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Los Tres Caínes: apología de los señores de la guerra

(Tiempo estimado: 3 - 5 minutos)

Maria Uribe 3 caines logo

Mara Victoria Uribe foto

Hubiera podido denunciar la degradación del paramilitarismo, pero optó por todo lo contrario, presentar al gran criminal como un héroe digno de ocupar la mente de millones de colombianos durante los mejores horarios. 

María Victoria Uribe*

La fascinación por los grandes criminales

Ante todo quiero aclarar que no soy televidente asidua de los canales RCN y CARACOL, así como tampoco lo soy de las telenovelas que estos canales emiten y con las cuales se drogan tantos colombianos.

El canal de televisión RCN ha lanzado una nueva serie con el título de Los Tres Caínes, en medio de la lucha por el rating que caracteriza a estos dos canales de la televisión nacional. Intrigada por las protestas que la serie televisiva incitó entre directivos y estudiantes de la Universidad de Antioquia, me puse en la tarea de mirar algunos capítulos disponibles en internet.

La serie tiene un tufillo de contenido histórico, según lo que puedan entender por historia sus creadores, que no son historiadores. Sus contenidos resultan contradictorios: por un lado, se reconstituye la vida de grandes criminales —  mediante la creación de personajes que, a juzgar por el rating, fascinan a la audiencia — mientras que, por otro lado, la serie es promovida con supuestos fines pedagógicos, dizque para que la historia no se repita y para que los colombianos conozcamos lo que nos ha sucedido.

Ante tal contradicción resulta inevitable hacer, al menos, dos preguntas y una aseveración:

la primera pregunta sería: ¿qué aprenden de veras sobre la historia reciente del país los colombianos y las colombianas que siguen como adictos estas series, donde los personajes son capos del narcotráfico como Pablo Escobar o paramilitares como los hermanos Castaño? 
La segunda pregunta podría formularse así: ¿qué pueden sentir las víctimas, impactadas por la violencia desatada por estos señores y cuyas heridas siguen abiertas, pues aún somos un país en guerra? 
La tercera no es una pregunta, sino un triste señalamiento, ya que la telenovela replica el estereotipo que convierte a quienes luchan contra la violencia en incitadores de la insurgencia. Me refiero a su constante alusión a sociólogos, antropólogos, periodistas y demás trabajadores sociales como supuestos instrumentos de la subversión, alusión que puede convertirlos en víctimas potenciales de la demencia criminal tan contagiosa en este país.
Una historia coja y parcial

Con respecto a la primera pregunta, el televidente es testigo pasivo cada noche de una violencia desmedida que vale porque sí, donde solo aparecen los perpetradores y sus secuaces, donde solo vemos señores de la guerra que deciden quién vive y quién muere.

Una forma maniquea de reconstruir la historia de una guerra que ha dejado preocupantes secuelas de dolor y de incertidumbre. En pantalla, vemos unos personajes semi–barbados, vestidos con uniformes militares camuflados, muy malhablados y toscos, pero que siempre andan armados.

El problema radica en que, hasta ahora en la serie, estos señores no tienen una contraparte creíble. Sus antagonistas son personas pasivas y desdibujadas. Evidentemente para los guionistas y para los creadores de la serie, los únicos personajes realmente importantes son los hermanos Castaño Gil.

Entonces ¿dónde quedan las ruinas de la memoria que el ángel de la historia va dejando a su paso? ¿Por qué no aparecen las personas que han sido aplastadas por estos asesinos y cuyos cuerpos intentan descansar en fosas comunes o en el fondo de los ríos?

Señores libretistas: si van a contar la historia del paramilitarismo, al menos tómense la molestia de contarla completa. En resumen, los televidentes aprenden que la violencia da plata, que asesinar da prestigio y estatus, y que matar y contramatar puede convertir al asesino en figura política.

Entre vampiros y Judas

Con respecto a la segunda pregunta, llama la atención que los reyes protagónicos de la serie sean los asesinos y no se dé la menor importancia a los personajes antagónicos, que efectivamente existieron y dieron su vida por impedir que esta situación siguiera adelante. Es decir, los verdaderos héroes brillan por su ausencia.  Queridos escritores de la televisión colombiana: nunca olviden que tras un vampiro, siempre debe existir un Van Helsing, porque así es la vida.

Finalmente, cómo es posible que en un país como Colombia — harto de la guerra y que intenta desesperadamente pasar la página para convertirse en un país en paz — todavía existan canales de televisión capaces de hacer la apología de la violencia, de la impunidad, del sinsentido de la muerte para ganarse las treinta monedas de oro de Judas, que ahora llaman rating.

 

*   Antropóloga, profesora de la Universidad del Rosario.

 

Comentarios   

+2 # Lucia 18-03-2013 22:18
Esa y otras series de moda, que tampoco veo son una caja de resonancia y desarrollo de lo que han dicho políticos de ultraderecha, innombrables , sobre la izquierda para justificar su cruzada de exterminio sobre esta. Toda esa cuestión sobre todas las formas o combinación de la lucha, que se ha demonizado pero que es normal y es usada por ellos de forma permanente, burda e inmisericorde precisamente con esa serie, intentando poner otro sentido a la historia y culminar el genocidio, es la solución final y lucen así :-*
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-9 # joralbus 19-03-2013 00:04
El directo responsable de todo lo ocurrido en Colombia, no fue otro que los Gobiernos anteriores que permitieron que la guerrilla tomara posicion en todo el Pais, fuimos objeto de secuestros, muertes, y. La imposibilidad de viajar en libertad por las vias de nuestro pais, parece que ya se olvido ese pasaje. El Ejercito nunca estubo presente para protejer la integridad de los Coloombianos, asi se formo el paramilitarusmo , los Colombianos de bien de esa epoca no les quedo otro recurso que defenderse de estas amenazas permanentes de la guerrilla, repito Donde estubo el Gobierno para defendernos, donde estubo el estado, y peor aun una vez desalojados los grupos guerrileros, llegaron kos desmanes de los paras, el Estado tampoco tomo medidas. Lo hizo muy tarde y esto trajo como consecuencia lo que ya conocemos. Los Colombianos de bien esperamos que este proceso de PAZ nos traiga tranquilidad y que no sea un medio para que la guerrilla se tome el poder. Que Dios Bendiga a todos los Colombianos de bien.
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+11 # Jaime Wilches 19-03-2013 00:36
(Comentario definitivo. El anterior tenía un error. Muchas gracias)

Respetada Profesora María Victoria:

Admirado siempre por su valentía y trayectoria académica, leí con atención el artículo que escribió en Razón Pública. Me permito diferir de algunos planteamientos realizados en el escrito con el ánimo de alimentar el debate:

- La solución más fácil y evidente es el echarle la culpa a los medios y los mediocres libretistas que realizan este tipo de seriados. Sin embargo, me parece que esta es una salida que contribuye a seguir escribiendo los mismos artículos de siempre: ya pasó con el Cartel de los Sapos, El Capo, el Patrón del Mal y seguramente aparecerá una próxima crítica cuando se haya lanzado la novela sobre la vida de los Rodríguez Orejuela.

Por esa razón pienso que también debemos dejar de asignar culpables y enfocarnos a mirar responsabilidad es compartidas. Por ejemplo, y sin generalizar, la bibliografía y la producción académica sobre el paramilitarismo en Colombia ha sido mas bien pobre, predecible y repetitiva (referencias al respecto existen). Por eso cuando usted menciona que la serie no vincula historiadores, es cierto, pero también es cierto que pocos han sido los valientes académicos (entre esos usted) que se ha atrevido a hablar desde otras voces sobre la construcción y legitimación de este actor armado en no todos, pero sí en amplios sectores de la sociedad. Hasta el 2007 poco se decía sobre la multidimensiona lidad del parmailitarismo (no únicamente como actor armado, sino también como actor -o en otros términos desde su influencia-soci al, político, cultural. Económica, religiosa, ambiental)

Agradezco me corrija, pero en la academia colombiana son muy pocas las líneas de investigación, las asignaturas o la articulación entre universidades, que trabajen sobre este tema. Por supuesto que existen iniciativas muy interesantes, pero para la dimensión del fenómeno creo que el aporte ha sido más por voluntades individuales que por una "compromiso académico" transversal y de largo aliento.

- El otro punto que me inquieta es que siempre le vamos al medio porque es lo más visible, pero poco nos hemos interesado en mirar dos perspectivas que nos pueden ayudar a tener explicaciones que en realidad logren fisurar la soberbia de los libretistas y en especial de Gustavo Bolívar, quien ya le tiene la medida a los académicos, pues somos predecibles, en ocasiones, en el momento de cuestionar.

Si estas series llegan con su simplismo como Pedro por su Casa, no es solamente porque a la gente le gusta drogarse, sino también porque no le hemos ofrecido desde la academia y el pensamiento innovador, otras propuestas que los seduzcan y los motiven a buscar otras drogas (alucinar y pensar en otros mundos no creo que sea tan terrible desde la preconcepción que tenemos al considerar que la droga de inmediato nos hace seres irracionales)
-Las víctimas tienen toda la razón y he trabajado con algunos grupos de cerca y su trabajo colectivo y constante ha sido clave para concientizar a otros sectores sociales, indiferentes o ajenos a esta problemática. Lo que podemos hacer, considero yo, desde una perspectiva tal vez superficial, pero trabajada con algo de entusiasmo en estos años, es dejar de considerar a los medios como estrategias omnipotentes de manipulación y potenciar una ventaja que tenemos los que estamos en el día a día con estas realidades:

Se trata de romper los esquemas y trabajar con distintos tipos de grupos, al igual que hacen gran parte de los colectivos de víctimas. En la docencia en un principio me parecía dramática que cuando preguntaba por Paramilitarismo en Colombia nadie tenía la más mínima idea.

Por esa razón pasé de la queja a la iniciativa y trato de dialogar con los estudiantes sobre la importancia de estos temas y reflexionar sobre el error de apagar el televisor, pues esta actitud solo alimenta la desidia o la crítica denuncista.

Les pido prender el televisor para mirar, observar y comprender porqué razón este tipo de seriados construyen memorias sesgadas del país. Tal vez no todos los estudiantes lo hagan, pero me voy satisfecho cuando alguno se me acerca y me dice que ha discutido el tema en familia y que su percepción ha cambiado no tanto para cambiar el mundo, pero sí por lo menos para no hacerlo peor de lo que está.

No digo que esta metodología sea la mejor, tal vez es la más débil, pues sé que otros profesores están fisurando ese lugar común de la crítica-respues ta por iniciativas atrevidas, agudas y transformadoras.

Hoy los medios están desesperados y ponen cualquier tema porque saben que esas treinta monedas del rating se están acabando. La gente en Colombia no es muy crítica, pero tampoco es muy ingenua. Los públicos están migrando hacia otro tipo de producciones y estéticas. Lo que tenemos que hacer como académicos es seguir escribiendo libros, artículos o presentando ponencias, peor también innovar y ponernos al día con los retos que presentan estas estéticas y que ha implicado la transformación de las nuevas generaciones de una memoria que se presentaba saturada a una memoria que ahora dice que es mejor recordar poco y olvidar mucho.

Este es nuestro papel como académicos, si tenemos otras estrategias para esa opinión pública seremos escuchados y Gustavo Bolívar dejara de dar las mismas respuestas cada vez que es cuestionada por una franja de académicos que consideramos que sus series solo alimentan el lado fácil de la vida y que condenan al intelectual a verse como el crítico que siempre está ahí para poner le polémica al asunto durante una o dos semanas, o para darle tema a Julio en la W.

Con admiración

Jaime Wilches
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+4 # Carlos Emilio 19-03-2013 06:28
Lo triste es que se quedan en el retrato de una mentalidad muy difundida y constantemente reforzada por este tipo de series y, en general, por la mayoría de la programación televisiva de los canales privados. No hay un paso adelante, una autorregulación ni tampoco una responsabilidad ante lo que emiten, se presentan como meros contadores de la historia, pasivos, pero en realidad son replicadores de ideologías maniqueas en las que el exterminio de lo diferente resulta "justificado". Muy triste me parece que haya tanto rating para estas series, pero entiendo que se trata de un juego contante de refuerzo a la respuesta de los televidentes.
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+3 # Gustavo Salazar Gale 19-03-2013 12:54
Respetada profesora María Victoria:
Con toda la razón que le asiste en sus comentarios contra la producción "3 Caínes", no deja uno de pensar que habría sido muy bueno que también se mencionaran con el mismo desprecio, otras realizaciones televisivas como La reina del sur, El capo, El cartel de los sapos 1, el cartel de los sapos 2, las prepago, Escobar: El patrón del mal y ahora La promesa, todos muy alabados y aplaudidos por la crítica que las promocionó como documentos que era bueno conocer, reflejo de una realidad que no podemos negar y que podrían servir para evitar que se repita, o sea, asignándoles una función casi que educativa; cuando la única verdadera diferencia que encuentro con 3 caínes es que, salvo una, todas las demás son productos del canal Caracol.
Yo creo que no es su caso, pero vivimos en una sociedad hipócrita acostumbrada a llamar a lo malo, bueno y a lo bueno, malo dependiendo de las circunstancias o de las conveniencias del momento, y cuándo se mira selectivamente para apoyar o criticar, lo que realmente queda claro es que nuestra cultura apoya mucho los acomodaticios y flexibles valores, pero carece absolutamente de principios, que son por naturaleza invariables y aplicables a cualquier persona, en cualquier tiempo y en cualquier circunstancia.
La producción 3 Caínes es tan buena o tan mala como cualquiera de las otras mencionadas, que en su mayoría todas han exhibido un gran esfuerzo televisivo, actoral, escénico, económico, etc. Casi siempre colombiano.
Con sincero aprecio y respeto,
Gustavo Salazar Galeano
Fundación Es tiempo de Paz.
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+1 # Jorge Ballesteros 19-03-2013 13:58
Delineamos palabras para señalar que X o Y es el responsable, esta bien desde una crítica y una posición, no obstante, cuando observaremos de fondo que sucede en el Congreso y la Casa de la República. Cuando será que analizamos que EL PODER es la sed que marca la necesidad de las monedas, de lo contrario seremos como Pedro que se esconde a la realidad y sobre el cual se construyo la primera piedra.

Somos responsables, pero también los llamadas a educar con alegría y con ética.

Una sociedad más humana es posible.

Con agrado,

Jorge Iván
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-8 # JORGE AMAYA 19-03-2013 14:41
Doña María Victoria: Los Canales no transmiten lo que los colombianos deberían sino lo que los colombianos quieren ver, y prueba de ello, es el raiting de esta serie en particular.
Quizás sea un triste circulo vicioso, perpetuado por la mala educación audiovisual de los colombianos, pero quien decide que ver es el televidente al sintonizar sus programas favoritos.
El día en que este tipo de series dejen de obtener los raitings más altos , dejarán de producirse y transmitirse.
Así de triste y así de simple.
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-6 # Martha R 20-03-2013 04:32
Leída su crítica francamente no me cabe duda de que hasta los profesionales de carreras sociales andamos divididos en cuanto a la opinión sobre estas series.

Hace poco leí la crítica que también daba Omar Rincón, a quien conocí en la universidad, donde habla de que en ellas se muestra a los asesinos como héroes. Y su artículo va por la misma línea.

No hay nada más equivocado en ello. Hay una gran diferencia entre héroe y protagonista. Mientras al primero le da todas las connotaciones de bueno, salvador y demás, al segundo le puede dar cualquiera de esas características o puede ponerlo como el villano, el perverso, el asesino, en fin.

Así que veo con asombro que es la mirada del público de la que más nos debemos cuidar, más allá que la de los mismos medios de comunicación. Volvemos al tema de la teoría de comunicación hipodérmica en lugar de ver el todo como una red cultural, acorde a las teorías de Jesús Martín Barbero y Canclini, entre otros.

Claro, si al público lo queremos ver como idiotizado e incapaz de hacer una lectura crítica ante el contenido, la teoría hipodérmica es la que más le cala.

Y al ver su escrito y conociendo su status intelectual, no me cabe la menor duda de que ese sería nuevamente el tema a discutir entre los que trabajamos en estos campos sociales.

En lo personal veo series como Escobar y Los Caínes como formas de narración de parte de nuestra historia. Y efectivamente ellas están mostrando cómo ese círculo vicioso e ignorante de ojo por ojo, diente por diente ha carcomido nuestro país.

Las series han mostrado claramente que todo es producto de una desigualdad social, de un dolor profundo que nace en esa desigualdad y lo que sucede al no trabajar para lograr salir de ese estancamiento. Si eso no es educativo, entonces ¿qué es?

Y estas dos series han tenido una diferencia muy marcada en contraposición al Cartel de los Sapos, Sin Tetas no hay Paraiso, etc, series que preferí ni siquiera seguir, pues estas sí que mostraban una realidad mas no estaban basadas en hechos realmente históricos. Así que es una realidad plasmada en la ficción. Escobar y Los Caínes son una parte de la realidad histórica y nada tienen que ver con ficciones.

Son una forma más de mostrar lo que ha sucedido en el país y no hemos de avergonzarnos por estos productos sino por no ser capaces de educar en la forma en que se consumen los medios, pues por lo que veo lo que tenemos son sólo borregos lógicos que sólo repiten lo que han escuchado de otros y no son capaces de ser verdaderamente críticos.

Lo único que podría a usted y a Omar darle la razón es que estas dos últimas series salieron tardíamente cuando ya se tenía al público atiborrado de series semejantes, mas nunca iguales por las razones ya expuestas.

La herida abierta está. Y si no nos recordamos estas historias y cómo nacieron seguro que caeremos en el círculo kármico de tener que repetir cada día más este tipo de acontecimientos tan dolorosos. Y esa herida no sanará sino se ampliará.

Hablo mucho contra nuestros medios de comunicación porque ni en los noticieros pasan toda la cantidad de situaciones que aquí suceden. No sólo hechas por la guerrilla, narcos y paramilitares sino también por culpa del mismo gobierno y los militares. Es doloroso. Pero aún más doloroso ver que estas series son criticadas cuando están mostrando una parte de la problemática.

Y eso de ofenderse porque existan en unas carreras más que en otras esos "ideales" revolucionarios también es tonto. Y no porque las carreras que tocan lo social creen revolucionarios sino que a los revolucionarios les interesa la parte social, antes que aprender a construir puentes o curar heridas. Y eso todos los que hemos estudiado comunicación, antropología y sociología lo sabemos.

Si llega a ser peligroso... sí. Mas no tiene que ver con los medios en sí sino con la sociedad que está polarizada por el odio y la desconfianza.

Dejen de ver el vaso medio vacío porque el otro medio también está lleno.

Suerte a todos...
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-11 # jorge fuentes 20-03-2013 12:42
es una oportunidad de desdibujar a los monstruos, independienteme nte de lo que hayan hecho ern humanos asi duela reconocerlo por los ofendidos, y muestra la clara realidad que los muertos son todos iguales y que la corrupcion y la suciedad de la guerra se enmascara de mil formas. en esto no hay ni vencedores ni vencidos, ni buenos ni malos, los victimarios fueron victimas y las victimas fueron victimarios en su momento, me gusta la serie, y me gusta el poder ver que los que creiamos los pobres y sufridos las victimas del conflicto fueron en su momento victimarios, secuestradores y asesinos, y que los que ahora son los asesinos caeran por el peso de su maldad.
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+1 # Claudia 21-03-2013 16:27
Maestro Jaime Wilches
Es absolutamente esclarecedor su comentario, soy una Colombiana que quiere VERDAD. Considero que menosprecia la capacidad critica y concluyente de todos los Colombianos el escrito de la sra María Victoria. Antes de generar admiración, estas series han generado en mi una necesidad de conocer la verdad de todos estos hechos y legarles a mis hijos una nueva y renovada forma de vida. Por favor vean los programas de Holmann Morris.
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+1 # harold isaza 21-03-2013 17:56
RCN, COMO ES SABIDO A LA LUZ DE LA OPINION PUBLICA ES UN ABANDERADO DE LA ULTRADERECHA, ASI LO DEJAN ENTREVER SUS PERIODISTAS EN LA MANIPULACION CONSTANTE DE LA NOTICIA. SUS PROPIETARIOS, INDUSTRIALES PRESTIGIOSOS ENCABEZAN ESE PEQUEÑO GRUPILLO DE PODEROSOS OLIOGARCAS QUE PATROCINAN ESTA CLASE DE GRUPOS ARMADOS Y SE HAN SERVIDO DE ELLOS PARA "PACIFICAR" Y ACALLAR CON VIOLENCIA CUALQUIER CLAMOR Y PROTESTA POPULAR Y ES A LO QUE ELLOS LLAMAN "SUBVERCION".
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+1 # Germán Yances 12-04-2013 03:56
Este no es un problemas de buenos y malos. Simplificar de esa manera las series sobre narcotráfico y paramilitarismo empobrece cualquier análisis. Mientras no se hagan estudios de recepción, todo lo que se diga es pura especulación.
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0 # Martha Arias Cano 12-04-2013 07:02
Vivo en Francia y cuando la gente hace referencia a mi país de origén, hablan del paramilitarismo , de la droga, de la violencia... Trato de contar la otra realidad.
Dura tarea pues ahora resulta que estàn pasando la Vida de Pablo Escobar en televisión. Estaba con mi esposo, quien afortunadamente conoce Colombia y pudo conocer y apreció su exhuberancia. Aùn asi me dió verguenza ajena continuar viendo el capítulo que emitían.
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0 # SANDRA BEDOYA 30-05-2013 00:20
SI NO INFLUYEN NEGATIVAMENTE ESTE TIPO DE PRODUCCIONES EN LA FORMA DE HACER MEMORIA Y RECONOCER NUESTRA HISTORIA QUE PODEMOS DECIR ANTE ESTO:

www.youtube.com/.../
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0 # los tres cainescarlos 17-02-2014 18:14
Es "saludable" saber porque a los colombianos se les conoce como los reyes del paramilitarismo , del narcotrafico y de la guerrilla; la verdad es que con estas series ademas de alimentar el morbo del pueblo, tambien alientan a los nuevos jovenes a seguir estos mismos ciclos de violencia, sigan asi y tendrá por siempre una colombia convulsa y conocida a nivel internacional como el estado narco con la nueva versión de Santos
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