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La Comisión de la Verdad ¿cenicienta de la justicia transicional?

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Firma de los decretos de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (CEV).

Eduardo GonzalezLas evidencias recogidas por la Comisión no se podrán utilizar en los procesos penales. Y sin embargo este defecto serio –y peculiar- del sistema colombiano permitiría que la Comisión cumpliera un gran papel social y moral en beneficio de las víctimas.         

Eduardo González*

Verdad y justicia por conductos separados

El Acuerdo de Paz proclama la integralidad del Sistema de Justicia Transicional, esto es, la ejecución complementaria y paralela de medidas de justicia, verdad, reparación y no repetición.

Sin embargo la arquitectura del Sistema y las relaciones entre sus partes plantean interrogantes sobre esa integralidad, en particular sobre la relación entre la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV) y la Jurisdicción Especial de Paz (JEP).

Estas dos instituciones están aisladas una de la otra, en un modelo que no tiene precedente en procesos anteriores de justicia transicional. ¿Puede ser verdaderamente integral un Sistema donde los derechos a la verdad y a la justicia son atendidos de manera separada?

La integralidad se hace todavía más difícil al recordar la escasa atención del Acuerdo Final a iniciativas anteriores como la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

El aislamiento mutuo entre la Comisión y la Jurisdicción se explica porque el Gobierno y las FARC querían garantizar la certeza de los procesos judiciales, sin distorsiones provenientes de otras instancias. Esta era una preocupación válida: el sistema penal acordado en La Habana es bastante complejo, y el uso de información proveniente de la CEV lo haría probablemente más complicado.

Pero bajo el Sistema acordado existe el riesgo de que el conjunto de la justicia transicional se subordine a la JEP, una institución novedosa cuya eficacia está por probarse – y cuya complejidad técnica es reconocida por todos-. Por eso creo necesario pensar la integralidad de una manera creativa y dando pleno cumplimiento a la misión de la CEV.

La ambición de integralidad

Jueces promotores de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Jueces promotores de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). 
Foto: Ministerio de Justicia 

El Acuerdo Final  dispone que las medidas de satisfacción de los derechos de las víctimas se ejecuten  “de manera articulada y complementaria” (Sección 5.1), que “ningún mecanismo del sistema primará sobre otro” (Sección 5.1.b) y que la CEV “no puede entenderse de manera aislada del Sistema Integral” (Sección 5.111).

Si la información producida en la Comisión no puede ser utilizada ante la JEP,  desaparece un posible incentivo para que los perpetradores se presenten ante la Comisión.

Es verdad que los procesos de justicia transicional en el mundo han sido bastante pragmáticos, aprovechando las oportunidades que existían aunque estas no permitiesen enfoques integrales. Pero el Acuerdo colombiano apunta a los más altos estándares y adopta el consenso existente en materia  de justicia transicional, en el sentido de que la integralidad es la mejor manera de garantizar los derechos de las víctimas.

La ambición de integralidad requiere coherencia institucional, al menos en dos sentidos: interna, entre los instrumentos creados por el acuerdo y externa, con instrumentos de justicia transicional preexistentes al acuerdo.

La Comisión y la JEP

En cuanto a la coherencia interna, tanto el Acuerdo como el Acto Legislativo que desarrolla la JEP recalcan la centralidad de los derechos de las víctimas, pero dejan preguntas abiertas sobre su integración funcional.

Es claro que la JEP recibirá información de las víctimas e informes de distintas instituciones sociales y de entidades como la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, pero nunca de la CEV, en lo que constituye un muro entre la Jurisdicción y la Comisión. La consecuencia es inmediata: si la información producida en la Comisión no puede ser utilizada ante la JEP, y no acarrea beneficios ni deméritos en el proceso penal, desaparece un posible incentivo para que los perpetradores se presenten ante la Comisión.

La experiencia internacional

La relación entre una comisión de la verdad y la justicia penal es, por supuesto, un problema clásico de la justicia transicional. A comienzos de siglo, los casos de Sierra Leona y Timor Oriental, donde comisiones de la verdad coexistieron con cortes híbridas, motivaron una discusión que sólo se ha profundizado con el tiempo.

A grandes rasgos, existen dos modelos de relación entre una comisión de la verdad y la justicia penal: la gran mayoría de las comisiones transfieren la información referente a posibles delitos a las autoridades judiciales, pero algunas comisiones se han abstenido de hacerlo.

  • Dentro  de primer modelo -o de “contribución a la justicia”- la comisión peruana, por ejemplo, transfirió a la justicia todos los archivos referentes a casos que consideró particularmente serios. La comisión sudafricana – que algunos califican erróneamente como una “alternativa a la justicia”- porque otorgó amnistías, dejó a disposición de la justicia a aquellos individuos que no se presentasen ante ella o que no colaborasen plenamente.
  • Bajo el segundo modelo existen comisiones cuya colaboración con la justicia no es explícita. El mejor ejemplo es la Comisión de Guatemala, que fue diseñada para determinar responsabilidades institucionales, sin nombrar individualmente a posibles perpetradores. Pero a esta comisión no se le prohibió explícitamente entregar información a la justicia penal y –de hecho- sus hallazgos han servido para proveer contexto al razonamiento de los jueces guatemaltecos en los sonados casos por genocidio.

La Comisión colombiana está incluso más allá de este segundo modelo, pues prevé que no haya uso  alguno de sus productos por parte de la justicia.

El Sistema  y las medidas creadas anteriormente

En cuanto a la coherencia interna, todo proceso de justicia transicional requiere un mapeo de las capacidades instaladas para ofrecer recursos a las víctimas. El Acuerdo Final, sin embargo, no toma en cuenta explícitamente ni a la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) ni al Centro Nacional de Memoria Histórica.

Respecto de la verdad, se dice en el Acuerdo que la CEV deberá utilizar como insumo el Informe de la Comisión Histórica esto es, la compilación de ensayos encargados a intelectuales designados por las partes durante el proceso de negociación, pero no se menciona el trabajo del Centro Nacional de Memoria Histórica, salvo una breve alusión al Museo Nacional de la Memoria.

Dado que la CEV recibe el mandato específico de investigar, entre otros hechos, el paramilitarismo, es impráctico ignorar al Centro, que ha investigado este fenómeno. Por supuesto, nada impide una relación de cooperación entre la CEV y el Centro, pero quedan cabos sueltos que los futuros comisionados deberán resolver.

¿Una comisión “descolgada”?

Memoria a las Víctimas del Conflicto Armado.
Memoria a las Víctimas del Conflicto Armado. 
Foto: Concejo de Barranquilla

La escasa relación entre las instituciones del acuerdo, y entre éstas y las instituciones pre existentes no debilita en forma insalvable el proceso, aunque introduce algunas preocupaciones, pues la CEV parece quedar –a falta de mejor expresión- “descolgada”.

En efecto: el proceso ante la comisión no conlleva, para las víctimas, ni la posibilidad de buscar justicia ni la de buscar reparación, pues lo primero está en manos de la JEP, y lo segundo, muy probablemente esté ya en vías de atención en la Unidad. Para los perpetradores, no hay beneficio en la participación ante la Comisión, puesto que el aporte a la verdad permite beneficios sólo cuando se realiza ante la JEP.

Este diseño crea el riesgo de que no haya mayor incentivo para participar en la Comisión y que, dada la enorme visibilidad de los juicios a los máximos responsables, la atención nacional y las expectativas se concentren en la JEP. El problema con ello es obvio, y Colombia lo ha vivido con ocasión del proceso de Justicia y Paz: los procesos penales suelen ser opacos y extremadamente onerosos y frustrantes para las víctimas, además de confusos para la opinión pública.

Las oportunidades de la CEV

Ahora bien, la masiva atención que recibirá la JEP y la complejidad de su funcionamiento pueden resultar en una paradójica oportunidad para la Comisión: si no tiene ninguna consecuencia legal, puede, tal vez, enfocarse abiertamente en otros saberes y dimensiones de la reflexión social.

La “cenicienta” de la justicia transicional no ha de recibir mucha atención en las salas de la JEP, pero tendrá un papel fundamental como garante moral. La búsqueda de la verdad legitima la justicia transicional porque es el escenario por excelencia para las víctimas, pues hace preguntas sobre los hechos, no en un sentido aislado y forense, sino en una perspectiva histórica y ética, porque –a diferencia del proceso legal que se realiza en la sentencia- abre una reflexión acerca de la condición colombiana, de la humanidad de la víctima, de la experiencia de los combatientes, y de las aspiraciones de una sociedad justa.

El mandato de la CEV se describe como la reconstrucción de los hechos, su impacto y –se insiste repetidamente- su contexto. La investigación del contexto, esto es, el escenario histórico, las motivaciones y la lógica de los actores del conflicto, abre una reflexión política en su sentido más puro: una discusión sobre la vida en común.

La gran mayoría de las comisiones transfieren la información referente a posibles delitos a las autoridades judiciales.

Además, aunque la comisión no tendrá efecto en elucidar  responsabilidades penales, indudablemente discutirá otras responsabilidades: las que Jaspers habría llamado políticas, éticas y humanas:

  • ¿Qué decisiones condujeron, intencionalmente o no, a la catástrofe?
  •  ¿Qué riesgos éticos existen y se catapultan cuando ocurre el recurso a la fuerza y se combate?
  • ¿Qué responsabilidad cabe a quienes observaron sin actuar, o a quienes pudieron actuar y no lo hicieron?

El “descolgamiento” que mencioné más arriba podría ser, en realidad, una oportunidad para dirigir el trabajo de la naciente comisión en una dirección creativa y enriquecedora: menos comprometida con la ciudad letrada y más con el simbolismo y el ritual; menos enfocada en un enciclopédico informe final y más en un comprehensivo proceso social.

Así, por ejemplo, la CEV puede aprender de algunas comisiones de la verdad recientes, enfocadas en la experiencia indígena, como Canadá y Maine en Estados Unidos, que crearon metodologías de trabajo enfocadas en la consulta previa, la oralidad y las prácticas tradicionales sobre el testimonio y el acompañamiento. Ahí hay una oportunidad abierta para aprovechar la ya extendida práctica de las organizaciones indígenas colombianas por construir la verdad.

Otras oportunidades que se abren involucran el territorio. Si la Comisión-como reza el Acuerdo- debe  contribuir  a la convivencia en los territorios, ¿no debería ser audaz con su propia arquitectura? Puede imaginarse una Comisión menos centralizada, menos piramidal, menos vertical que las comisiones creadas hasta ahora. Aquí también se puede aprender de la experiencia internacional reciente: en Brasil, país enorme y de claras identidades regionales, la Comisión Nacional de la Verdad sirvió de plataforma para docenas de comisiones de la verdad estatales, municipales, sindicales y universitarias. ¿Por qué no pensar en una comisión flexible y claramente en manos de las comunidades y los territorios?

Así, el “valor agregado” de la CEV no será necesariamente cuantitativo -más conocimiento, más datos, más investigaciones- sino cualitativo: un nuevo proceso de construcción de la verdad, nuevos saberes y experiencias, nuevas formas de diálogo. La “Cenicienta” de la justicia transicional está llamada a ser, realmente, una protagonista fundamental.

*Sociólogo peruano, experto global en justicia transicional, aspirante a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad. http://GonzalezC.com @elfjcgc

 

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