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El poder electoral: cómo funciona y por qué no funciona

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

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Margarita Batlle*
 
La legitimidad del proceso electoral está bajo sospecha en buena parte del territorio y el Poder Electoral está seriamente cuestionado. Cuáles son los problemas reales, qué se está haciendo para resolverlos y qué no se está haciendo pero sí debe hacerse.

La legitimidad del proceso electoral está bajo sospecha en buena parte del territorio y el Poder Electoral está seriamente cuestionado. Cuáles son los problemas reales, qué se está haciendo para resolverlos y qué no se está haciendo pero sí debe hacerse.


Las preguntas 

Las elecciones son el mecanismo por antonomasia para determinar quién ocupa el poder político –y son por eso imprescindibles y decisivas para una democracia. Las características de estos procesos y del contexto donde se realizan tienen consecuencias sobre el modo como funciona el sistema político en su conjunto y, especialmente, sobre el tipo y la calidad de la democracia.

Una cuestión fundamental para comprender las características, virtudes y falencias de los procesos electorales es revisar el modo como estos procesos son administrados:

  • ¿Cuáles son las instituciones encargadas de hacerlo?
  • ¿Cómo son escogidos sus miembros?
  • ¿Cuáles son sus funciones específicas?
  • ¿A qué retos políticos y normativos se enfrentan?

Un poder dual

En América Latina existen diferentes diseños respecto de la administración electoral:

  • En Argentina, el Ministerio del Interior se encarga de todo lo relativo a las elecciones.
  • En Bolivia la Corte Nacional Electoral se encarga de organizar y administrar las elecciones.
  • En Perú existen dos instancias: la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de organizar y ejecutar las elecciones, y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
  • En Colombia, igual que en Perú y en otros varios países de la región, el poder electoral está constituido por dos instituciones separadas e independientes: la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral (CNE). Esto ha dado lugar a que no quede claro, al menos para la ciudadanía, cuáles son las responsabilidades y alcances del mandato de una y otra institución.
Si bien en los últimos días se han presentado denuncias que ponen en el centro de la escena a la Registraduría Nacional por su posible relación con algunos intereses políticos en Cali, es sobre todo el CNE quien suele ser cuestionado y sobre el cual queda mucho por pensar y por rehacer para que el poder electoral funcione de manera eficiente y eficaz.

Los problemas principales

Hace algunos años, la revista Cambio publicó una entrevista al actual Registrador donde éste afirmaba que “en Colombia se roban las elecciones”. Parecería ser que poco ha cambiado desde que esas dramáticas palabras fueran pronunciadas.

Los principales problemas que presentan las elecciones en Colombia pueden ubicarse a lo largo de los varios momentos del proceso:

  • Durante la fase preelectoral, los problemas se relacionan, entre otras cosas, con la veracidad de las firmas que recolectan partidos y candidatos; con el hecho de que el censo tiene problemas de depuración; con la violación de los topes de financiamiento, y con la presencia de fuentes ilegales de recursos.
  • En el momento electoral en sí existen fallas relacionadas con las malas condiciones de algunos recintos de votación; con la imposibilidad de que el voto sea verdaderamente secreto; con la inundación de propaganda electoral prohibida por ley; con la escasa o nula capacitación de los jurados electorales; con su frecuente inasistencia y su posible suplantación y –no menos importante– con la dificultad para los ciudadanos de tener claro cómo depositar el voto.
  • Después del día de elecciones, los problemas se refieren básicamente al fraude. No es algo nuevo ni raro que los candidatos hablen de cientos y hasta de miles de votos extraviados, y por eso deben contar con gente en las mesas, en el pre-conteo, en el escrutinio y en la registraduría local, departamental y nacional. También se dan demoras en informar sobre los resultados, como se vio tan seriamente en las elecciones legislativas de 2010.
Más todavía –y a lo largo de todo este proceso– puede darse la participación directa de los servidores públicos en favor de candidatos específicos.

Los organismos electorales están llamados a atender y corregir estos problemas, y sin embargo sus evidentes dificultades internas afectan negativamente la organización y la administración del proceso electoral en su conjunto.

El CNE

El mecanismo de elección de los miembros del CNE es uno de los problemas más serios del sistema. En 2003 se cambió la regla, pero el cambio solo se puso en práctica en 2006:

  • Antes era el Consejo de Estado quien elegía a los integrantes del CNE a partir de ternas presentadas por el Congreso. Esto le permitía asegurar que la configuración del Legislativo se viera reflejada en la conformación del CNE, dándole espacio a los sectores minoritarios.
  • Hoy por hoy es el Congreso en pleno quien elige a los miembros del Consejo, bajo el sistema de cifra repartidora y a partir de listas presentadas por los partidos, lo cual implica mayores obstáculos para la representación de las minorías, como se ve en la actual conformación del CNE.
Sin embargo, en el debate sobre las falencias y aciertos en el modo como funciona esta institución suelen perderse de vista otras cuestiones que merecen ser abordadas:

a) su composición;

b) su poca autonomía presupuestal;

c) su relación con los partidos políticos;

d) sus funciones y, en especial,

e) los desafíos y responsabilidades que se le han venido imponiendo al calor de las diferentes reformas políticas.

Específicamente hay tareas pendientes que se desprenden de la reforma política de 2009 y su reglamentación.

¿Por dónde comenzar?

Para lograr procesos electorales transparentes que aseguren una democracia verdaderamente representativa serían precisas reformas de gran calado:

  • Primero, la reforma al Código Electoral, que data de 1985 y que no ha sido modificado pese a las numerosas reformas políticas y electorales de las últimas dos décadas. A este respecto, el Gobierno creó una comisión redactora del más alto nivel y ha anunciado que en septiembre presentará la iniciativa al Congreso.
  • Sin embargo este proyecto, según dijera hace poco el ministro del Interior, no abordará la reforma del CNE en cuanto a la elección de sus miembros, sus funciones o su modo de operar, pues esto requeriría un cambio constitucional que todavía no ha sido anunciado, y que probablemente no se cuenta entre las prioridades de la agenda legislativa.
Con todo y esto, el trámite de la Ley de Partidos y Movimientos Políticos, al igual que el Estatuto de la Oposición y la existencia de un gobierno con representación de varios partidos, liderazgos y vertientes, son circunstancias propicias para debatir en serio sobre el conjunto de la organización electoral. El gobierno, los organismos electorales, la academia, las organizaciones internacionales y las ONG deberían confluir en espacios de discusión sobre cuáles son las elecciones que queremos.

Si el fortalecimiento de la democracia es un objetivo común entre muchos de estos actores, y las elecciones son parte central de este tipo de régimen, entonces, ¿cómo seguir dejando pasar el tiempo?

¡En Colombia nadie se debe robar las elecciones!

* Politóloga, máster en estudios latinoamericanos y candidata a doctora en ciencia política por la Universidad de Salamanca, docente investigadora del Externado de Colombia y consultora.

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Margarita-Batlle

Margarita Batlle*


Comentarios   

 
Daniel c
-1 #2 Daniel c 06-09-2011 14:41
Me parece que el análisis parte una mirada institucionalis ta, es decir, del alto grado de determinación que tienen las instituciones sobre los comportamientos sociales, esta vez con el sistema electoral. Es ese uno de los reduccionismos en la política colombiana de querer transformar la conducta de los individuos a partir de presupuestos normativos e institucionales , proponiéndose reformas legales e institucionales a problemas que se explican más desde lo cultural y lo simbólico
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Diego
+2 #1 Diego 05-09-2011 23:44
Margarita, pudiera haberte faltado el fraude al momento de la votación, cuando posibles falsos votantes con cédulas falsas accedan a la mesa en reemplazo de abstinentes históricos o falsos inscritos.!!
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