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Los territorios que dejaron las FARC: ¿cómo se vive bajo una paz incompleta?

(Tiempo estimado: 8 - 15 minutos)

¿El campo sin Farc? ¿Y el Estado?

Carlos DuarteDayver BetancourtUna mirada cercana y detallada sobre los territorios - y los negocios ilícitos- que controló esta guerrilla, pone bien de presentes los peligros que implican la presencia de otros actores armados ilegales y la incapacidad del Estado para llenar el vacío de poder.

Carlos Duarte* - Dayver Betancourt**

La Gobernanza de las FARC: Dos grandes corredores

La influencia de las FARC en el 2015 alcanzó a 242 municipios en donde vive más del 12 por ciento de la población colombiana. Su área de influencia se acercaba a los 61 millones de hectáreas. ¿Cuáles son las consecuencias territoriales de lo que significaría el vacío de poder dejado por las Farc? Aquí bosquejaremos el modelo de guerra de la guerrilla y la expresión de sus economías políticas de guerra en el territorio. ademas de los efectos de su retirada militar. 

Mario Aguilera en su libroContrapoder y justicia guerrillera, fragmentación política y orden insurgente en Colombia (1952-2003)”, propone una lectura histórica sobre las formas de gobernanza que ejercieron las dos guerrillas que adoptaron la estrategia de la llamada “Guerra Popular Prolongada (GPP)”: las FARC y el ELN.

La crítica situación del Chocó. Nuevos grupos criminales
La crítica situación del Chocó. Nuevos grupos criminales
Foto: Defensoría del Pueblo

La “guerra prolongada” de las FARC suponía capturar los poderes locales como parte de su plan de insurrección nacional. Este plan consistía en crear nuevos frentes de guerra sobre el eje de la cordillera oriental, consolidando una retaguardia nacional en torno al Bloque Sur, y así dividir el país en dos para consolidar la insurrección en dirección norte.

En términos militares, la estrategia de las FARC demostró ser más eficaz que la del ELN. Y además, desde la década del 2000, el ELN tendría que disputar su influencia en el norte con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Utilizando material de la Fundación Paz y Reconciliación, pudimos levantar la cartografía de los actores armados en las áreas rurales. El Mapa 1 representa el control geográfico y la administración de los recursos naturales, económicos y humanos que se producen y circulan en estos dos corredores que atravesaron el país:

  • Un amplio corredor sur dominado por las FARC que tan solo sería contrarrestado de manera fragmentada por las BACRIM en la altillanura, y por el ELN en los Departamentos de Cauca y Nariño.
  • Un corredor norte dominado por los paramilitares a lo largo de todo el caribe, y disputado con el ELN hacia el nordeste antioqueño, el sur de Bolívar y el Catatumbo; así como por las FARC en el Golfo de Urabá , Córdoba y Norte de Santander.

Mapa 1

Presencia FARC

El control sobre rentas

La cartografía de la guerra no representa únicamente el control sobre los espacios geográficos, también tiene como objetivo representar la administración de los recursos naturales, económicos y humanos que se producen y circulan en esos territorios. 

Las FARC sumaron una “política tributaria” sobre las economías ilícitas y durante los 90s se esforzaron por controlar el cultivo y procesamiento de cocaína. El Mapa 2 muestra cómo los cultivos ilícitos se han dirigido en dirección oriente - occidente, acercándose a los lugares de distribución en el Pacifico sur.

Mapa 2

Densidad de cultivo de coca

 

Las economías del conjunto de los actores armados ilegales se diversificaron durante las dos últimas décadas. Las FARC establecieron regímenes extorsivos sobre las multinacionales del petróleo en el Huila, Putumayo, Caquetá, Meta y Casanare (Mapa 3). Asimismo buscaron controlar las rentas provenientes de la minería ilegal a lo largo del Pacifico y la cordillera occidental (Mapa 4). Lo anterior dibuja los contornos de la economía política de guerra de las FARC. 

Mapa 3

Exploración de hidrocarburos

Mapa 4

Contexto minero

El vacío de poder dejado por las FARC ¿La llegada del Estado?

El modelo de GPP de las FARC implicó la dilatación temporal del conflicto armado, así como el sincretismo entre sus estrategias de crecimiento político con un sector importante de los movimientos sociales. 

Por ello, una de las transformaciones de la dejación de armas se verá en el plano político, pues sus combatientes y otros miembros se irán integrando a la democracia colombiana y por ende, al debate nacional. 

Ahora que las FARC han renunciado al modelo de la guerra prolongada y a las rentas que de ella resultaban. ¿Qué significará esto para los territorios bajo su influencia?

Dada la incapacidad del Estado para llenar el vacío de poder, se observan dos tendencias:  i) la emergencia de disidencias regionales de las FARC preocupadas por mantener el control sobre sus negocios ilícitos; y ii) el movimiento de otros actores armados para copar el territorio y la economía que las FARC administraban.

La influencia de las FARC en el 2015 alcanzó a 242 municipios en donde vive más del 12 por ciento de la población colombiana.

Sin embargo en el Acuerdo de La Habana se prevén dos grandes mecanismos para que el Estado haga presencia efectiva en aquellos territorios: 

  • Los Programas de Desarrollo con enfoque Territorial (PDTs). Los territorios a ser intervenidos mediante PDTs se escogieron en consideración a los cuatro factores siguientes: i) el grado de afectación por el conflicto armado; ii) el nivel de pobreza o de necesidades básicas insatisfechas; iii) la debilidad de las instituciones estatales y de su capacidad de gestión; y iv) la presencia de cultivos ilícitos y otras economías ilegitimas. 
  • La Reforma Rural Integral (RRI) es la apuesta por reforzar la seguridad jurídica en la tenencia de la tierra y aumentar la equidad en el acceso a tierras baldías; se llevará a cabo mediante un Fondo de Tierras para la Paz y un Procedimiento Único para ejecutar los Planes de Ordenamiento Social de la Propiedad.

Tantos los PDTs como la RRI se llevarán a cabo sobre las zonas que señala el Mapa 5. En algunas de estas zonas sin embargo se advierte la presencia de otros actores armados ilegales, que por supuesto serán un serio obstáculo para consolidar la presencia efectiva del Estado.  

 

Mapa 5

Presencias FARC ELN BACRIM

La situación será particularmente preocupante en los corredores sur y norte de las economías de guerra, donde la disputa territorial ha sido feroz e histórica. Veamos un zoom a esos espacios geográficos. 

El corredor norte

Comparada con el poder del Bloque Sur, la presencia de las FARC en el corredor norte es relativamente débil. Sin embargo su retirada de lugares estratégicos desde el punto de vista  militar (como el Sur de Bolívar, el Nordeste Antioqueño y la Serranía del Perijá) agravará la competencia entre el ELN y las BACRIM por el control de estas zonas (Mapa 6)

Mapa 6

Contexto territorial

Como se observa en el mapa, la competencia versará sobre “los impuestos” o el gravamen a la minería tradicional en Antioquia y Bolívar, a la gran minería transnacional en Cesar y a los cultivos ilícitos en el sur de Córdoba, la Serranía de San Lucas y la Serranía del Perijá. Toda esta región, en sus prolongaciones hacia Arauca, puede verse alterada por la inestabilidad en Venezuela.

Se muestra una profunda transformación militar de aquel gran corredor Norte, copado por las Farc y el ELN en los noventas, y posteriormente, en el 2000 por la autodefensas. El panorama de la última década, luego de la fragmentación de los paramilitares y la aparición de las Bacrim, deja ver la existencia de varios corredores regionales que tienden a ser más grandes que un municipio, con los cuales intentan asegurar perímetros de circulación dominados por actividades extractivas (lícitas e ilícitas) que se ejercen allí. 

Por otra parte los procesos de restitución de tierras en la zona norte han sido controvertidos por particulares, agroindustriales y ganaderos. ¿Cómo actuarán el ELN y las BACRIM ante la perspectiva de un nuevo ordenamiento social de la propiedad?

En todo caso el Estado debe responder por la seguridad de los campesinos y de los reincorporados de las FARC, en una región donde los paramilitares han sido hostiles a cualquier intento de distribución equitativa de la tierra.

El corredor sur

Ceremonia de entrega de armas en Mesetas.
Ceremonia de entrega de armas en Mesetas. 
Foto: Unidad de Víctimas

La ejecución de PDTs y de la RRI puede ser menos difícil en los departamentos de Putumayo, Caquetá y Guaviare. Pero en el Cauca y Nariño la situación se complica por tres grandes razones (Mapa 7):  

  1. Los cultivos ilícitos que tienden a traslaparse con territorios de comunidades étnicas. Los  cultivos de coca tienden a asentarse sobre territorios afrocolombianos,  sobre resguardos de los Katio–Embera en el Cauca y sobre los resguardos Awa que colindan con  Ecuador. También existen cultivos sofisticados de marihuana en territorios indígenas del norte del Cauca.
  1. La presencia de la minería ilegal en el Pacifico caucano, el nudo de los pastos nariñense, el macizo caucano y las estribaciones de la cordillera occidental a la altura del valle geográfico del río Cauca. Aquí se añaden la presencia de poblaciones étnicas y campesinas, y la disputa entre actores armados para seguir viviendo de la minería criminal.
  2. Las intensas tensiones territoriales entre comunidades rurales vulnerables, tales como las del Pacífico sur entre afrocolombianos e indígenas en torno a la creación de nuevos resguardos. En el departamento del Cauca son indígenas Nasa, comunidades campesinas y agroindustriales quienes se enfrentan por el acceso y control sobre la tierra.

No deja de preocupar el excesivo enfoque indigenista de la RRI que remite cualquier discusión que involucre conflictos con comunidades indígenas al Decreto 2333, donde hay una asimetría manifiesta entre los derechos de comunidades indígenas y el de las comunidades afrocolombianas y campesinas mestizas.

Mapa 7

Contexto territorial region sur

El caso del Pacífico medio: consolidación de nuevas territorialidades de guerra. 

Mención aparte merece la región entre los departamentos de Valle y Choco (Mapa 8), porque aquí se está produciendo nada menos que una nueva configuración del territorio.  

Según Inge Valencia en torno a la relación entre economías ilícitas, conflicto armado y las territorialidades anfibias "en Colombia las fronteras marítimas, fuera de ser lugares estratégicos para la salida y el transporte de la droga, se convierten en sitios de intereses de los grupos armados ilegales colombianos, que las utilizan cmo zonas de retaguardia y espacio de abastecimiento y acceso de recursos".

Esta región tiene un alto valor estratégico para los actores ilegales, puesto que al estar ubicada entre los corredores norte y sur permite acceder al mar en sitios con escasa presencia gubernamental. Los conflictivos recientes obedecen al retiro del control del Frente 30 de las FARC sobre el río San Juan, que con sus siete desembocaduras sobre el Pacífico es necesario para garantizar el tráfico de mercancías ilegales.  

Hay una asimetría manifiesta entre los derechos de comunidades indígenas y el de las comunidades afrocolombianas y campesinas mestizas. 

Como es posible advertir en el mapa No. 8, el río San Juan recorre el sur del Chocó, atraviesa los cultivos de coca que bordean y penetran los títulos colectivos de los Consejos de ACADESAN y de Istmina, los resguardos Waunana de Santa María de Pangala, Chagpien, la Unión San Cristóbal, y los de las comunidades Wounaan de Puadó, la Lerma, Mataré, y Terdo. La minería criminal se ha venido estableciendo al oriente, por el Alto y Medio San Juan, donde se registran las titulaciones mineras para comunidades afrocolombianas de Condoto, Novita y del Alto San Juan.

La situación ha reacomodado el territorio entre los frentes Che Guevara y resistencia Cimarrona del ELN al Norte del San Juan, con Las Autodefensas Gaitanistas o Clan del Golfo, quienes han venido ocupando el Pacifico de norte a sur. De acuerdo con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, este año la disputa ha producido el desplazamiento de 1.640 personas de Buenaventura y el Litoral del San Juan.

Mapa 8

Contexto territorial region occidental

A modo de conclusión: La necesaria mutación de nuestra guerra bajo una paz parcial

Stanis Kalyvas propone distinguir entre tres tipos de guerras civiles contemporáneas:

  • Guerras convencionales, que implican un sentido compartido de simetría entre los bandos rivales; 
  • Guerras irregulares o de guerrillas, donde los rebeldes tienen la capacidad militar para desafiar al Estado pero carecen de la capacidad para confrontarlo de una manera directa y frontal, y
  • Guerras simétricas-no convencionales, que surgen en contextos de extrema debilidad del Estado, se asemejan a las guerras pre-modernas y el blanco de la violencia tienden a ser las poblaciones civiles.

Al hablar de Colombia dice este autor que lo que me parece sorprendente “es la continua mutación del conflicto. Éste parece un parásito que ha aprendido a ser totalmente adaptable al organismo en el que vive: incapaz de matarlo o de hacerle un daño grave. Pero capaz también de sobrevivir a cualquier tratamiento”.

Con las palabras de este analista retumbando en la mente, pensamos que con la salida de las FARC del tablero de guerra son muchos los elementos de transformación que irán cambiando el curso del conflicto. 

Es indudable que el modelo de guerra popular prolongada de las FARC se circunscribe a la categoría de guerras irregulares o de guerrillas propuesto por Kalyvas. Sin embargo, periodos particulares permiten ubicar lugares donde más allá de los enfretamientos cuerpo a cuerpo, el conflicto se expresa mediente el dominio logístico y poblacional de territorios más amplios del nivel local o comunitario.  Bajo esas condiciones, los actores armados tienden a usar repertorios de violencia que corresponden con las guerras simétricas – no convencionales.

La guerra colombiana no es un enfrentamiento entre dos partes ubicadas a la izquierda y la derecha del espectro ideológico. Su larga duración dio paso a agentes que compiten violentamente por la apropiación de los recursos. La salida de algunos de los actores, sin el dominio estatatal sobre la violencia legítima, significa la aparición de un nuevo actor violento o la pugna entre los actores restantes por ocupar el vacío de poder territorial.

El dominio territorial se ha expresado en la captura de los poderes locales, y en la generación y producción de mercancías ilícitas. Los actores se especializan en controlar los espacios rurales para asegurar el transito ilícito. La especialización y regionalización de estas economías ha producido la fragmentación de los corredores de los 90s. Actualmente parecen conformarse nuevos corredores, cuya escala ya no es local ni longitudinal sino meso-regional.

Finalmente, preocupa que las territorialidades étnicas y campesinas se volverán botín para actores ilegales. En el pacífico colombiano por ejemplo,  las autonomías garantizadas por el multiculturalismo se han vuelto un arma de doble filo para las comunidades: los actores armados buscan ejercer su control político y afianzar sus economías de guerra por encima de las autonomías étnico-comunitarias.

   

*Profesor - Coordinador de la Línea de Investigación Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Universidad Javeriana de Cali.

**Investigador- Geógrafo de la Línea de Investigación Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Universidad Javeriana de Cali..

 

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Comentarios  

Dorothea
0 # dorothea.hamilton@geogr.uni-giessen.deDorothea 16-12-2017 12:32
Hola,

gracias por su excelente trabajo! Soy investigadore de geografía de Alemania, actuamente me encuentro en el Cauca para investigar acerca del manejo de recursos naturales en el llamado posconflicto. Por lo tanto, me sirverían mucho sus mapas. Quería saber si hay posibildad de conseguiras en una resolución mas alta o con los datos del sig. Obviamente los usaría con las referencias corectas.
mcuhas gracias y ojalá le pueda conocer en persona en algun momento,
Dorothea Hamilton
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