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EL PRESIDENTE URIBE EN LA PRENSA INTERNACIONAL Imprimir E-mail
LEXICÓN
Lunes, 08 de Junio de 2009 05:00
Uribe avanza hacia la autocracia. Un presidente popular parace dirigirse hacia un tercer período, a pesar del daño que esto haría a la democracia. 

POCO RESPETO POR LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, debería decirles a sus amigos que no quiere un tercer período. La semana pasada, sus seguidores entregaron a las autoridades electorales un millón de firmas para convocar a un referendo con el fin de modificar la constitución y permitir que Uribe sea reelegido de nuevo. Colombia cambió ya una vez su constitución para que el señor Uribe pudiera ser reelegido en 2006.

El señor Uribe ha hecho importantes progresos en la guerra contra la brutal guerrilla de izquierda y ha frenado la implacable violencia colombiana. Sus índices de aprobación llegaron a 90 por ciento después de la osada operación para rescatar a varios rehenes de alto perfil. Pero ha mostrado demasiado poco respeto por las instituciones de la democracia colombiana.

Cuando la Corte Suprema inició la investigación de docenas de sus aliados en el Congreso por presuntos vínculos con los paramilitares de derecha, acusó a la Corte de estar políticamente motivada. Ahora ha propuesto reformas que sustraerían de la jurisdicción de la Corte Suprema la investigación de los miembros del Congreso. No es probable que el plan encuentre mucha resistencia. Los partidos aliados del señor Uribe tienen una amplia mayoría en el Congreso, y cerca de la quinta parte de los congresistas están bajo investigación o ya han sido detenidos.

El señor Uribe debería dejar en claro, ahora, que éste será su último período. Si lo hace, será recordado como el líder que condujo de nuevo a Colombia al camino hacia la paz. Si decide cambiar la constitución para quedarse en el poder, empañará su legado y además debilitará el sistema de equilibrios y contrapesos que son esenciales para la democracia en Colombia.

THE NEW YORK TIMES. Editorial. August 22, 2008. Mr. Uribe's Choice

UN TRISTE HISTORIAL DE DERECHOS HUMANOS

Hace algo más de un año Uribe fue reelecto por una abrumadora mayoría que fue testimonio de su popularidad y de la eficacia de la política de "seguridad democrática" de combatir tanto a las guerrillas como a la violencia generalizada del país.

Sin embargo, gran parte de este éxito se ha venido abajo desde entonces, y tanto Colombia como Uribe se ven hoy en serios problemas. Los así llamados escándalos de la parapolítica han significado un duro golpe para su gobierno, haciendo que algunos miembros de su gabinete se vean obligados a renunciar y avergonzando a otros, entre ellos el presidente mismo. Las fotografías, videos y grabaciones de audio de políticos y jefes paramilitares (incluido uno que se jacta de haber matado personalmente a más de 300 de sus enemigos) han desacreditado a una elite política que, si bien nunca fue popular, ahora ve confirmada de manera gráfica las sospechas que muchos tenían de ella.

Por años los activistas y especialistas en derechos humanos han sospechado lo obvio: el surgimiento de un enorme ejército paralelo, cruel, bien entrenado y bien armado para luchar contra las guerrillas no fue algo espontáneo. Muchos creían que se trataba de una política deliberada diseñada y ejecutada por la elite oficial política y militar para hacer la guerra sin tener que rendir cuentas de ello. Las relevaciones de la parapolítica o paragate parecen confirmar también otra sospecha: la distinción entre los paramilitares y los carteles de la droga, como la que hay entre las guerrillas y los carteles, está llena de matices y sombras.

Lamentablemente, estas revelaciones llegan en el peor momento posible. El Tratado de Libre Comercio con EE.UU. quedó en peligro en el momento en que los republicanos perdieron su mayoría en ambas cámaras del Congreso, en noviembre pasado. Ahora parece que el más cercano aliado del Presidente George W. Bush en el hemisferio no sólo verá rechazado el acuerdo comercial, debido a inquietudes de la Cámara de Representantes y el Senado acerca de los derechos humanos, sino que también podría perder el Plan Colombia, el enorme -y tremendamente controvertido- programa de ayuda estadounidense que canalizó decenas de miles de millones de dólares a Colombia desde fines de los años 90, al parecer para combatir los carteles de la droga pero también -de hecho- para apoyar la contrainsurgencia.

Uribe ha dedicado semanas a buscar directa y personalmente el apoyo de legisladores estadounidenses claves, y no hay duda de que él mismo es su mejor defensor. Sin embargo, tal como el ex Vicepresidente de Estados Unidos Al Gore se negó a participar como conferencista en el mismo encuentro en el que Uribe participaría en Miami, muchos miembros del Congreso se niegan a aprobar un acuerdo de libre comercio o un paquete de ayuda que puede vincularlos con un gobierno mancillado por terribles violaciones a los derechos humanos, complicidad con jefes del narcotráfico, o ambas cosas.

El triste historial de derechos humanos de Colombia está afectando la reputación internacional de su gobierno y dando argumentos a quienes desean sabotear el TLC.

¿Puede Uribe sobrevivir a sus actuales penurias? La respuesta es -casi con total certidumbre- "sí", a menos que el embrollo de la parapolítica lo toque personalmente.

PROJECT SINDICATE, 2007. Jorge G. Castañeda. Matanzas en Colombia. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen. Jorge G. Castañeda, ex ministro de Relaciones exteriores de México (2000-2003), es Profesor distinguido global de Política y Estudios latinoamericanos en la Universidad de Nueva York.

LOS COLORES DEL AUTORITARISMO

La América Andina ha vivido una particular historia de convulsión en las últimas décadas. Violencia brutal en el Perú con la presencia de Sendero Luminoso y una sangrienta guerra interna. Interminable e implacable confrontación entre Estado y FARC en Colombia, en lo que se ha convertido en espantosa rutina. Inestabilidad recurrente en Ecuador y Bolivia con el surgimiento de poderosos movimientos sociales. Desmoronamiento de una envilecida democracia bipartidaria de Venezuela.

Hugo Chávez ha cumplido ya diez años al mando de Venezuela y se presentará a las próximas elecciones. En Colombia, Álvaro Uribe se acerca a su séptimo año de Gobierno y probablemente será candidato para un tercer periodo. Rafael Correa, tras dos años de gobierno, ha sido reelegido en el Ecuador por un periodo de cuatro años con opción de otro más. Evo Morales aspira a ganar un segundo mandato de cinco años, tras casi cuatro como presidente de Bolivia.

No son procesos idénticos. Cada quien de acuerdo a sus posibilidades y su circunstancia. Chávez busca un liderazgo continental, llave entre el mito revolucionario de Fidel Castro y las nuevas generaciones. Correa, algo más pragmático, no ha roto lanzas con la idea de modernidad, pero siempre como parte de un discurso revolucionario. Morales en el contexto del país con mayor presencia indígena del continente, salta al vacío y funda la nación de naciones (36, entre las que no se cuenta el 55% de la población no indígena) y decide el aislacionismo en política exterior. En los tres se afirma cada vez más el discurso estatista y la adscripción al socialismo.

La otra cara de la moneda parece Colombia. Uribe suscribe sin dudar el liberalismo económico, la apertura al capital externo y la inserción plena de su país a la globalización, apoyado en una campaña en blanco y negro contra las FARC.

Pero la distancia es aparente. Los ingredientes que unen a los cuatro presidentes son: la dramática polarización de la sociedad, el populismo, la desinstitucionalización que ha dado pie a la sumisión de todos los poderes del Estado al Ejecutivo y la idea mesiánica de que sólo ellos como personas pueden llevar adelante el cambio.

¿Por qué Perú no ha seguido esta ruta? Porque aún está bajo el efecto de la vacuna Fujimori. Perú vivió ya esa experiencia de democracia populista autoritaria que concluyó de modo traumático.

La pregunta obvia es ¿se puede construir la democracia bajo gobiernos que eliminan la alternancia en la presidencia, que destruyen la independencia de poderes y que pretenden copar la totalidad del espacio político? No se requiere mirada de lince para otear en el horizonte los colores del autoritarismo y el riesgo de un nuevo tipo de dictadura, mucho más sofisticada que las de los militares de los años setenta del siglo pasado.

EL PAÍS, Madrid. Carlos D. Mesa Gisbert. Cantos de sirena. 19/05/2009 (Carlos D. Mesa Gisbert fue presidente de Bolivia)

OBSTRUYE LAS INVESTIGACIONES JUDICIALES EN LUGAR DE APOYARLAS

Lejos de presionar para descubrir la verdad, el presidente Alvaro Uribe, cuyo gobierno es apoyado por Estados Unidos, ha obstaculizado las investigaciones sobre los vínculos entre grupos paramilitares y el establecimiento político del país, afirmó un grupo de derechos humanos en un informe publicado esta semana.

Human Rights Watch acusó a Uribe de obstruir las investigaciones, en lugar de apoyarlas como dice en sus frecuentes viajes a Washington. Destacó también cómo Uribe y sus asesores han tratado de difamar a la Corte Suprema, encargada de realizar esas investigaciones y que ya ha encontrado nexos entre docenas de miembros del Congreso y grupos paramilitares.

"Los repetidos ataques del presidente Uribe y su gabinete, las acusaciones públicas extravagantes y las llamadas telefónicas personales a miembros de la Corte crean un ambiente de intimidación", dice el informe. "El gobierno de Uribe habla con frecuencia de la importancia de la verdad", añade. "Sin embargo, al mismo tiempo, ha tomado medidas repetidamente que ponen en riesgo las investigaciones".

El informe anota que la administración Uribe archivó una propuesta que habría permitido a los políticos implicados evitar la prisión cuando se evidenció que el plan dificultaría la aprobación del Tratado de Libre Comercio. Dice también que el gobierno de Uribe bloqueó un reforma legislativa que habría reducido la influencia de los comandantes paramilitares en el Congreso, con lo cual se logró que los congresistas que están bajo investigación sean reemplazados por aliados de sus propios partidos cuestionados.

Human Rights Watch afirmó que, en algunos casos, las investigaciones sobre vínculos entre grupos paramilitares y oficiales del ejército se han paralizado. Menciona a los generales Rodrigo Quiñonez y al general Mario Montoya, este último comandante del ejército, a quien Uribe llamó "un honesto soldado de la patria".

THE WASHINGTON POST. Colombia's Uribe Said To Hinder Militia Probes. By Juan Forero. Friday, October 17, 2008.

LA LARGA MARCHA HACIA LA AUTOCRACIA

Uribe avanza hacia la autocracia. Un presidente popular parace dirigirse hacia un tercer período, a pesar del daño que esto haría a la democracia.

Algunos de los que se oponen al tercer mandato han estado entre los más cercanos colaboradores del señor Uribe. El principal argumento es que el sistema de equilibrios y contrapesos en la constitución está diseñado para un período presidencial de cuatro años y que un agrietamiento de la separación de poderes se agravaría en un tercer período.

Tales inquietudes son mayores porque el gobierno del señor Uribe no ha estado libre de abusos y escándalos. Éstos incluyen asesinatos de civiles inocentes por parte del ejército y disfrazar sus cadáveres como si fueran guerrilleros dados de bajo en combate.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se quejó el año pasado de la "generalizada y sistemática" matanza de civiles por parte del ejército. Investigadores de la Fiscalía General de la nación están investigando 1.296 presuntos casos desde el 2002.

El gobierno insiste en que se ha comprometido a terminar y castigar esos abusos que, según dice, son casos aislados. Pero sus aliados en el exterior parecen estar volviéndose cada vez más escépticos. David Miliband, Secretario de asuntos extranjeros del gobierno británico, expresó su preocupación porque "hay oficiales y soldados de las fuerzas armadas colombianas que se han visto implicados o han permitidos esos abusos".

Uribe tendrá en breve la oportunidad para proponer un nuevo Fiscal General. Sus críticos temen que sea menos celoso que Mario Iguarán, actualmente en el cargo. En un tercer período, el presidente podría llenar la Corte Constitucional con sus propios nominados, los cuales serían fácilmente ratificados, pues el presidente goza de una cómoda mayoría en el Congreso.

THE ECONOMIST. Uribe edges towards autocracy. May 14th 2009

CONTRA LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

Las relaciones entre el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y la Corte Suprema de Justicia nunca han sido buenas durante los siete años de gobierno del mandatario y ahora, en vez de mejorar, parecen estar empeorando.El episodio más reciente, que incluye la denuncia de interceptaciones y seguimientos ilegales a magistrados por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) -la policía secreta que depende del jefe de Estado-, agitó nuevamente el ambiente.

"Han generado profundo malestar y sentida preocupación por los nefastos efectos que puede tener para nuestro sistema democrático y el orden institucional del país, en la medida que se trata de acciones criminales que socavan los derechos fundamentales", se quejó a BBC Mundo Augusto Ibáñez, presidente de la Corte Suprema.

El magistrado insistió en la necesidad de que el relator de las Naciones Unidas sobre la Independencia Judicial visite Colombia, pero el gobierno todavía no ha definido la fecha de la invitación.

En declaraciones a BBC Mundo, el representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Christian Salazar, admitió que "desde hace varios años la relación entre el gobierno y la Corte Suprema de Justicia ha sido tensa". Salazar agregó que esa tensión aumentó por las denuncias de los seguimientos. "Los magistrados vinculan esas interceptaciones directamente con los procesos judiciales que la Corte adelanta contra congresistas que estarían vinculados con los paramilitares", explicó.

Las investigaciones sobre el llamado escándalo de la "parapolítica" han sido la principal discrepancia entre Uribe y el máximo tribunal en los últimos tiempos.

Uribe ha lanzado duras críticas al proceso judicial e incluso denunció penalmente a un ex presidente de la Corte Suprema, en momentos en que ese tribunal investigaba a Mario Uribe, uno de sus primos, por presuntos nexos con los paramilitares. En reiteradas oportunidades, el mandatario acusó a la Corte de ser diligente con la "parapolítica", pero negligente con la "farcpolítica", la investigación contra congresistas y dirigentes políticos por supuestos vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

También han ocurrido otros episodios de tensión entre el gobierno y la Corte, como el relacionado con la condena que le impuso ese tribunal a Yidis Medina, una ex legisladora que confesó haber recibido dádivas del gobierno a cambio de salvar con su voto la reforma constitucional que permite la reelección presidencial.

Cuando se conoció la sentencia y la orden de investigar penalmente a dos de sus ministros, Uribe recordó declaraciones del jefe paramilitar Salvatore Mancuso, según las cuales esos grupos también se habían infiltrado en la Corte Suprema.

BBC Mundo. Colombia: más tensión gobierno-Corte. Mayo 27 de 2009.

LA AGONÍA DE URIBE

Las preocupaciones por el asesinato de sindicalistas colombianos y la impunidad a su alrededor resultan bastante reales e importantes, pero es igualmente serio el profundo cuestionamiento que en Estados Unidos se hace sobre los beneficios distributivos del comercio exterior, debate más amplio al cual Colombia contribuye en calidad de actor secundario. El público estadounidense tiene una visión profundamente escéptica sobre el balance entre ganadores y perdedores en el proceso de globalización. Si en el pasado la sabiduría popular indicaba que "la marea alta hace ascender a todas las embarcaciones sin distinción", ya no parece tolerable que algunos se retiren en yates y otros en balsas de caucho. Para que sobreviva el TLC, el presidente Álvaro Uribe y su gobierno necesitan exhibir una mayor voluntad para ejecutar reformas concretas que muestren resultados.

El flujo permanente de visitas de alto nivel a Washington da la impresión negativa de que Uribe y sus más cercanos colaboradores creen más en la necesidad de un mejor trabajo de ventas que en mejoras concretas para sustentar su legado.

La relación de Uribe con los paramilitares se considera sospechosa, más aún por la expansión de las estructuras de tipo paramilitar conocidas como Convivir durante la época en que Uribe gobernó el departamento de Antioquia. Peor aún, Uribe personalmente escogió a Jorge Noguera, su jefe de campaña en la costa Atlántica, para dirigir el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la agencia interna de seguridad en Colombia. Según un antiguo asociado, actualmente en prisión, Noguera habría utilizado su cargo en el DAS para filtrar a los grupos paramilitares los nombres de los sindicalistas y otras personas que deberían ser asesinados.

FOREIGN AFFAIRS En Español, Octubre-Diciembre 2007. La agonía de Álvaro Uribe. By Cynthia Arnson.

NO HAY DICTADOR BUENO

¿Terminará Uribe, quien goza de gran popularidad y merece crédito por haber asestado duros golpes a la insurgencia narcoterrorista de Colombia, siguiendo los pasos del presidente venezolano Hugo Chávez y otros autoproclamados ''hombres indispensables'' que socavaron las instituciones de sus países para permanecer indefinidamente en el poder?
Hay varias razones de peso para pensar que sí.

Primero, a Uribe le resultará cada vez mas difícil decirles a sus partidarios que no se presentará, después de alentarlos --tácita o expresamente-- a gastar mucho tiempo y dinero en reunir firmas para el nuevo referéndum.

En segundo lugar, Uribe ha sido el blanco de fuertes críticas por grupos de derechos humanos colombianos e internacionales por supuestamente no haber hecho lo suficiente para impedir violaciones en esa área.

El presidente podría estar temiendo que, si deja el cargo, pueda objeto de acusaciones formales de víctimas de abusos de derechos humanos. Y la reciente condena contra el ex presidente peruano Alberto Fujimori por violación de derechos humanos podría haber hecho aumentar los temores de Uribe.

Mi opinión: Si Uribe nos está manteniendo en la incógnita para permanecer en el centro de la escena y no debilitarse políticamente antes del fin de su segundo mandato, está jugando este juego por demasiado tiempo. A menos que anuncie ya mismo que no se postulará, su campaña de reelección no declarada habrá despertado tantas expectativas --y reunido tanto dinero-- entre sus seguidores que ya no habrá marcha atrás.

Esa sería una mala noticia. Uribe perdería toda autoridad moral para criticar a Chávez y a otros autócratas que se erigen en ''hombres indispensables'', y que invariablemente terminan destruyendo las instituciones de sus países. No existe tal cosa como un dictador bueno, y Uribe no sería la excepción a la regla.

THE MIAMI HERALD. Colombia's Uribe shouldn't run again. Andrés Oppenheimer. May, 23, 2009

LO QUE DIJO OBAMA

El candidato John McCain aprovechó la oportunidad para arremeter contra Obama por la oposición de éste al Tratado de libre comercio con Colombia. "El senador Obama, que nunca ha viajado al sur de nuestra frontera, se opone al Tratado de libre comercio con Colombia, el país que nos está ayudando en el esfuerzo por detener el flujo a nuestro país de drogas que están matando a jóvenes norteamericanos". McCain añadió: "Tal vez usted debería viajar allá y visitarlos y quizá así podría entenderlos mejor". Obama replicó: "La historia en Colombia en este momento muestra que los líderes laborales han sido tomados como blanco de asesinatos sobre una base bastante consistente y no ha habido acción judicial".

NATIONAL REVIEW. Shame Trade. The presidential candidates travel to Colombia. Stephen Spruiell. October 16, 2008

  David Jiménez
 

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