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La negociación sin Restrepo ¿aceleración o estancamiento del diálogo con el ELN?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Juan Camilo Restrepo, ex Jefe de la Delegación Negociadora en las mesas de conversación con el ELN.

Kyle JohnsonCerca del fin de la era Santos y en la antesala de las elecciones, la renuncia del jefe de la delegación puede frenar – o puede acelerar- las negociaciones.  En qué estado se encuentra el proceso, por qué salió Restrepo, cuáles pasos se siguen y cuáles son los obstáculos.  

Kyle Johnson*

Un momento decisivo

La renuncia de Juan Camilo Restrepo, efectiva el 9 de enero, como jefe de la delegación del Gobierno en la negociación con el ELN sucede en un momento de avances y estancamientos en el proceso:

  • Por una parte el diálogo ha venido avanzando sin mayores tropiezos pero con un ritmo demasiado lento, y
  • Por otra parte el cese de fuego se ha mantenido en regiones como Norte de Santander, Arauca, Cauca, Antioquia y Sur de Bolívar pero se ha visto afectado por hechos de violencia en Chocó o en Nariño.

El contexto político-electoral es bastante desfavorable para el proceso de paz tanto con la FARC como con el ELN. Al balance dudoso en la “implementación” legislativa y operativa del Acuerdo de La Habana, hay que sumar la aparente indiferencia de la ciudadanía ante las negociaciones con el ELN y la posibilidad de que el próximo Gobierno opte por no continuar las conversaciones.    

Por eso es urgente acelerar los diálogos y empezar a concretar avances antes de las elecciones, para lograr que el proceso de paz con el ELN se vuelva “irreversible”, tal como pretende el presidente Santos.

La pregunta es entonces si la renuncia de Restrepo dificultará las negociaciones o si al revés servirá para que ellas se aceleren. 

Opiniones encontradas

Negociaciones entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, ELN.
Negociaciones entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional, ELN.  
Foto: Presidencia de la República

Se dice que el estilo de negociación de Restrepo era rígido y que esto le restó velocidad a las negociaciones.

Además de eso, el jefe negociador, según reportes, no se mostraba del todo convencido de un cese bilateral sin concentración de las fuerzas del ELN. Y cabe recordar que esta exigencia por parte del Gobierno  fue una de las razones principales para el fracaso de los diálogos preliminares entre la administración Uribe y esta guerrilla hace una década.

Lograr que el proceso se vuelva “irreversible”, tal como pretende el presidente Santos.

Aunque Restrepo dijo renunciar por razones “personales y profesionales”, se han insinuado otras cuatro explicaciones sobre retiro:

  • Algunos, como el senador Iván Cepeda, opinan que estos relevos son normales –aunque no se dieron en el proceso con las FARC– y que la intención es dar un giro para lograr la irreversibilidad del proceso en el poco tiempo que le queda a Santos.
  • Otros piensan que la salida de Restrepo se debe a la debilidad en la mesa de negociación o a un desgaste de la misma.
  • Hay quienes consideran que la renuncia responde a las divisiones dentro de los equipos negociadores, ya sea el de la guerrilla ELN o el del Gobierno (hay versiones sobre una “mesa paralela” con Ernesto Samper e Iván Cepeda)
  • La política interna del Partido Conservador, del cual hace parte Restrepo, también pudo haber jugado un papel en la renuncia.

Los desafíos

Cualquiera que haya sido su razón, la salida de Restrepo plantea una serie de interrogantes sobre el futuro del proceso, y en particular sobre cuatro temas:

-Primero y por supuesto el del remplazo de Restrepo, de manera que se mantenga la continuidad y si es posible se aceleren las negociaciones.  Para eso se requiere una persona que conozca la mesa, su metodología de trabajo y sus avances. Esta persona deberá tener ideas sobre cómo mejorar la comunicación con el ELN y aceptar el posible nuevo grupo de personas que Santos designe con el fin de construir y mejorar la confianza entre los negociadores.

-El cese bilateral de fuego, pues unas elecciones en medio de un conflicto abierto aumentarían la hostilidad ciudadana hacia el proceso y su eventual hundimiento en las urnas.    

Para consolidar y mantener el cese al fuego, es esencial aclarar las responsabilidades de cada parte. A este propósito se han dado algunos casos que muestran la grave falta de comunicación y claridad entre el Gobierno y el ELN:

  • Por ejemplo en Chocó, el Frente de Guerra Occidental anunció que ha combatido e incluso asesinado a supuestos paramilitares con el argumento de que el cese es entre el ELN y el Estado y no cubre a otros grupos armados ilegales.
  • Esto también explicaría la masacre perpetrada por el ELN en Pueblo Nuevo, Nariño,   donde murieron civiles y miembros de una disidencia del frente 29 de las FARC.

El Gobierno además tiene desacuerdos con el ELN en cuanto a qué debería hacer el Estado frente a las protestas sociales.

De ahí que la recién creada Mesa Transitoria de Conversaciones, que buscará fortalecer el cese bilateral, también debería encargarse de mejorar los términos del mismo para que sea más claro lo que cada parte deberá o no hacer.

Pese a las claras divisiones dentro del ELN, esta guerrilla ha mantenido la disciplina suficiente para asegurar el cese al fuego en la mayoría de sus territorios.  

-Pero la fragmentación interna del ELN, la falta de representatividad de su delegación y su estructura que le otorga mucha autonomía a comandantes regionales, dificultan la toma de decisiones y ponen trabas al avance del proceso. Por eso el ELN debería recomponer su delegación para que sea más representativa.  El hecho de que Pablo Beltrán esté en la mesa –y no Nicolás Bautista, alias Gabino, o Antonio García; el comandante principal y el segundo en el ELN– hace que las consultas internas del ELN por fuera de la mesa sigan siendo necesarias. Mantener a Gabino permanentemente en la mesa sería lo ideal en los próximos meses. También sería esencial que un delegado del Frente de Guerra Occidental estuviera presente de manera permanente en Quito.

-Dado el contexto político actual, el gobierno y el ELN tendrán que tomar una decisión sobre cómo legitimar la negociación frente a la ciudadanía.

El mecanismo de participación de la sociedad civil en la negociación, que se pactó como parte  de la agenda, no ha sido definido todavía. De ahí el “proceso participativo” que tuvo lugar entre el 30 de octubre y 16 de noviembre en Tocancipá (Cundinamarca), con el fin de recoger ideas sobre ese mecanismo. Más adelante la mesa tendrá que decidir cuáles asuntos recogidos durante la fase definitiva de participación social se negociarán y cuáles no.  

Reversible o costoso

Miembros del Ejército de Liberación Nacional, ELN.
Miembros del Ejército de Liberación Nacional, ELN.  
Foto: Defensoría del Pueblo 

Dados los desafíos anteriores cabe preguntarse si es posible alcanzar la irreversibilidad del proceso.

El ELN debería recomponer su delegación para que sea más representativa.

Lamentablemente, son varios los pre-candidatos que han anunciado desde ya su oposición a proseguir las negociaciones con el ELN:

Pero más que el rompimiento de la negociación, lo que estaría en juego son los costos políticos que habría de asumir el próximo Gobierno: si no hay paz ni hay avances significativos en los próximos meses, al nuevo presidente no le sería difícil acabar con la mesa.  Por eso,

  • En primer lugar son esenciales el cumplimiento estricto del cese bilateral y su prórroga hasta la segunda vuelta de las presidenciales, en junio de 2018.
  • En segundo lugar, las partes deberían definir antes de junio qué temas derivado de la participación de la sociedad civil serán objeto de negociación.
  • En tercer lugar, el ELN deberá asegurar la representación de todos sus frentes de guerra en la mesa de negociación, con la presencia de la mayoría de los miembros de la Dirección Nacional y la de Gabino. Eso no significaría un giro hacia la verticalidad jerárquica que antes causó tantos problemas dentro de esta guerrilla, sino una manera de tomar decisiones consensuadas.
  • En cuarto lugar, el gobierno debería escoger con mucho detenimiento y con aras hacia el futuro el reemplazo de Restrepo, y los otros negociadores que han renunciado, para asegurar una transición rápida. Serían buenas reuniones entre Restrepo, el nuevo jefe del equipo y el ELN en Quito antes del comienzo del próximo ciclo de negociaciones para hacer un mejor empalme.

El costo de no avanzar es claro: la continuación de la guerra con el ELN.

*Analista Senior de International Crisis Group en Colombia.
@KyleEnColombia

 

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