Economía y Sociedad

Acoso sexual: el caso Otálora y los muchos de cada día

Catalina Ruiz NavarroNo importa si hubo o si no hubo amor, si hubo o no hubo coqueteos, y si la relación fue o no fue consentida. Había desigualdad de poder y por lo mismo se violaron la ética y la ley. Es un mal arraigado en la cultura y común entre personas respetables.     

Catalina Ruiz Navarro*

El abogado Jorge Armando Otálora renunció a su cargo de Defensor del Pueblo.

Denuncia y renuncia

En la edición del 23 de enero el columnista de Semana Daniel Coronell dio a conocer los cargos por acoso sexual de la abogada Astrid Cristancho, exsecretaria de la Defensoría del Pueblo, contra el defensor Jorge Armando Otálora. Coronell mostró mensajes de chat donde se ve muestra un pene que supuestamente pertenece al defensor, así como otros donde el servidor público invita a la funcionaria a visitarlo en su casa En una edición anterior, el columnista había divulgado las acusaciones por acoso laboral.

Al día siguiente Otálora dio una entrevista a Vanessa de La Torre de Caracol Noticias donde admitió que tener una relación con una subalterna “no está bien”, añadiendo que “si esa es una gran equivocación ofrezco las excusas; pero es que uno no escoge de quién enamorarse”.

Varios medios aprovecharon luego el hecho de que Cristancho había sido reina de belleza y, de una manera muy sexista, hicieron de este detalle lo más importante de su biografía. La imagen que estos medios divulgaron fue la de una belleza que explicaba y hasta excusaba los avances de su jefe. No faltó quien dijera que las acusaciones eran mentiras de Cristancho o que respondían a una agenda política o a un intento de sacar beneficio personal.

La imagen que estos medios divulgaron fue la de una belleza que explicaba y hasta excusaba los avances de su jefe. 

La opinión pública comenzó entonces a discutir si ella le había o no le había coqueteado y si Otálora decía la verdad al declarar que habían tenido una relación sentimental. Estas teorías apelan al argumento de que el daño es menor si hubo una “provocación” por parte de la mujer o si la relación había sido consensuada.

Como el defensor no tiene un jefe que lo pueda remover de su cargo, las únicas dos opciones eran la renuncia o un proceso penal (que tomaría más de ocho meses). El período de Otálora concluía en septiembre de este año y por eso cualquier sanción habría tenido un mínimo efecto simbólico.

Afortunadamente, desde que se supo la noticia, las organizaciones de mujeres iniciaron  una campaña para pedir la renuncia de Otálora, para que la Procuraduría lo suspendiera y para instaurar una denuncia penal en su contra. Ahora, el movimiento de mujeres acompaña a Astrid Cristancho en todas las acciones penales que quiera realizar.

Varios periodistas, columnistas, líderes de opinión, congresistas y organizaciones de derechos humanos también pidieron la renuncia del defensor, y las redes sociales se movilizaron en apoyo a Cristancho.

El Defensor Delegado para los Asuntos Constitucionales y Legales de la Defensoría del Pueblo, Luis Manuel Castro y Jorge Armando Otalora, exdefensor del Pueblo.
El Defensor Delegado para los Asuntos Constitucionales y Legales de la Defensoría
del Pueblo, Luis Manuel Castro y Jorge Armando Otalora, exdefensor del Pueblo.
Foto: Defensoría del Pueblo

El defensor delegado para Asuntos Constitucionales, Luis Manuel Castro, presentó una carta de renuncia donde argumentaba con claridad por qué debía renunciar Otálora: por qué no podía arriesgar la integridad de la Defensoría quedándose en el cargo y haciendo caso omiso a acusaciones tan graves. Además del conflicto ético que significa que un presunto acosador sexual y laboral tenga el cargo más alto de defensa de los derechos humanos en Colombia.

Finalmente, el miércoles 27 de enero renunció el defensor. En la mañana del jueves, el procurador dijo que lo suspendía del cargo por investigación disciplinaria. Cristancho radicó su denuncia penal y hoy Otálora también es investigado por la Fiscalía.

Ahora el presidente Santos debe presentar una terna para escoger a quien ocupe el cargo hasta septiembre. Varios grupos de derechos humanos y líderes de opinión han pedido que esta terna esté compuesta por mujeres como compensación simbólica y ya suenan nombres como el de Olga Lucía Gaitán, destacada abogada que conoce muy bien la Defensoría y tiene una excelente trayectoria en la defensa de los derechos humanos con perspectiva de género.

La renuncia del defensor del Pueblo es sin duda un logro de los grupos feministas que han puesto de relieve el tema del acoso sexual, así como de una robusta ciudadanía que logró organizarse para presionar la salida del denunciado. Es el momento de aprovechar esta movilización para fortalecer la muy necesaria práctica de veeduría ciudadana sobre nuestros servidores públicos.

Ley y cultura

El delito de acoso sexual es relativamente nuevo en Colombia. La Ley 1257 de 2008 adoptó el artículo 210A del Código Penal donde se tipifica este delito como una forma de violencia y se sanciona con pena de uno a tres años de cárcel si entre el agresor y la víctima mediaba una relación de poder.

Pero ya en aquel año las principales críticas a la ley decían que era “difícil” trazar una línea entre un “coqueteo inocente” o “verdaderas intenciones románticas” y el acoso sexual. La respuesta a esta crítica consistió en señalar que en las relaciones donde hay desigualdad quien tiene más poder – vale decir el jefe, el profesor, el adulto, es responsable legal y penalmente. El poderoso tiene más responsabilidad precisamente porque se supone que tiene más madurez y, sobre todo, porque está en completa libertad para decir que no.

Sin duda la sexualidad humana es muy compleja y las leyes siempre se quedarán cortas ante sus matices. Podemos pensar en un caso hipotético donde el que jefe y el subalterno tienen una relación consentida y donde nada sale mal. Pero incluso en este caso hipotético hay una desigualdad porque el subalterno no tiene plena libertad para decirles no a los pedidos de su jefe. Esta desigualdad hace que una de las partes no pueda dar pleno consentimiento.

Es lo mismo que ocurre en las relaciones entre mayores y menores de edad: no podemos saber si una niña de 13 años realmente está ya “muy grandecita” para decidir, pues no tenemos cómo evaluar sus habilidades para calcular el riesgo sin re-victimizarla. Por eso se supone que los y las jóvenes menores de 14 años no tienen la experiencia ni las herramientas para tomar libremente la decisión de tener una relación sexual con un mayor de edad.

Manifestación en contra  de la  violencia sexual.
Manifestación en contra  de la  violencia sexual.
Foto: MARCHA PATRIÓTICA

Otro clásico caso de desigualdad de poder son las relaciones entre profesores y alumnos. Supongamos una relación entre una profesora universitaria y su alumna, y supongamos que ambas mujeres son mayores de edad. Sin embargo, la profesora tiene poder sobre la alumna porque es su figura de autoridad real y simbólica, y mientras sea su profesora puede reprobarla, lo cual tendrá graves consecuencias sobre la vida de la alumna. Ahora, una vez pasadas las calificaciones escolares, la relación seguiría implicando una desigualdad (seguro que la alumna se deslumbra con todo lo que su pareja dice) pero ya una no tiene poder tangible sobre la otra. Además, si el amor es irremediable, sin duda puede esperar hasta el final del semestre.

Decir estas cosas es muy incómodo porque las relaciones jefe-subalterno, profesor-alumno y hasta adulto-niño son cosas de todos los días en nuestra cultura y están naturalizadas. Yo conozco un sinnúmero de relaciones así; unas han acabado bien y otras mal, pero ninguna ha sido éticamente correcta. No pienso que las personas que ostentaron el poder en estas relaciones sean malvadas, pero relajaron sus estándares éticos aprovechando una situación socialmente aceptada.

El costo del acoso

Se estima que cada 75 minutos hay una denuncia por acoso sexual en el trabajo, pero, para variar, esto corresponde a un sub-registro pues las víctimas generalmente no denuncian por miedo a perder su puesto y optan por soluciones insuficientes, como la reubicación.

Es importante señalar que los y las denunciantes quedan marcados, difícilmente encontrarán otro trabajo pues serán vistos como “problemáticos” y tendrán que exponerse a la re-victimización, al repudio social y al cuestionamiento público sobre sus vidas privadas. Quienes dicen que las denuncias falsas son comunes no tienen en cuenta el alto costo que implica hacer una denuncia como esta.

Del conflicto ético que significa que un presunto acosador sexual y laboral tenga el cargo más alto de defensa de los derechos humanos 

La ley no resolverá el problema del acoso sexual mientras este siga siendo visto como una indiscreción menor. En las culturas patriarcales se supone que quien tiene poder también posee a las personas sobre las cuales lo ejerce. El patriarcado es un sistema que hace pensar a quienes tienen el poder (usualmente los hombres) que todo lo que está a su alrededor, desde personas hasta recursos naturales, están para él. El jefe que acosa sexualmente lo hace bajo la premisa de que sus empleados o empleadas están para su satisfacción, y con la impunidad que da todo un sistema que promueve estos comportamientos.

Nuestra cultura patriarcal ha restringido a las mujeres a los espacios privados, y cuando pasamos de la esfera de lo privado a lo público con frecuencia somos agredidas por transgredir el lugar que nos fue asignado. La más común y poderosa de estas agresiones es el acoso sexual, que desde siempre ha mantenido a las mujeres caminando por estrechos senderos delimitados por líneas invisibles.

Pero en el momento en que hacemos comentarios sexuales sobre el cuerpo de un compañero de trabajo, jefe o subalterno, los estamos desautorizando como trabajadores y reduciéndolos a objetos sexuales. Por eso, cambiar una cultura que naturaliza el acoso sexual pasa por reconocernos a las mujeres como personas y como trabajadoras cuyo valor depende de sus méritos y no de las aptitudes decorativas del cuerpo.

Afortunadamente, las denuncias de Cristancho marcan un hito y a partir de la renuncia de Otálora el acoso sexual empezó a tener un costo real en Colombia.

 

* Feminista caribe-colombiana. Columnista de El Espectador y El Heraldo en Colombia y de Sin Embargo en México. Co-conductora de Estereotipas.com. Filósofa y Artista Visual de la Pontificia Universidad Javeriana con maestría en Literatura de la Universidad de Los Andes.

@Catalinapordios

 

 

Economía y Sociedad

La misión posible para el silencio de las armas

Ricardo GarciaLa verificación internacional del cese de hostilidades le sirve mucho a las FARC y le sirve a Colombia, pero además le sirve al Consejo de Seguridad de la ONU, que así endereza el camino después de varias intervenciones desastrosas en el mundo.

Ricardo García Duarte*

rodolfo garcia consejo seguridad cumbre celac

La resolución

La CELAC, la comunidad que agrupa a 33 países de América Latina y el Caribe, le dio en su IV Cumbre un respaldo sonoro a la verificación internacional en un eventual alto al fuego en Colombia. Este fue un apoyo claro, fuerte y hasta entusiasta, a juzgar por las imágenes de un presidente Rafael Correa de Ecuador, el anfitrión, acogiendo con su abrazo cálido a Juan Manuel Santos.

Dos días antes el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas había atendido favorablemente una solicitud del gobierno colombiano para asumir la verificación del desarme de las FARC. El Consejo respondió casi inmediatamente mediante la Resolución 2261 de 2016, con la cual creó una misión especial para tales fines.

El Consejo tomó la decisión con contundencia, como se puede ver por la unanimidad del voto de sus miembros. El organismo no se dio ningún margen para modificar los términos del compromiso pedido, así que este será invariablemente de carácter civil y tripartito, no incluirá personal militar y reunirá la voluntad de las dos partes en conflicto, junto con los delegados de la organización internacional.

Además, incorporará el concurso de los países latinoamericanos que sean escogidos por la propia ONU, y tendrá no solo la tarea de verificación en el sentido, digamos negativo, de control y de denuncia, sino de monitoreo y asesoría en los términos proactivos de indicar alertas y recomendaciones.

Este sentido razonable, ajeno a toda injerencia indebida, demuestra un consenso generalizado entre los actores internacionales a favor de una paz negociada en Colombia. Este apoyo ya se había mostrado en el pasado, pero ahora la reiteración unánime y desde arriba deja clara la voluntad explícita de contribuir a un acuerdo final en un conflicto interno prolongado, alimentado por causas sociales reales y precipitado por estrategias insensatas.

Diplomacia y verificación

No olvidemos que la petición fue tramitada después de un previo acuerdo entre el gobierno y las FARC, una circunstancia que sin duda facilitó las cosas, además de representar una apuesta de buen jugador, sobre todo por parte de la guerrilla.

Con esta decisión la guerrilla se decidió por el lance y dejó a un lado su inclinación retrechera frente a los grandes poderes. Así, sin costo alguno ha conseguido a cambio un canal de interlocución legítimo frente a ellos. Y no se descarta que como coletazo de esta acción reciba también la buena nueva de que Estados Unidos la excluya de su lista de grupos terroristas.

En este caso, el Consejo de Seguridad, la instancia que tiene en sus manos los temas de seguridad en el mundo (y que se paraliza a menudo por el ejercicio de veto entre sus miembros permanentes), se decide a prestar sin sesgos sus buenos oficios en un escenario sin los altos riesgos de efectos colaterales, como los que se dieron con la intervención armada de algunos de sus miembros en Libia.

El Consejo tampoco va a tropezar con las dificultades insuperables, incluso sangrientas, con las que se encontraron sus cascos azules en Somalia, ni con el escollo de su desapacible ineficacia, comprobada en numerosos conflictos nunca bien resueltos.

Esta positiva recepción unánime, incluida la de la CELAC, parece respirar el aire de los tiempos, al menos una parte del aire en la inasible complejidad del mundo actual. Este no es el ambiente irrespirable de Siria, de Palestina o de los terrorismos fundamentalistas. En cambio, es el espacio de las soluciones diplomáticas, como aquella que tuvo lugar entre las potencias 5+1 con Irán, o como el deshielo entre Estados Unidos y Cuba.

En el caso colombiano, las acciones de la ONU están sintonizadas con la elaboración ideológica y diplomática que quiso presentar Obama en su último discurso sobre el estado de la Unión, donde presentó como elementos de la seguridad de una superpotencia no solo las amenazas sino también la dimensión moral de las conductas internacionales y la solución negociada de los conflictos.

Esta postura desestabiliza cualquier concepción estrecha que sobre la seguridad puedan tener, por ejemplo, los republicanos en Estados Unidos o, aquí, los uribistas, y en todas partes los halcones de distinta laya.

En la práctica, la voluntad de las partes sobre el mecanismo de verificación, y la recepción positiva del Consejo y de la CELAC no son más que las manifestaciones políticas del avance de los acuerdos y, sobre todo, de la confianza que ha nacido entre las partes por el des-escalamiento real sobre el terreno.

Cerrando los escapes

Las partes han traspasado un umbral especial entre los varios que están cruzando: el umbral que hace parpadear las luces para que ambos contendientes empiecen por igual a autoinhibirse; para que comiencen a cerrar conscientemente las puertas de escape de la guerra.

Pero en este caso lo hacen invitando a un tercero para que se las ayude a cerrar. Y lo hacen como un Ulises que incita a que lo aten a las velas de su barco para no sucumbir ante los cantos de sirena, en este caso los cantos de la guerra. Cada negociación, sobre todo entre guerreros, está hecha de mil fugas, de cientos de escapes. La eficacia de una negociación consiste en cerrar progresivamente las tentativas de fuga, los túneles de escape.

El hecho de traer a terceros de peso para la supervisión de un cese del fuego y de las hostilidades es la aceptación compartida de que las Fuerzas Armadas y la guerrilla quedan en una situación total de inhibición ante toda suerte de provocaciones.

Con este apoyo el camino para el acuerdo definitivo tendrá muchísimos menos huecos de fuga hacia la guerra. No desaparecerán del todo, pero casi.

*Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic en este enlace.

Economía y Sociedad

Del Chikunguña al Zika: equivocaciones que enseñan

Oscar AndiaA diferencia de la campaña de tranquilidad que hace un año desplegó el gobierno ante la chikunguña, ahora ha asumido una acertada posición de alerta ante el brote de zika. Cómo estamos en Colombia y qué puede hacer usted para cuidarse.

Óscar Andia*

El Presidente Juan Manuel Santos junto al Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas Santamaría.

Lecciones aprendidas

Un artículo de la revista Semana de julio de 2015 titulado "Nadie se muere de Chikunguña" muestra al presidente Santos, rodeado del ministro Gaviria y el viceministro Ruiz, tratando de enviar un mensaje de tranquilidad sobre el desarrollo de la fase epidémica del chikunguña.

Hoy Colombia se encuentra ante una etapa similar ante la epidemia de zika y –aunque los ABC del Ministerio de Salud sobre Chikunguña y Zika siguen negando casos mortales- ya nadie niega la posibilidad de desenlaces fatales atribuibles a ambos virus. La circular 004 del  13 de enero de este año reconoce ese hecho y el ministro Gaviria, en entrevista para El Espectador muestra su preocupación por la gravedad de la situación. Hasta la fecha se reportaron 470.658 casos de Chikunguña y se estima que el Zika superará esa cifra en cantidad y gravedad.

Hoy el ministro ya no pierde tiempo negando la evidencia. Tal como puede verse en la rueda de prensa del 21 de enero, ahora se esfuerza en enviar mensajes correctos sobre prevención y manejo de la nueva epidemia. El ministro subraya su recomendación de evitar embarazos en zonas de alto riesgo, buscando neutralizar las críticas que recibió y mostrando la visión epidemiológica relacionada con defectos congénitos y enfermedades neurológicas atribuibles al virus del Zika, al tiempo que expresa respeto por los derechos y libertades de las madres gestantes.

Los municipios más afectados

Fotografía del virus del Zika.

Fotografía del virus del Zika.
Foto: Wikimedia Commons

Según el boletín del Instituto Nacional de Salud (INS) correspondiente a la segunda semana epidemiológica de 2016, en Colombia se reportaron 16.419 casos relacionados con el Zika, de los cuales 798 fueron confirmados por laboratorio, 13.010 se consideran “confirmados por clínica” y 2.611 se registraron como “sospechosos”.

  • Cúcuta (Norte de Santander) aparece con el mayor número de reportes (2.469 casos), de los cuales 128 fueron confirmados por laboratorio (CL) y 2.341 diagnosticados por manifestaciones clínicas (DC).
  • En el mismo departamento, Los Patios reportó 298 casos sospechosos (CS), Villa del Rosario con 132 casos (4 CL y 126 DC) y El Zulia 122 casos (46 CL y 76 DC) ¿Esto sugiere que el virus pudo haber ingresado por la frontera con Venezuela? En algún momento el INS tendrá que explicar este fenómeno.

Con más de 1.000 casos aparecen también:

  • Barranquilla, con 1.633 (7 CL y 1.626 DC),
  • Girardot (Cundinamarca), con 1.461 casos (21 CL y 1.440 DC),
  • Neiva (Huila), con 1.240 (4 CL y 1.236 DC) y
  • Santa Marta D.E., con 1.121 (13 CL y 1.108 DC).

Con menos de 1.000 casos están:  

  • Cartagena –supuesta puerta de entrada del virus- con 695 (53 CL y 642 DC),
  • Montería (Córdoba), con 661 (5 CL y 656 DC)
  • San Andrés, con 653 (51 CL y 602 DC),
  • Sincelejo (Sucre), con 535 (22 CL y 513 DC).

Con menos de 500 casos están:  

  • Soledad (Atlántico), con 402 (todos CS),
  • Turbaco (Bolívar), con 273 (58 CL y 215 (DC),
  • Espinal (Tolima), con 251 (4 CL y 247 DC),
  • Ibagué (Tolima), con 249 (9 CL y 240 DC),
  • Flandes (Tolima), con 190 (18 CL y 172 DC),
  • Ciénaga (Magdalena), con 189 (todos CS),
  • Aguachica (Cesar), con 127 (5 CL y 122 DC) y
  • Aipe (Huila), con 103 (todos CS).

Finalmente:

  • 10 municipios reportaron menos de 99 casos,
  • 88 municipios entre 49 y 10 casos,
  • 126 entre 9 y 2 casos y
  • 194 municipios solo 1 o 2 casos.
  • Los demás 740 municipios no reportaron ningún caso.

Según el boletín de la tercera semana epidemiológica (hasta el 23 de enero), los casos reportados pasaron a 20.297, de los cuales 1.050 fueron confirmados por laboratorio, entre los cuales 17.115 se consideran “confirmados por clínica” y 2.132 se registraron como “sospechosos”.

Las entidades territoriales más afectadas son:

  • Norte de Santander (4.085),
  • Cundinamarca (2.246),
  • Huila (2.075),
  • Barranquilla (1.946),
  • Tolima (1.493)
  • Santa Marta D.E. (1.198)
  • y Córdoba (1.138).

Cartagena aparece en undécimo lugar, con un total de 720 casos, pese a la afirmación del viceministro Ruiz Gómez quien sugirió que: “Un turista extranjero infectado habría sido picado por el mosquito al que le transmitió el virus y este inició la cadena de infección en la capital del Bolívar”.

¿Todo el país en alerta?  

oscar andia virus zika aedes aegypti
Mosquito Aedes Aegyypti, más conocido como el mosquito de la fiebre amarilla, es reconocido por
transmitir además las enfermedades del Chikungunya y el Zika.
Foto:Wikimedia Commons

El 15 de enero, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos emitieron alerta “Nivel 2. Intensifique las precauciones” para viajeros con destino a Colombia y a otros 13 países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, donde se confirmaron casos de contagio con el virus del Zika.

La reacción de Colombia fue más razonable: dado que la evidencia disponible dice que este virus se transmite mediante la picadura de los mosquitos Aedes aegypti o Aedes albopictus (que viven hasta los 2.200 msnm), emitió recomendaciones similares -pero focalizadas- para esas zonas y pasó a “Nivel 3. Advertencia: Evite todos los viajes no esenciales a este destino” a gestantes y pacientes de alto riesgo.

En efecto, la Circular 004 de 2016 rectifica la Circular MSPS-INS No. 061 del 24 de diciembre de 2015 y las Circulares Externas del INS No.063 y No.064 del 15 de diciembre de 2015, para definir el procedimiento bajo el cual se debe realizar la notificación de mujeres en estado de embarazo con sospecha o confirmación (clínica o por laboratorio) de enfermedad. Además se llama a intensificar las acciones para detectar posibles casos de defectos congénitos y síndromes neurológicos con fuerte sospecha de relación con la enfermedad.

Algunos medios dijeron que la epidemia de zika “está tomando un giro espantoso”. Los CDC de Estados Unidos dijeron que pasaron a alerta nivel 2 “en respuesta a reportes en Brasil de microcefalia y otros problemas que afectan a bebés de madres infectadas por el virus del Zika”. Y el ministro Gaviria advirtió que “debemos estar preparados porque inevitablemente habrá casos de microcefalia y de Guillain-Barré en el país”. Sin embargo, aún hay dudas.

Algunas notas periodísticas recientes dijeron que la Organización Panamericana de la Salud confirmó la presencia del Zika en 22 países del continente americano y que Brasil anunció la participación de más de 200 mil militares en la lucha contra el virus que produjo cerca de 4.000 casos de microcefalia.

Sin embargo el vocero de la Organización Mundial de la Salud, Gregory A. Hart, afirmó en Blu Radio que: “hoy en día no hay ningún estudio que pruebe que sí existe una relación entre el virus y estas otras enfermedades neurológicas y degenerativas”, y que la OMS tardará entre seis y nueve meses para establecer la relación real del virus Zika con la microcefalia o el síndrome del Guillain-Barré.

Entonces, ¿están exagerando países como Brasil y Colombia o está la OMS siendo poco objetiva, como sucedió en la fase inicial de la epidemia de Ébola?

Ante semejante incertidumbre, Colombia parece haber elegido pecar por exceso y no por falta. Por eso las medidas focalizadas que plantea buscan evitar el riego de malformaciones y complicaciones neurológicas graves, para las cuales prácticamente no existe tratamiento que no sea paliativo.

¿Manejo “a la colombiana?

Desde el 21 de enero pasado existe un Protocolo de Vigilancia en Salud Pública de la Enfermedad por Virus Zika donde se reúnen las principales medidas incluidas en las circulares 063 y 064 de 2015, y 002 y 004 de 2016.

El protocolo resume el comportamiento mundial, regional y nacional de la enfermedad, muestra escenarios epidemiológicos, definiciones de caso, muerte asociada, estrategias y herramientas de vigilancia, definición de fuentes, análisis de casos, periodicidad de reportes, flujo de información, notificación de eventos, diagnóstico por laboratorio, vigilancia rutinaria, vigilancia en grupos de riesgo y mortalidades, etc.

Todas las instituciones prestadoras de servicios de salud deben convertirse en Unidades Primarias Generadoras de Datos (UPGD). Las notificaciones de las UPGD son agregadas por las Unidades Notificadoras Municipales (UNM) y estas, por las Unidades Notificadoras Departamentales y Distritales (UND).

Las Fichas de Notificación están disponibles en la página del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) y semanalmente la información es analizada por el programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) para orientar las acciones de promoción, prevención, atención y gestión de contingencias, a nivel municipal, departamental y nacional.

Este análisis permite a los municipios focalizar las acciones en los barrios, y a los departamentos hacerlo en los municipios. Además, identifica oportunamente cualquier cambio en los patrones de la enfermedad. A nivel nacional, el INS publica información oficial a través del Boletín Epidemiológico Semanal.

Cuídese del Zika y otras enfermedades

Si alguien que estuvo (hasta 15 días antes) en zonas a 2.200 msnm o menos, y presenta fiebre, erupciones cutáneas, conjuntivitis y/o dolor o inflamación, debe consultar con su médico. El siguiente resumen puede orientar sobre las principales posibilidades diagnósticas:

Signos y síntomas

ZIKA

Chikunguña

Dengue

DengueHemo

Fiebre, generalmente persistente

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+ + +

+ + +

+ + + +

Conjuntivitis

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+

0

0

Rash máculopapular (brote)

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+ +

+ +

+ + +

Dolores musculares y/o articulares

+ +

+ + + +

+ + +

+ + + +

Edema en extremidades

+ +

0

0

0

Linfoadenopatías (ganglios)

+

+ +

+ +

+ +

Dolor retro-orbital (dolor ojos)

+ +

+

+ +

+ +

Hepatomegalia

0

+ + +

0

0

Leucopenia (disminución leucocitos)

0

+ + +

+ +

+ + +

Trombocitopenia y hemorragia

0

0

0

+

 

Esta tabla no es oficial. Aunque está basada en el cuadro N° 1 de la circular 043 de 2015, tiene modificaciones que buscan ayudarle a diferenciar las tres enfermedades transmitidas por Aedes aegypti o Albopictus. Sin embargo, como siempre, no dude en consultar con su médico.

 

Una sencilla nota del Director con ocasión de nuestro aniversario.

Hace 156 semanas, o tres años bien contados, vio la luz esta revista con un artículo central sobre las implicaciones de la Operación Jaque que por supuesto nos cayó de sorpresa y obligó a que cambiáramos la primera edición que con cariño y trabajo veníamos preparando desde hacía mucho tiempo. Desde entonces han pasado muchas cosas, imprevistas unas, previsibles otras, sucesos o procesos que emergen o prosiguen y que nosotros tratamos de hacer más comprensibles.

Pero hoy no quiero hablar de las noticias, ni intentaré pescar los hilos conductores que aquellos bichos raros que nos llamamos o nos llaman “analistas” buscamos siempre detrás y alrededor de las noticias: en este caso tres años –imposibles– por preñados de noticias, de sucesos y procesos que nos afectan e importan porque somos colombianos.

Más bien quisiera recordar y confirmar a los amables lectores –hoy, en la web, los interlocutores– lo que somos, lo que soñamos, lo que creemos estar logrando y las razones que tal vez explican la acogida tan amplia y calurosa que ha tenido este esfuerzo de tres años.

Razón Pública es un proyecto cultural cuyo objetivo es promover el análisis informado y la deliberación razonada acerca de los hechos y procesos que más afectan el presente y el futuro de la población colombiana.

El principal instrumento de la Fundación Razón Pública es la revista virtual que Usted tiene a la vista, que desde el 7 de julio de 2008 y bajo el lema “para saber en serio lo que pasa en Colombia”, viene siguiendo y analizando las principales noticias de interés público.

Más de 300 expertos y especialistas de primer nivel han publicado en este sitio alrededor de 1.200 textos breves y argumentados, en un formato periodístico y en un lenguaje accesible a gran número de lectores, sobre la actualidad política, económica, social, cultural e internacional de Colombia.

La revista se ha convertido en un espacio de diálogo sereno donde participan cada vez más ampliamente las comunidades de saber, las autoridades, los estamentos profesionales, las universidades, los comunicadores sociales, los dirigentes políticos, empresariales, cívicos y sociales, la comunidad internacional y el púbico educado en general.

Con orgullo pienso que hoy por hoy Razón Pública es un referente obligado en los círculos académicos, políticos y periodísticos. Su éxito se debe aparentemente a la feliz coincidencia de seis factores básicos:

1. Colombia tiene una especial necesidad, objetiva y percibida, de enriquecer la esfera de lo público, técnicamente entendida como el “espacio donde la ciudadanía se reúne para debatir con libertad sobre los asuntos colectivos e influir de esta manera en la política”. La conversación respetuosa, pluralista, basada en hechos, con argumentos rigurosos y en función del bien público debe primar sobre el debate emocional, las exclusiones, los prejuicios ideológicos, las afirmaciones efectistas o gratuitas, y los alegatos interesados que desafortunadamente abundan en nuestra esfera pública.

2. Por razones de rating, los medios masivos de todas partes pueden dedicar cada vez menos espacio a la atención de “nichos” o de públicos especializados, en este caso el público que podríamos llamar “culto”. Por eso en Colombia hay cada vez menos programas o secciones de “opinión” o de análisis más o menos riguroso, y esto deja un vacío que pueden llenar medios como nuestra revista.

3. El Internet por supuesto ahorra los grandes costos fijos de un medio tradicional y permite el acceso de un gran volumen de usuarios -en especial jóvenes, y educados-; es el medio más apto para cubrir “nichos”, en este caso el público “culto” que se interesa en Colombia; se resiste bellamente a las censura en cualquiera de sus índoles; y además se beneficia de innovaciones técnicas permanentes que facilitan la comunicación y la interacción entre los usuarios.

4. Colombia cuenta con una gran reserva de talento, de intelectuales, analistas y expertos motivados y dispuestos a contribuir de manera gratuita con su trabajo al proyecto cultural de Razón Pública.  

5. Existe también un público creciente que se interesa en entender “en serio” lo que pasa en Colombia, en la noticia contextualizada y en los debates debidamente razonados. Pero además de ser una fuente de información, como lo son los medios convencionales, para muchos usuarios la revista es un punto de encuentro y reflexión que amplía y aumenta la eficacia de sus redes temáticas o movimientos sociales respectivos.  

6. Razón Pública no es un medio periodístico ni es un medio académico o, mejor, es un medio que quiere combinar lo mejor de ambos mundos. 

  • Es periodístico en tanto se ocupa de las noticias, en tanto se dirige a un público amplio o está redactado para no especialistas, en tanto intenta textos breves, precisos y concisos en el lenguaje directo y vivo de los periodistas, en tanto quiere usar al máximo las potencialidades cada vez mayores de la web. Pero no es periodístico en tanto no compite por primicias noticiosas, sus redactores no son periodistas y su género no corresponde a la crónica, al informe especial o a la columna de opinión habituales en los medios, sino más bien al que hemos dado en llamar “periodismo analítico”·
     
  • Es académico en tanto aplica el saber especializado al examen de los hechos o procesos concretos, en tanto añade el por qué y el para qué al qué y al cómo, en tanto privilegia el rigor argumental, en tanto no se fija en lo que afirme el autor sino en cómo lo sustenta, en tanto, en fin, la revista es escrita por académicos. Pero no es académico en tanto su interés no es el avance de la ciencia o en tanto no se expresa en los lenguajes formales de las ciencias. 

Razón Pública quiere ser un puente entre los saberes especializados y la opinión pública para expandir y para enriquecer aquel “espacio donde la ciudadanía se reúne para debatir con libertad sobre los asuntos colectivos e influir de esta manera en la política”.

Razón Pública no es un proyecto comercial, ni partidista, ni confesional, como con todo derecho suelen ser los medios de comunicación viejos o nuevos. Es un proyecto de la polis, político, donde concurren muy generosamente algunas de las mentes más adiestradas en entender lo que pasa en Colombia y donde cada día esperamos contar con nuevas mentes.

Es un espacio, sobre todo, de lectores o de interlocutores que además son “usuarios”, que aumentan cada vez y que nos dicen hallar en estas páginas unos motivos y unas pistas suficientes para pensar más y querer más y trabajar más por Colombia.

Para los fundadores de Razón Pública, para el equipo de planta de la revista y para mí personalmente, esa retribución es harto más que suficiente. A cambio de ella, una sencilla palabra de gratitud a las analistas y los analistas y a las y los lectores-interlocutores-usuarios que en realidad son quienes hacen Razón Pública.

Y como con Ustedes nos esperan muchos años, no puedo concluir sin recordarles que hay estas ocho maneras, por lo menos, para seguir haciendo Razón Pública: 

  • Infórmese donde quiera y reflexione con nosotros;
  • Envíenos sus comentarios –necesitamos ampliaciones, correcciones y contra argumentos;
  • Conteste nuestras preguntas en “Dígalo en Razón Pública” –y sugiéranos otras;
  • Circule nuestros artículos entre sus amigos –las redes se hacen con redes;
  • Utilice nuestros materiales y nuestros argumentos para sus propios quehaceres o en sus conversaciones;
  • Escriba desde nosotros –el Consejo Editorial, sin censura y con rigor, decide sobre los textos;
  • Cuéntenos sobre Usted –necesitamos conocerle mejor para servirle mejor, y en próximas ediciones estaremos invitando sus respuestas;
  • Piense en una donación –necesitamos ampliar el círculo de donantes, y si Usted nos avisa, lo estaremos contactando. 

Por estas 156 semanas y por las muchas semanas que vendrán, sencillamente y otra vez: gracias.

HERNANDO GÓMEZ BUENDÍA
Director y editor general de Razón Pública 
 

* El perfil del autor lo encuentra en este link.

 

razonpublica

Hernando Gómez Buendía*

 

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En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Que incorporen contenido racista, sexista, homofóbico o discriminatorio por razón de nacionalidad,sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
4. Que hagan directa o indirectamente apología del terrorismo o de la violencia.
5. Que apoyen diferentes formas de violación de derechos humanos.
6. Que incluyan contenidos o enlaces que puedan ser considerados como publicidad disfrazada, spam o pornografía.
7. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


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Comentarios  

Gloria Ortega Pérez
0 # Gloria Ortega Pérez 15-07-2011 01:11
Hernando y colaboradores de Razón Pública,
No se como lo hacen, financiar un proyecto de esta naturaleza es una tarea titánica. Van todos mis reconocimientos a cada uno por la labor, sin duda, una Revista de fondo que porporciona elementos en la formación de una opinión pública educada, comprometida con la verdad y en sentido de lo público.
Gracias, muchas gracias y vamos por tres y muchos años más.
Un abrazo,
Bunker
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