2017 será un largo año pre-electoral

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Punto de votación

Javier DuqueTodavía no se proyecta con fuerza ningún aspirante a suceder a Santos, pero ya empieza el juego de las precandidaturas y - sobre todo- de concertar alianzas de conveniencia en una democracia que parece agotarse en lo mecánico.

Javier Duque Daza*

La disminuida Unidad Nacional

La coalición de gobierno está en proceso de dilución y la estocada final a este proceso será la campaña presidencial que se avecina. Cambio Radical y el Partido Conservador ya anunciaron que presentarán candidatos propios y, por ende, esta “unidad” quedará reducida a los Partidos Liberal y de la U.

El panorama para el Partido Liberal es el más confuso y el más incierto. Después de tres candidaturas fallidas de Horacio Serpa (1998, 2002 y 2006), del fracaso de Rafael Pardo en 2010 y de la ausencia de un candidato propio en 2014, en estas toldas no se perfila un candidato con la fuerza suficiente para disputar la Presidencia. Hasta ahora solo se ha autopostulado el senador Juan Manuel Galán, cuya carrera política recién comienza. También se especula sobre posibles precandidatos como el exsenador y actual ministro del Interior Juan Fernando Cristo o el senador Luis Fernando Velasco. Pero la verdad es que la cantera de liderazgos del liberalismo parece haberse agotado.

En el Partido de la U las cosas no son mejores. A falta de Juan Manuel Santos, en este partido no aparecen candidatos con opciones serias para conservar la Presidencia. Hay la posible aspiración del senador Roy Barreras, un político con alguna proyección nacional y un caso típico de trashumancia partidista. Se menciona también al exministro de defensa y actual embajador Juan Carlos Pinzón, un funcionario sin experiencia en cargos de elección popular.

Hay quienes apuestan por una candidatura de Humberto de la Calle, quien logró culminar las negociaciones con las FARC. Sin embargo, su deserción del Partido Liberal, sus críticas a este partido por el proceso 8.000 y su renuncia a la Vicepresidencia en el gobierno Samper dejaron heridas que aún no cicatrizan y que obstaculizarían una eventual alianza con el liberalismo.

Aunque cuentan con mayorías en el Congreso y juntos suman más electores efectivos que los demás partidos, los partidos Liberal y de la U parecen ser los más expuestos a un fracaso electoral si no logran proyectar un liderazgo orientado a defender el Acuerdo de paz. Pero no se ve claro con qué otros partidos puedan converger.

El Centro Democrático

Posible candidato a la presidencia por parte del centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga.
Posible candidato a la presidencia por parte del centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga. 
Foto: Wikimedia Commons

Este partido gira en torno al liderazgo, las órdenes y los votos de Álvaro Uribe. Bajo su amparo llegaron al Senado personajes que por sus propios medios nunca lo hubieran logrado. Lo mismo sucederá en las elecciones presidenciales: quien sea escogido como candidato espera recibir del líder una trasfusión de votos suficiente para ganar.

La coalición de gobierno está en proceso de dilución y la estocada final a este proceso será la campaña presidencial que se avecina. 

En la disputa por esta posición hay tres precandidatos: el exsenador y exministro Óscar Iván Zuluaga, ganador de la primera vuelta en 2014; Carlos Holmes Trujillo, con una carrera previa como congresista y negociador del paz; y el senador Iván Duque.

Aunque algunos afirman sin mucho fundamento que este partido representa “la mitad del país”, su tamaño real en términos electorales no está claro. En cualquier caso, este partido es un actor relevante en las elecciones y, aunque es difícil que se imponga en primera vuelta (de hecho, ningún partido tiene esta opción), en unión con alguno de los partidos minoritarios (el Conservador, por ejemplo) puede ser uno de los más opcionados.

Cambio Radical

Este partido es minoritario en el Congreso y después del fracaso en las elecciones presidenciales de 2010, en las que solo obtuvo el 9 por ciento de los votos, adoptó la estrategia de partido-rémora para pegarse al pez mayor: el presidente-candidato Juan Manuel Santos. Con la Vicepresidencia de Germán Vargas obtuvo el manejo de sectores clave en la gestión pública, como infraestructura y vivienda, y una amplia participación burocrática nacional y regional en cargos claves.

Desde entonces, Vargas Lleras lleva tres años en campaña, proyectando su imagen de gestor eficiente, repartiendo casas como si fueran producto de su bondad personal, e inaugurando y prometiendo obras. Este precandidato ha mantenido una prudente y calculada distancia del proceso de paz y en algunos momentos ha actuado como oposición interna del gobierno, una estrategia para obtener réditos ante eventuales equivocaciones del presidente. Su candidatura tiene varias opciones:

  • Consolidar su aspiración como independiente y competir para pasar a segunda vuelta;
  • Asociarse con el Centro Democrático, con el que tiene afinidades en su oposición al proceso de paz, o
  • Hacer parte de una consulta interpartidista con el CD y el Partido Conservador.

En cualquier caso, Cambio Radical está lejos de una alianza con la dupla liberalismo-Partido de la U, y aún más lejos de los partidos Alianza Verde, Polo Democrático o las minorías étnicas.

El Partido Conservador

Durante los tres últimos lustros, el conservatismo ha acentuado su condición de partido-rémora que se pega al que llega a la Presidencia y hace de este su fuente de sobrevivencia: primero estuvo ocho años con Uribe y lleva otros ocho con la Unidad Nacional. Aunque este partido ha perdido su vocación de poder, se ha convertido en una ficha importante en el apoyo a los proyectos de los últimos cuatro gobiernos y suma un buen caudal de votos. Por sus aportes ha sido retribuido con burocracia y pedazos del poder para sus congresistas y sus familiares, allegados y clientela.

En su papel de rémora ha optado por presentar seudo-candidaturas que saben que no triunfarán, pero que ayudan al triunfo de otros.  Por ahora se proyecta la aspiración del controvertido y destituido ex procurador Alejandro Ordoñez, asociado con el conservatismo ultramontano e intolerante, y uno de los que se ha opuesto de forma radical al proceso de paz. También se mantienen las aspiraciones de la excandidata Marta Lucía Ramírez, quien dice representar a los nuevos electores conservadores y quien obtuvo en 2014 cerca de dos millones de votos (el 15 por ciento del total).

La izquierda

El último cuatrienio no ha sido bueno en términos electorales para la izquierda: el Polo perdió la Alcaldía de Bogotá después de tres períodos con sello de izquierda y tras la cúspide de la candidatura de Carlos Gaviria en 2006, las elecciones presidenciales de 2010 y 2014 fueron tomadas más como plataformas para la Alcaldía de la capital que como aspiraciones reales a la Presidencia.

Además, debido a sus divisiones internas se redujo sustancialmente su capacidad de movilización electoral, en las elecciones de 2014 su representación cayó de 8 a 5 senadores y de 5 a 3 representantes en la Cámara, y su presencia regional es muy precaria.

A pesar de esto se perfilan varios precandidatos en sus filas. Por una parte está Jorge Robledo, senador exitoso y de gran prestigio, expresión de una izquierda democrática. Su liderazgo es confrontado por Clara López, quien también se perfila para una nueva precandidatura.

Por su parte, el exsenador y exalcalde Gustavo Petro es candidato autoproclamado desde que concluyó su alcaldía. También Piedad Córdoba ha anunciado su aspiración, aunque no está claro por cuál partido: la Marcha Patriótica o, eventualmente, por el nuevo partido creado por las FARC.

¿Una nueva ola verde?

Claudia López, precandidata presidencial de la Alianza Verde.
Claudia López, precandidata presidencial de la Alianza Verde. 
Foto: Wikimedia Commons

En los últimos años el Partido Verde, ahora rebautizado Alianza Verde, se ha visto fortalecido con la llegada de Antonio Navarro y con el protagonismo parlamentario y mediático de Claudia López, animadora en varios debates importantes y contradictora franca del uribismo.

López anunció su precandidatura y su intención de impulsar una alianza con sectores de oposición. Aunque apoya el proceso de paz, siempre ha mantenido sus críticas a los partidos de la Unidad Nacional. Esta precandidata podría convertirse en protagonista del debate presidencial con la bandera de la anticorrupción. Se ha pronunciado a favor de una consulta interpartidista, junto con la izquierda y con Sergio Fajardo, quien viene adelantando una precampaña sin definirse muy claramente como integrante de la Alianza Verde.  Su reto es convertirse en la segunda versión de la ola verde, ahora sin los titubeos, los errores estratégicos y la falta de tino político de Antanas Mockus. Esto sería, en todo caso, la novedad en este escenario electoral.

Los pastores y sus rebaños

Con el plebiscito de 2016 se puso en evidencia la fuerza de un grupo que venía en expansión desde comienzos de la década de 1990: las comunidades cristianas. Actualmente existen en Colombia más de 7.000 iglesias evangélicas y varios millones de feligreses que aportan diezmos, siguen los ordenamientos de sus pastores y se han movilizado electoralmente en coyunturas importantes.

Los electores cristianos se distribuyen entre varios dirigentes y partidos. Pertenecen a estas congregaciones políticos como Viviane Morales, exfiscal general y actual senadora por el Partido Liberal (una llamativa contradicción); el senador Jimmy Chamorro, del Partido de la U, quien fundó el movimiento Compromiso con la Comunidad, C-4; el excongresista y excandidato a la Alcaldía de Bogotá Ricardo Arias y la excongresista Claudia Rodríguez de Castellanos, fundadora del antiguo Partido Nacional Cristiano.  Por su parte, el Movimiento de Renovación Absoluta (MIRA) tiene cuatro representantes a la Cámara y en el período anterior tuvo tres escaños en el Senado.

Vargas Lleras lleva tres años en campaña.

Aunque tienen procedencias distintas y entre ellas se disputan feligreses y votos, las iglesias se han dado cuenta de su importancia electoral y en 2016 actuaron de forma coordinada tanto a favor del No en el plebiscito como en varias manifestaciones y protestas en contra  del matrimonio igualitario o la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Aunque todavía no pueden aspirar solas a la Presidencia, se han convertido en un actor importante con capacidad de sumar votos muy disciplinados. Los partidos más apegados a los valores religiosos pueden acercarse fácilmente a estas fuerzas.

Las alianzas se imponen

El panorama partidista es complejo y se perfila un complicado juego de escarceos, apuestas, alianzas estratégicas y uniones temporales. Hay pocas cosas claras.

Ni el uribismo tiene asegurada la primera vuelta ni es claro que el “80 por ciento” de los colombianos del que habla Claudia López vaya a movilizarse para producir un milagro electoral tipo Podemos en España.

Tampoco se proyectan candidatos externos que puedan reconfigurar el panorama de candidatos y precandidatos: la “vía Mockus” se agotó a sí misma. La izquierda mantiene sus trifulcas, deserciones y multiplicaciones, mientras que la derecha se reverdece envalentonada por el plebiscito fallido. Por eso las alianzas serán definitivas.

Aunque parece haber extremos de izquierda y derecha definidos, el centro está recargado: hacia el centro-izquierda están la Alianza Verde y, con dudas, el Partido Liberal. Hacia el centro-derecha están el Partido de la U, Cambio Radical, y un pedazo del Partido Conservador. En un sector nebuloso aparecen Opción Ciudadana (antiguo PIN) y algunos movimientos regionales.

Como viene ocurriendo desde el tránsito del bipartidismo fragmentado al multipartidismo de 2002 el candidato que logre sumar y negociar mayores apoyos tomará la ventaja. Salvo que la amplia franja de abstencionistas y de indignados criollos trascienda su activismo en las redes sociales y supere la pasividad de la apatía y el escepticismo.

 

* Profesor de la Universidad del Valle.

 

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Comentarios  

novaldo gonez
0 # ningunonovaldo gonez 10-01-2017 19:59
Este año hay q votar en blanco hay mucha corrupción
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Dominick Santini
0 # Elecciones 2018Dominick Santini 12-01-2017 21:56
El pais, al menos ha cambiado, con respecto a las elecciones del ultimo cuarto del siglo XX, donde fueron electos los candidatos del partido Liberal ( Lopez Michelsen Turbay Ayala, Barco Vargas, Gaviria trujillo, samper Pizano) todos con la unica frase de Batalla, Viva el Partido Liberal!! y sacar el trapo rojo para seducir a los militantes del partido Liberal, esas epocas se acabaron, Gracias a Dios, alianzas y contenido programático es lo que esperamos, para las Legislativas (Marzo) del 2018, creería se movilizaran algo de la franja de los abstencionistas , ejerciendo el "voto castigo" por el incremento de los impuestos, si uno o varios senadores de larga trayectoria en el Senado no repiten curul, conseguiría despertar a los abstencionistas para las presidenciales (Mayo) del 2018. Como dicen en la Costa Atlántica; "el día de la quema, se vera el humo".
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Eliceo
0 # El voto se respetaEliceo 15-01-2017 09:20
Está muy sesgadp el análisis, no saben lo monstruoso del URIBISMO y ODEBRECH y VARGAS LLERAS los carruseles y muchas cosas SUCIAS qué se ocultan, lo qué le dará MÁS Fuerza a GUSTAVO PETRO así les duela el VOTO SE RESPETA
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