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¿En dónde está la guerra, para dónde va la paz?

(Tiempo estimado: 7 - 13 minutos)

medofilo medinaEl imaginario de la guerra y el imaginario de la paz se construyen en la mente de todos: los actores centrales, políticos, militares, guerrilleros y cada ciudadano. Aclimatar un ambiente propicio para imaginar a Colombia sin conflicto interno es la tarea más urgente y más noble. Las señales a favor de la paz avanzan, a pesar de la rutina de muerte de la guerra cotidiana.

Medófilo Medina *

Contra oscuras predicciones

La mayoría de los colombianos, se sumergió en una ola tonificante el pasado 2 de abril cuando los últimos 10 militares en poder de las FARC fueron liberados. Los avatares de la guerra parecían darle la razón a quienes pusieron en duda que la guerrilla cumpliera el anuncio que había dado sobre las liberaciones, el 26 de febrero de 2012.

Se habían precipitado acontecimientos que produjeron enorme impacto: el 18 de marzo como resultado de un ataque realizado por las FARC con morteros y disparos de fusil habían muerto 11 militares en Arauca, el 25 del mismo mes habían sido abatidos en el curso del operativo “Espada y honor” puesto en marcha por las Fuerzas Armadas, 32 guerrilleros.

Medofilo Medina Ministro Defensa
Las FFAA  preparan una nueva fase de la confrontación. El Ministerio de Defensa solicitó al gobierno de EU el suministro de Drones, aviones militares no tripulados. 

Foto: globalresearch.ca

Estos no fueron los únicos episodios de guerra anteriores a las liberaciones, pero sí los más trágicos. Sin embargo, las liberaciones culminaron con éxito acompañadas de la nota positiva adicional de la entrega de los cautivos en una única fase.

El retiro del permiso dado en un principio por el Ministro de Justicia a una comisión de la organización Mujeres del Mundo por la Paz para efectuar una visita humanitaria a los presos de las FARC no se convirtió en obstáculo para la culminación normal de las liberaciones. Pero lo que se escribe en el libro del intercambio humanitario no abre necesariamente registros en los anales de la guerra.

La “rutina” de la guerra.

En los días hasta ahora transcurridos después del 2 de abril, la confrontación militar ha seguido su curso, al parecer inexorable. Aún en marcha la fase final de las liberaciones, el primero de abril, el Ejército propinó un golpe al Bloque Oriental de las FARC al dar muerte en combate a cinco guerrilleros en la zona rural de La Uribe (Meta). El 20 de abril mueren en combate con tropas otros cuatro guerrilleros en la zona del Catatumbo.

Por su parte, las guerrillas también pusieron su cuota letal. El 3 de abril fueron muertos dos soldados y se produjeron varios heridos como resultado de un explosivo activado al paso de la tropa en Orito (Putumayo). El mismo día, un ataque de las FARC en el Cauca dejó a varios civiles heridos. El 6 de abril murieron 6 militares como resultado de un ataque de las FARC en un sitio de la carretera de Quibdó a Tutunendó. A su turno el ELN continuó con los ataques a la infraestructura: el 2 de abril dinamitó el oleoducto Caño Limón-Coveñas.

¡Ahora sí tendremos drones!

Esa serie de hechos muestran la cotidianidad básica de la guerra, que avanza al tiempo en diversos planos. Las Fuerzas Armadas, al parecer, preparan una nueva fase de la confrontación.

La opinión pública colombiana se enteró — originalmente por un periódico extranjero, el Wall Street Journal — de que el Ministerio de Defensa de Colombia ha solicitado al gobierno norteamericano el suministro de cierto número de Drones, aviones militares no tripulados.

Medofilo Medina avion

El ministro de Defensa Israelí, Ehud Barak, en su visita reciente al país habló en tono favorable al pedido de Colombia de que se le vendan los aviones no tripulados.

Foto: webinfomil.com

El jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se mostró algo cauteloso ante la demanda. El General Martin Demsey dijo en algún momento de su visita a Colombia que sobre esos aviones existe una alta demanda mundial, particularmente en la Península Coreana, en el Oriente Medio y en África. “Antes de cambiar mis prioridades quisiera que los colombianos me convencieran de que realmente pueden alcanzar las metas que se han puesto y que estos recursos que nos han pedido realmente son la clave para acelerar los tiempos”

Pero si al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, le faltara habilidad para convencer a Demsey, a los guerreristas colombianos les llegan signos alentadores de regímenes políticos más agresivos.

El ministro de Defensa Israelí, Ehud Barak, en su visita reciente al país habló en tono favorable al pedido de Colombia de que se le vendan los aviones no tripulados. Dijo Barak: “Israel está dispuesto a estudiar a fondo las restricciones y limitaciones y ver en qué podemos avanzar” (El Tiempo, 17, 04, 2012, p.7)

Es decir la etapa de los supertucanos se quiere dejar atrás, para entrar lo antes posible a otra fase de la guerra aérea ¿Pero realmente con qué objetivo? Se piensa que este salto en el uso de la tecnología bélica acabará definitivamente con las guerrillas? ¿Será acaso que la carrera armamentística ha adquirido su propia lógica que trasciende los marcos del conflicto interno?

Las señales de la paz

Pero la paz no cesa de emitir señales: las liberaciones y las circunstancias que las rodearon son gestos cuerdos de distensión. También lo es la producción de un discurso en parte innovador en sus códigos lingüísticos de parte de las FARC, en particular en la retórica de Timochenko.

En el mismo sentido, también suenan una y otra vez unas llaves que el Presidente Santos no ha perdido en sus bolsillos y se escuchan intervenciones favorables a las conversaciones entre el gobierno y la insurgencia por parte de figuras del establecimiento.

En la VI Cumbre de las Américas la hipótesis se asomó tímida en los grandes escenarios de Cartagena. En el discurso del presidente Santos, por ejemplo: “Cuando encuentre que existen las garantías mínimas para entablar un proceso que lleve de manera creíble y realista a la terminación del conflicto, no me temblará la mano para iniciarlo”

Es tal la impregnación de la palabra por un imaginario guerrero y machista que para aludir al diálogo es preciso anotar que no “me temblará la mano”. En verdad quizá lo que hace más falta es persuadir y no dar manotazos.

Y no faltó el presidente Obama en la entrega de los títulos de tierras a los pobladores de San Basilio de Palenque frente a quienes “… resaltó la importancia de cumplir la promesa de devolverles sus tierras a los colombianos que han sido desplazados” ( El Tiempo 16 -04- 2012).

Ahora la ley de víctimas y devolución de tierras tiene la bendición del presidente de los Estados Unidos. Ojalá sea eso lo que le faltaba a esta ley para que salga del campo de la retórica y para que el gobierno del presidente Santos muestre alguna eficacia en la protección de los líderes agrarios y de aquellas comunidades que han creído que la ley de verdad se va a poner en aplicación efectiva.

En ese panorama de luces y sombras ¿cómo imaginar el trabajo por la salida política al conflicto interno? La pertinencia de la pregunta se destaca por la reiteración de los argumentos de quienes han casado una apuesta única, la de la continuación de la guerra hasta la aniquilación completa de la insurgencia o su entrega incondicional.

En este campo habría que distinguir dos sectores:

  • El primero, que define su posición en consonancia con intereses poderosos ciertamente, que salen favorecidos con la continuación de la guerra. Es un sector diversificado a tono con la pluralidad de intereses: militares-corporativos, económicos y políticos.
  • El otro sector está integrado por quienes efectivamente piensan que el único camino de terminación del conflicto interno es el militar.

Con respecto al primer campo, sólo cabe esperar que la guerra en el análisis de elección racional con el que suelen operar los beneficiados en sus estimaciones, pierda o debilite radicalmente su funcionalidad.

Existen grupos de inversionistas extranjeros que quieren favorecer una salida política al conflicto dadas las perspectivas de la megaminería, por ejemplo.

¿Se puede poner fecha a la terminación del conflicto interno?

Con respecto a quienes genuinamente creen en la eficacia incuestionable de la guerra para cancelar la violencia sostenida por aparatos armados insurgentes habría que convertir en objeto de discusión una expresión que se ha vuelto ritual y que se expresa en diversas fórmulas verbales:

  • El general Carlos Alberto Ospina Ovalle, Comandante General de las Fuerzas Militares entre 2004 y 2007, dijo en un seminario de medios político–académicos, palabras más, palabras menos: “No hemos ganado la guerra, la vamos ganando, y sin duda la vamos a ganar.”
  • En septiembre de 2007, se anotaba en el texto de una entrevista al general Freddy Padilla de León: “El comandante de las Fuerzas Militares explica los éxitos militares de los últimos días y sostiene que se está llegando al fin del fin”. (énfasis añadido. Tomado de El Espectador, 16 a 22 de septiembre de 2007, p.6A).
  • El almirante Edgar Cely, Comandante de las Fuerzas Militares declaró el 15 de junio de 2011, transcurridos ocho años desde las declaraciones del General Ospina, y cuatro desde las del General Padilla de León: “Este es un momento histórico, tenemos que estar unidos; estamos en los veinte metros finales más importantes” (Declaraciones para Caracol Radio, junio 15 de 2001).

¿Estos tres generales creían de veras en sus afirmaciones? Para cualquiera que no esté cegado por la ilusión o cubierto por el interés, la reiteración de la expresión apunta a una equivocación, se convierte en un contraargumento.

Un punto de partida

Si se atiende solamente al argumento y se toma como moneda legítima la idea de descartar la necesidad de una salida política al conflicto interno, es decir si se la separa de intereses, es preciso asumir que se parte de una noción equivocada del conflicto interno.

Los altos mandos militares hablaron invariablemente de “bandidos”, “facinerosos” y usaron otros adjetivos de parecido jaez, para referirse a los guerrilleros. Desde 2001 se optó por la economía de los calificativos y se ancló en uno: terroristas.

Medofilo Medina Presidente Obama

“Resaltó la importancia de cumplir la promesa de devolverles sus tierras a los colombianos que han sido desplazados”: Obama.   Foto: SIG.

Llámeselas como se quiera, el Estado está enfrentado a unas guerrillas que han operado y siguen operando como formaciones militares irregulares. Hubo un período de tiempo, entre mediados del decenio de 1980 y comienzos del siglo XXI, cuando las FARC se orientaron a favor de una guerra de posiciones. El EP que se adicionó al nombre de la guerrilla a partir de la VII Conferencia no obedeció a consideraciones de ornamento verbal sino a una opción estratégica.

Recientemente el comandante de las FARC, Timoleón Jiménez afirmó en dirección contraria al contenido de la afirmación anterior, lo siguiente: “….las FARC hasta la fecha de hoy, jamás se ha planteado que como organización política militar nuestra meta sea la toma del poder tras derrotar en una guerra de posiciones al Ejército colombiano…” (Carta del Comandante Timoleón Jiménez al profesor Medófilo Medina, Un debate necesario, Diálogo epistolar, Voz, enero de 2012, 28)

Ciertamente no es cuestión de fuentes escritas sino de prácticas reales. Pero la posición citada refleja una reorientación de la acción militar de las FARC que las ha llevado a retomar el carácter móvil, la función de la sorpresa, la renuncia a grandes concentraciones de hombres en armas, el mantenimiento de campos minados y el recurso a los francotiradores.

Esa orientación reasume la naturaleza guerrillera de la insurgencia colombiana y lleva a la necesidad de renunciar a un modelo mental según el cual al conflicto interno colombiano puede ponérsele término en una batalla convencional, en un día dado y en un lugar preciso o mediante la capitulación incondicional de los insurgentes.

Si eso no es probable, entonces la única hipótesis razonable es la de terminación del conflicto interno mediante una salida política. Esa realidad habría que aceptarse como un elemental y definitivo punto de partida.

La necesidad social, nacional de la lucha por la salida política de la guerra interior es un problema que tiene muy diversos componentes y facetas que deben plantearse, pero que no son susceptibles de ser abordadas en un análisis de la extensión del presente, pues demandan sus propios desarrollos.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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Comentarios  

hector
+1 # hector 23-04-2012 14:48
Sr. Medina, en esta ocasión lo percibo más pesimista es decir más realista sobre el acontecer presente y futuro nacional. Después de la mal llamada cumbre de las Américas, lo que se estableció fué la cumbre de USA y Colombia. Hechos que se desprenden de esta cumbre: La posible elección del General Naranjo como embajador en USA, la visita del secretario de defensa de USA, Leon Panetta, la puesta en marcha del TLC, el reforzamiento "adecuación"de dos bases militares, el "fortalecimient o" de las relaciones Israel-Colombia . Se deduce que este Gobierno y aquellos que lo antecedió siguen pensando en la solución militar de este conflicto. Los drones seguramente se van a utilizar cuando Santos decida conversar de paz, estrategia que tendrá como objetivo localizar cada una de las personas que conforman el secretariado, para así, propiciar un golpe contundente y simultaneo a cada miembro de las FARC. No olvidemos que dentro del contexto político internacional aparecen nuevos actores. Actores que están interesados en interponerse a los planes geo-estratégico s de USA. Seguramente las FARC haran lo necesario para vincular estos actores para hacer frente a esta nueva "amenza" de los drones. Significa que tendremos guerra para rato. Seguramente las FARC han entendido, como lo entendió y aplica USA e Israel, que deben ir por las cabezas que fomentan el conflicto. Decía maxwell, la teoría ondulatoria comenzó a tener fuerza cuando aquellos que defendían la teoría corpuscular fueron desapareciendo.
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Santiago Rojas Q.
0 # Santiago Rojas Q. 29-04-2012 15:24
Medófilo, muchas gracias.
Me parece muy interesante la persistencia de la ilusión y el interés como dos elementos básicos de tu análisis del conflicto.
Parece que se presuponen dos marcos generales en una negociación: el de la elección racional -que corresponde al interés- y el de la ideología -que corresponde a la ilusión-.
Me pregunto si el primer marco admite hablar de procesos de persuasión, o si esto sólo tiene que ver con la modificación de ilusiones. Después de todo, a uno le conviene algo o no le conviene, no se trata de 'lo que me parece', o de 'mi opinión'. La función mínima del Estado debería entonces pensarse como la creación de condiciones estructurales en las cuales el interés deje de alinearse con el conflicto. La función del Estado y de sus representantes en una futura negociación no podría pensarse entonces como la defensa 'de una visión de país'. La negociación para la reintegración a la vida civil no sería un proceso político, en ese sentido, sino pre-político, dirigido exclusivamente a la garantía de los derechos de participación democrática de los elementos reintegrados en la construcción de 'esa visión de país' que no se limita a la función mínima del Estado. Eso que pertenece propiamente a las ilusiones.
Un abrazo,
SRQ
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Juan Rojas Vargas
0 # Juan Rojas Vargas 01-05-2012 19:11
Profesor:
La incredulidad raizal que me invade actualmente sobre las positivas ofertas del establecimiento , en este caso mediadas por Santos, siguen basadas en que siempre nos han "puesto conejo"; sin embargo su perseverancia analítica tratando de abrir las puertas de una salida negociada del conflicto es palpable y se ha logrado poner el tema sobre la mesa. La "Marcha Patriótica" nos renueva las esperanzas.
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