facebook   twitter   youtube 

Disidencias de las FARC: riesgo para la paz y actores de violencia regional

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Tame, Arauca, en donde una disidencia de las Farc secuestró a un soldado.

Alvaro VillarragaLa captura de un soldado por parte de una disidencia de las FARC en Arauca ha revivido el temor de que se reorganice una nueva guerrilla y constituye un factor de violencia en distintas regiones. Pero, en realidad ¿cuántos son, qué tipo de acciones realizan y que se puede esperar del futuro de estas disidencias?

Álvaro Villarraga Sarmiento*

El rearme

La gran mayoría de excombatientes de las FARC que se comprometieron con el Acuerdo de paz han cumplido con su palabra. Sin embargo, una minoría no se acogió al tratado o se rearmó por varias razones, entre ellas:

  • Los incumplimientos por parte del gobierno;
  • La pervivencia del discurso insurgente;
  • La persistencia de la ilegalidad, la violencia y la falta de garantías en importantes territorios.

Estos grupos disidentes no constituyen una organización única ni centralizada, ni parecen estar en condiciones de retomar el proyecto insurgente como se conoció antes. Lo más probable es que transiten hacia la degradación moral, política y militar.

A pesar de lo anterior, la presencia de estos grupos armados afecta muy seriamente el desarrollo del proceso de paz. Además, con ellos han reaparecido el secuestro de civiles, los enfrentamientos con la Fuerza Pública, los sabotajes e inclusive los ataques contra programas e instancias del Acuerdo de paz.

¿Quiénes son?

Si bien estas disidencias armadas rechazan el Acuerdo de paz y retoman como justificación el discurso insurgente, también están en juego intereses de supervivencia o de lucro. Por eso hay algunos grupos asimilados al narcotráfico, a redes delincuenciales e incluso a agrupaciones narco-paramilitares.

Estos grupos disidentes han proclamado la ruptura total con el partido FARC y en un comunicado atacan de “traidores” a sus principales dirigentes. Además, plantean coordinarse para rehacer y rearmar el proyecto guerrillero. Fuentes militares han informado que habría una coordinación entre el ELN y las disidencias de las FARC que estaría conformando un “Comité Revolucionario”.

Distintas fuentes proveen distintos estimativos sobre el número de integrantes de estas organizaciones, pero todas señalan su crecimiento durante los últimos años.

  • En 2017 la Agencia Nacional para la Reintegración y la Defensoría del Pueblo dijeron que había cerca de 800;
  • Una investigación de la Fundación Ideas para la Paz en 2018 llevó el número a 1000;
  • El general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, afirmó que podrían llegar a 2.700, lo que podría representar cerca del 20 por ciento de lo que eran las FARC, pero es preciso diferenciar entre nuevos reclutamientos y los exguerrilleros y exmilicianos que se acogieron al Acuerdo y reincidieron, los cuales en consecuencia podrían aproximarse al 10 por ciento o posiblemente a un porcentaje menor. Esta estimación no se ha establecido y es difícil lograrla por el carácter ilegal de estas agrupaciones.

Estos grupos pretenden establecer control sobre territorios, mantener o conseguir apoyo de comunidades campesinas y aprovechamiento de economías ilegales. También llevan a cabo ataques a la Fuerza Pública, extorsiones contra empresarios, hacendados y comerciantes, homicidios y secuestros de civiles y uso de minas antipersona.

La gran mayoría de excombatientes de las FARC que se comprometieron con el Acuerdo de paz han cumplido con su palabra. 

Un tipo de actuación grave contra la posibilidad de la recuperación de la paz son los ataques realizados contra actores del Acuerdo de paz, como la delegación del partido FARC con escoltas de la UNP, el Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos, el de Restitución de Tierras, la ONU y Ayuda Popular Noruega que participa en programa de desminado humanitario.

Le recomendamos: Entendiendo las disidencias: el papel de lo político y la ideología.

¿Dónde están?

El origen de las varias disidencias de las FARC no ha sido el mismo. Por ejemplo, una de ellas se produjo antes de la firma del Acuerdo (la llamada disidencia del “Frente 1”). Pero la mayoría está formada por excombatientes que se rearmaron después del Acuerdo. Y una gran parte de los nuevos combatientes no habían sido parte de las FARC —y con frecuencia se trata de menores de edad—.

También están los casos de milicianos que, en lugares como el norte de Cauca y Nariño, no llegaron al desarme y la desmovilización, sino que continuaron con grupos existentes o rearmados.

La principal unidad es la derivada de este Frente 1 “Armando Ríos”, bajo el mando de “Gentil Duarte”, “Iván Mordisco” y “John 40”, que puede llegar a los 400 integrantes. Este grupo heredó la importancia militar del Bloque Oriental, desplegado en el Meta, Caquetá, Guaviare y Vichada, ha tenido confrontaciones con las Fuerzas Militares y controla rutas ilegales hacia Brasil y Venezuela. Cuenta con una estructura descentralizada, grupos de alta movilidad y alianza con excombatientes de otros frentes de regiones contiguas o cercanas (de los frentes 7, 14, 16, 40, 44 y 62).

En Putumayo, de Puerto Asís hacia la frontera con Ecuador, ha surgido un grupo disidente en lugares donde actuó el Frente 48.

En Nariño hay unidades disidentes con exintegrantes del Frente 29 y las Columnas Móviles Daniel Aldana y Mariscal Sucre, que han chocado con el ELN al incursionar en su zona.

En Tumaco y las zonas cocaleras, antiguos milicianos se reconformaron como las disidencias Guerrillas Unidas del Sur, Guerrillas Unidas del Pacifico, Resistencia Campesina y los de Sábalo. Estos grupos, en medio de la disputa territorial por el control de cultivos y rutas, chocan con el Grupo de “Guacho” o “Frente Oliver Sinisterra” y algunos de sus integrantes se adhirieron a la unidad narco-paramilitar Los Rastrojos.

En Cauca y parte del Valle algunos exmilicianos apoyaron incursiones del ELN y de la vieja disidencia del EPL que se proyecta desde el Catatumbo. También apareció una disidencia de exintegrantes del Sexto Frente que entró en cruenta confrontación con la disidencia del EPL y a la vez con Fuerza Pública en zonas de algunos pueblos étnicos.

En el sur del Tolima apareció una fracción con exintegrantes del Frente 21. En Antioquia algunas unidades confrontan la incursión narco-paramilitar en el Bajo Cauca, combaten con el Ejército por Tarazá e integrantes del anterior Frente 36 están actuando en Briceño y exmiembros del Frente 18 lo están haciendo en Ituango.

Frente Oliver Sinisterra, una de las disidencias de las Farc ubicada en el Sur del país

Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica
Frente Oliver Sinisterra, una de las disidencias de las Farc ubicada en el Sur del país

En Catatumbo, en disputas por territorios que antes eran del Frente 33 de las FARC, han entrado en guerra la disidencia del EPL con el ELN, lo que ocasionó más de un centenar de víctimas en 2018 y el éxodo de pobladores de Hacarí y San Calixto.

Por último, apareció en Tibú un grupo disidente de las FARC que ha realizado ataques contra la Fuerza Pública y actos de sabotaje. Y en Arauca nació este año una disidencia de exintegrantes del Frente 10 que ha realizado ataques a la Fuerza Pública, sabotajes con explosivos, y la reciente captura del soldado Albeiro Acosta.

Lea en Razón Pública: La historia de las disidencias guerrilleras: una advertencia para la construcción de paz.

El caso del soldado Acosta

El pasado 5 de marzo un grupo armado disidente de las FARC capturó en zona rural de Arauquita, Arauca, al soldado profesional Jesús Albeiro Acosta Melo, perteneciente al Batallón de Infantería n.º 14 de Bucaramanga, adscrito a la V Brigada, II División del Ejército. El retenido, de 35 años y padre de dos menores, lleva 17 años en el Ejército.

La Defensoría del Pueblo y numerosos medios dieron a conocer el 10 de junio una prueba de supervivencia en la que el mismo Acosta en video, encadenado en zona selvática, confirma su identidad, saluda a su familia y afirma estar “bien” y recibir “buen trato”.

La principal unidad es la derivada de este Frente 1 “Armando Ríos”, bajo el mando de “Gentil Duarte”, “Iván Mordisco” y “John 40”.

Su familia había interpuesto una denuncia ante la Fiscalía por su desaparición y solicitó información a las autoridades sobre su ubicación y situación. La Defensoría del Pueblo exigió públicamente a sus captores “trato humanitario” y manifestó su disposición a colaborar en la liberación.

Este es el primer caso que se registra de un integrante de la Fuerza Pública capturado por una de las disidencias de las FARC, grupos que han sido denominados por el ministerio de Defensa como “grupos armados organizados-residuales”, GAO-R.

Según la información que se conoce, no se trató de una captura en combate sino en condición de no combatiente, al estar Acosta de vacaciones visitando su novia, en la vereda San Lorenzo, Arauquita, una clara infracción del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

El motivo del grupo parece ser político, pues no ha hecho exigencias para su liberación y ha enviado pruebas de supervivencia posiblemente para conseguir la actuación de facilitadores humanitarios.

La Quinta Brigada de la Segunda División del Ejército, en coordinación con la Brigada 18 de la Octava División y con el Gaula de la Policía de Arauca, llevaron a cabo un operativo de búsqueda de los responsables y de rescate del soldado.

En estas circunstancias, se reabre la discusión sobre cómo deben proceder las autoridades para conseguir resultados efectivos sin trasgredir las normas del DIH. En este caso la Fuerza Pública podría intentar la liberación del soldado retenido o el gobierno podría buscar un acuerdo especial apoyado por facilitadores humanitarios, como ya ha sucedido en muchas ocasiones en Colombia.

El gobierno y las Fuerzas Militares preferirían lo primero, porque existe una comprensible reticencia a darle a este grupo el reconocimiento de actor del conflicto armado. Pero de no lograrse la liberación mediante un operativo militar de manera pronta y segura, no habría más camino que buscar un acuerdo.

Vale recordar que el gobierno Duque, pese a su resistencia al entendimiento con las guerrillas, y al igual que todos los gobiernos desde 1980, ya ha recurrido a los acuerdos especiales para lograr liberaciones de personal de la Fuerza Pública.

Puede leer: Las FARC, las muertes y las elecciones.

¿Qué se puede esperar?

Es muy difícil que las disidencias de las FARC logren rehacer un proyecto insurgente por muchas razones, entre ellas la pérdida de vigencia de la lucha armada y el rechazo al tipo de acciones que realizan.

Por su parte, las diferencias políticas de Iván Márquez y otros excomandantes de las FARC, que se han marginado de la aplicación del Acuerdo alegando falta de garantías de seguridad, se han dado sin desconocer el Acuerdo ni la necesidad de la paz. Pero si llegara a darse un acercamiento entre este sector y las disidencias, se le estaría dando un grave golpe al Acuerdo y potenciando la posibilidad no deseable de la reorganización de una guerrilla posterior a las FARC.

Tame, Arauca, en donde una disidencia de las Farc secuestró a un soldado.

Foto: Alcaldía de Tame, Arauca
Tame, Arauca, en donde una disidencia de las Farc secuestró a un soldado.

Aunque estas disidencias pueden ser una nueva fuente de violencia, todo hace pensar que lo más posible es que acabarán extinguiéndose de manera progresiva a raíz de la persecución oficial, la descomposición política, la degradación delincuencial y el rechazo social a la violencia y el consiguiente avance en la construcción de la paz. Este fue el caso de la disidencia del M19 en el Valle del Cauca y de las varias disidencias del Ejército Popular de Liberación.

Todo esto sin descartar la posibilidad de que algunas disidencias de las FARC decidan desmovilizarse y acogerse a la justicia en posibles acuerdos para tal efecto con las autoridades.

 

* Fundación Cultura Democrática, docente universitario.

 

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Victor León
+1 # La Mea CulpaVictor León 18-06-2019 08:26
Necesario es, todavía no de ha escuchado o promovido un Mea Culpa del otro bando, los comerciantes, industriales, empresarios y financiadores de la guerra, necesario es que el gobierno promueva ese mes culpa que permitiría una concordia plausible, mientras tan solo se pida a uno de los actores su sometimiento, es árido pensar en una paz duradera; desde luego, está la JEP, para entrar a resolver esta difícil coyuntura, pero, todos sabemos las presiones del "otro bando" para desaparecería y, creo que de esta manera nunca llegaremos a ningún Pereira...
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Esta semana en Razonpublica