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Colombia: nuevo panorama de la guerra contra las drogas

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Presidente electo Iván Duque en su visita por Estados Unidos.

Angelica DuranCon la elección de Iván Duque y la presión de Estados Unidos van a intensificarse la erradicación forzosa y las fumigaciones. ¿Qué tan eficaz va a ser ahora esta estrategia?  

Angélica Durán Martínez*

Señales elocuentes

Esta semana la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONCDP por sus siglas en inglés) anunció que los cultivos de coca en Colombia habían aumentado en 11 por ciento durante el 2017, hasta llegar al record de 209.000 hectáreas sembradas.

Por otra parte, el 24 de Junio el Ministerio de Defensa de Colombia reveló su propuesta de fumigar cultivos con drones para reducirlos a la mitad durante los próximos cinco años.

Estas declaraciones, así como la posición del presidente electo Iván Duque, sugieren cuál va a  ser la respuesta del próximo gobierno frente al problema de las drogas, particularmente en lo relativo al cultivo de coca: dar prioridad a la erradicación forzosa y a las fumigaciones.  

Ninguna de las declaraciones del presidente electo aclara el futuro del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos y, dadas sus preferencias políticas, lo más probable es que esta estrategia pase al segundo plano.

La posición de Estados Unidos

Presidente Juan Manuel Santos supervisando la erradicación de cultivos de coca.
Presidente Juan Manuel Santos supervisando la erradicación de cultivos de coca. 
Foto:   Presidencia de la República

Como respuesta a la información presentada por la ONDCP, el presidente Donald Trump declaró que la producción récord de cocaína debe parar y que si bien Colombia había aumentado sus esfuerzos de erradicación en 2017, estos aún son insuficientes frente al aumento del cultivo. Si a ello se suma la amenaza del año pasado de descertificar a Colombia, el mensaje es claro: se necesitan más erradicación forzada y más fumigación.

Dada la crisis por el consumo de opioides y el alto número de muertes por sobredosis en Estados Unidos, hoy el gobierno de Trump tiene más necesidad de mostrar resultados en materia de drogas. El anuncio de la ONCDP conecta directamente el aumento de sobredosis por cocaína y de nuevos usuarios de esta droga en Estados Unidos con la producción de coca en Colombia.

Se trata de un diagnóstico parcializado o discutible pero políticamente útil, pues dirigir la atención y poner la presión sobre Colombia le da réditos políticos a Trump.

Las medidas antidrogas de Estados Unidos siempre han estado politizadas e inclinadas hacia la represión, pues se orientan a presentar resultados inmediatos y no a solucionar los problemas subyacentes o factores de más largo plazo.

En marzo el Ministerio de Defensa llegó a un acuerdo con la Casa Blanca para reducir en un 50 por ciento los cultivos de coca para 2023. 

Bajo la administración actual esta tendencia ha aumentado al combinar propuestas de cero tolerancia con una politización aún más intensa en agencias claves de política antidroga. En los últimos meses varios expertos han sido reemplazados por operarios políticos. De hecho, el zar antidrogas, Jim Carroll, fue nombrado por Trump a pesar de no tener experiencia en el tema y de haber tenido un mal rendimiento como segundo al mando del subsecretario de Seguridad Nacional, John Kelly.

La nueva estrategia

En marzo el Ministerio de Defensa llegó a un acuerdo con la Casa Blanca para reducir en un 50 por ciento los cultivos de coca para 2023. Esta semana se anunció que el plan para lograr el objetivo consiste en fumigar con drones usando una mezcla con 25 por ciento de glifosato. La meta es eliminar 90 mil hectáreas en el plazo establecido. Según el ministro Luis Carlos Villegas, fumigar con drones es más barato y preciso que con aviones y produce “menos riesgos sanitarios”.

Todo indica que Iván Duque va a apoyar y a reforzar lo que el gobierno Santos ha empezado.

En su plan de gobierno propuso “la obligatoriedad de la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos” y eliminar la conexión del narcotráfico con el delito político. Ni el plan ni las declaraciones de Duque aclaran lo que esto significa para el punto de drogas del Acuerdo con las FARC, pero es evidente que las dos propuestas se oponen a los pilares del mismo.

En la práctica esto significa que el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), que para avanzar exige un esfuerzo de coordinación, claridad y voluntad política, no va a ser una prioridad del próximo gobierno.

Esta es una buena noticia para la relación entre Duque y Trump, pero una muy mala noticia para la búsqueda de mejores políticas para enfrentar el problema del narcotráfico.

Diagnóstico erróneo

Fumigación de cultivos ilícitos con glifosato.
Fumigación de cultivos ilícitos con glifosato. 
Foto: Ministerio de Cultura y Desarrollo Rural

Los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos, así como muchos observadores y analistas, atribuyen el aumento de los cultivos a la reducción de la fumigación y de la erradicación forzada.

Pero, como ya he explicado en Razón Pública, a pesar de la coincidencia con el proceso de paz y la suspensión de fumigaciones, las razones del aumento de los cultivos son más complejas. La evidencia sigue siendo limitada, pero hoy tenemos más datos y más seguimiento de campo para explicar dicho aumento.

Los análisis estadísticos siguientes se basan en los datos públicos disponibles sobre cultivo de coca hasta 2016. Los gráficos siguientes muestran los factores asociados con el aumento de cultivos de coca en ese año. Los más influyentes son aquellos que se ubican completamente al lado izquierdo o derecho de la línea del cero; los que están a la derecha del cero tienen un efecto positivo sobre el aumento de cultivos; los que están a la izquierda tienen a disminuirlos. Aquellos que cruzan la línea no tienen una influencia estadística clara.

Grafica 1. Cultivos de coca en 2016

Presencia de drogas 2015

Grafica 2. Cultivos y aspersión 2015

aspersión de drogas 2015

Nota: esta gráfica muestra solo los resultados de aspersión y erradicación para hacerla más fácil de interpretar, pero el análisis incluye todos los factores de la Gráfica 1.

Gráfica 3. Presencia de Cultivos 2008-2014

presencia de drogas 2018

  • La Gráfica 1 sugiere que, justo antes de la firma del Acuerdo, los cultivos aumentaron en mayor medida en municipios con presencia de las FARC y en aquellos donde se ubicaron las zonas veredales de concentración. También hubo un aumento en municipios con presencia constante de Bacrim o de grupos armados organizados (GAO) durante los últimos ocho años. La presencia histórica de las FARC y la presencia más inmediata de grupos armados organizados no tuvieron un efecto tan fuerte.

Las variables de pobreza y ruralidad no tienen un efecto claro sobre el aumento de cultivos de un año a otro.

Los resultados sugieren que los municipios con más coca en 2016 fueron aquellos donde hubo aspersión y erradicación en 2015.
  • La Gráfica 2 añade al análisis la aspersión aérea y la erradicación manual de 2015. Los resultados sugieren que los municipios con más coca en 2016 fueron aquellos donde hubo aspersión y erradicación en 2015. Esto revela que la fumigación no evita que los cultivos surjan de nuevo.
  • La Gráfica 3 analiza el promedio de cultivos de coca de cada municipio entre 2008 y 2014. Allí se ve que tanto la presencia de actores armados como la insatisfacción de necesidades básicas explican la presencia histórica de cultivos.

Este análisis, todavía incompleto, deja varios mensajes:

  • En el corto plazo el aumento de cultivos se explica por la presencia de actores armados y por las expectativas positivas o negativas creadas por el proceso de paz.
Una buena estrategia para manejar el problema de los cultivos ilícitos debe reconocer la complejidad de las causas. 

El seguimiento de campo de organizaciones como la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y Paz y Reconciliación ha mostrado que los intentos de organizaciones como el ELN y los grupos armados organizados de ocupar los espacios dejados por las FARC, intentos que incluyen presiones sobre los cultivadores, son una variable crucial en el aumento de cultivos. El análisis estadístico sugiere que este efecto es más fuerte en territorios históricamente disputados, donde el control de las FARC era menor y otros actores armados han operado por más tiempo.

Los cultivos aumentaron más en las zonas veredales, lo cual confirma lo que las evaluaciones de campo han sugerido: algunos campesinos cultivaron más con la expectativa de recibir los beneficios del PNIS o porque veían los cultivos como un seguro ante la falta de confianza en el gobierno y las presiones de grupos armados.

  • La presencia de actores armados y las variables económicas explican por qué históricamente algunas regiones han tenido más cultivos. Teniendo en cuenta estas causas, las fumigaciones no garantizan que no se vuelva a sembrar.

La conclusión es clara: una buena estrategia para manejar el problema de los cultivos ilícitos debe reconocer la complejidad de las causas. Fumigar no va a mejorar la situación en el largo plazo. Para ello la mejor opción es apostarle a estrategias de desarrollo, aunque no traigan beneficios políticos inmediatos.

Según la evidencia, en el corto plazo lo más lógico sería enfocar los esfuerzos en las zonas de cultivo donde los actores armados son más fuertes, atacar a estos grupos mientras se protege a las poblaciones que ya se han comprometido con la sustitución y realizar erradicaciones focalizadas. Solo fumigar, así sea con drones, más barato y seguramente con la posibilidad de mostrar resultados pronto, no resuelve ninguno de los problemas de fondo.
 

*Ph.D. en Ciencia Política de Brown University y profesora de Ciencia Política de la  University of Massachusetts-Lowell.

 

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Comentarios  

Jaime Eduardo Diaz
0 # Cultivos de Uso IlícitoJaime Eduardo Diaz 07-08-2019 13:12
Rescatando las ideas principales del articulo, y comenzando por la posición de Estados Unidos que está pasando por un momento muy difícil con el aumento en el consumo de opioides a lo largo de su población, es bueno que el país norteamericano tome una posición protagonista frente a este tema, pero siendo este tipo de drogas entre comillas legales, y fáciles de adquirir por parte del consumidor, necesitaran una estrategia completamente diferente para enfrentar a la lucha del consumo de sustancias ilícitas como lo es con la cocaína.
Como segunda idea principal la nueva estrategia del gobierno de Ivan Duque que será enfocada a la fumigación de la planta utilizando 25 por ciento de glifosato es una buena decisión para generar un menor impacto ambiental en el territorio del país, pero una muy mala solución a largo plazo, ya que cree que está arrancando el problema de raíz realizando fumgaciones a la materia prima de la cocaína, pero no, ya que a largo plazo podrá volver a aumentar el numero de cultivos si este sigue siendo visto como un elemento de producción de alta demanda en la sociedad siendo ilegal, lo cual aumenta muchísimo su precio con el producto final. Opino que la regulación del consumo es la mejor solución, pero el egocentrismo de las generaciones del milenio pasado siguen y seguirán prohibiendo a la sociedad que tiene libre albedrío de hacer lo que quiera, alargando el problema, ya que por mas barreras que impongan, la sociedad adicta logrará a toda costa suplir sus necesidades, la concientización de la población consumidora, teniendo programas de testeo de sustancias e información de primera mano hará que lo que es visto como un problema a gran escala involucrando actores de la delincuencia sea transformado en un acto de decisión propia y responsabilidad personal.
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