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El perdón como virtud: testimonio de una víctima

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Fadhia_SanchezComo muchas personas de su generación, la autora de esta columna sufrió la violencia en carne propia. Ahora defiende la posibilidad del perdón para evitar que su tragedia se repita en otros*.

Fadhia Sánchez Marroquín**

La tendenciosa pregunta del plebiscito

Pregunta actual sobre el plebiscito en Colombia.

Julian_CaicedoNo se trata de una discusión irrelevante -y así lo muestra la experiencia internacional-. Se trata de saber si la pregunta apela más al anhelo de paz de los colombianos que al conocimiento del Acuerdo firmado entre el gobierno y las FARC.

Julián Andrés Caicedo*

La izquierda en el posconflicto: ¿cómo ejercer la política?

Representantes de las FARC promueven la paz en el actual gobierno Santos.

Juan Fernando LondoñoDe la Colombia rural al clientelismo, del clientelismo a la criminalización y a la financiación de la política mediante contratos corruptos con el Estado. El problema no es solo permitir el acceso de los nuevos actores, es cambiar el modelo para hacer la política.

Juan Fernando Londoño*

Análisis

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Una sencilla nota del Director con ocasión de nuestro aniversario.

Hace 156 semanas, o tres años bien contados, vio la luz esta revista con un artículo central sobre las implicaciones de la Operación Jaque que por supuesto nos cayó de sorpresa y obligó a que cambiáramos la primera edición que con cariño y trabajo veníamos preparando desde hacía mucho tiempo. Desde entonces han pasado muchas cosas, imprevistas unas, previsibles otras, sucesos o procesos que emergen o prosiguen y que nosotros tratamos de hacer más comprensibles.

Pero hoy no quiero hablar de las noticias, ni intentaré pescar los hilos conductores que aquellos bichos raros que nos llamamos o nos llaman “analistas” buscamos siempre detrás y alrededor de las noticias: en este caso tres años –imposibles– por preñados de noticias, de sucesos y procesos que nos afectan e importan porque somos colombianos.

Más bien quisiera recordar y confirmar a los amables lectores –hoy, en la web, los interlocutores– lo que somos, lo que soñamos, lo que creemos estar logrando y las razones que tal vez explican la acogida tan amplia y calurosa que ha tenido este esfuerzo de tres años.

Razón Pública es un proyecto cultural cuyo objetivo es promover el análisis informado y la deliberación razonada acerca de los hechos y procesos que más afectan el presente y el futuro de la población colombiana.

El principal instrumento de la Fundación Razón Pública es la revista virtual que Usted tiene a la vista, que desde el 7 de julio de 2008 y bajo el lema “para saber en serio lo que pasa en Colombia”, viene siguiendo y analizando las principales noticias de interés público.

Más de 300 expertos y especialistas de primer nivel han publicado en este sitio alrededor de 1.200 textos breves y argumentados, en un formato periodístico y en un lenguaje accesible a gran número de lectores, sobre la actualidad política, económica, social, cultural e internacional de Colombia.

La revista se ha convertido en un espacio de diálogo sereno donde participan cada vez más ampliamente las comunidades de saber, las autoridades, los estamentos profesionales, las universidades, los comunicadores sociales, los dirigentes políticos, empresariales, cívicos y sociales, la comunidad internacional y el púbico educado en general.

Con orgullo pienso que hoy por hoy Razón Pública es un referente obligado en los círculos académicos, políticos y periodísticos. Su éxito se debe aparentemente a la feliz coincidencia de seis factores básicos:

1. Colombia tiene una especial necesidad, objetiva y percibida, de enriquecer la esfera de lo público, técnicamente entendida como el “espacio donde la ciudadanía se reúne para debatir con libertad sobre los asuntos colectivos e influir de esta manera en la política”. La conversación respetuosa, pluralista, basada en hechos, con argumentos rigurosos y en función del bien público debe primar sobre el debate emocional, las exclusiones, los prejuicios ideológicos, las afirmaciones efectistas o gratuitas, y los alegatos interesados que desafortunadamente abundan en nuestra esfera pública.

2. Por razones de rating, los medios masivos de todas partes pueden dedicar cada vez menos espacio a la atención de “nichos” o de públicos especializados, en este caso el público que podríamos llamar “culto”. Por eso en Colombia hay cada vez menos programas o secciones de “opinión” o de análisis más o menos riguroso, y esto deja un vacío que pueden llenar medios como nuestra revista.

3. El Internet por supuesto ahorra los grandes costos fijos de un medio tradicional y permite el acceso de un gran volumen de usuarios -en especial jóvenes, y educados-; es el medio más apto para cubrir “nichos”, en este caso el público “culto” que se interesa en Colombia; se resiste bellamente a las censura en cualquiera de sus índoles; y además se beneficia de innovaciones técnicas permanentes que facilitan la comunicación y la interacción entre los usuarios.

4. Colombia cuenta con una gran reserva de talento, de intelectuales, analistas y expertos motivados y dispuestos a contribuir de manera gratuita con su trabajo al proyecto cultural de Razón Pública.  

5. Existe también un público creciente que se interesa en entender “en serio” lo que pasa en Colombia, en la noticia contextualizada y en los debates debidamente razonados. Pero además de ser una fuente de información, como lo son los medios convencionales, para muchos usuarios la revista es un punto de encuentro y reflexión que amplía y aumenta la eficacia de sus redes temáticas o movimientos sociales respectivos.  

6. Razón Pública no es un medio periodístico ni es un medio académico o, mejor, es un medio que quiere combinar lo mejor de ambos mundos. 

  • Es periodístico en tanto se ocupa de las noticias, en tanto se dirige a un público amplio o está redactado para no especialistas, en tanto intenta textos breves, precisos y concisos en el lenguaje directo y vivo de los periodistas, en tanto quiere usar al máximo las potencialidades cada vez mayores de la web. Pero no es periodístico en tanto no compite por primicias noticiosas, sus redactores no son periodistas y su género no corresponde a la crónica, al informe especial o a la columna de opinión habituales en los medios, sino más bien al que hemos dado en llamar “periodismo analítico”·
     
  • Es académico en tanto aplica el saber especializado al examen de los hechos o procesos concretos, en tanto añade el por qué y el para qué al qué y al cómo, en tanto privilegia el rigor argumental, en tanto no se fija en lo que afirme el autor sino en cómo lo sustenta, en tanto, en fin, la revista es escrita por académicos. Pero no es académico en tanto su interés no es el avance de la ciencia o en tanto no se expresa en los lenguajes formales de las ciencias. 

Razón Pública quiere ser un puente entre los saberes especializados y la opinión pública para expandir y para enriquecer aquel “espacio donde la ciudadanía se reúne para debatir con libertad sobre los asuntos colectivos e influir de esta manera en la política”.

Razón Pública no es un proyecto comercial, ni partidista, ni confesional, como con todo derecho suelen ser los medios de comunicación viejos o nuevos. Es un proyecto de la polis, político, donde concurren muy generosamente algunas de las mentes más adiestradas en entender lo que pasa en Colombia y donde cada día esperamos contar con nuevas mentes.

Es un espacio, sobre todo, de lectores o de interlocutores que además son “usuarios”, que aumentan cada vez y que nos dicen hallar en estas páginas unos motivos y unas pistas suficientes para pensar más y querer más y trabajar más por Colombia.

Para los fundadores de Razón Pública, para el equipo de planta de la revista y para mí personalmente, esa retribución es harto más que suficiente. A cambio de ella, una sencilla palabra de gratitud a las analistas y los analistas y a las y los lectores-interlocutores-usuarios que en realidad son quienes hacen Razón Pública.

Y como con Ustedes nos esperan muchos años, no puedo concluir sin recordarles que hay estas ocho maneras, por lo menos, para seguir haciendo Razón Pública: 

  • Infórmese donde quiera y reflexione con nosotros;
  • Envíenos sus comentarios –necesitamos ampliaciones, correcciones y contra argumentos;
  • Conteste nuestras preguntas en “Dígalo en Razón Pública” –y sugiéranos otras;
  • Circule nuestros artículos entre sus amigos –las redes se hacen con redes;
  • Utilice nuestros materiales y nuestros argumentos para sus propios quehaceres o en sus conversaciones;
  • Escriba desde nosotros –el Consejo Editorial, sin censura y con rigor, decide sobre los textos;
  • Cuéntenos sobre Usted –necesitamos conocerle mejor para servirle mejor, y en próximas ediciones estaremos invitando sus respuestas;
  • Piense en una donación –necesitamos ampliar el círculo de donantes, y si Usted nos avisa, lo estaremos contactando. 

Por estas 156 semanas y por las muchas semanas que vendrán, sencillamente y otra vez: gracias.

HERNANDO GÓMEZ BUENDÍA
Director y editor general de Razón Pública 
 

* El perfil del autor lo encuentra en este link.

 

razonpublica

Hernando Gómez Buendía*

 

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Comentarios  

Gloria Ortega Pérez
0 # Gloria Ortega Pérez 15-07-2011 01:11
Hernando y colaboradores de Razón Pública,
No se como lo hacen, financiar un proyecto de esta naturaleza es una tarea titánica. Van todos mis reconocimientos a cada uno por la labor, sin duda, una Revista de fondo que porporciona elementos en la formación de una opinión pública educada, comprometida con la verdad y en sentido de lo público.
Gracias, muchas gracias y vamos por tres y muchos años más.
Un abrazo,
Bunker
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