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¿Quién tiene razón en el debate sobre el glifosato?

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Aspersión aérea.

Angelica Duran¿Sirve o no sirve para reducir los cultivos de coca? ¿Aumenta la seguridad nacional, como dice el presidente Duque, o es un veneno para los campesinos, como dice el expresidente Santos?   

Angélica Durán Martínez*

El debate

En el último debate sobre el glifosato que tuvo lugar en la Corte Constitucional, el presidente  Duque defendió la aspersión porque se trata de una herramienta necesaria para proteger el orden constitucional y la seguridad nacional amenazada por el aumento vertiginoso de los cultivos. En contraste, el expresidente Santos aseguró que “sería un error retomar las aspersiones, pues el glifosato es un veneno para la población civil”.

El debate buscaba dar seguimiento a la sentencia T-236 de 2017, emitida a raíz de la tutela presentada por la personería de Novita (Chocó). Esta sentencia impuso límites a la aspersión de cultivos de coca argumentando que:

  • No existen suficientes estudios que demuestren que la aspersión efectivamente reduce la coca, y
  • Aunque no es concluyente la evidencia de los efectos negativos del glifosato para la salud y el ambiente, esta evidencia sí sugiere riesgos significativos.

La sentencia dictaminó que la aspersión en comunidades étnicas especiales debe ser objeto de consulta previa, y le pidió al Gobierno que demostrara la ausencia de daño ambiental y de salud antes de reanudar las fumigaciones aéreas. 

Aunque no es concluyente la evidencia de los efectos negativos del glifosato para la salud y el ambiente, esta evidencia sí sugiere riesgos significativos.

En el debate, Duque le pidió a la Corte disminuir los requisitos para reanudar las fumigaciones argumentando que no se trata únicamente de usar el herbicida, sino de enfrentar los cultivos con herramientas diversas. Los principales argumentos del gobierno son:

  • Los cultivos de coca se redujeron sustancialmente entre el 2000 y el 2013, cuando la fumigación se utilizó de manera constante;
  • La toxicidad del glifosato está basada en un “falso dilema ambiental”, porque los cultivos ilícitos también producen destrucción ambiental. Además, el glifosato para aspersión representa apenas un 5 por ciento de todo el glifosato usado por agricultores en el país;
  • La aspersión es más eficiente y segura que la erradicación manual, porque permite destruir más hectáreas a un menor costo.

Puede leer: El acuerdo entre Colombia y Ecuador: glifosfato, secretos y contradicciones. 

El corto plazo contra el largo plazo

La gráfica siguiente corrobora uno de los argumentos del actual gobierno: los cultivos se redujeron considerablemente cuando la fumigación fue más intensa. Esto se debe a que la aspersión destruye los cultivos inmediatamente—y por eso es tan llamativa—:  

Fuente: Observatorio de Drogas de Colombia

No obstante, la relación costo-beneficio del glifosato es inconveniente. Según Daniel Mejía y sus colaboradores bajo el Plan Colombia cada hectárea adicional fumigada redujo los cultivos entre 0,10 y 0,15 hectáreas. Además,

  • La reducción sostenida entre 2000 y 2013 fue posible porque nunca se dejó de fumigar;
  • Aunque se han fumigado 1’950.537 hectáreas desde 1999, las reducciones en producción potencial de cocaína fueron menores, dado el aumento de productividad de los cultivos.

Si la aspersión funcionara en el largo plazo, los municipios fumigados deberían tener menos cultivos, pero como muestra el cuadro siguiente, cinco de los diez municipios que tuvieron más fumigación en 2015, también tuvieron más cultivos en 2017. Y los diez municipios con más coca en 2017 han tenido cultivos y fumigación constante desde el año 2000. Lo mismo ocurre con los municipios que presentaron más aspersión y cultivos entre 1999 y 2017.

 

Municipios con más cultivos 1999-2017

Municipios con más aspersión 1999-2015

Municipios con más cultivos 2017

Municipios con más aspersión 2015 (y ranking de cultivos 2017)

Tumaco

Tumaco

Tumaco

Puerto Asís (3)

Puerto Asís

San José del Guaviare

Tibú

La Macarena (28)

Miraflores

Miraflores

Puerto Asís

Miraflores (27)

Valle del Guamuez

Roberto Payan

El Tambo

Valle del Guamuez (8)

Cumaribo

El Retorno

El Charco

El Charco (5)

San José del Guaviare

Magui

Barbacoas

Vistahermosa (32)

El Retorno

Valle del Guamuez

El Tarra

Tumaco (1)

Orito

Orito

Valle del Guamuez

Orito (10)

Cartagena del Chairá

Barbacoas

Sardinata

La Montañita (17)

Puerto Rico (Meta)

Tarazá

Orito

Tarazá (11)

 

 

Por otra parte, la fumigación reduce la legitimidad del Estado. Un estudio de Miguel García basado en encuestas de opinión demuestra que  los niveles de confianza en la policía descendieron significativamente en los municipios donde se realizaron aspersiones. La falta de confianza que origina la fumigación en zonas de violencia es sumamente costosa para el país, especialmente ahora que el desarrollo del acuerdo de paz pende de un hilo.

Lea en Razón Pública: Evolución de los cultivos de coca en Colombia: 1986-2017

La toxicidad del glifosato

Programa de sustitución de cultivos.
Programa de sustitución de cultivos.  
Foto: Cámara de Representantes

La idea de que estamos ante un “falso dilema ambiental” ya había sido esgrimida por el ministro Guillermo Botero cundo dijo ante el Congreso que en su experiencia como agricultor, no había conocido un mejor herbicida que el glifosato.

Si la aspersión funcionara en el largo plazo, los municipios fumigados deberían tener menos cultivos, pero cinco de los diez municipios que tuvieron más fumigación en 2015, también tuvieron más cultivos en 2017.

En efecto, el glifosato es un herbicida muy usado en el mundo, y junto con semillas genéticamente modificadas ha producido controversiales aumentos de productividad agrícola. Pero esto no significa que sea seguro:  

  • Inicialmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideraba el glifosato como una sustancia de baja toxicidad, con potencial de degradación y poca movilidad cuando era aplicado directamente al suelo o a las plantas. O sea que la OMS creía que no contaminaba áreas adyacentes, pero aceptaba que al tocar áreas superficiales de agua su efecto aumentaba.
  • Pero ya en el año 2015 la Agencia Internacional para Investigación sobre el Cáncer—que hace parte de la OMS—lo reclasificó como una sustancia probablemente cancerosa para humanos. Esta reclasificación se debió sobre todo a que la masificación del uso de glifosato aumentó sus niveles de concentración, y a que varios estudios científicos empezaron a mostrar sus numerosos efectos negativos sobre la salud. Un estudio reciente, por ejemplo, encontró evidencia contundente de que el uso de glifosato como herbicida aumenta las tasas de mortalidad infantil en lugares afectados por la contaminación del agua.   

Como consecuencia, muchos países han prohibido el uso del glifosato o, al menos, lo han restringido significativamente. En 2018, una juez de San Francisco falló a favor de Dewayne Johnson, un jardinero que demandó a Monsanto porque contrajo linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer que aparece en los linfocitos, después de aplicar dos herbicidas de esta compañía de forma repetitiva durante un año. La Corte ordenó un pago de 389 millones de dólares por daños y perjuicios, que se redujo a $78 millones después de que la compañía apelara. Actualmente hay más de ocho mil casos similares pendientes contra Monsanto. 

Está comprobado que los niveles de toxicidad por la fumigación y sus efectos negativos en la salud pueden ser mayores por la concentración y la altura a que se fumiga. En Colombia varios estudios han probado un aumento significativo de abortos espontáneos e infecciones cutáneas en zonas de fumigación intensiva.

Sin embargo, persisten los debates en torno a la evidencia utilizada y por eso aún se presenta falta de consenso. Pero es importante mencionar, como lo hizo en su momento la sentencia T-236, que las dudas frente a la evidencia no deben ser interpretadas como pruebas de la ausencia de riesgo.

Si bien es cierto que la producción de cocaína ocasiona daños ambientales, no tiene ningún sentido atacarla con un método que produce aún más daños ambientales y que además no resuelve el problema de forma permanente. Prueba de ello es que varios de los cambios en el cultivo de coca (como su dispersión geográfica y el uso de nuevas técnicas de productividad) son efectos de la fumigación.

Según el Gobierno, el glifosato será usado con las debidas precauciones y hará parte de una estrategia que incluye otras herramientas. Pero debe señalarse ni en el Plan Colombia ni en el plan del actual Gobierno se estableció con claridad la forma como la fumigación se combinaría con otras políticas como el Plan Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito.

Al final del gobierno Santos ya se hablaba de usar drones para fumigar con mayor precisión, pero incluso con ellos la precisión sería difícil, pues los cultivos de coca se combinan con otros cultivos lícitos. Además, en el caso de lograrse, no cambiaría la insostenibilidad de la estrategia a menos de que siguiéramos fumigando toda la vida.

Le recomendamos: ¿Por qué no fumigar con glifosfato?

La relación costo-beneficio

Duque en la Corte Constitucional en el debate sobre Glifosato.
Duque en la Corte Constitucional en el debate sobre Glifosato. 
Foto: Facebook Iván Duque

De acuerdo con el presidente Duque, con la aspersión se pueden fumigar 120 hectáreas por día y con la erradicación manual solamente dos. Esto es parcialmente cierto, pues la aspersión resulta más costosa cuando se consideran la tasa de resiembra, la necesidad de seguir fumigando para lograr el efecto deseado y los costos ambientales y de salubridad.

Lo que sí es cierto es que la erradicación manual voluntaria es costosa, lenta y necesita un mayor más compromiso institucional. Por eso, aunque se trata de una mejor solución a largo plazo, no es atractiva para el actual gobierno porque no permite mostrar ‘números exitosos’ inmediatamente.

En conclusión, la visión que tiene el Gobierno sobre los cultivos ilícitos es sumamente simplista y moralista, pues como han demostrado varios estudios de gobierno anteriores, los cultivos son producto de una compleja combinación de factores, entre los cuales sobresale la inseguridad que experimentan muchos municipios. ¿No será por ahí que debemos empezar a atacar el problema?

Las estadísticas oficiales permiten afirmar que tanto el debate como las políticas ineficientes se mantienen porque no reconocen los efectos ambientales, políticos y sociales de la aspersión como expliqué detalladamente en este artículo.  

*Doctora en Ciencia Política de Brown University y profesora de Ciencia Política en la Universidad de Massachusetts-Lowell.

 

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Comentarios  

Juan Solano
0 # VerdadesJuan Solano 06-04-2019 08:46
Hay que asistir a la disertación del dr. A. Gaviria que demuestra lo fatídico que es el glifosato. Las evidencias así lo demuestran. No a la asperción aérea.
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