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El nuevo derecho y los efectos invisibles del TLC

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Juan_David_Barbosa_Cumbre_2012
Juan_David_BarbosaLa opinión ni siquiera se enteró, pero las reglas de juego ya cambiaron. Hay que dejar atrás los debates bizantinos y adoptar con pragmatismo la nueva situación, que afectará de muchos modos nuestras vidas.

Juan David Barbosa

Juan_David_Barbosa_Presidente_Santos

A la hora de la verdad son los grupos de interés quienen marcan el debate alrededor del TLC. Foto: Presidencia de la República.

Un hecho cumplido

Esta semana el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos produjo dos noticias de gran despliegue: la aprobación en el Congreso colombiano de la llamada “Ley de implementación del Acuerdo”, y la reunión entre los presidentes Santos y Obama en Cartagena con ocasión de la Cumbre de las Américas.

Defensores y detractores del tratado han insistido en sus ya conocidos argumentos sobre las ventajas o desventajas que el acuerdo pueda tener para Colombia. Pero ahora es necesario dejar atrás ese debate, porque ya estamos ante un nuevo derecho de los Tratados de Libre Comercio.

Con la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos el próximo 15 de mayo, habrá pues que adoptar una actitud pragmática, porque éste es un tratado que debe ser administrado. Se necesitan esfuerzos juiciosos para utilizar bien el instrumento, maximizar sus beneficios y mitigar los impactos negativos que pueda ocasionar.

Es más: la adopcíon del tratado con Estados Unidos tuvo el efecto inadvertido de determinar buena parte del marco de negociación de Colombia con sus otros socios comerciales. No en vano la estructura general, asi como muchas cláusulas y principios del TLC con Estados Unidos se encuentran replicadas en la mayoría de los TLCs que Colombia ha negociado desde entonces.

Ya han cambiado muchas leyes

El gobierno colombiano ha adoptado un plan de acción que desde hace meses se viene anunciando como ¨la implementación” del TLC, acompañado de una adecuación institucional y de un aprovechamiento comercial.

Sin embargo, desde que se negoció el TLC con Estados Unidos, además de la ley recientemente aprobada, se han tramitado otras múltiples iniciativas: algunas pasaron desapercibidas para la opinión pública, otras han dado pié a más polémica, como sucedió con la mal llamada “Ley Lleras 2.0”.

Simultáneamente, hace unas semanas fue expedido el decreto que regula la Salvaguardia Especial Agrícola (SEA) — prácticamente ignorada por los medios de comunicación — lo que pone en evidencia que a la hora de la verdad son los grupos de interés quienen marcan el debate alrededor del TLC.

Otro ejemplo de la “implementación” que pasó desapercibido fue la adhesion de Colombia al Acuerdo de Tecnología de la Información de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Mediante esta adhesión, Colombia se comprometió a reducir el arancel de múltiples productos relacionados con las TIC (tecnologías de información y comunicación), un instrumento tan importante como la “Ley Lleras” pero muy poco conocido por el público.

De hecho, antes de que el TLC fuera aprobado por parte del Congreso de Estados Unidos, ya se había iniciado el camino de la liberalización de los servicios: en mayo de 2010 se aprobaron disposiciones tales como el decreto de salvaguardia bilateral, que desarrolla lo señalado en el capítulo de defensa comercial de estos acuerdos.

Puesta en marcha de un nuevo derecho

Surgen, en consecuencia, varias preguntas con relación al proceso de “implementación”: ¿Qué falta para concluirlo? ¿Basta con el trámite de la agenda legislativa para entender que el TLC ha sido “implementado”?

Efectivamente será necesario que el gobierno colombiano expida una serie de normas – entendidas como prerrequisitos para efectos de que el 15 de mayo entre en vigencia el tratado.

Otros son los compromisos que se adquieren una vez el TLC entre en vigencia, los cuales deben ser honrados en un plazo de entre uno y cuatro años.

Juan_David_Barbosa_exportacionesLos TLCs constituyen el marco jurídico para garantizar la movilidad de empresas en busca de mercados y de rentabilidad.  
Foto: Indicadores.co

Discusiones que prometen ser interesantes: desde el impuesto al consumo y los monopolios de lícores, pasando por la modificación del Régimen de Agencia Comercial del Código de Comercio, hasta la adopción de procedimientos para que las mercancias sean despachadas en los puertos en menos de 48 horas.

Sin añadir que el plazo de adopción ya ha empezado a correr en varios casos, dado que estas mismas disposiciones fueron incluidas en otros TLCs negociados por Colombia que ya entraron en vigencia.

En fin, queda por “implementar” un nuevo derecho derivado del TLC a mediano plazo: como la posibilidad de que un juez de Arauca se pronuncie sobre cómo una disposición de una alcaldía viola el principio de trato nacional consagrado en un TLC, o cómo una compañia podrá demandar el pliego de una licitación pública argumentando que desconoce alguno de los principios de transparencia o los umbrales en materia de contratación pública que trae el TLC.

Este panorama es sólo el comienzo de la “implementación” del nuevo derecho que se negoció en el marco de los Tratados de Libre Comercio y que exigirá la mayor diligencia en su lectura e interpretación a críticos y a defensores.

Nuevo marco para hacer negocios 

Varias compañías norteamericanas publicaron anuncios de página entera en diarios y revistas especializadas como Politico o CQ Weekly felicitando al Congreso estadounidense, al día siguiente de la aprobación del TLC. Esto podría interpretarse como el anuncio del comienzo de un plan de acción por parte de estas empresas.

La aprobación en Estados Unidos de los TLCs con Corea, Panamá y Colombia simplemente consolidó de manera pragmática para buena parte del sector privado norteamericano una nueva forma de hacer negocios que ya se ha venido aplicando en otros TLC celebrados por Estados Unidos.

El 13 de octubre de 2011, al día siguiente de la aprobación del TLC, las compañías americanas despertaron pensando en la mejor manera de incursionar en el mercado colombiano bajo el marco ofrecido por el TLC. Las estrategias de incursión van desde constituir sucursales o filiales para distribuir directamente sus productos hasta la búsqueda de aliados estratégicos que faciliten el acceso a una porción del mercado.

Es innegable que la economía colombiana está disfrutando de una “prosperidad¨¨que se percibe en otros países con una mezcla de curiosidad, admiración y envidia. La crisis de comienzos del siglo XX en Europa se caracterizó por las migraciones de millones de europeos hacia América. El comienzo del siglo XXI se caracterizará por la migración empresarial, donde compañías europeas y americanas están en constante búsqueda de nuevos mercados – como el colombiano – que presentan cifras de crecimiento tan atractivas.

Frente a las crisis, la movilidad ya no es humana sino de empresas en busca de mercados y de rentabilidad. Los TLCs negociados por Colombia constituyen el marco jurídico para garantizar que esto ocurra.

Efectos invisibles, pero prácticos

Los consumidores colombianos — incluso meses antes de que el TLC con Estados Unidos entre en vigencia — ya están viendo algunos de los efectos prácticos que implica la puesta en marcha de este tratado.

Es tan simple como ingresar a la página web de Macy´s, de Gap o de otras grandes tiendas norteamericanas: los precios ya están en pesos colombianos y la posibilidad de envíos a Colombia mediante courrier es un hecho.

Es justamente ahí donde las disposiciones de un TLC deben verse como una fuente de nuevos negocios. No es gratuito que en el TLC con Estados Unidos se consagre expresamente un beneficio a los envios de entrega rápida: en un par de años, un comprador colombiano podrá adquirir, sin tener que pagar arancel e IVA, artículos de la página web de estas tiendas cuyo valor no supere los 200 dólares.

Si el costo de envío frente a los precios y descuentos resulta más atractivo que comprar directamente en cualquier centro comercial en Colombia, no será raro que en unos años resulte corriente hablar del Cyber Monday o del Black Friday, populares días norteamericanos para aprovechar descuentos en compras, una versión avanzada de nuestros madrugones.

Ciertos argumentos esgrimidos antes para criticar la liberalización de aranceles, ahora deberán ser revisados cuidadosamente, aunque no abandonados por completo. Por ejemplo, en la época del Grupo Andino era común señalar que la reducción de aranceles simplemente aumentaba el margen de utilidad de los importadores, sin beneficio alguno para los consumidores finales.

La multiplicidad de tratados que entrarán sucesivamente en vigencia — así como los capítulos de comercio electrónico y de facilitación aduanera de los TLCs — obligan a reconsiderar estos planteamientos.

El activismo social: ¿ otro ganador ?

Pero el TLC no sólo presenta oportunidades y retos para empresas y para consumidores: las organizaciones no gubernamentales (ONGs) pueden verse beneficiadas por algunas de las disposiciones de estos TLCs, que también promueven el activismo social transnacional.

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No será raro que en unos años resulte corriente hablar del Cyber Monday o del Black Friday, populares días norteamericanos para aprovechar descuentos en compras. 
Foto: majarete-myblog.blogspot.com

En materia laboral, en otros TLC firmados por Estados Unidos ya se han presentado múltiples denuncias contra empresas ante las oficinas de contacto nacionales (por ejemplo, la US National Administrative Office) referentes a la libertad de asociación, la discriminación, el trabajo infantil, el derecho a la huelga o los estándares mínimos. Estos foros constituyen una auténtica innovación para el activismo social.

Cabe recordar que el gobierno Obama dio vía libre al primer panel en materia laboral y ahora más que nunca se habla de las implicaciones en materia ambiental y de derechos humanos de los TLCs, buscando convertirlos en herramientas para la promoción de la conducta empresarial responsable.

En diciembre de 2011, el gobierno colombiano asumió la obligación — que ya tiene Estados Unidos — de promover herramientas como las Directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para Empresas Multinacionales, que buscan impulsar un comportamiento empresarial responsable en el contexto global y que permiten que las ONGs y los sindicatos presenten quejas frente a posibles violaciones de las Directrices.

Para continuar el debate

Tanto críticos como defensores del TLC deben entender que ahora las discusiones sobre las bondades y defectos de estos tratados deben darse dentro de un nuevo contexto juridico. El reto para el mercado colombiano está en aceptar esta nueva realidad y diseñar estrategias que permitan maximizar los beneficios y mitigar los riesgos que conlleva el tratado.

* Abogado Javeriano, MG de Escuela de Derecho de Georgetown University, fellow del Instituto de Derecho Económico Internacional y coeditor del libro ¨Acuerdo de Promoción Comercial Colombia-Estados Unidos”.

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Comentarios   

0 # María LeMarie 17-04-2012 23:42
Colombia, o sea yo, que no he querido, ni quiero, tuvo que gastarse esta millonada para firmar el TLC?
Había que hacer una fiesta tan costosa?
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+1 # Mauro 20-04-2012 05:17
Nos van a arrasar, punto...

Ustedes los amigos de la "escuela" de Chicago cuando van a entender que nunca podrán instalar el "software" neoliberal en el subconsciente de todos, muchos tenemos un desarrollado nivel de pensamiento crítico además de abundante información que desmiente tajantemente las "bondades" de la liberalización.

Es un imperativo regresar al Keynesianismo.
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0 # william 23-07-2012 15:57
menos de 200 usd no pagan arancel ni iva ?? les recuerdo que el iva no es un impuestos negociable y no entra dentro de los tratados de libre comercio por ser interno.. por favor aclarar esto ya que me confunden un poco
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