conocer las cifras reales de menores vinculados a las FARC. 

Sin las cifras definitivas de menores reclutados y desvinculados es probable que el programa de atención diseñado para ellos tenga un alcance muy limitado, pues las actividades de protección y rehabilitación de estos menores son relativamente costosas. Y en todo caso la ejecución del acuerdo exige tener claridad sobre el tamaño de la población beneficiaria para poder adoptar los instrumentos necesarios así como los mecanismos de  seguimiento y control del programa.

Las cifras son también indispensables  para determinar el alcance de los esfuerzos en las regiones,  pues el programa pondrá a prueba la capacidad de las autoridades locales para brindar atención humanitaria y para coordinar las acciones de las entidades que se involucren.

La falta de conocimiento no debería llevar a la repetición de los errores cometidos durante el proceso de desmovilización de los paramilitares, cuando no se conoció con exactitud la cantidad de menores reclutados. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), sólo 913 menores fueron entregados por las AUC al ICBF en el marco del proceso de desmovilización, desarme y reintegración (DDR) del que hicieron parte. Para esta entidad esa cifra es solo el 10 por ciento del número real de menores vinculados. Igualmente, señaló que muchos menores fueron desvinculados de las AUC de manera “informal, sin recibir ningún tipo de apoyo institucional”.

Por otra parte, aunque la nueva ruta de atención es adecuada para poblaciones específicas, el enfoque de reintegración comunitario puede ser riesgoso. Es importante evaluar en vada caso el riesgo del entorno receptor para que primen el interés del menor y la garantía de sus derechos fundamentales. Esta evaluación debe tener en cuenta la persistencia del conflicto y la presencia de otros grupos armados con interés y posibilidad de victimizar de nuevo a los menores. También importa evitar por todos los medios que estos NNA acaben  involucrados en situaciones de violencia intrafamiliar, abuso o trabajo forzado.

En este sentido, resulta inconveniente que no se haya incluido al ICBF de forma explícita en el acuerdo, a pesar de que este tiene a su cargo el actual programa de atención a menores víctimas y es la única entidad nacional con competencia en el tema. Desdeñar la experiencia del Instituto implica limitar la cobertura o eficacia del programa, especialmente porque el ICBF tiene una red de prestación de servicios robusta y de alcance nacional que coordina la acción de otras entidades. Esto es importante sobre todo si se tiene en cuenta que la inclusión de otras entidades puede causar una colisión de competencias.

Es preocupante que detrás del acuerdo se hayan dado presiones para excluir al ICBF.  Podría ser que algunas ONG y organismos multilaterales estén interesados en hacer parte del proceso aunque no tengan suficiente experiencia en el contexto colombiano. También es probable que las FARC hayan puesto la condición de que el ICBF no hiciera parte de la ejecución del programa para que organismos internacionales, en quienes tienen mayor confianza, se hagan cargo de ellos.

Las preguntas

Niños de Bojayá en el departamento del Chocó.
Niños de Bojayá en el departamento del Chocó.
Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica

El acuerdo deja abiertas varias preguntas.

En primer lugar: ¿qué significa el indulto para los NNA desvinculados? El acuerdo señaló que “a los menores de edad de 14 a 18 años se les aplicará el beneficio del indulto por rebelión y delitos conexos cuando no haya impedimento en las leyes colombianas”.

El indulto es el perdón total o parcial de penas ya impuestas. En este sentido cabe suponer que estos menores serán juzgados inicialmente dentro del actual Sistema de Responsabilidad Penal de Adolescentes y que recibirán una condena por sus delitos, pues sin condena no pueden ser objeto de indulto. Este sería un camino rápido para la desvinculación de los menores, considerando que se trata de un proceso humanitario.

El éxito del acuerdo dependerá en gran medida de la disposición y flexibilidad de las partes para cumplir los compromisos acordados. 

También es posible que tras la firma del Acuerdo Final, en el marco del proceso de DDR, las partes acuerden algún tipo de amnistía que beneficie a los NNA y los exima de toda responsabilidad penal.

Por otra parte queda abierta la pregunta de si los miembros de las FARC que fueron reclutados como menores de edad y ahora son adultos serán objeto de reparación. En principio cabe afirmar que así será porque según el artículo 3 de la Ley 1448 de 2011, estos NNA son víctimas de “infracciones al DIH o a las normas internacionales de DD. HH., ocurridas con ocasión del conflicto armado interno”. Bajo estas circunstancias, el Estado colombiano tendría que prepararse para enfrentar las posibles reclamaciones al respecto.

Las posibles salidas

Este acuerdo será un referente para la política nacional de atención a víctimas menores de edad, ya que ellos son sujetos de especial protección constitucional, y tendrá efectos sobre la ejecución de programas para esta población.

Por eso es importante que el ICBF haga parte del proceso de desvinculación. Si bien es de esperar que el acuerdo obligue a la institución a duplicar sus esfuerzos, esta entidad puede liderar acciones de coordinación interinstitucional con entidades como la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas u otros organismos internacionales interesados.

Por otra parte es fundamental que los esfuerzos de desvinculación estén guiados por procesos de reintegración y resocialización que ya hayan probado su efectividad para lograr el tránsito exitoso de los menores a la vida civil. Estos procesos deben proteger a los menores de nuevas victimizaciones por parte de otros grupos armados dedicados a actividades de crimen organizado.

El éxito del acuerdo dependerá en gran medida de la disposición y flexibilidad de las partes para cumplir los compromisos acordados. Su impacto positivo en un escenario de posconflicto dependerá de la posibilidad que los menores tengan de reconstruir su vida en entornos sin violencia.

 

* Investigadora de Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC)

 

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Comentarios  

AdriRuiz
0 # FelicitacionesAdriRuiz 01-07-2016 11:26
Gracias por su opinión informada..muy grave que el ente rector de la respuesta del estado a los niños y niñas colombianos este fuera y prevalezcan supuestas ONGs en la atención y restablecimient o.....

Organizaciones de desarrollo internacional VS.fortalecimie nto institucional nacional.. muy preocupante..

@civisol
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