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Política y Gobierno

Congresito o comisión legislativa: ¿la improvisación para la paz?

José Gregorio HernándezLa lectura sucinta e implacable de un experto muestra cómo el mecanismo que propone el gobierno para desarrollar el acuerdo con las FARC no agiliza el proceso sino que lo demora, viola la Constitución y tiene serias dificultades.

José Gregorio Hernández Galindo*

El Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón.

La improvisación

Si el proceso de paz con las FARC se encuentra, como dice el gobierno, en la etapa final y se aproximan los acuerdos, no se entiende por qué se anuncian de manera improvisada diferentes proyectos o fórmulas para la refrendación de lo pactado en La Habana.

Este es el caso del anuncio presidencial sobre la conformación de un “congresito” o de una comisión legislativa especial cuyas decisiones, al final, también serían llevadas a  consideración del Congreso.

Al parecer, según lo acordado por los partidos de la coalición de gobierno, se presentará un proyecto de acto legislativo para crear este organismo transitorio que se encargaría de desarrollar los acuerdos a los que se llegue con la guerrilla.

La improvisada exposición sobre el “congresito” que hizo el presidente de la República provocó reacciones en contra, tanto en la oposición como en los sectores políticos que apoyan el proceso de paz.

Por otra parte se ha dicho que la comisión legislativa no se crearía con el propósito de sustituir al Congreso. Sin embargo, a decir verdad, no ha habido claridad sobre el objeto que tendría ese organismo ni sobre el procedimiento de selección de sus integrantes, entre los cuales estarían voceros o representantes de la organización guerrillera designados “a dedo” por el Ejecutivo.

Habrá que esperar el texto final del proyecto para entrar a debatir el fondo de este asunto, que no es de poca monta, ya que se trata, ni más ni menos, del desarrollo y cumplimiento de lo que se pacte en La Habana.

¿Cómo aprobar las reformas?

En una democracia el ideal sería que cuanto se convenga por las partes en un proceso de paz sea ratificado por el pueblo, lo cual le otorgaría legitimidad y validez a lo pactado.

Por otro lado, como es perfectamente previsible en todo proceso de esta naturaleza, de los acuerdos puede surgir la necesidad de hacer reformas constitucionales o legales. La Constitución de 1991 contempla las vías para que esto se haga:

Como ni el “congresito” ni la comisión legislativa especial están previstos en la Constitución vigente, su introducción requeriría una reforma 
  • Si se tratara de reformas de la legislación, la Constitución ha señalado al Congreso de la República, titular de la cláusula general de competencia para que, elegido como lo ha sido por el pueblo, ejerza la función a su nombre y en su representación y formalice cuanto se requiera en materia de leyes como culminación de los diálogos.
  • Si se tratara de reformas constitucionales, los mecanismos al respecto están previstos. En efecto, mientras la Constitución de 1886 señalaba exclusivamente al Congreso como el competente para su reforma, la de 1991 consagra tres vías para su enmienda:

1) Por el Congreso, mediante acto legislativo que debe ser aprobado en el curso de dos períodos ordinarios y consecutivos de sesiones;

2) Por una asamblea constituyente, convocada por el pueblo en los términos y con los requisitos previstos en el artículo 376 de la Constitución, y cuyos miembros deben ser elegidos popularmente;

3) Por el pueblo, mediante referendo convocado por ley, de conformidad con lo previsto en el artículo 378 de la Constitución.

Ahora bien, como ni el “congresito” ni la comisión legislativa especial están previstos en la Constitución vigente, su introducción requeriría una reforma constitucional tramitada por medio de cualquiera de los tres mecanismos mencionados.

Aquí surge el primer contrasentido en la exposición que han hecho el presidente y sus voceros en materia de paz: quieren agilizar la refrendación de los acuerdos -a los que todavía no se ha llegado- pero proponen crear un nuevo cuerpo legislativo cuyo trámite de aprobación demorará al menos dos períodos ordinarios y consecutivos de sesiones. Es decir, solamente después de un año comenzaría a actuar ese organismo.

Contra la Constitución

Plenaria del Senado en el Capitolio Nacional.
Plenaria del Senado en el Capitolio Nacional.
Foto: Congreso de la República de Colombia

¿Qué tendrá a cargo esta comisión legislativa especial o este “congresito”? Todo depende del texto que se presente al Congreso y que finalmente se apruebe. Si se trata de un ente al que le será señalada una función legislativa, como el nombre lo indica, es natural que vaya a legislar.

Pero, ¿desplazará al Congreso? ¿Cuál sería la razón para ello? ¿Lo que la comisión apruebe habrá de ser ratificado por el Congreso? Y si esto es así, ¿por qué gastar un año en la creación de un organismo que no tendrá facultad decisoria? ¿Para qué se habría creado?

Además, no hay que olvidar el problema de la conformación de la comisión. ¿Sus miembros serán elegidos popularmente? ¿Serán escogidos por el presidente y las FARC? ¿Podrán hacer parte de ella los miembros de la guerrilla?

¿Por qué, tratándose de una materia de tanta trascendencia para el país, se prefiere “lanzar globos” para medir las reacciones en vez de preparar con seriedad y calma una propuesta sólida?

Es válido hacerse estas preguntas porque el acto de reforma iría muy seguramente al control de la Corte Constitucional, y esta podría concluir que se estaría sustituyendo la esencia de la Constitución y declararlo inexequible, lo que daría al traste con el proceso de paz.

Además, hay un obstáculo de fondo y sobre el cual no se ha pronunciado el gobierno, como si no lo hubiera visto, o como si quisiera esconder la cabeza a la manera de los avestruces. Se trata de la subsistencia del artículo 122 de la Constitución, cuyo texto actual proviene del año 2009, y que no fue modificado ni derogado por el Marco Jurídico para la Paz. Esa norma establece, en lo que aquí interesa, lo siguiente:

“Sin perjuicio de las demás sanciones que establezca la ley, no podrán ser inscritos como candidatos a cargos de elección popular, ni elegidos, ni designados como servidores públicos, ni celebrar personalmente, o por interpuesta persona, contratos con el Estado, quienes hayan sido condenados, en cualquier tiempo, por la comisión de delitos que afecten el patrimonio del Estado o quienes hayan sido condenados por delitos relacionados con la pertenencia, promoción o financiación de grupos armados ilegales, delitos de lesa humanidad o por narcotráfico en Colombia o en el exterior”.

Ese obstáculo no puede ser removido constitucionalmente por una comisión legislativa ni por un “congresito”. Entonces, ¿se tramitaría un proyecto de acto legislativo para que los guerrilleros que están en cualquiera de esos casos pudieran ser elegidos o nombrados? ¿Cuándo se tramitaría, antes o después de la creación de la comisión legislativa?

Todas estas son las inquietudes que genera la improvisación del Ejecutivo en el campo jurídico, pese a que, tengo entendido, cuenta con muy buenos asesores.

El jefe de la delegación de paz en La Habana, Humberto de la Calle.
El jefe de la delegación de paz en La Habana, Humberto de la Calle.
Foto: Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Más preguntas

Ante esta situación surgen muchas otras preguntas:

  • ¿por qué, tratándose de una materia de tanta trascendencia para el país, se prefiere “lanzar globos” para medir las reacciones en vez de preparar con seriedad y calma una propuesta sólida?
  • ¿Está bien que se improvisen tantas cosas? ¿O será que estamos ante un proceso premeditado, orientado a “quemar” propuestas para concluir finalmente, como lo quieren las FARC y el Centro Democrático, en la convocatoria de una asamblea constituyente?
  • ¿Se quiere sacar adelante los acuerdos y su refrendación por mecanismos no constitucionales?
  • ¿Sería esto un golpe de Estado a la Constitución de 1991?

 

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace.

@josegreghg

 

Política y Gobierno

El censo agropecuario: ¿sorpresas o confirmaciones?

Absalón MachadoRecuento de los grandes resultados del censo agropecuario, de lo que significan acerca del estado –y de los cambios- en los usos del suelo, la tenencia de la tierra, la tecnología y el nivel de vida de la población rural. Información crucial para el posconflicto.     

Absalón Machado C.*

Cultivo de maracuyá en el municipio de Buga, en el Valle del Cauca.

Los resultados

El tercer Censo Nacional Agropecuario (CNA) es resultado de una decisión inaplazable donde se impusieron la razón, el buen juicio y la administración eficiente de los recursos.

Pero comienzo por examinar los hechos. Aún falta mucha información sobre el censo que llevó a cabo el DANE y cuyos resultados preliminares dio a conocer este 11 de agosto. Y sin embargo estos primeros datos permiten aproximarse al estado de

  • Los usos del suelo
  • La tenencia de la tierra,
  • El acceso a bienes y servicios básicos para la producción agropecuaria, y
  • Las condiciones de vida de los habitantes rurales de las áreas dispersas de Colombia.

Usos del suelo

Los datos más destacables son:

  • El 40,6 por ciento del territorio tiene uso agropecuario, del cual el 19,1 por ciento está en agricultura y el 80,5 por ciento en pastos.
  • En cultivos hay 7.185.905 hectáreas, una cifra superior a los 5,5 millones que tenía  registrado el Ministerio de Agricultura. Muy probablemente esto no significa un aumento del área cultivada sino un serio sub-registro en las estadísticas oficiales, resultado de su metodología de consenso para determinar las cifras.
  • Se confirma la gran extensión de la ganadería, faltando por conocer sus características en cuanto a la intensidad de uso del suelo.
  • En cultivos llama la atención el auge de los permanentes y la caída en los transitorios. Los primeros cubren el 74,8 por ciento del área cultivada y los segundos solo el 16,0 por ciento, mientras que el 9,2 por ciento son cultivos asociados.
  • La crisis agrícola y los procesos de apertura al comercio internacional han afectado especialmente a los pequeños y medianos productores, quienes no tienen la opción s de trasladarse a cultivos permanentes donde están las mayores ventajas competitivas.  
Cabezas de ganado en la región de la Orinoquía.
Cabezas de ganado en la región de la Orinoquía.
Foto: CIAT

Tenencia de la tierra

El CNA confirma la gran fragmentación de la pequeña propiedad y la consolidación de las grandes “unidades productivas agropecuarias” (UPAS).  El 96 por ciento de las UPAS tiene menos de 5 hectáreas y ocupa solo el 59,1 del área total, mientras que las mayores de 500 hectáreas son el 0,4 por ciento de las UPAS y ocupan el 41,1 del área.

Falta por conocer la conversión de estos datos en unidades prediales (un predio puede tener varias UPAS de distintos tamaños) y una desagregación mejor de las escalas de tamaño, así como la calidad de las tierras, su disponibilidad de agua y su ubicación respecto de los mercados, para tener una idea más próxima sobre la estructura de la tenencia de la tierra y su grado de concentración.

La gran fragmentación de la pequeña propiedad y la consolidación de las grandes “unidades productivas agropecuarias”

Un ejercicio muy elemental con los datos publicados muestra como la estructura de tenencia es multimodal, pues si las UPAS pequeñas se establecen entre 0 y 50 hectáreas, las medianas entre 50 y 500 y las grandes en mayores de 500, resultaría que las UPAS pequeñas ocupan el 24,7 por ciento del área, las medianas el 34,2 por ciento y las grandes el 41,1 por ciento (esta aproximación tendría que refinarse,  utilizando la medida de la UAF). Aquí vale notar cómo:

  • Las grandes UPAS ocupan el mayor porcentaje del área pero no lo bastante como para concluir que estemos ante un binomio latifundio-minifundio como el observado en el censo de 1960.
  • La mediana propiedad es importante pero está tan concentrada como la grande, puesto que cubre solo el 5,3 por ciento de los propietarios.
  • Entre la mediana y la grande ocuparían las 3/4 partes del área dispersa. 
  • Casi las ¾ partes de las UPAS están en manos de propietarios y solo el 9,8 por ciento en arriendo. Es claro el descenso de la aparcería y el aumento del arriendo, lo cual es típico del desarrollo capitalista en el campo.
  • Por lo demás, estos datos no son muy diferentes de los que muestra el Atlas de la Propiedad Rural del Instituto Geográfico Agustín  Codazzi (IGAC) para el año 2012,  referidos a predios y no a UPAS..

Tecnología y desarrollo

Solo el 16,7 por ciento de los productores informaron tener maquinaria y el 16,9 por ciento infraestructura productiva.

Estas cifras son alarmantes pero no sorprendentes porque confirman el abandono del campo y la falta de políticas que estimulen el desarrollo tecnológico y el uso de maquinaria, además de los riesgos para la inversión que implica la violencia.

En esas condiciones, y con el hecho de que apenas el 9,6 por ciento de las UPAS recibió asistencia técnica y el 89 por ciento no solicito crédito, se confirma el gran atraso tecnológico de la mayoría del sector.

De ese atraso se exceptúan buena parte de los grandes cultivos empresariales que han contado con recursos a través de los Fondos Parafiscales,  y que han sabido canalizarlos hacia la asistencia técnica y el desarrollo tecnológico, aunque no ha en todos los casos. 

En este punto existe un reto monumental de política, pues habría que destinar suficientes recursos para modernizar el aparato productivo y ponerlo en condiciones de competir en los mercados internacionales. Tenemos un retraso enorme y las políticas adoptadas, especialmente desde los años ochenta, se olvidaron de ese asunto.

Un buen ejemplo se encuentra en la infraestructura de riego: tan solo el 0,1 por ciento de las UPAS tiene acceso al agua proveniente de distritos de riego. Si bien en un 95 por ciento de las UPAS la agricultura dispone de agua, la actividad está sujeta a las variaciones del clima, como en el siglo pasado, sin posibilidad de controlar el acceso a ese recurso básico.

Pobreza rural

Secadero de tabaco en San Gil, Santander.
Secadero de tabaco en San Gil, Santander.
Foto: Carlos Espejo

El 93,7 por ciento de los  trabajadores pertenecen a los hogares en las UPAS con menos de 50 hectáreas. Esta cifra confirma la gran importancia de la agricultura familiar, y el hecho de que el 66,6 por ciento de ellos esté en UPAS menores de cinco hectáreas, confirma que la pobreza de las familias rurales sigue siendo muy grande.

En efecto, la pobreza multidimensional es del 44,7 por ciento en el área dispersa rural, más del doble de la existente en las áreas urbanas. Este dato confirma que se han seguido ampliando las brechas de ingreso y condiciones de vida entre lo rural y lo urbano.

La situación de la agricultura familiar se agrava enormemente con el envejecimiento de la población rural que muestra el CNA, la migración de los jóvenes y el aumento de la jefatura de hogar por parte de mujeres en condiciones de gran precariedad. Si bien han mejorado aspectos importantes de las viviendas rurales y la cobertura de educación y salud, todavía el 20 por ciento de la población entre 5 y 16 años no asiste a ningún centro educativo. 

Ya era hora

Hay que felicitar al DANE y a sus directivos por asumir el compromiso de ofrecernos una información que reclamaban todos los sectores, y que tiene por lo menos 35 años de atraso (el último censo debió ser realizado en 1980).

El CNA es un instrumento fundamental para la política. Y sus resultados aparecen en un momento crucial para que el Estado revise con rigor las estrategias dirigidas al sector rural y a su crisis realmente “estructural”.

Esa crisis no es una novedad. Había sido señalada de manera insistente por estudios de vieja data, y más recientemente por los de la Misión Rural y el Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2013, así como por los diagnósticos que sirvieron como base para el Acuerdo Agrario de la Habana.

Solo el 16,7 por ciento de los productores informaron tener maquinaria y el 16,9 por ciento infraestructura productiva. 

El informe preliminar presentado por el DANE muestra los indicadores de una situación crítica que viene así a confirmar, con datos más precisos, lo que se venía diciendo, y ante lo cual los distintos gobiernos y dirigentes públicos y privados habían puesto oídos sordos. Los datos quizás sorprendan a quienes no les importa la suerte del sector rural y la han aprovechado para hacer demagogia desde el gobierno, desde la política o desde el sector privado, mediante promesas y programas improvisados y cortoplacistas.

Hoy sin embargo existe una gran expectativa por un posible posconflicto, que sería una oportunidad excepcional para que el Estado y la sociedad por fin decidan pagar la deuda con el sector rural mediante políticas y programas de largo plazo que eliminen las condiciones causantes de la pobreza, la exclusión, la concentración de recursos y de ingresos, la destrucción del medio ambiente y la violencia que cada día amplían más las brecha entre lo urbano y lo rural.

¿Será que el censo ayudará a que por fin se reconozca y se valore el papel estratégico del sector rural en el desarrollo de Colombia y en la consolidación de la paz? ¡Soñar no cuesta nada!

 

* Consultor, especialista en desarrollo rural.

 

Conflicto, Drogas y Paz

Las armas de las FARC: ¿dejar de usarlas, o entregarlas?

observatorio pazEs el paso final y decisivo de un proceso de paz, pero no es claro cómo darlo. Un repaso autorizado de la experiencia internacional muestra los escenarios posibles  para transitar con seguridad a un eventual posconflicto en Colombia. 

Observatorio de Paz y Conflicto (OPC) de la Universidad Nacional de Colombia.

Guerrilleros de las Farc.

Desarme, desmovilización y reinserción

El desarme y el tránsito a la vida civil de excombatientes han sido elementos centrales en todos los procesos de paz del mundo, pues contribuyen a la estabilidad de un país y, en especial, a la seguridad durante el posconflicto.

Estas acciones han estado asociadas estrechamente con el momento final de un conflicto armado. Por eso Naciones Unidas, un organismo con mucha experiencia en estos temas, construyó el concepto ‘Desarme, desmovilización y reintegración’ (DDR), y formuló un conjunto de normas que se han consolidado como los estándares internacionales en la materia.

Naciones Unidas plantea el desarme como el paso inicial en un proceso de largo alcance que denomina la “construcción de la paz”. Por esa razón sus recomendaciones tienen en cuenta la necesidad de reformas el sistema de seguridad y defensa y de fortalecer el Estado de Derecho, así como de una legislación que considere el tema de los menores de edad y las cuestiones de género, entre otros asuntos.

Cualquier falla durante ese primer paso repercute directamente sobre el desarrollo posterior de los acuerdos.

Armas y combatientes

La naturaleza irregular de conflictos armados internos como el colombiano obliga a los países a adoptar medidas efectivas durante el posconflicto para evitar la circulación o permanencia de las armas en manos de la población civil. En este aspecto son especialmente preocupantes las armas cortas y ligeras, pues son las más comunes.

Los procesos de desarme incluyen un momento cuando los integrantes de la organización dejan las armas, el cual en algunos casos tiene lugar de manera simultánea con la desmovilización. En este momento se presenta la disolución formal de la organización  armada y el licenciamiento oficial de sus miembros.

En el momento de la firma de un acuerdo de paz la desconfianza es un factor decisivo y ha llevado a que en algunos casos las organizaciones armadas mantengan remanentes bélicos como medida de seguridad

La cuestión de los integrantes resulta siempre compleja porque exige identificar quiénes hacen parte de la organización, contarlos e individualizarlos. Además de los combatientes, en distintas experiencias de desmovilización se han incluido a sus familiares, a sus bases de apoyo y a sus colaboradores.

En este punto se hace necesario precisar el total de entregas de armas largas, cortas y de apoyo; el material de guerra y de intendencia; los equipos y material de comunicaciones; así como los artefactos explosivos improvisados. Esto implica su ubicación, recolección, registro y destrucción.

El número de armas registradas y el de integrantes de la organización armada permiten precisar la relación hombre-arma, la cual contribuye a estimar el alcance y efectividad del desarme. En este tipo de procesos, el promedio de entrega es de un arma por cada dos combatientes.

Usualmente estas armas son destruidas. En unas ocasiones, como en Nepal, han sido almacenadas. En otras, como en los procesos de paz con las guerrillas en la década de los noventa en Colombia, fueron fundidas, arrojadas al mar o transformadas en elementos simbólicos ubicados en lugares públicos.

Es importante también definir quién puede ser el depositario de las armas: la contraparte negociadora, es decir, el Estado, o un custodio externo. En un momento preliminar suele haber un registro interno bajo el control de los comandantes de la organización, para luego dar paso al desarme formal. Es decir, primero ocurre un proceso privado y, luego, un proceso público.

En el momento de la firma de un acuerdo de paz la desconfianza es un factor decisivo y ha llevado a que en algunos casos las organizaciones armadas mantengan remanentes bélicos como medida de seguridad ante el posible incumplimiento de lo acordado o ante una reactivación del conflicto. En estos casos, buscando ocultar estos remanentes, las organizaciones presentan armas en desuso o en mal estado en el momento de la entrega oficial.

Cuando esto se da, tiene lugar un segundo momento del proceso de desarme donde la organización se desprende de ese remanente después de decidir que el proceso ha llegado a un punto de consolidación.

Sin embargo las instituciones oficiales y los verificadores del proceso de paz usualmente no han tomado en cuenta esta situación, por lo cual no se han diseñado estrategias para abordarla de modo adecuado. Ante la falta de espacios formales que atiendan este segundo momento, las armas quedan en circulación y van a otros conflictos, tal como ocurrió en la década de los noventa cuando llegaron armas de El Salvador a Colombia.

El Presidente Santos confirma desmovilización de 11 guerrilleros de las FARC el pasado mes de mayo.
El Presidente Santos confirma desmovilización de 11 guerrilleros de las FARC el
pasado mes de mayo.
Foto: Presidencia de la República

Retos de un nuevo proceso

En La Habana, las FARC han declarado su disposición a “dejar de usar las armas”. Sin embargo se niegan a entregarlas. Además, como la transformación de su estructura político-militar en una organización política conlleva la supervivencia de su colectivo, rechazan una posible desmovilización y la individuación de sus integrantes. Esto plantea el reto de formular conceptos alternativos al proceso de “desarme, desmovilización y reintegración”.

La forma como se ha abordado la dejación de armas en los procesos de paz con actores ilegales en Colombia suele adquirir casi inevitablemente una connotación de sometimiento a la contraparte enemiga. Y cuando solo una de las partes implicadas en el conflicto se ve obligada al desarme, se introduce un cierto desequilibrio, una disparidad, porque ambas partes se han dispuesto para la guerra y han participado activamente en ella.

Si se trata propiamente de un proceso de paz que implica a las dos partes, el desafío es lograr que “dejar las armas” tenga el carácter de un acto de dignidad y de valor, un acto de compromiso, un camino para buscar nuevas formas simbólicas de formalizar el desistimiento de la guerra y el inicio de una transformación orientada hacia la paz.

Ante la disposición de las FARC a “dejar de usar” las armas, mas no a entregarlas, queda el reto de definir su destino, ubicación y custodia, así como las garantías que puedan ofrecerse para que los excombatientes desistan de su uso. Si se trata de su supervivencia como grupo para integrarse a la construcción de la paz, será necesario crear mecanismos que lo faciliten y acompañen.

Procesos asociados

Durante la fase de consolidacion de un proceso de paz, la seguridad a cargo del Estado tiene un papel fundamental porque permite brindar las garantías de no repeticion. En este escenario son esenciales la seguridad

  • de los ex combatientes que han ingresado al proceso, incluyendo a sus mandos;
  • de las comunidades que habitan las anteriores zonas de operación, y
  • de otros actores que fueron objetivo de los grupos armados durante el conflicto, como sindicalistas y líderes sociales.

En este momento se reconstruye la confianza en el Estado de la sociedad en su conjunto, y también es importante considerar medidas de seguridad para los demovilizados que hicieron su salida en procesos anteriores -ya sea de guerrillas o de autodefensas- por si perviven enemistades y ánimos de retaliación hacia ellos.

Las FARC han declarado su disposición a “dejar de usar las armas”. Sin embargo se niegan a entregarlas.

Otra de las amenazas al proceso de dejación de armas son los actores armados -articulados usualmente con otras redes de la ilegalidad- que permanecen vigentes o surgen tras la firma de un acuerdo de paz. En este caso este grupo incluiría posibles disidencias de las FARC o excombatientes de esa guerrilla que retomen las armas.

La reincidencia en cuestión consistiría en el tránsito de combatientes y de armas hacia otras organizaciones, o en las acciones violentas contra quienes participan en el proceso de paz, como ha ocurrido en experiencias anteriores en Colombia.

Como las organizaciones de delincuencia común que actúan en las zonas de operación de las guerrillas son, en ocasiones, utilizadas (y al mismo tiempo, en cierta medida, contenidas por estas) un programa dirigido a las bandas delictivas ordinarias  podría contribuir a un mayor control de las armas y a la seguridad de dichas zonas. Infortunadamente, los procesos de paz previamente desarrollados en Colombia no han tenido en cuenta a estos actores centrales durante el posconflicto.

Delegación de Paz de las FARC en La Habana, Cuba.
Delegación de Paz de las FARC en La Habana, Cuba.
Foto: FARC-EPaz

Politica sin armas

En un escenario de fin de conflicto, las partes han de transformar la concepción del contrario y comprender que este ya no es un enemigo. En esta nueva etapa los actores enfrentados habrán de construir nuevas formas de relacionarse entre sí.

Se hace primordial una nueva comprensión del conflicto social y político para evitar su trámite a través de la violencia. La necesidad de integrar las posiciones en conflicto es el momento para que el Estado democrático en posguerra incorpore las diferencias, de modo que puedan tramitarse a través de la política y no en el campo de las armas.

Como dice Carlos Beristain, “tras la finalización de un conflicto armado […], los conflictos del pasado no han desaparecido. Sencillamente, han tomado una nueva forma”. Por esto será necesario disponer de nuevos recursos para darles trámite.

@pazyconflictoUN

Análisis

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Yolanda-PuyanaEl Procurador e incluso la Constitución creen que la familia es necesariamente nuclear y heterosexual. Pero la última Encuesta Demográfica demuestra que en Colombia hay muchos otros tipos de familia, un hecho abrumadoramente confirmado por los estudios históricos y antropológicos. La ley no debe estar al servicio de unos pocos.

Yolanda Puyana Villamizar*

Debate necesario 

Cuando están a punto de dictarse fallos trascendentales para gays o lesbianas en torno al derecho de adoptar hijos o hijas, el procurador Alejandro Ordóñez ha invocado la Constitución para oponerse a la aprobación de nuevas formas de unión familiar entre personas del mismo sexo.  

Dado que la Constitución de 1991 define a la familia como la "institución básica de la sociedad, cuya conformación se origina en vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla", el procurador sostiene que la familia no puede implicar "sino una pareja heterosexual y una decisión libre de formarla". 

Además comparte una metáfora usada por quienes creen, desde una ideología familista, que la sociedad tiene la forma de una cebolla, cuyo núcleo, o cuya "célula básica" es la familia. 

Pero tanto en la Constitución como en la mente del procurador persiste una imagen de la familia con una única conformación: la nuclear y heterosexual; - esposo y esposa con hijos- como si las formas familiares no cambiaran, como si el grupo estuviera excluido de nuevas conformaciones culturales y su definición obedeciera a leyes divinas o al orden biológico trasladado al orden social. 

Por el contrario, un rápido examen al proceso de construcción del concepto de familia nos lleva a proponer una visión distinta de estos grupos, comprendiendo que tienen un carácter histórico - es decir, humano - que son cambiantes y responden al contexto social. 

Con el objeto de sustentar esta afirmación invito a un breve pero rico examen del origen del concepto de familia desde la antropología y a observar las distintas conformaciones de los hogares en Colombia que se alejan, cada vez más, del hogar nuclear integrado por una pareja y los hijos e hijas. 

Funciones universales, formas diversas 

El concepto de familia se remonta a la Roma Imperial cuando - en medio de un patriarcado absoluto - se definió el grupo familiar como compuesto por un padre, adulto mayor, dueño de las mujeres, los hijos, los siervos y los animales. 

Calificar a la familia como una construcción histórica lleva a reconocer que varían sus caracterís­ticas, su dinámica y sus funciones, ya que sus miembros desarrollan variadas estrategias de sobrevivencia frente a las demandas de la sociedad. 

Por ejemplo, un campesino cuya economía productiva depende de la fuerza de trabajo de la familia, tiende a procrear muchos hijos, que aprenden a laborar con sus padres desde pequeños, pues se integran rápidamente a la vida adulta y contribuyen a la explotación económica de la parcela. 

En contraste, nosotros, citadinos y citadinas asalariados, planificamos los hijos a partir de los altos costos que su formación demanda y por lo general, presentamos una fecundidad baja. 

Claude Lévi-Strauss[1], en una discusión clásica sobre la universalidad de la familia, define dos características complementarias. Primero, como estructuralista, afirma que las funciones de la familia son universales y destaca las relaciones de parentesco, la procreación y la socialización de las nuevas generaciones, el matrimonio como vínculo reglamentado por la sociedad, la regulación de la vida sexual y la división sexual del trabajo. 

Al mismo tiempo, destaca su diversidad, en tanto varía la forma como las familias cumplen con estas tareas según los contextos culturales donde se desenvuelven. Lévi-Strauss plantea que su estructura se mueve desde el llamado tipo nuclear compuesto de padre, madre e hijos e hijas, hasta grupos que delimitan la relación conyugal a contactos esporádicos entre los sexos. 

En unas culturas, por ejemplo, se reglamenta el matrimonio de una adulta con un niño pequeño, para que la esposa críe a su propio marido. En otras, a las mujeres casi niñas se les asigna un marido ya adulto. También persisten funciones prohibidas diferentes para cada sexo y regulaciones de la sexualidad muy diversas. 

En el caso de los Chibchas, las relaciones de parentesco que regulaban las familias se definían por vía uterina y el tío materno era considerado el padre de los hijos o hijas. 

Refiere Lévi-Strauss que "No todos los grupos familiares son heterosexuales. En grupos africanos, por ejemplo, ciertas mujeres de cargo elevado estaban autorizadas a casarse con otras mujeres que, mediante el uso de amantes varones no reconocidos les dieran hijos. La mujer noble se convertía en el padre de los hijos de su esposa y transmitía a éstos, de acuerdo con el derecho paterno vigente, su propio nombre, estatus y riqueza". 

Sobre la relación entre familia y cultura, otras miradas clásicas de la antropología hicieron su aporte desde comienzos del siglo XX. Por ejemplo, Margaret Mead[2] encontró diferencias significativas en la forma cómo interactúan hombres y mujeres, por lo cual propuso comprender el sexo como moldeado por estas diferencias y no como tendencia natural. 

La familia colombiana, diversidad y movilidad 

En el caso de Colombia podemos destacar también la persistencia de múltiples formas familiares, en las que la familia nuclear ya referida, solo ha existido como una más

Desde la colonia, por ejemplo, los historiadores han destacado el mestizaje como parte de nuestra configuración y que, en últimas, somos hijos e hijas del pecado y de la ilegalidad[3]

A mediados del siglo XX, Virginia Gutiérrez de Pineda[4] destacó cómo en el país las formas familiares habían sido muy variadas; por ejemplo, en las costas Atlántica y Pacífica han primado la ilegalidad y la familia extendida; pero en otras regiones, como la cundi-boyacense, a pesar de la formalidad, ha sido corriente la presencia de madres solteras y de las uniones entre hombres ricos y mujeres pobres. 

Las formas familiares variadas siguen presentándose hasta nuestros días. Basta reconocer los resultados de la última Encuesta de Demografía y Salud de Profamilia del 2010[5]: al comparar los últimos datos con los del 2005, se revela un descenso de los matrimonios católicos, con el consabido aumento constante de la unión libre, el incremento de los hogares encabezados por mujeres, una notoria disminución de los hogares nucleares completos[6] y el correlativo aumento de los llamados hogares incompletos. 

En el país no todos los niños conviven con sus progenitores: "El 56 por ciento de los niños viven con ambos padres, 32 por ciento con la madre, 3 por ciento solo con el padre y 7 por ciento con ninguno de los dos"[7]

Otros estudios han indicado la persistencia de formas familiares en situación de transnacionalidad[8], derivada de los procesos de globalización laboral, situación en la cual madres y padres han tenido que migrar al exterior, si bien mantienen los vínculos afectivos y de proveeduría. 

¿Rigidez o flexibilidad? 

La enorme complejidad de las formas familiares y sus cambios en medio de un contexto social, económico y cultural también cambiante nos invitan a reflexionar acerca de los grupos familiares y a verlos como son: heterogéneos, históricos y variables. 

Me pregunto si al legislar no será necesario hacer el esfuerzo de anteponer una mirada ciega e ideologizante frente a las evidencias que las ciencias sociales están mostrando. Si un 7 por ciento de niños y niñas colombianos viven solos, ¿por qué no facilitar la adopción a quienes quieren este proyecto de vida? ¿Hasta dónde un legislador debe anteponer sus homofobias y su mirada rígida sobre la familia, en vez de aceptar que esta es una institución cambiante y dinámica? 

* Profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Colombia.  

Notas de pie de página
 


[1] Levi-Strauss, Claude Polémica sobre el origen y la universalidad de la familia. Ed. Anagrama. (1973) 

[2] Mead, Margaret. Sexo y Temperamento: en tres sociedades primitivas. Paidos (2006) 

[3] Dueñas, Guiomar. Los hijos del Pecado. Universidad Nacional de Colombia. (1997) 

[4] Gutiérrez de Pineda Virginia. Familia y Cultura en Colombia. Universidad de Antioquia. (1996) 

[5] Profamilia. Encuesta de Demografía y Salud. Bogotá, Colombia. ( 2010) 

[6] El término hace referencia a la cohabitación de los miembros de la pareja. 

[7] Profamilia. (2010) Encuesta de Demografía y Salud. Bogotá, Colombia. 

[8] Puyana, Yolanda et al. Cambios y conflictos de los grupos familiares a partir de la migración internacional. www.humanas.unal.edu.co

 

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Comentarios  

Mauricio Sanclemente
0 # Mauricio Sanclemente 21-03-2011 16:52
Excelente artículo!. Ojalá el Procurador y las organizaciones fundamentalista s cristianas, católicas y conservadoras lo lean.
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carlos Alberto
0 # carlos Alberto 21-03-2011 17:30
Muy bueno el contexto. Efectìvamente mientras que unos llaman a sumarse a las ideas globales como punta de desarrollo, otros como el señor Ordoñez hipocritamente busca evitar que las manifestaciones culturales y sociales a las cuales tenemos derecho los colombianos y colombianas nos sumemos. El catolicismo va en franca caìda, su deuda con la sociedad de una u otra forma tendrà que entrar a a pagarse y seguramente el primer paso lo han dado sus propios feligreses al ir abandonando este Credo Religioso. Entonces amapararse en los designios divinos de la supuesta "normalidad" frente al como debe formarse una familia, escapa cada vez màs de los lineamientos ortodoxos, conservadores y cristiano catòlicos, eso si reasltar la temàtica homosexual y pedifìlica de algunos sectores representativos del Catolisismo, que en ùltimas son la evidencia de su hipocresìa.
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Martha Helena Villa
+1 # Martha Helena Villa 21-03-2011 17:50
Prel hecho que una institcon se resqebrahje, no tenemo ue tener lo exitente como valido, pr el corario deemos rfozar los ,valores necesrio para hacer de la familia un nucleo fuerte, o i LAS FAMILIAS " nuevas grantiza el buen funcionamiento de la sociedad, pues habra que incremetarlas.
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Marino Montoya
+2 # Marino Montoya 21-03-2011 18:11
Muy oportuno e interesante este artículo que muestra una realidad muy diferente a la que tiene en la cabeza el procurador y que urge a una reforma de la constitución pues tal como esta propuesta la familia excluye a la mitad de la población
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Jorge Alondra
-5 # Jorge Alondra 22-03-2011 01:10
Lo nuevo, no por nuevo, es mejor. Lo que hagan muchos no necesariamente es lo más conveniente. Estoy con el Procurador en este caso. Tiene que haber alguien que oriente (y aún tenemos la Constitución) la marcha de la sociedad.
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Gerson Guardia
+4 # Gerson Guardia 22-03-2011 14:19
Totalmente de acuerdo con la investigdora. El problema de la realidad de la familia està planteado con rigor y tratado con claridad, objetividad y al margen de materiales religiosos, morales e ideològicos tòxicos. Sus aciertos se basan en consideraciones cientìficas y culturales. Si la realidad en sus diversas manifestaciones evoluciona el Derecho y la Ley no pueden escapar al cambio y a la transformaciòn.
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Javier G.
+6 # Javier G. 22-03-2011 15:33
Me parece muy acertada su apreciación. El catolicismo (Y muchas otras religiones) sólo han adaptado las palabras de Jesucristo a su acomodo y conveniencia. Ya no estamos en los tiempos del ocultismo y nuestra sociedad -lentamente- está abriendo los ojos. La concepción de familia debe ser reevaluada y vista desde un contexto más amplio y menos subjetivo.
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juan
-3 # juan 22-03-2011 15:47
Evidentemente con esta exposicion se muestra que todas las otras formas de organizacion no han prosperado y estan caducas,que los gays hagan lo que quieran con sus cuerpos es su problema, pero que crien niños en una sociedad que ni siquiera maneja el concepto de valores fatal, nos falta educacion para que este modelo llegue a ser util o nos vamos allenar de GARAVITOS que es cristiano.
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Servando Castillo
-6 # Servando Castillo 22-03-2011 17:16
Por confundir el dinamismo, la modernidad y todos lo cambiante que hablan algunos, es que estamos como estamos. La Sociedad debe guiarse por personas mayores, expertas, maduras, con valores que amen lo que hacen y que amen a su semejante para poder pensar en mejorar a una sociedad desequilibrada, hipnotizada por la t.v., por la vagancia, por la droga, el alcohol y fuera de eso los trastornos mentales que tienen algunos, donde creen que lo bueno es malo y lo malo es bueno. Esta profesora , investigadora se ha confundido, tal vez ha leído mucho a confucio el padre de la confucion, ha perdido su tiempo y no creo que sus comentarios valgan la pena tenerlos en cuenta. No es cierto que las distintas conformaciones de los hogares en Colombia que se alejan, cada vez más, del hogar nuclear integrado por una pareja y los hijos e hijas, lo que pasa es que la sociedad se ha degradado tanto que es necesario aplicar lo mas sencillo: el hombre y la mujer creados por Dios para educar y formar hijos e hijas sanos fisica y mentalmente.
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julio c martinez h
+2 # julio c martinez h 22-03-2011 23:39
La familia como institución es colaborarse entre sus miembros en proyecto de vida. Ser ejemplo a la sociedad, no importando por quíenes este conformado. La iglesia católica criminalizando a la familia en unión libre. El procurador no representa el pensamiento de la inmensa población colombiana que no esta de acuerdo con su criterio.
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Luis Eduardo Payares
+6 # Luis Eduardo Payares 23-03-2011 02:52
Invita al debateEs cierto que la familia como institucion historica y social es cambiante mas aún, con las relaciones economicas y de produccion en que se mueve el mundo de hoy.El problema es más bien de caracter ético y de influencia religiosa.Se deben hacer estudios que hagan mas ilustrativo y aporten mas argumentos a la polemica.La familia nuclear ha fallado en la responsabilidad de formar y de educar a las nuevas generaciones o de lo contrario como explicar el aumento de la delicuencia juvenil,el maltrato infantil,el abandono,la falta de afecto y de amor....¿porque no dejar que parejas del mismo sexo que desean construir familia nos brinden nuevos cambios?
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Juan Camilo Correa
+2 # Juan Camilo Correa 23-03-2011 21:45
Totalmente de acuerdo con la investigacion, es hora de dejar las posiciones arcaicas, en las que es notoria las fakencias y problemas.No por ser hijo o miembro de una familia heterosexual se tienen mejores valores y se cumple una mejor funcion en la sociedad. lastima que el procurador se deje llevar por sus miedos internos y problemas personales.
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Juan Camilo González
0 # Juan Camilo González 24-03-2011 22:41
Como lo enuncio la Dra. Puyana un breve recuento y resumen del concepto de familia... Sin embargo se trata de sensibilizar al ciudadano de a pie, al igual al alto magistrado con sus conceptos conservadores, al igual que a ntro. querido Procurador... Ah y por supuesto a las personas que elegimos para que nos represente en el Congreso... Es hora de un gran debate, pero con buenos arguementos...
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Liss
+2 # Liss 20-01-2012 00:03
Yo lo que trato de saber son como son las familias ejemplo: Como tratan a sus hijos, cuales son sus costumbres etc de todas formas GRACIAS :cry: :cry: :cry:
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Pily
-2 # Pily 15-02-2012 16:29
Las mujeres colombianas somos virtuosas. y los hombres colombianos valientes y esforzados que las tratan como a vasos fragiles. La sociedad colombiana solo debería evaluar su rol,y su buena aplicación con responsabilidad .La constitución nada tiene que ver. El barbecho de la familia esta lleno de armonía y sana autoestima, pero se ha perdido por falta de juicio. ¿Còmo un fallo podrá cambiar las familias con él o sin el, esta es la sociedad actual. .No a la prepotencia.
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maria paula
0 # maria paula 28-06-2012 21:15
es muy bien el resumen sobre la familia colombiana muy exelente
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leon
-4 # leon 08-07-2012 18:59
dos hombres nunca tendran hijos lo mismo dos mujeres esyo no es lode DIOS entonses hay que respetar la institucion divina varon y embra creo y les dio hijos de resto no da hijos piensen
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Andrea López
-3 # Andrea López 08-07-2012 20:50
Cito a leon:
dos hombres nunca tendran hijos lo mismo dos mujeres esyo no es lode DIOS entonses hay que respetar la institucion divina varon y embra creo y les dio hijos de resto no da hijos piensen


León: le cuento que dios no existe.
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camila
0 # camila 07-08-2012 22:42
Debo comentar que cuando vamos a criticar sobre un tema especifico al menos debemos tener buena ortografía.
Si están en contra no muestren tanto su ignorancia y desfachatez ademas de esto debo agregar que vivimos en el siglo XXI no en la época arcaica, dejen de ser tan discriminatorio s y empiecen por tolerar.
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Javier V
0 # orgullo 3%Javier V 05-02-2014 21:59
Orgullosamente hago parte del 3% de padres cabeza de hogar convivo con mi hija de 14 años y considero que conformamos una hermosa familia basada en la sana convivencia, el respeto, el crecimiento espiritual, el cultivo de valores en pro de la sociedad, SI definitivamente somos una familia, ella estudiante adolescente, yo padre, gay, trabajador, estudiante y cumplidor de los estandartes de respeto y convivencia de nuestra ciudad.
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