“Aquí estoy para respaldar a los millones de personas que se oponen a Obama y su reforma de la salud”, declaró el conocido actor de cine Jon Voight, quien en su juventud protagonizó “Midnight Cowboy”, una película de culto dentro de la más venerable tradición del cine crítico norteamericano.
"Estamos presenciando cómo se nos arrebatan, con paso lento y firme, nuestras auténticas libertades", agregó el actor. "Nos estamos convirtiendo en una nación socialista, y Obama está provocando un descontento civil en este país". "Obama ha hecho de esta reforma una cruzada personal" (The Huffington Post. Jon Voight On Huckabee: Obama 'Arrogant,' Causing 'Civil Unrest', 08-31-09)
PANELES DE LA MUERTE
Esta declaración de Sarah Palin, hasta hace poco gobernadora de Alaska y candidata de John McCain a la vicepresidencia, dice bastante sobre el tipo de críticas que está recibiendo el proyecto de reforma al sistema de salud propuesta por el gobierno de Obama:
"La América que conozco y amo no es esa en la que mis padres o mi hijo con Síndrome de Down tengan que enfrentarse al ‘comité de muerte' de Obama para que sus burócratas puedan decidir, basándose en un juicio subjetivo sobre su ‘nivel de productividad para la sociedad', si son dignos de atención médica. Tal sistema es absolutamente malo".
Sobre este tema de los "comités de la muerte" publica la revista Foreign Policy el siguiente comentario:
"Mientras en Estados Unidos se debate cómo mejorar su sistema de salud, los argumentos se han ido volviendo cada vez más descabellados. Y quizá ninguno tan extravagante como el de la ex-candidata a la vicepresidencia, Sara Palin, quien afirmó que la administración de Obama planeaba implementar una serie de ‘comités de muerte', subvencionados por el Estado, que serían los encargados de determinar si un anciano enfermo debe o no recibir tratamiento médico para salvar su vida. En un artículo publicado por el Wall Street Journal, Palin insistió en sus afirmaciones y dijo que, aunque ‘voces del establecimiento' las habían desmentido, sin embargo ‘sonaban ciertas a los oídos de muchos estadounidenses'.
Desde luego, el gobierno no tiene planes para ‘desconectar a la abuela'. Los rumores se basaron en una medida que preveía libre asesoramiento a los pacientes que decidieran hacer testamentos para informar a los médicos y familiares qué clase de atención querían en los momentos finales de su vida. La medida fue retirada del proyecto (Foreign Policy. Real Life Death Panels. September 10, 2009)
MILES DE 'ULTRAS' PROTESTAN CONTRA EL "SOCIALISMO" DE OBAMA
Esta es la crónica publicada por El País de Madrid, redactada por la corresponsal en Washington, sobre la manifestación contra Obama y la reforma al sistema de salud, el pasado 12 de septiembre:
"Los más conservadores entre los conservadores; los ultras; los radicales a la derecha de la derecha más recalcitrante; los que creen que la Administración de Barack Obama lleva el país al socialismo; los que niegan que el presidente haya nacido en Hawai y sea norteamericano -y por tanto elegible electoralmente-; los que han adoptado la esvástica nazi y claman por la pureza de la raza americana.
Todos ellos, muchos más de los que esperaban las previsiones más optimistas, decenas de miles, se concentraron ayer en las cercanías del Capitolio de Washington para protestar contra las políticas y "el gasto descontrolado" del Gobierno.
Indignados, desafiantes y, en ocasiones, beligerantes contra la prensa que consideran izquierdista y a favor de Obama, los manifestantes dejaron oír alto y claro su descontento con el plan de salud propuesto por el Gabinete demócrata. "El plan de Obama me pone enferma", portaba Lisa Tobbe, llegada a la capital de la nación la noche anterior procedente de Carolina del Norte. "Yo no soy tu cajero automático", gritaba encolerizado Art Murphy, 76 años, que asegura que nunca antes se había manifestado pero que "todo tiene un límite".
El límite se refiere al tamaño del Gobierno. Y los ultras conservadores que ayer tomaron el Capitolio están convencidos de que ha superado el tamaño aceptable -que en opinión de los más recalcitrantes debería ser ninguno- y se acerca peligrosamente al "socialismo". "Gasto, gasto y más gasto", se queja esta mujer cuyo marido pertenece al Movimiento Nacional Socialista, un grupo supremacista blanco, y que ayer mostraba orgulloso a las cámaras la bandera que mezcla la enseña norteamericana con la esvástica. "Poder para los blancos", repetía monocorde.
El Partido Republicano tenía su representación en los discursos que ayer se pronunciaron. Desde el senador de Carolina del Sur Jim DeMint hasta los congresistas Mike Pence, Tom Price y Marsha Blackburn. Pero también teme que se le identifique con elementos muy radicales u opiniones como las vertidas en el blog de Freedomworks, que comparaba el discurso que Obama dio en un colegio el pasado martes con las tácticas de los dictadores Mao Zedong, Stalin o Pol Pot.
"Mentiroso, mentiroso", gritaba ayer la masa haciendo alusión a Obama y recogiendo el sentir expresado por el congresista republicano Joe Wilson que interrumpió con su grito al presidente el pasado miércoles durante su comparecencia extraordinaria en el Capitolio. "Ni siquiera es uno de los nuestros", decía Nora, que no quería aportar su apellido pero repartía sin problemas fotocopias del certificado de nacimiento de Obama que aseguraban que no es un ciudadano norteamericano. "Tenemos un presidente ilegítimo", decía. "Un presidente que va a acabar con América y los americanos. Ha llegado el momento de actuar, abajo el Gobierno".
Desde la cadena Fox, el presentador, fanático político y ultra radical Glenn Beck llamaba a la causa. El locutor Rush Limbaugh asegura que él hace años que la reclama.
(El País. Miles de 'ultras' protestan en Washington contra el ‘socialismo' de Obama Yolanda Monge - Washington - 13/09/2009)
UN INMENSO ESFUERZO PROPAGANDÍSTICO DE LAS EMPRESAS DE SALUD
Noam Chomsky, reconocido intelectual y académico norteamericano, culpó al "inmenso esfuerzo propagandístico" de las aseguradoras privadas y las firmas farmacéuticas de impedir a toda costa una reforma al sistema de salud.
El profesor denunció además que el propio presidente Barack Obama, impulsor de la reforma sanitaria, les aseguró a los fabricantes de medicamentos que su administración no impulsará una modificación a la ley que prohíbe al gobierno intervenir en la política de precios de los remedios.
En una charla telefónica desde su oficina en MIT en Cambridge, Massachusetts, Chomsky habló sobre el sistema de salud y el plan de reforma que propone el presidente:
"Comparado con otros países industrializados, Estados Unidos gasta alrededor del doble por cabeza en el cuidado de salud. No obstante, los logros en salud son de los más bajos. Pues, hay algo mal si gastamos el doble que los otros países sin obtener mejoras como resultado. Algo debe andar mal.
Si miramos al sistema de salud en Estados Unidos comparado con cualquier otro país industrializado, hay una diferencia fundamental. El sistema de salud en Estados Unidos está sustancialmente privatizado. Hay otros países industrializados que utilizan aseguradoras privadas pero bajo un ajustado control y regulación gubernamental. Y Estados Unidos no lo hace. Bueno, esto le da una pista acerca de lo que probablemente está mal.
Así que si usted está muy bien económicamente, como yo....bueno, no soy súper rico pero estoy muy bien, yo tengo un cuidado de salud fantástico. Por otro lado, usted va un par de millas y se adentra en un villa pobre, y allí no hay ni siquiera atención médica. Usted puede ver el inmenso esfuerzo propagandístico que están realizando las aseguradoras y las compañías de medicamentos para tratar de prevenir algo que satisfaga la voluntad popular y que triunfe por encima de los obvios problemas. Tomemos por ejemplo este tema de los paneles de la muerte...uno no sabe si reírse o no. Pero la propaganda ha convencido a mucha gente".
(AFP. Univisión.com. Algo debe andar mal. Noam Chomsky habla con Eduardo Orbea. 18 de Septiembre de 2009)
LA OPCIÓN PÚBLICA
La "opción pública" ha sido un componente central de la agenda del presidente Obama para reformar el sistema de salud, pero al mismo tiempo se ha convertido en el punto candente que instiga la furia de la oposición.
Kathleen Sebelius, secretaria de salud, declaró que la opción pública no era "el elemento esencial" de la reforma.
La posibilidad de que la opción pública sea descartada ha indignado a los liberales. Un eminente demócrata, Howard Dean, ex-gobernador de Vermont y ex-candidato a la presidencia, dijo que veía el plan público inextricablemente ligado al plan general de reforma de la salud. "No creo que pueda pasar sin la opción pública", manifestó Dean, quien además de médico fue presidente del Comité Democrático Nacional. "Hay demasiada gente que entiende, incluido el mismo presidente, que la opción pública es parte inseparable de la reforma", expresó. "No podemos tener reforma sin una opción pública. Si realmente queremos mejorar el sistema de salud, tenemos que permitir que el ciudadano escoja entre una opción privada y otra pública".
Descartar la opción pública debilitaría el apoyo a la reforma de la salud entre los demócratas en el Congreso. "No estoy interesado en pasar una reforma meramente nominal", declaró el senador Russ Feingold de Wisconsin. "Sin una opción pública, no veo cómo podríamos introducir un cambio real en un sistema que ha convertido los servicios de salud en un privilegio reservado para los que puedan darse el lujo".
Para el presidente Obama, renunciar a la opción pública traería tanto riesgos como recompensas. La recompensa es que podría ganar algunos votos republicanos, al rebatir el argumento de que él está buscando imponer un control gubernamental sobre el sistema de salud. El riesgo consiste en que podría perder los votos de los demócratas liberales, cuyo apoyo necesita para la aprobación del proyecto.
El senador John D. Rockefeller IV, demócrata de West Virginia, reafirmó su apoyo a la opción pública. "Creo que la inclusión de un vigoroso plan público en la reforma de la salud es una obligación", dijo Rockefeller. Y añadió: "Es la única manera de garantizar que todos los consumidores tendrán opciones accesibles, significativas y responsables en el mercado de la salud".
Los republicanos alegan que un plan público inevitablemente sacará del negocio a las aseguradoras privadas, presionará a los empleadores a prescindir de los servicios privados y alentará a la gente ya asegurada a optar por el plan del gobierno. El presidente Obama replica que la opción pública no excluiría a los aseguradores "honestos" y solo los forzaría a competir en el mercado, pero agrega que está dispuesto a escuchar otras ideas.
(NYTimes.com. August 18, 2009. ‘Public Option' in Health Plan May Be Dropped)
RARA VEZ HAN ESPERADO TANTOS, TANTO TIEMPO, POR TAN POCO
El Comité de Finanzas del Senado, cuyo presidente es el demócrata Max Baucus, está conformado por tres republicanos y tres demócratas, de los cuales se esperaba un proyecto conciliatorio, aceptable para los dos partidos. Baucus había anunciado que el grupo tenía ya acuerdos en varios puntos, como la necesidad de controlar los costos, proporcionar un cubrimiento accesible para todos y asegurar que los costos de la reforma no se sumen al deficit.
El largamente esperado plan de salud "bipartidista" se conoció por fin el viernes 18 de septiembre. La revista Financial Times lo consideró un fracaso, pues el plan excluye la cuestionada "opción pública", defendida por el mismo presidente y el sector liberal de su partido, sin obtener por eso el apoyo de un solo republicano.
"Rara vez han esperado tantos, tanto tiempo, por tan poco", comentó el congresista demócrata de Texas Lloyd Doggett. "Esto no fue una negociación sino una capitulación", agregó.
Baucus recibió los ataques de los liberales por diluir elementos esenciales de la reforma, en pro de llegar a un acuerdo. No solo aceptó rebajar los costos del plan inicial, sino que desechó la opción pública, punto central de controversia.
La Casa Blanca enfatizó que el proyecto de Baucus no era la redacción final sino un borrador sometido a cambios.
Las esperanzas de Obama de llegar a un proyecto de reforma aceptable para los dos partidos parecen haber llegado a su fin.
El senador Rockefeller, demócrata perteneciente al comité de finanzas, dijo que él introduciría "muchas, muchas enmiendas" al proyecto, incluida la reintroducción de la opción pública tildada de socialista por los republicanos. El senador Baucus sustituyó la opción pública por una propuesta cooperativa que los demócratas consideran "sin dientes".
(Financial Times. ‘Bipartisan' US health bill fails to unify. Sep 18 2009)
EDITORIAL DEL NEW YORK TIMES SOBRE LA OPCIÓN PÚBLICA
Por el bien de la propia reforma de la salud, el presidente Obama ha venido sugiriendo que podría dejar a un lado la idea de un plan de seguro público que compita con las aseguradoras privadas y rebajar con ello los costos. El presidente no debería rendirse sin antes haber sustituido la opción pública por otra alternativa suficientemente fuerte como para cumplir los mismos objetivos. Y no se ve algo así en el horizonte político.
Aunque la idea es incrementar la competencia entre las aseguradores y proporcionar más opciones a los consumidores, el plan público ha sido satanizado por los opositores como si fuera un intento del gobierno de asumir el control de los servicios de salud.
Se ha propuesto como alternativa la creación de cooperativas sin ánimo de lucro, pero su alcance sería menor, y los republicanos ya han dicho que se oponen iguamente a esta iniciativa.
Si se hace bien, el plan público traería beneficios reales. Probablemente lograría bajar los costos de los planes privados y sería una opción segura para quienes desconfían de las aseguradoras privadas.
En lugar de dejar caer el debilitado plan público para aplacar a la oposición enardecida, el presidente Obama debería insistir en sostenerlo.
Somos francamente escépticos acerca de la posibilidad de llegar a un acuerdo con los opositores republicanos en torno a alguna alternativa que ellos consideren satisfactoria con respecto a la reforma del sistema de salud. Si la Casa Blanca y los líderes Demócratas deciden ir solos en la aprobación de la reforma, deberían restaurar la iniciativa de la opción pública. Es la mejor manera de dar a los estadounidenses una opción real.
(NYTimes.com. Editorial. Public Plan. August 19, 2009)
UN IMPUESTO AL 1% PRIVILEGIADO PARA FINANCIAR LA REFORMA
El 1% más rico de los estadounidenses ha venido haciéndose cada vez más rico. Ellos pueden darse el lujo de pagar la cuenta por un sistema de salud que cubra el total de la población.
Las últimas décadas han sido magníficas para ellos. La carga efectiva de los impuestos para ese 1% privilegiado ha venido descendiendo por cerca de quince años. La propuesta de un comité de la Cámara para hacer efectivo un impuesto adicional gradual a ese 1%, aquellos que tienen ingresos por encima de $350.000 dólares al año, para financiar una parte del costo de la reforma al sistema de salud, es perfectamente razonable. Sin embargo, las repercusiones de la propuesta, en ambos partidos, han sido considerables. La crítica generalizada ha llevado a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, a expresar el deseo de "suavizar" el impuesto, de manera que se aplique solo a las familias con ingresos de un millón de dólares o más.
Por supuesto, suavizar de esta manera el impuesto significa impedir que cumpla su propósito: recaudar dinero suficiente para financiar adecuadamente la reforma del sistema de salud.
En realidad, el impuesto afectaría a aquellos que se beneficiaron de la mayor parte de los recortes de impuestos promovidos por la administración Bush, entre 2001 y 2003, y no toca al restante 98.7% de los estadounidenses. En el presupuesto de los diez años entre 2001 y 2010, el 1% más rico del país recibió $715 billones en deducciones fiscales, gracias a los recortes de impuestos de Bush.
En últimas, nada es más crítico para el presupuesto a largo plazo de los Estados Unidos que la reforma del sistema de salud. Pero poner la carga del financiamiento sobre los hombros de una clase media que ha visto cómo se estancan sus salarios es simplemente imposible. Los que forman ese 1%, beneficiarios finales de tantos privilegios, deberían permitir un incremento de impuestos, relativamente marginal para sus ingresos, pero que salvaría el sistema para todos.
(The Guardian.co.uk. Tax the rich for healthcare. Pat Garofalo. Tuesday 21 July 2009)
EL DESCONTENTO DE LA IZQUIERDA
Durante la mayor parte del verano, la oposición al presidente Obama y a su iniciativa de reforma a la salud ha venido casi por completo de la derecha. La semana pasada, sin embargo, el presidente estuvo tratando de apaciguar una ruidosa rebelión de la izquierda.
La causa inmediata es la creciente preocupación entre la aliados progresistas de Obama que se preguntan si el presidente se está preparando para deshacerse de la opción pública con el fin de garantizar la aprobación del proyecto de ley de reforma al sistema de salud. Obama insiste en que todavía prefiere la opción pública como parte de cualquier paquete de medidas legislativas, pero algunos amigos de la izquierda ahora tienen serias dudas sobre su determinación.
Esto ha dado paso a críticas más amplias: ¿Es Obama lo suficientemente fuerte como para derrotar los intereses organizados contra la legislación de reforma a la salud? ¿Ha perdido la pasión que mostró durante la campaña? ¿Han enmudecido sus habilidades retóricas al descender a los áridos y arcanos detalles del sistema de salud? ¿Está demasiado enamorado de consenso bipartidista, en contraste con la evidente inflexibilidad republicana? ¿Ha abandonado el elevado fundamento moral en la batalla por la salud pública?
Desde los comentaristas liberales hasta los bloggers progresistas y los activistas de base que fueron de puerta en puerta durante la campaña, ha habido un coro de preocupaciones acerca de Obama: sobre la estrategia de la reforma, sobre los acuerdos a que él y su equipo han llegado con la industria de la salud, sobre la intensificación de la intervención armada en Afganistán, sobre los detenidos y la política con respecto a las torturas.
¿Qué tan grave es el descontento de la izquierda? Jane Hamsher, fundadora del blog progresista http://firedoglake.com y una dura crítica de la estrategia de salud de la Casa Blanca, dijo: "Obama hizo campaña por una opción pública, y la gente está muy apegada a eso". Los tratos que la Casa Blanca haya hecho con las compañías farmacéuticas y otras de la industria de la salud, añadió, "han neutralizado su capacidad para aprobar cualquier tipo de reforma significativa al sistema de salud ".
(The Washington Post. Obama Now Hearing Criticism From the Left on Health-Care Plan Concern. By Dan Balz. Sunday, August 23, 2009)
CARTA PÓSTUMA DEL SENADOR KENNEDY AL PRESIDENTE OBAMA
En su discurso del 9 de septiembre de 2009, dirigido al Congreso de los Estados Unidos, sobre el proyecto de reforma al sistema de salud, el presidente Obama se refirió a una carta que, pocos días antes, había recibido del recién fallecido senador Edward Kennedy. Escrita en mayo, el senador Kennedy había solicitado que solo después de su muerte fuera entregada al destinatario. El tema principal de la carta es la reforma al sistema de salud. Los siguientes son algunos apartes al respecto:
"Cuando pensé en todos los años, todas las batallas y todos los recuerdos de mi larga vida pública, me sentí confiado en estos días finales en que, aunque yo no esté ahí cuando ocurra, usted será el presidente que, por fin, firme la ley de reforma de la salud que es el gran asunto no concluido de nuestra sociedad.
A medida que avanzábamos en estos meses, me di cuenta de que usted no cedería ante los llamados a retirada y permanecería en la causa hasta la victoria. Vi en usted la convicción de que el momento es ahora y fui testigo de su compromiso inquebrantable y su comprensión de que la atención médica es un asunto decisivo para nuestra futura prosperidad. Pero usted también nos ha recordado a todos que esto tiene que ver con más que cosas materiales, que lo que afrontamos es ante todo una cuestión moral; que no están en juego sólo detalles de política, sino principios fundamentales de justicia social y el carácter de nuestro país.
Y así, por su visión y coraje, llegué a creer que pronto, muy pronto, la cobertura de salud sería accesible para todos en unos EE.UU. donde el estado de la salud de una familia no vuelva a depender nunca de la riqueza de esa familia.
Y aunque no veré la victoria, he podido mirar hacia adelante y saber que sí, que cumpliremos la promesa de que la atención médica en EE.UU. es un derecho, no un privilegio".
(The White House - Press Office. Text of letter to the President from Senator Edward M. Kennedy).
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