RazonPublica.com - Para saber en serio lo que pasa en Colombia

Economía y Sociedad

Refinería de Cartagena: historia de una desidia

Libardo EspitiaEn este largo proceso se habían dado graves descalabros y grandes sobrecostos, pero no hubo investigaciones, ni sanciones, ni responsabilidades. Y mientras tanto el gobierno desangraba a Ecopetrol e ignoraba los daños ambientales.    

Libardo Espitia*

Edificio de Ecopetrol en Bogotá.

Desde 1996

La Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) nació como una entidad industrial y comercial del Estado adscrita al Ministerio de Minas y Energía, y dedicada a las actividades propias del petróleo y sus derivados: exploración, explotación, refinación, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización, así como a la administración de las reservas de hidrocarburos en todo el territorio nacional.

La refinación del crudo se realizaba en las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena. La Refinería de Cartagena fue construida en 1957 por Intercol, con una capacidad de refinación de 33,2 KPBD (millones de barriles día), y fue adquirida por Ecopetrol en 1974 por 35 millones de dólares, cuando tenía una capacidad de 42 KPBD, que después sería ampliada a 70,7 KPBD.

En 1996, dada la poca oferta nacional y para aumentar la producción de materiales petroquímicos como benzeno, propileno, disolventes asfálticos, alquitrán, butileno y xilenos, el gobierno expidió el documento Conpes 2878, donde se pedía a Ecopetrol que orientara la Refinería de Cartagena hacia la producción de petroquímicos, sin perjuicio de los combustibles (teniendo en cuenta que el 74 por ciento de la demanda nacional de los combustibles refinados los abastecía la Refinería de Barrancabermeja).

Asimismo se llevó a cabo un estudio con horizonte de 20 años donde se planteó la actualización tecnológica de la refinería y se concibió el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena (PMD), ampliando su capacidad de producción de 75 KPBD a 140 KPBD, con una inversión aproximada de 661,6 millones de dólares.

El plan maestro

Complejo Industrial de Ecopetrol en Barrancabermeja.
Complejo Industrial de Ecopetrol en Barrancabermeja.
Foto: Aris Gionis

En 2003 el gobierno de Uribe expidió el Decreto 1760 que le quitó a Ecopetrol la administración de las reservas de petróleo y la cambió de empresa industrial y comercial del Estado a sociedad pública por acciones, cuya dirección y administración estarían a cargo de una asamblea de accionistas, una junta directiva y un presidente.

El PMD fue incluido en el Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006, aclarando que ese plan se llevaría a cabo con participación privada y con la enajenación de inversiones no estratégicas de Ecopetrol.

El contrato tenía que ser del tipo “llave en mano” para evitar posibles sobrecostos.

Mediante el documento Conpes 3212 de 2004, el proyecto fue declarado de importancia nacional y se creó un comité integrado por los titulares de los Ministerios de Hacienda y de Minas y Energía, del Departamento Nacional de Planeación y de Ecopetrol, encargado de buscar un inversionista privado que aportara capital de riesgo para la expansión de la refinería. El costo de la ingeniería de detalle fue establecido en 736 millones de dólares (+/o 10 por ciento), y se advirtió expresamente que el contrato tenía que ser del tipo “llave en mano” para evitar posibles sobrecostos.

El fiasco Glencore

En 2006 se enajenó el 51 por ciento de la participación de Ecopetrol en la Refinería, de lo cual resultó beneficiada la firma suiza Glencore International AG, con una transacción cerrada en 630,7 millones de dólares. Así nació la sociedad anónima por acciones Refinería de Cartagena S.A. (REFICAR).

En desarrollo del PDM, en 2007 se celebró el contrato de ingeniería, suministros y construcción (“Engineering, Procurement and Construction (EPC)) entre REFICAR y la empresa Chicago, Bridge & Iron (CB&I), una firma con sede en Texas, que dijo que terminaría las obras en diciembre de 2012. Con la mayoría accionaria en REFICAR, Glencore tomó la decisión de contratar a CB&I.

En forma paralela, Ecopetrol procedió a capitalizar el 10 por ciento de sus acciones (en cumplimiento de la Ley 1118 de 2006 ) y a construir la planta de hidrotratamiento en la Refinería de Barrancabermeja, con una inversión de 1.023 millones de dólares.

En 2009, ante la ineficiencia del socio privado, Ecopetrol recompró las acciones de Glencore por un valor de 549 millones de dólares. Así, Andean Chemical (cuyo propietario es Ecopetrol) quedó como propietario del 50,99 por ciento de las acciones y Ecopetrol S.A. quedó con un 49 por ciento. Es decir, Ecopetrol sola adelantó todo el proyecto de la Refinería de Cartagena sin deshacer o renegociar las condiciones contractuales con CB&I.

Una obra importante

Según un análisis de la Contraloría General, hasta marzo de 2014, en el momento del cierre de la Unidad de Crudo de la Refinería de Cartagena, Colombia tenía una capacidad de refinación de 335 KPBD, de los cuales el 74,6 por ciento correspondía a la Refinería de Barrancabermeja, un 23,9 por ciento a la de Cartagena, y el restante 1,5 por ciento a las refinerías de Orito y Apiay.

CAPACIDAD INSTALADA DE REFINACION (KPBDC)

Año

Barrancabermeja

Cartagena

Apiay

Orito

Total

2014

250

80

2,5

2,8

335,3

2016

250

165

2,5

2,8

420,3

  

 

 

 

 



Fuente: Contraloría General de la República

Con la ampliación de la Refinería de Cartagena, cuya capacidad pasó de 80 a 165 KBPDC, Colombia llegará a 42 KBPDC en 2016, lo cual implica un aumento del 25,4 por ciento (la Refinería de Cartagena representará el 39,3 por ciento de este total).  Si recordamos que la producción de crudo en Colombia está hoy por encima de los 1.000 KBPDC, esto significa que con la Refinería de Cartagena tendremos capacidad para refinar el 40 por ciento del petróleo que extraemos.

Finalmente con las demoras del PDM, el pasado 10 de noviembre entró en operación la nueva Refinería de Cartagena, con una inversión total de 8.015 millones de dólares y con capacidad de transformar crudo en derivados de buena calidad y con menos contaminantes, al tiempo que le aportará al PIB industrial un 8 por ciento, según cifras del ministro de Hacienda.

Obra limpia y combustible limpio

Pero a pesar de la debacle con Glencore y de los sobrecostos que se han venido dando a lo largo de los años, no se ha adelantado ningún tipo de investigación fiscal, disciplinaria o penal.

Modernizar las refinerías es sinónimo de combustibles eficientes. Pero pese a que desde 1996 hay estudios técnicos que así lo señalaban, los gobiernos de turno tomaron las utilidades de Ecopetrol como dineros de caja menor y le impidieron acometer las modernizaciones necesarias.

Según el documento Conpes 3312 de 2004, la ejecución del proyecto, además de permitirle a la Refinería de Cartagena aumentar el rendimiento de productos blancos (gasolinas, GLP y medios) a niveles competitivos, mejoraría la calidad de los productos refinados reduciendo el contenido de azufre en gasolinas de 1.000 ppm (partículas de azufre por cada millón de partículas de gasolina) hasta 300 ppm para el consumo nacional y 30 ppm para exportar. En el diésel habría una disminución desde 4.500 ppm a 500 ppm para consumo nacional y 30 ppm para exportar. Además, se dejaría de importar diésel y sus derivados para la demanda nacional.

Ecopetrol sola adelantó todo el proyecto de la Refinería de Cartagena.

Solo a finales de 2012, cuando entró en operación la planta de hidrotratamiento en la Refinería de Barrancabermeja, Ecopetrol produjo el primer barril de gasolina limpia o hidrotratada de menos de 300 ppm de azufre y de diésel de menos de 50 ppm, el nivel exigido en la regulación nacional para las ciudades de mayor consumo.

Daños ambientales ignorados

Refinería de Cartagena.
Refinería de Cartagena.
Foto: Ministerio de Minas y Energía

El Código Nacional de Recursos Naturales y del Ambiente, la Constitución y la Ley Ambiental establecen el derecho colectivo para que las personas gocen de un ambiente sano, y le imponen al Estado el deber de proteger la diversidad e integridad del ambiente.  

Mediante el Decreto 948 de 1995 el gobierno reglamentó la Protección y Control de la Calidad del Aire.  Aunque este reglamento prohíbe la presencia del plomo en las gasolinas, también redujo el estándar en lo tocante al azufre.

El diésel o ACPM es mucho más contaminante que las gasolinas corriente y extra, pero en Colombia el sector de transporte que utiliza ACPM (como los sistemas masivos) ha aumentado al punto que desde el 2004 se ha sobrepasado la demanda de las gasolinas y la brecha ha crecido año tras año:

Año

Consumo nacional de gasolina corriente motor barril/d

Consumo nacional de ACPM

Barriles/

Día

Volumen exportaciones petróleo miles de barriles día

Volumen exportaciones de derivados miles de barriles día

Volumen de importaciones de hidrocarburos miles de barriles día

1998

117012

60026

519,66

 

30,25

1999

105488

53581

601,22

 

18,20

2000

97278

60494

462,85

79,07

5,43

2001

87192

59915

391,76

87,23

9,77

2002

83619

59943

291,78

81,45

9,35

2003

81984

69661

229,83

88,50

8,71

2004

78449

73606

218,50

101,48

7,06

2005

76946

81823

221,1

91,37

16,25

2006

72020

84832

219,1

94,25

14,16

2007

62639

81295

242,4

52,97

10,66

2008

58822

74202

259,5

52,43

11,43

 Fuente: Ministerio de Minas y Energía, UPME, Ecopetrol

Por no modernizarnos a tiempo

La modernización tecnológica de las refinerías era pues una tarea necesaria que sin embargo los gobiernos habían eludido. Y cuando al fin se tomó la decisión  se produjeron grandes sobrecostos para las finanzas públicas, que estamos pagando todos los colombianos. Pero los funcionarios públicos que permitieron el detrimento no han sido investigados ni sancionados. Tampoco han  asumido su responsabilidad, comenzando por el ex presidente Uribe, quien en su afán por entregar la Refinería a manos privadas, desatendió las voces que le recomendaban que la misma Ecopetrol asumiera el PDM con recursos propios y utilizando los recursos ahorrados en el Fondo de Estabilización Petrolera (FAEP) que la empresa mantenía desde 1995, pero que el gobierno destinó vía plan de desarrollo para otros menesteres.  Inclusive entre las recomendaciones de los Conpes 3312 y 3336 estaba la de que Ecopetrol fuera el operador la Refinería.

No menos grave ha sido el año para la salud de todos que resulta del material que arrojan  al aire los derivados del petróleo, un daño cuyo costo no ha sido ni será cuantificado. Ni mucho menos reparado.

A falta de una oportuna modernización, Ecopetrol ha tenido que importar ACPM para mezclarlo con el producido en las dos refinerías, cuyos costos a precios internacionales se ha venido trasladando al usuario final.

Por último, cabe preguntarse: ¿por qué hoy, con las refinerías funcionando al 100 por ciento, sin tener que importar y con el precio del barril WTI cerca de los 30 dólares no han bajado los precios de los combustibles?  Esto tendría que explicarlo el ministro de Hacienda,  pues es el quien realmente toma mes a mes las decisiones sobre el precio de los  combustibles.

 

* Profesional con estudios en electricidad y electrónica. Especialista en Servicios Públicos Domiciliarios; magíster en Gestión y Auditorías Ambientales. Ha prestado sus servicios profesionales en empresas de servicios públicos y en el sector privado en auditorías, consultorías e investigaciones.

 

Conflicto, Drogas y Paz

Negociaciones de paz: en la recta final

Álvaro VillarragaSe ha logrado casi todo y al mismo tiempo falta lo más difícil. ¿Dónde estamos y que más se necesita para llegar al fin definitivo de las hostilidades? ¿Cómo será el proceso de desarme, desmovilización y reinserción? Un recuento oportuno y ordenado.

Álvaro Villarraga Sarmiento*

El Jefe de la delegación de paz del Gobierno Nacional, Humberto de la Calle.

Cerca de la meta

Después de tres años de negociaciones, los delegados del gobierno y de las FARC reunidos en La Habana se aprestan a culminar la discusión de la agenda definida en el acuerdo inicial y a suscribir el acuerdo general, con el cese consiguiente de las hostilidades militares, la dejación de las armas, la puesta en marcha de los mecanismos de verificación y la convocatoria a la refrendación ciudadana.

Si esto se logra, se conseguiría el acuerdo de paz más importante de las últimas décadas, aunque todavía quedaría faltando un pacto con el ELN para dar por finalizado el conflicto bélico colombiano.

Lo conseguido ha sido difícil, y lo que falta lo será más, pues antes de que llegue el anhelado final del proceso quedan por resolver numerosos pendientes del conjunto de la agenda.

Por fortuna, las conversaciones recuperaron el “círculo virtuoso” que les ha dado su fuerza: des-escalamiento de las acciones militares, avance en acuerdos y recuperación de la credibilidad ciudadana. Gracias a esto las partes avanzan con decisión hacia la firma en la fecha convenida (23 de marzo), sino de todos los acuerdos, al menos de la mayoría de los faltantes.

Innovaciones dentro de la mesa

Avance del acuerdo de desminado en el municipio de Briceño, en el departamento de Antioquia.
Avance del acuerdo de desminado en el municipio de Briceño, en el departamento de
Antioquia.
Foto: Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Importa recordar que en distintos momentos del proceso se han introducido cambios a la metodología que complementaron o enriquecieron lo que se había establecido en la fase exploratoria. Estos cambios han surgido de iniciativas provenientes de la sociedad, de las partes en la mesa o de la comunidad internacional, y esencialmente sirvieron para superar los momentos más críticos o para subsanar los vacíos más notorios. Entre estos cambios o innovaciones se destacan:

  • Los foros convocados por la Organización de Naciones Unidas y la Universidad Nacional;
  • La creación de subcomisiones técnicas, como las de enfoque de género, fin del conflicto y paramilitarismo;
  • El apoyo de una comisión de asesores jurídicos con participación de invitados de las partes; y
  • La invitación de delegaciones de víctimas.

En el curso de la negociación también se han producido otras medidas, tanto de carácter unilateral como bilaterales que fueron más allá de lo metodológico y trajeron consecuencias favorables en términos políticos, militares y humanitarios:

Las partes entienden que la guerra ya no da réditos políticos.
  • Las cinco declaratorias unilaterales de cese al fuego de las FARC y, en reciprocidad, la declaratoria gubernamental de cese de los bombardeos aéreos;
  • Varios acuerdos humanitarios para la liberación de integrantes de la Fuerza Pública en poder de las FARC;
  • El acuerdo especial de desminado con participación de las partes, acompañamiento técnico internacional y con enorme proyección estratégica de descontaminación de territorios;
  • La concesión de indultos a una treintena de guerrilleros;
  • La aceptación del papel de facilitadores de los países acompañantes de la mesa (Cuba y Noruega) y de los países que la apoyan (Venezuela y Chile) en tiempos de crisis;
  • La invitación a la ONU y a UNASUR para asistir en las deliberaciones;
  • Los delegados de organismos intergubernamentales y de países estratégicos con acceso a la mesa de negociación;
  • La invitación a comisiones del Congreso de la República para conversar en la mesa, primero sobre el tema de víctimas y luego para encontrar el mecanismo legal de aplicación de los acuerdos. Este hecho se complementó con la invitación a delegados de partidos políticos, organizaciones sociales y personalidades de la comunidad internacional.
  • Los actos de reconocimiento de las víctimas de las FARC (Bojayá y otros casos recientemente anunciados).

En este momento se está experimentado con otro cambio del orden, dejando atrás la metodología de ciclos, planteando una concentración casi permanente de la negociación y habilitando el tratamiento paralelo de los temas que faltan en la agenda, de manera que la mesa y sus líderes actúen ahora como instancia de coordinación ejecutiva.

Con este nuevo procedimiento se logró el reciente acuerdo sobre el mecanismo de verificación ofrecido por el Consejo de Seguridad de la ONU, que incorporará observadores de la CELAC y delegaciones de las partes.

El cese al fuego

El cese al fuego unilateral de las FARC y el cese de los bombardeos aéreos por parte del gobierno dieron lugar, en la práctica, a un alto al fuego no declarado pero realmente existente en los últimos meses. Esta situación se tradujo en cifras extraordinariamente bajas de acciones bélicas, muertes y violaciones de los derechos humanos. Esto por supuesto no niega que se sigan registrando casos de violencia, aunque en cantidades más discretas.

En estas condiciones no tiene sentido emprender operativos militares contra una guerrilla con la que ya se tienen o se perfeccionan acuerdos para finalizar la guerra. También estaría por fuera de cualquier lógica que las FARC rompieran el cese al fuego, cuando este ha influido de manera tan positiva sobre la mesa de negociaciones y después de que probaron las nefastas consecuencias de la ruptura del cese anterior y el rechazo generalizado por sus sabotajes a la infraestructura pública.

Ahora las partes entienden que la guerra ya no da réditos políticos y que, en las actuales circunstancias, pierde sentido intentar alterar las ventajas militares.

Es un hecho que las partes ya tienen borradores de consensos sobre la implementación del cese de hostilidades, aunque estos aún no han sido consolidados en acuerdos ni han sido todavía divulgados. Pero es posible prever algunos de los asuntos principales del compromiso que podrán adoptar las partes para ponerle fin a todo tipo de confrontación armada, acción militar o hechos violentos:

  • El cese de hostilidades llevará al desmonte de los dispositivos estratégicos, tácticos y operativos de la guerra, e implicará la conclusión de los planes de guerra y las campañas operativas.
  • El fin de hostilidades también traerá para el Estado cambios en la concepción, estructura, líneas operativas y dispositivos de inteligencia; la desmilitarización de instancias y ámbitos civiles; y la superación del discurso y las convocatorias de guerra, así como la supresión de la cooperación militar de guerra que brindan Estados Unidos y otros países.
  • Para la guerrilla este momento significará poner punto final a las actividades de carácter militar y de control de territorios, así como a las acciones de control poblacional con pretensiones de gobernanza, tributación y justicia.

Garantías y dejación de armas

Operativo de la Policía Nacional contra la organización narcoparamilitar de Los Urabeños en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander.
Operativo de la Policía Nacional contra la organización narcoparamilitar de Los
Urabeños en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander.
Foto: Policía Nacional de Colombia

El cierre de la guerra necesita la construcción de confianza política entre las partes y la mutua credibilidad en el cumplimiento de los términos pactados. También exige ofrecerles a las guerrillas garantías efectivas de acceso a la vida política, legal, institucional y ciudadana.

El nudo gordiano sigue siendo el reclamo de las FARC sobre el paramilitarismo. En este punto no basta con la explicación oficial sobre la desmovilización de las AUC, cuando se ha reconocido la parcialidad de ese proceso y es evidente que existen rezagos paramilitares activos. Sin duda el paramilitarismo actual es un fenómeno degradado, desarticulado y afectado por disputas internas y por acciones estatales en su contra. Pero se trata de un problema que no ha sido superado y que no se reduce a expresiones armadas sino a factores de poder, alianzas y soportes de diversa índole.

El nudo gordiano sigue siendo el reclamo de las FARC sobre el paramilitarismo. 

Como no se trata de una derrota militar sino de un acuerdo pactado, el asunto de la desmovilización y desarme guerrillero necesita un marco de distensión militar que conlleve paralelamente el repliegue de los contingentes militares oficiales en guerra contra las FARC, de tal forma que se garantice un ambiente para las concentraciones guerrilleras en diversas zonas y la preparación y realización de acciones de desarme.

Sobre este tema no existe una fórmula internacional rígida, pero la costumbre y experiencias recientes llevaron a formular los Estándares Integrados de DDR (desarme, desmovilización y reintegración) de la ONU en 2006. Entre ellos se cuentan procedimientos de desmovilización de unidades militares de combate, desarme y fases de reinserción inmediata y reintegración social mediata.

La propia experiencia colombiana es rica y diversa. Por ejemplo en un reciente estudio del Centro Nacional de Memoria Histórica titulado Desmovilización y reintegración paramilitar se hace referencia a 15 experiencias diversas de DDR en Colombia durante las últimas décadas, con contextos, actores y modalidades distintos.

En todo caso, con las FARC ya hay algunos asuntos claros. Con la firma del acuerdo final se procederá, en un plazo de dos meses, a la desmovilización de las unidades guerrilleras y a la dejación de las armas.  En consecuencia son previsibles el progresivo acuartelamiento de las tropas guerrilleras en zonas específicas, la dejación de las armas, su almacenamiento, custodia y destrucción; así como de las municiones, los explosivos y del resto del material de avituallamiento de guerra.

Por un asunto simbólico y de dignidad militar, las armas no se entregan a quienes fueron sus enemigos. Por eso guerrillas como el M19 y el EPL las dejaron ante veedurías internacionales y esta última las puso a disposición de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

La agrupación regional Partido Revolucionario de los Trabajadores de Montes de María las arrojó al fondo del mar Caribe y el Movimiento Armado Quintín Lame las dejó ante una veeduría internacional para que fueran destruidas por los pueblos indígenas del Cauca.

Se prevé que, de igual forma, las FARC no solo contarán con la veeduría internacional que ya se definió sino que tal vez tengan un proceso de desmovilización y desarme más complejo, metódico y de aplicación progresiva.

 

* Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica.

 

Economía y Sociedad

El Zika y el abandono de la salud pública

Mario HernándezLa prevención de esta epidemia se ha dejado en manos de cada persona y su tratamiento en manos de las EPS. Estas medidas son insuficientes y vuelven a poner en evidencia que en Colombia no tenemos un sistema de salud pública.

Mario Hernández Álvarez*

Sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza.

La epidemia

El lunes de esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la expansión de la epidemia del virus Zika como “una emergencia de salud pública de importancia internacional”.

La infección no es mortal en sí misma y la mayoría de los pacientes presentan síntomas leves que no obligan a consultar al doctor. Entonces ¿por qué se declaró la emergencia? La respuesta está en la asociación observada entre el aumento de casos de niños nacidos con microcefalia (una cabeza muy pequeña debido al poco desarrollo del cerebro durante la gestación) y la epidemia de zika, en especial en Brasil. Se habla también de una relación entre esta infección y casos del síndrome de Guillain-Barré, una inflamación de los nervios que produce parálisis progresiva de las piernas hacia la cabeza y que puede ocasionar la muerte por parálisis de los músculos respiratorios.

En todo caso hay mucho de exageración. En Brasil, de los 4.783 casos sospechosos de microcefalia reportados hasta el 30 de enero, se han han estudiado a fondo 3.670. Entre estos, solo 404 han tenido confirmación de ser “microcefalia u otras alteraciones del sistema nervioso central y solo 17 han tenido relación con zika”.

En estas condiciones no se entiende por qué el doctor Fernando Ruiz, viceministro de Salud y Servicios de Salud, afirma que “de acuerdo con las proyecciones que hemos hecho es inminente que surgirán casos de este tipo y al finalizar este año existe la posibilidad de que existan entre 450 y 600 casos de microcefalia”.

Lo que dice la OMS

El Ministro de Salud, Alejandro Gaviria Uribe, ha advertido a las colombianas sobre la conveniencia de posponer embarazos durante los primeros seis meses del año.
El Ministro de Salud, Alejandro Gaviria Uribe, ha advertido a las colombianas sobre la
conveniencia de posponer embarazos durante los primeros seis meses del año.
Foto: Ministerio de Salud

El informe de los expertos de la OMS  concluye que la expansión se debe a la ausencia de defensas de las personas que no habían tenido contacto previo con el virus y a la presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor de este virus y de otros como el del dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla, en muchas regiones del mundo.

Por lo tanto, dice la OMS, se necesita “una respuesta internacional coordinada para mejorar la vigilancia y la detección de las infecciones, las malformaciones congénitas y las complicaciones neurológicas, para intensificar el control de los mosquitos, y para acelerar el desarrollo de pruebas diagnósticas y de vacunas que protejan a las personas en riesgo, especialmente durante el embarazo”.

En todo caso hay mucho de exageración. 

El informe habla poco de las causas profundas de este tipo de problemas -las llamadas Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV)- y sobre por qué éstas han aumentado durante los últimos años. Sin embargo, el reporte sí muestra el tamaño de los retos que impone la epidemia a los Estados y las sociedades que deben superarla.

Veamos, entonces, cuáles son esas causas profundas y qué tan preparados están el Estado y la sociedad colombianos para afrontar este nuevo embate sanitario.

Las causas

Es obvio que si no hay defensas, un virus se reproduce más fácilmente en el organismo y aparece la enfermedad. Pero el hecho de que el contacto con el virus se produzca a través de la picadura de un mosquito impone otras reflexiones.

Para empezar, la presencia del Aedes aegypti en muchas regiones del mundo ha aumentado porque el calentamiento global ha creado mejores condiciones para su reproducción. En estas condiciones, están expuestas muchas más personas hoy que hace veinte años. Adicionalmente, el fenómeno de El Niño es cada vez más prolongado e intenso. No en vano, hace diez años se afirmaba que el mosquito no se reproducía en alturas mayores a los 1.800 metros sobre el nivel del mar. En la actualidad se encontró que el límite ascendió a 2.200 metros, de suerte que casi el 80 por ciento de la población colombiana quedó incluida en el grupo de riesgo.

Está claro que el cambio climático no es natural, sino que está asociado con la forma depredadora de producir y consumir dentro del capitalismo contemporáneo. Si seguimos en esta senda estarán dadas las condiciones para el mantenimiento de las ETV y su control será cada vez más difícil.

Otro agravante de la situación es el predominio del llamado consumismo individual de salud, ligado con el “complejo médico industrial y financiero”, que nos ha llevado a la idea de buscar la “bala mágica” para cada enfermedad y nos hace abandonar cada vez más la prevención y la construcción colectiva de mejores condiciones de vida.

En el ámbito nacional, es claro que no todos se enferman por igual, y que la incidencia del zika y de todas las ETV varía mucho entre subpoblaciones, pues es obvio que estas se concentran en las áreas más pobres o con peores condiciones de vida. En efecto, la presencia de estas enfermedades es mucho mayor donde: 

  • No hay acueducto,
  • Existe una pésima recolección de basuras,
  • Hay malas condiciones de vivienda,
  • Se ve una educación precaria,
  • No hay programas de salud pública, y
  • Existe un mínimo acceso a servicios de salud de calidad y oportunos.

Brasil es tal vez el país donde mejor se ha demostrado la distribución desigual de esta enfermedad, pero es posible identificar esta relación en todos los países afectados en América Latina y el Caribe.

La presencia del Aedes aegypti en muchas regiones del mundo ha aumentado porque el calentamiento global ha creado mejores condiciones para su reproducción. 

No basta entonces con medidas de autocuidado para afrontar un asunto de tanta complejidad. Se necesita una respuesta coordinada entre el Estado y la sociedad. Lastimosamente, Colombia no está en las mejores condiciones para lograrlo.

El abandono de la salud pública

Aedes Aegypti, mosquito transmisor de varias enfermedades tropicales entre ellas el Zika.
Aedes Aegypti, mosquito transmisor de varias enfermedades tropicales entre ellas el
Zika.
Foto: Sanofi Pasteur

Dos tendencias del sector salud colombiano han debilitado cada vez más la capacidad de respuesta del Estado y de la sociedad frente a problemas como las ETV.

  1. Por una parte se ha dado un proceso de descentralización que acabó con los programas nacionales de control de estas enfermedades, antes manejadas por la Dirección Nacional de Campañas Directas y el Servicio de Erradicación de la Malaria (SEM). Ahora la responsabilidad se le entregó a los municipios y departamentos, que muchas veces no tienen las condiciones técnicas ni financieras para mantener y mejorar estos servicios.
  2. Por otra parte se decidió separar las responsabilidades en el sector salud, de manera que de la atención individual se encargan las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y de la salud pública los entes territoriales es decir, los municipios y los departamentos. Esta parece una maravillosa combinación entre Estado y mercado. Sin embargo, todos los días se demuestra la inoportuna respuesta de las EPS a las demandas de atención de la población, especialmente de aquella en las áreas que tienen las peores condiciones y donde proliferan el zika y las demás ETV.

¿Podrán las EPS colombianas cumplir algunas de las más importantes indicaciones de la OMS en caso de sospecha de zika esto es, con: 

  • Atención prioritaria de sintomáticos,
  • Verificación oportuna en el laboratorio entre tres y cinco días,
  • Seguimiento de las gestantes infectadas como embarazo de alto riesgo, incluyendo la medición ecográfica periódica del perímetro craneal del feto para tomar la mejor decisión con las familias afectadas,
  • Seguimiento de las potenciales alteraciones neurológicas?

Sinceramente no creo.

Por otra parte las instituciones de salud pública, que están absolutamente desmanteladas técnica y financieramente en los municipios y departamentos, ¿podrán detectar y controlar los criaderos de mosquitos, hacer fumigaciones cuando sea necesario, realizar el seguimiento de espacios públicos, educar a la comunidad y elaborar un programa participativo de prevención domiciliaria? Tampoco lo creo.

En estas condiciones resultan por lo menos insuficientes las “recomendaciones” del Ministerio de Salud y Protección Social, dirigidas al comportamiento individual, y que no tocan a las limitaciones estructurales del sistema de salud y de la salud pública en el ámbito territorial.

Este no es un asunto de voluntades. La prevención individual puede ayudar, pero sin duda es marginal si no se actúa en contra de las causas profundas de un problema tan complejo. Avanzamos en la dirección equivocada. La epidemia de zika está mostrando las enormes debilidades del sistema de salud colombiano, supuestamente premiado por sus logros en salud pública, como afirma el ministro Alejandro Gaviria. Es hora de cambiar de rumbo.

 

* Médico, especialista en Bioética, magíster y doctor en Historia, profesor asociado del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina y coordinador del Doctorado Interfacultades en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia.

 

Wiliam_DuicaRecuento a la vez divertido y penetrante de las reacciones, callejeras o eruditas, que produjo la noticia del chamán que contrataron para que no lloviera en ocasiones memorables. Y reflexión inquietante sobre la necesidad de reconocer los límites de nuestra propia cultura.

William Duica

Diluvio de opiniones

No sé si realmente pueda decirse algo nuevo acerca del curioso caso del chamán contratado para detener la lluvia. A estas alturas, estoy seguro, la mayoría de los lectores tiene más información acerca del caso de la que yo mismo he consultado para redactar estas líneas.

Ya todos los detalles han sido ventilados, denunciados, refutados, aclarados y analizados en todos los medios y desde todos los grados de escolaridad. No hay nadie que no se haya pronunciado sobre el caso; desde la más rancia academia hasta el más rudimentario “hombre de la calle”, pasando, claro está, por los periodistas, especie aparte en la que muy raras veces se mezcla lo mejor de los extremos mencionados. Todos han hecho sentir sus voces en los más destemplados tonos.

Pero en medio de tanta algarabía lo relevante se ha decantado: con recursos del erario (Distrital), un intermediario contratista (el Teatro Nacional) contrató a un Chamán (el señor Jorge González) para que detuviera la lluvia el día de la ceremonia de clausura del mundial de futbol sub-20 en la ciudad de Bogotá (Colombia).

Tipología de las reacciones

El caso ha provocado una florida variedad de reacciones.

-Primero está la reacción descalificadora, la más básica, a mi juicio, que considera que contratar a un chamán constituye en sí mismo un acto de ignorancia. Así, una señora de esas que pueden dedicar hasta dos horas de su valioso tiempo esperando en el teléfono para salir al aire en una emisora y descargarle al mundo entero todo el peso de la originalidad de su pensamiento, declaró: “La ignorancia es atrevida”.

-También está la reacción topológico-tolerante de quienes, a pesar de reprochar el despilfarro de la Alcaldía de Bogotá, defienden la causa del vilipendiado chamán. No con más originalidad, aducían estos que “hay regiones donde eso funciona muy bien, como en Los Llanos Orientales” y a continuación desplegaban un repertorio de historias increíbles pero que habrían sido vistas con sus propios ojos y ante las cuales uno no podría más que callar sin disentir (ni asentir).

-Luego está la reacción reflexivo-engatusadora de las “explicaciones” de expertos; explicaciones que aún cuando explican no aclaran, pero que uno oye con el ceño fruncido y la barbilla acomodada entre el índice y el pulgar y ante las cuales uno no puede más que… callar sin disentir (ni asentir). “Lo que hay que entender es que en algunos pueblos hay una serie de prácticas y saberes que se validan desde sus tradiciones y esos saberes cohesionan a esas sociedades dándoles elementos de identidad cultural a los individuos. Por lo cual debemos entender estas prácticas como formas alternativas de saber que no pueden ser juzgadas desde nuestros esquemas conceptuales y paradigmas culturales”.

-¿Se imaginan la cara del funcionario de La Contraloría que tenga que oír esto? Porque, claro, La Contraloría tuvo una reacción paranoico-inquisitiva anunciando “una investigación exhaustiva”.

-De otro lado, la señora que contrató al chamán tuvo, obviamente, su propia reacción (cándido-lúdica); ante las increpaciones despiadadas de la prensa ella simplemente atinó a “contestar” con un desparpajo conmovedor: “¡pero no llovió!”.

Así dejó en sus detractores la pesada carga de desarrollar un argumento que muestre qué hay de malo en contratar a un “radiestesista” (que no un chamán) y pagarle sólo si obtiene el resultado contratado, a saber, detener la lluvia. Se queda uno pensando que este tipo de contrato es mucho más cuidadoso de los recursos públicos que el que tienen los funcionarios del IDEAM a quienes se les debe pagar con todo y sus pronósticos equivocados.

-Otra no menos interesante fue la reacción sacro-política, encarnada esta vez en una periodista que, preocupada por los recursos públicos (que considera sagrados), nos llevó al límite de nuestra capacidad de análisis advirtiendo que “uno tiene derecho a creer lo que quiera y eso debe ser respetado, pero los recursos públicos no pueden ser utilizados para contratar chamanes”.

O sea, los “indios” pueden creer lo que les de la gana y los “blancos” que quieran creerles a los indios (como el presidente - o el contratista que le pagó a González para que no lloviera en su posesión), pues allá ellos. Pero la sacralidad de los recursos públicos no puede ser profanada con supercherías. Esta mujer puede que no haya leído a Mircea Eliade, pero tiene una clara intuición del papel que juega el conocimiento de La Verdad en la diferenciación entre Lo Sagrado y Lo Profano.

Y, finalmente, está la reacción tecno-esotérica del mismísimo Jorge González, quien además de “aclarar” que no es un chamán sino un sacerdote, “declara” que su disciplina es la radiestesia, “explica” que lo que él hace es desplazar centros magnéticos, “denuncia” que en esta discusión se lo está tratando como un delincuente cuando él claramente cumplió con lo contratado, “propone” que, si le pagan cincuenta mil dólares, él detiene el invierno en todo el país (con la ayuda de Dios, claro) y generosamente “ofrece” que haría el mismo tipo de trato, es decir, que sólo recibiría la suma si aplaca el invierno o de lo contrario “sólo me pagarían lo correspondiente a transporte y gastos de sostenimiento”.

¿Puede haber un trato más justo? ¿Cuántos padres de la patria tendrían que aprender de este incomprendido “científico”? como no dudó en calificarlo uno de los periodistas del periódico más leído del país.

Por qué es interesante el caso

01-imagen-duica-01
En el estado Nemesio Camacho, El Campín, se celebró la final del Mundial de Fútbol Sub 20, ceremonía para la que fue contratado "el chamán".

Parte de lo que hace de éste un caso memorable es que, a través de las reacciones que ha provocado, uno puede vislumbrar un aspecto de la idiosincrasia colombiana; lo que algún sociólogo de orientación francesa llamaría “el imaginario cultural del colombiano”. El “imaginario cultural del colombiano” es el conjunto de valores, símbolos, códigos, paradigmas discursivos, pretensiones, frustraciones, paranoias, recetas gastronómicas, remedios caseros, mañas, artículos “chiviados”, artesanías, agüeros etc., etc. que definen nuestra manera de “ser en el mundo”.

Y es ahí donde sale a relucir el tipo de arribismo que nos impide a casi todos reconocer nuestra naturaleza de zambos y cuarterones. Juzgamos las prácticas chamanísticas desde esa aspiración inalcanzable de ser occidentales, civilizados, lo que el oyente que llama a reportar sintonía llama “gente culta”.

Y no es que yo crea que no somos gente culta. Ese es precisamente el punto de todo esto. El punto es que hay un sentido en el que no es posible ser incultos. Lo que parece haber atormentado a toda la “opinión pública” es que (con dineros públicos) unas personas cultas y civilizadas hayan contratado un personaje ignorante e inculto.

Los límites del etnocenrismo

Toda esta tormenta se ha formado en el vaso de agua de una ambigüedad:

“Inculto” es aquel que no ha sido cultivado, que carece de modales. Es en este sentido de los modales y la educación que se agrega que “inculto” es quien “carece de cultura”.

Pero parte de lo que define la humanidad es que somos criados en una cultura, que nuestras conductas sociales están mediadas por patrones culturales. Desde este punto de vista es prácticamente imposible ser inculto, es decir, carecer de cultura.

La ambigüedad del concepto de “in-cultura” lleva a una confusión entre los conceptos de “cultura” y “conocimiento”. Quien confunde estos conceptos pasa rápidamente a considerar al “ignorante” como “inculto” o sin cultura. Y quien califica a alguien de ignorante se considera a sí mismo poseedor de un conocimiento y por ello “culto”. Los conquistadores españoles, por ejemplo, pensaban que los indios americanos no tenían cultura, eran incultos porque no conocían la palabra de Dios, esta ignorancia les impedía comportarse como seres humanos (ellos pensaban que ser humano era igual a ser español).

En principio, entonces, podría haber alguien ignorante y aun así culto. Esta es una posibilidad que desvirtúa las reacciones descalificadoras. La periodista es más sofisticada, ella reconoce que hay otras culturas, lo que ella llama “otras creencias”, pero para ella es claro que hay culturas sabias y culturas ignorantes.

Aquí es donde entra el tema del etnocentrismo. Nuestra cultura es nuestro saber y no tiene sentido cuestionar esta condición. Pero es importante notar que es por ello que tenemos la tendencia a valorar como incultos e ignorantes a quienes no se comportan dentro de nuestros estándares culturales. Ese es un rasgo característico del etnocentrismo. El etnocentrista valora y juzga a los demás a partir de sus propios estándares y considera que a partir de ellos es que se distingue entre el culto y el inculto, entre el sabio y el ignorante. Nosotros consideramos ignorantes a los Kogui y los Kogui nos consideran ignorantes a nosotros, nos llaman “los hermanos menores”, lo que nos caracteriza ante ellos es nuestra minoría de edad, nuestra ignorancia de un saber que ellos han cultivado en La Sierra.

El problema no es que seamos etnocentristas. No tenemos otro punto de partida. El problema es ignorar que lo somos. Al no saber de nuestra propia condición etnocentrista, reproducimos las conductas xenofóbicas, discriminadoras y autoritaristas, basadas en la falsa premisa de que los que son distintos son inferiores (o superiores).

No estoy pretendiendo concluir que “cada cual tiene su propio saber que es respetable” ¡No! En realidad no creo que pueda concluir nada. Más bien quisiera conjurar la tormenta desatada por el caso del chamán invocando unas fuerzas de la naturaleza, de la naturaleza humana. La fuerza del reconocimiento, no sólo del otro, sino del reconocimiento de nuestro etnocentrismo.

Y quisiera invocar es fuerza porque creo que ponerle límites al etnocentrismo puede contribuir a disipar muchas formas de discriminación descalificadora. El hombre que cobró por detener la lluvia, Don Jorge, pudo haber desatado, sin saberlo, una fuerza de la naturaleza con un poder increíble, la fuerza del reconocimiento de nuestros propios límites.

*Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia en el Departamento de Filosofía. Investigador en el grupo Relativismo y Racionalidad.

 




























 
Primero está la reacción descalificadora, la más básica, a mi juicio, que considera que contratar a un chamán constituye en sí mismo un acto de ignorancia.










































































































 
Lo que parece haber atormentado a toda la “opinión pública” es que (con dineros públicos) unas personas cultas y civilizadas hayan contratado un personaje ignorante e inculto.

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia)con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Que incorporen contenido racista, sexista, homofóbico o discriminatorio por razón de nacionalidad,sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad.
4. Que hagan directa o indirectamente apología del terrorismo o de la violencia.
5. Que apoyen diferentes formas de violación de derechos humanos.
6. Que incluyan contenidos o enlaces que puedan ser considerados como publicidad disfrazada, spam o pornografía.
7. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

July
0 # July 23-01-2012 16:06
Pues acá se tocan varios temas de manera seria, con algo de radicalismos pero eso ya no es problema debemos acostumbrarnos a eso. Hay un tema que se toca de manera superficial el papel de los intermediarios en las acciones estatales, es decir el Teatro Nacional. No es el único caso que conozco, pero estos intermediarios reciben cantidades alarmantes de dinero, por una actividad que al hacerla el mismo estado saldría a mitad de precio. Nos estamos quejando de la sub-contratació n del Chamán, legalmente no se puede hacer mayor cosa, pero realmente cuantas sub-contratacio nes existen, Cuál es el margen de ganancia de un intermediario y de quienes realizan realmente las actividades de dichos contratos garantizando los resultados necesarios para seguir contratando.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
José Fernando Flórez
+1 # José Fernando Flórez 23-01-2012 19:36
Es una obviedad que el etnocentrismo, en términos culturales, es inevitable para poder afirmar algo. Pero su artículo no trata el punto esencial del debate. El reparo al mal llamado “chamán” (quien en realidad es un radiestesista) no es sobre el “valor” de su cultura –que es la campesina hasta donde sabemos, no la chamanística-, la cual resulta tan respetable como la de cualquier otro. El reparo es a la radiestesia en tanto pseudociencia reconocida por su inefectividad. Esto significa que la radiestesia no responde a las exigencias de verificación empírica del método científico, es decir, que no funciona y por lo tanto celebrar un contrato estatal para ponerla en práctica constituye una estafa al erario. La discusión crucial aquí no es de índole étnica: frente al radiestesista soy tan exigente como puedo serlo ante una sesión de milagros o interposición de manos católica, o ante un verdadero chamán, sobre todo cuando sus “servicios” son financiados con los impuestos que pagamos los colombianos. Si el radiestesista demostrara que puede impedir la lluvia, yo sería el primero en contratarlo todos los domingos.
Ahora bien, su argumentación tiene un serio problema en torno a lo que usted considera la “imposibilidad de concluir algo” (“En realidad no creo que pueda concluir nada”, escribe). Desde luego que se puede concluir algo y es la ínfima probabilidad de que la radiestesia funcione: incumbe a quien dice poder hacer algo, a fortiori si es extraordinario, probarlo (no a quien lo niega). Recordemos la parábola de la "tetera celestial" de Bertrand Russell: si afirmo que entre la Tierra y Marte hay una tetera china girando alrededor del Sol en órbita elíptica, nadie sería capaz de desmentir mi aserción, en especial si agrego que la tetera es demasiado pequeña para ser vista por el más poderoso telescopio. Sin embargo, si digo que como mi aserción no puede refutarse con absoluta certeza la razón humana no puede dudar de ella, me convierto en un verdadero charlatán. Es tan posible que el radiestesista pueda impedir la lluvia como que el espagueti intergaláctico haya sido el responsable de la creación del universo. Ahora bien: demuéstrelo.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Alfonso
0 # Alfonso 24-01-2012 19:51
El problema es que el señor Duica ha sido incapaz de identificar el problema. El debate tal como lo plantea el autor es una cuestión de multiculturalis mo (puesto de esa forma aquellos que desprecien la ayuda del chaman parecen ser unos monstruos), sin embargo, el problema no es nuestro etnocentrismo o el grado de cientificidad de lo que sea que haga el señor chaman. El problema central, tal como yo lo veo, es que se esta incurriendo en un gasto que definitivamente no puede (o mejor dicho: no debe) serlo. Lo que quiero decir es que discutimos este asunto con base en la efectividad o no de los métodos del señor Chaman. Pero el punto es: ¿por qué pagamos para que no llueva?, si usted puede responder mi pregunta entonces le sugiero que aliste bastante dinero, en efecto, por su misma línea tendrá que pagar cada día que deje de haber un terremoto, un diluvio o quizá una erupción volcánica. Ahora bien, si usted no puede responder la pregunta que he hecho le aseguro que estamos en las mismas.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Max Henriquez
-3 # Max Henriquez 24-01-2012 21:05
Apreciado William Duica, que pariente debe ser de Carlos Duica, exfuncionario del IDEAM. Bueno su articulo hasta que se refirio al IDEAM. Equivocada afirmacion de que se les debe pagar con sus pronosticos equivocados. Que lastima, pense que este si seria un buen comentario sobre el tema. Primero que todo respete el trabajo de tan esforzados funcionarios que si saben del tema de la lluvia, Mucho mas que Usted, con todo rspeto. Le ruego se disculpe con mis colegas que pronostican y que lo hacen bien. NO me refiero al Director de IDEAM que si es un funcionario que sale a hablar sabiendo poco del tema y que no deja que la gente sabia del Instituto se pronuncie. Don William, para ser un buen comentarista hay que ser ante todo una persona bien informada.
Cordialmente
Max Henriquez
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Jafeth Paz
+2 # Jafeth Paz 25-01-2012 00:08
Comparto el contenido del articulo porque descubre el desenfoque en el que se ha debatido el tema. Efectivamente, solo hasta la Constitucion de 1.991 el Estado reconoce y protege la diversidad cultural, pero este reconocimiento formal no se ha traducido en la aceptacion social de la diferencia, por eso el imaginario colectivo reacciona desde los parametros conceptuales del pasado inferiorizando las cosmovisiones no dominantes. Por supuesto que hay aspectos de caracter legal que no fueron abordados, pero en terminos generales presenta una perspectiva interesante.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
William Duica
+3 # William Duica 27-01-2012 01:48
Cito a Max Henriquez:
Apreciado William Duica, que pariente debe ser de Carlos Duica, exfuncionario del IDEAM. Bueno su articulo hasta que se refirio al IDEAM. Equivocada afirmacion de que se les debe pagar con sus pronosticos equivocados. Que lastima, pense que este si seria un buen comentario sobre el tema. Primero que todo respete el trabajo de tan esforzados funcionarios que si saben del tema de la lluvia, Mucho mas que Usted, con todo rspeto. Le ruego se disculpe con mis colegas que pronostican y que lo hacen bien. NO me refiero al Director de IDEAM que si es un funcionario que sale a hablar sabiendo poco del tema y que no deja que la gente sabia del Instituto se pronuncie. Don William, para ser un buen comentarista hay que ser ante todo una persona bien informada.
Cordialmente
Max Henriquez

Estimado Max Henriquez, tiene usted razón, lo mío no es la lluvia. Pero le sugiero que revise su idea de que la ciencia es infalible. Decirle a un científico que la equivocación hace parte de su trabajo no es algo que deba requerir una disculpa.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
William Duica
+1 # William Duica 27-01-2012 03:28
Cito a Alfonso:
El problema es que el señor Duica ha sido incapaz de identificar el problema. El debate tal como lo plantea el autor es una cuestión de multiculturalismo (puesto de esa forma aquellos que desprecien la ayuda del chaman parecen ser unos monstruos), sin embargo, el problema no es nuestro etnocentrismo o el grado de cientificidad de lo que sea que haga el señor chaman. El problema central, tal como yo lo veo, es que se esta incurriendo en un gasto que definitivamente no puede (o mejor dicho: no debe) serlo. Lo que quiero decir es que discutimos este asunto con base en la efectividad o no de los métodos del señor Chaman. Pero el punto es: ¿por qué pagamos para que no llueva?, si usted puede responder mi pregunta entonces le sugiero que aliste bastante dinero, en efecto, por su misma línea tendrá que pagar cada día que deje de haber un terremoto, un diluvio o quizá una erupción volcánica. Ahora bien, si usted no puede responder la pregunta que he hecho le aseguro que estamos en las mismas.

Fíjese, Don Alfonso, que pagar por la promesa de que no llueva, pagar por la promesa de algo sobre lo que (según parece) no se puede tener control, sería un acto irracional. Pero la señora contratista razonó como la mayoría de nosotros, es decir, ofreció pagar no por la promesa, sino por el hecho cumplido. Necesitaba que no lloviera. Alguien viene y dice que puede evitar que llueva. Yo no sé qué pensó ella y no me interesa. Pero imaginemos a alguien que piensa así: yo no sé, ni entiendo y ni siquiera creo en lo que usted hace, pero si no llueve, le pago. Si tengo lo que busco, pago. Así planteada, esa no parece una conducta irracional. Con esa misma actitud esa persona podría ir a donde el psiquiatra, o el neurólogo (para no hablar del psicoanalista). Entonces, ¿por qué pagamos para que no llueva?porque es racional hacerlo, si uno lo necesita y si uno hace el trato de pagar una vez que se haya tenido el resultado. Pero, tratándose de recursos públicos, para usted el punto no es la racionalidad de la acción sino la moralidad. Aquí valdría la pena examinar la relación entre la racionalidad y la moralidad de la acción (de pagar con recursos públicos). Es decir, habría que ver si así como es irracional pagar por la pura promesa, así mismo sería inmoral pagar con recursos públicos por la promesa. Pero igualmente ver si así como no es irracional pagar por el hecho cumplido, así mismo no es inmoral pagar por hecho cumplido. No lo sé; habría que pensarlo, ¿es inmoral usar recursos públicos para pagar a un mentalista que da la ubicación de un desaparecido? Mucha gente ha salido a decir que sí y yo pagaría (poco) por oír sus razones.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Este miércoles10 de febrero a las 3:00pm hablarán en vivo sobre el Plan Colombia: Socorro Ramírez, Juan Gabriel Tokatlian y Hernando Gómez Buendía.

publicast

 

Caleidoscopio

Jorge

Por Equipo Caleidoscopio

Videocolumnas

manuel

Marcela

  • Alerta por mercurio en Bogotá

    Christian Diaz de Ingeniería Abiental de la Universidad Central, lideró el muestreo donde se encontró la presencia de mercurio en el aire, en el suelo y en el agua de Bogotá.

Ver más videocolumnas en

 

Arte y Cultura

La ruidosa marcha de los mudos: un cuaderno para cambiar la historia

Felipe Martínez PinzónLa última novela de Juan Álvarez es a la vez un relato alternativo de la Independencia y un desafío a la manera como se ha escrito la historia de Colombia.  Lectura obligada sobre la construcción de nuestra identidad nacional.

Felipe Martínez Pinzón*

 

 

Sazón Pública

Por Yeyo twitter1-1​@Yeyonet

       

Lectura Pública

Investigación social y políticas públicas

Auditorio Yasuda de la Universidad de Tokio.

Victoria Kairuz

En el mundo -y en Colombia- se abre campo la tesis de que sobra la formación de estudiantes en las humanidades y en las ciencias sociales. Por eso dedicamos este espacio a recordar por qué las ciencias sociales importan y a reseñar un ejemplo  constructivo.

Victoria Kairuz Márquez**

Recomendado

El Niño 2015: una muestra de lo que puede ser nuestro futuro climático

Uno de los incendios masivos en el estado de California, en Estados Unidos.

Gustavo WilchesEn qué consisten El Niño y La Niña, por qué el problema seguirá agravándose, por qué no basta sólo con repetir las medidas o construir obras de emergencia, por qué es urgente redefinir la gestión territorial, por qué la paz será un gran paso adelante.     

Gustavo Wilches-Chaux*

 

Fotos @DanielBernalB @OPattyGonzalezL y @Anyelik

Nos escriben

RP en los medios

  • Plan Colombia, un error afortunado Viernes, 05 Febrero 2016

    Hernando Gómez Buendía "Los colombianos pidieron pan y ustedes les dieron piedras”. Esta frase bíblica del embajador White ante el Congreso norteamericano anticipó exactamente lo que sería una historia de malentendidos.