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El futuro de las fuerzas armadas: hacia la modernización militar en Colombia*

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Armando BorreroLas necesidades de seguridad y defensa están cambiando y por eso es necesario transformar nuestras fuerzas militares según los 9 criterios  y las pautas que propone el experto internacional en la materia.

Armando Borrero Mansilla *

El impulso reformista

Desde el final de la guerra fría, la mayor parte de las fuerzas militares del primer mundo han desarrollado iniciativas de actualización o modernización, que por lo general implican más capital y más conocimiento pero menos uso de mano de obra - igual que ocurre con  la transformación de las actividades productivas. Estos procesos de reforma militar son consecuencia de los avances tecnológicos y de la redefinición de los objetivos de las políticas de seguridad, tanto en plano nacional como en el plano internacional o colectivo.

La idea de la necesidad de transformar las organizaciones militares se ha extendido luego a otros estados, por motivos que incluyen también la redefinición de los conceptos de seguridad y defensa nacional y regional. En el caso de América Latina ha tenido especial incidencia el cambio en la problemática regional, de manera que la posibilidad de enfrentamientos armados entre los países del área ya no se ve tan remota como en tiempos pasados, cuando muchas disputas fronterizas se "congelaron" y cuando la preocupación militar principal fue lo interno y no lo externo.

nueva realidad de América Latina

El panorama latinoamericano de hoy es más complejo que el de los años finales del siglo veinte. El debilitamiento de la presencia de los Estados Unidos redujo la credibilidad de la potencia como factor decisivo en el mantenimiento de los equilibrios regionales. Las circunstancias políticas cambiaron con la aparición de regímenes populistas de izquierda, con el activismo internacional de Venezuela, con el papel de potencia media que Brasil busca afianzar y con el despertar de disputas territoriales o marítimas, unas tradicionales sin resolver y otras nuevas - las ideológicas incluidas.

Bien se trate de irredentismos territoriales (Chile y Bolivia, o Guatemala y Belice) de límites marítimos (Chile y Perú, Colombia y Venezuela, Colombia y Nicaragua) de disputas por el medio ambiente (Argentina y Uruguay) de intereses energéticos (Brasil y Bolivia o Bolivia y Chile) de problemas sociales por causa de conflictos internos en países vecinos (Colombia y Ecuador) o de diferencias surgidas del activismo internacional, con tintes ideológicos, como el de Venezuela, lo cierto es que el cuadro general de ser la "región más pacífica del mundo" se ha complicado.

Entre las circunstancias nuevas debe tenerse presente la crisis diplomática entre Colombia y Ecuador, que nace de la proyección del conflicto interno colombiano más allá de sus fronteras y que constituye algo nuevo en la región suramericana. Ante el surgimiento, no oficial, pero si en la práctica, de un "santuario" para las FARC en el Ecuador, el Estado colombiano reaccionó con un cálculo pragmático del costo-beneficio de proyectar fuerza fuera de sus límites territoriales: el impacto de la operación en lo interno compensaba los costos de la crisis vecinal. Para un Estado acostumbrado a obrar con suma cautela en sus diferencias con los vecinos, debilitado por la contienda interior, esta nueva forma de afrontar sus relaciones externas es una novedad que merece atención.

Las nuevas amenazas a la seguridad

Además de las tensiones nuevas o crecientes entre sus países, las fuerzas militares de América Latina deben pensar hoy en otras fuentes de inseguridad, con connotaciones que no responden a la guerra clásica entre Estados nacionales. Entre estas "nuevas amenazas" se destacan el terrorismo, el narcotráfico, las migraciones incontroladas, el tráfico de personas, el tráfico ilegal de armas y el fraude financiero internacional.

La emergencia de las nuevas amenazas ha sido un motivo adicional de los procesos de modernización o de transformación militar en muchos países. El combate al terrorismo, la violencia que produce el narcotráfico, la conversión en problemas de seguridad de asuntos que antes no lo fueron (como la protección del medio ambiente) o que antes eran tratados como asunto de policía -tales como las migraciones, el fraude financiero o los tráficos ilegales de armas y sustancias químicas - todos imponen redefiniciones en el sistema de defensa y seguridad.

Una de las consecuencias de estos factores de inseguridad es el desdibujo de las fronteras entre defensa externa e interior y justicia, entre lo militar y lo policial, situación que obliga a repensar repartos tradicionales de funciones en la organización de los gobiernos.

Nueve bases para la modernización militar en Colombia

Los factores que deben considerarse al evaluar la necesidad y el contenido de una transformación militar en Colombia pueden ser agrupados de la siguiente manera:

1.  El factor más importante es la posibilidad de una pacificación. Se definen ya hipótesis de finalización del conflicto que asuela el país desde hace más de cuarenta años. En los últimos años se han desmovilizado estructuras del paramilitarismo y las guerrillas han debido retroceder, desde intentos de avanzar en lo militar a un plano superior de la guerra, a las formas iniciales de la guerra de guerrillas. Cuando una guerrilla pierde dinámica, tiende a descomponerse y ya hay síntomas de un proceso de desmoralización. Sin embargo, las circunstancias, tanto nacionales como internacionales, pueden hacer que esta perspectiva sea, todavía, de mediano o largo plazo.

2. La aparición de las nuevas amenazas obliga a pensar en diseños nuevos de seguridad y por lo tanto en estructuras y formas de operar diferentes de las tradicionales.

3. La complejidad de lo militar es cada vez mayor, y esto implica concepciones nuevas sobre temas como la conducción estratégica de las operaciones militares, el papel de la ciencia y la tecnología en las mismas, la necesidad de adaptar las estructuras operativas a los tiempos y modalidades de los equipos, de los sistemas de información y de las comunicaciones actuales, la posibilidad futura de interoperabilidad en estructuras de seguridad colectiva o cooperativa y en misiones bélicas humanitarias.

4. El desarrollo de la inteligencia y su aplicación en los conflictos típicos de la contemporaneidad. Los modelos de inteligencia existentes deben adaptarse a las modalidades de actuación de los movimientos terroristas, cada vez más descentralizados y flexibles. Las agencias de inteligencia son organizaciones burocráticas pesadas y adaptarse no es fácil, porque una descentralización y una flexibilización excesiva pueden hacerlas incontrolables para el Estado. Superar la contradicción es el desafío.

5. Desarrollar tanto las estructuras como las mentalidades de la forma de operación conjunta de las fuerzas. Colombia tiene ya avances notables en el desarrollo de estructuras conjuntas y fue pionera de la creación de un comando general de todas las fuerzas militares. Sin embargo, se debe desarrollar una doctrina propia adaptada a las exigencias que impongan las amenazas, las características de los escenarios de la defensa, las misiones estratégicas y el grado de desarrollo de cada una de las fuerzas implicadas.

6. Los equipos que deben incorporarse en un proceso de modernización inducen una transformación acorde con los mismos. Los equipos no son inocentes: traen consigo conceptos operativos, aquellos para los cuales fueron pensados. La tecnología de los mismos también implica condicionamientos. El país, tercero en población, quinto en extensión territorial y quinta economía de América Latina, tiene necesidades de defensa importantes. En la actualidad cuenta con un establecimiento militar grande por causa del conflicto interno, pero no tiene ni equipos de alcance estratégico importantes, ni una logística pensada para las necesidades de la defensa externa. La administración de la paz en la región no se debe dejar en manos ajenas y la modernización debe pensarse en términos de capacidades operativas en profundidad.

7. Las condiciones de la seguridad en el mundo de hoy implican la promoción y la defensa de la paz en el plano internacional. El país debe estar preparado para asumir, con sus fuerzas militares, tareas de participación y apoyo en misiones bélicas humanitarias. Las experiencias adquiridas, más el estudio de la amplia variedad de los casos internacionales y una organización para su cumplimiento, son otra necesidad futura.

8. La transformación a su vez, trae consigo sistemas nuevos de educación militar.

9. Es necesario un consenso político alrededor de las necesidades de defensa y seguridad. Los cambios rutinarios pueden surgir de propuestas de las propias fuerzas armadas, pero una transformación va más allá: requiere que sociedad, Estado y establecimiento militar estén alineados y de acuerdo en una política, en una modalidad de ejecución del proceso y en unas inversiones necesarias para llevarlos adelante.

Cuidado en la transición

Una consideración que no se puede olvidar, y que le da una personalidad propia al proceso colombiano, es el cuidado que se debe tener al proceder a una transformación profunda de las estructuras militares. Se trata de los peligros que entraña, sobre todo en los comienzos, un período de posconflicto. Una modernización solamente, ya implicaría una disminución de tamaño, porque se entiende como aumento de material y capacidad operativa con menos personal de tropas. En la actualidad se cuenta con unas fuerzas de tamaño grande porque un conflicto irregular impone tanto fuerzas móviles como sedentarias que protejan la sociedad, la infraestructura, el transporte y el funcionamiento del Estado.

En los primeros años de un período de posconflicto, los militares deben continuar apoyando a las fuerzas policiales en el control, cercano y fuerte, de territorio y población. La paz tiene en Colombia muchos peligros y la violencia se puede reproducir fácilmente si no se controlan los mecanismos de auto-perpetuación de la misma. Se necesitará una fuerza todavía numerosa para cumplir con ese cometido esencial y no se puede pasar bruscamente de un dispositivo antiguerrillero a un dispositivo de disuasión estratégica, sin transición adecuada.

Una reforma propia, pensada y consultada

Finalmente, es necesario considerar el modus operandi de una transformación militar. La iniciativa debe vincular, como se escribió antes, a sociedad, Estado y fuerzas militares. Debe partir de pensamiento propio (sin desechar, por supuesto, experiencias internacionales valiosas) porque las características del proceso colombiano son sui generis en muchos sentidos. En el pasado se ha operado mucho por copia acrítica. Esta funciona a veces, cuando concuerda con las necesidades, pero la copia poco resulta en procesos profundos: los escenarios de la defensa son específicos, el tipo de amenazas lo es también, los recursos piden imaginación, las tecnologías deben adaptarse a las condiciones del medio y la continuación de la política requiere planeación de los medios posibles.

Se necesitan, de entrada, centros de pensamiento experto, encargados de estudiar los supuestos de partida y las posibilidades de ejecución. Se necesita también la integración de expertos civiles y militares,  duchos tanto en formulaciones estratégicas como en conocimientos técnicos avanzados, capaces de formular propuestas debidamente estudiadas y sopesadas.

La tarea que se viene en un futuro cercano es también profundamente política: se trata de incluir en las definiciones básicas sobre lo que debe ser la defensa nacional, a todos los sectores políticos de la nación. Cuando estas definiciones se hacen democráticamente y representan la unidad nacional, tienen más posibilidad de permanecer en el tiempo y de fortalecer sentimientos de pertenencia, propósito nacional y apego a las instituciones encargadas de ejecutar la misión que la sociedad les impone.

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

** Las ideas aquí expresadas fueron tratadas en un artículo más extenso publicado en la Revista de las Fuerzas Armadas, diciembre de 2008

*** La foto del artículo fue tomada del grupo de Facebook "Apoyo a las fuerzas militares de Colombia"

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Comentarios  

alejo Garcvia
0 # alejo Garcvia 03-08-2010 15:46
Las FFAA solo deben emplearse en guerra externa su armas y preparación asi lo exige Pero como muchos dicen no habra mas guerra externa y la ignorancia o perversidad de losd gobernantes la usó contra las guerrillas terrorismo y narcotráfico producto de la corrupción. Siendso tareas exclusiva de policias jueces y fiscales El soldado tiene una misión SAGRADA defender a mujeres ancianos niños de los extragos de una guerra externa como la del Pacifico en el 79 Al tener una FFAA desarmadas mal pagadas y nal entrenadas asi como distraida en funciones domésticas ponene en peligro la nación como ocurrió en la Guerra con Chile
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alejo Garcia
0 # alejo Garcia 03-08-2010 15:50
Jamas debe emplear las FFAA en tareas contra la subversión narcotrafico derivados de la corrupción política esra es tarea de poicias u jueces fiscales no corruptos. El soldado marino o aviador protege a la nación de la agresión de tropas similraes del enemigo vecino. La guerra con Chile en el 79 nos sirprendió desaRMADOS NO ENTRENADOS por culpa de políticos traidores como ahora
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alejo Garcia
0 # alejo Garcia 03-08-2010 15:57
Cuando hay subversión narcotrafico en parte es responsabilidad de los gobiernos corruptos asi como de un Podeer Judicial inepto por decir lo menos y una Policia igualmente poco profesional, Las FFAA no tienen por que asunir una tarea para la cual no fueron preparadas. El militar no es criminal el esta obligado a emplear sus armas para proteger niños ancianos mujeres políticos jueces fiscales que incapaces de luchar deben ser defendidos con armas iguales a las del pais invasor que se prepara y arma por años. Dicen que no abrá guerra los pacifistas y traidores. Si nuestras FFAA no se arman y entrenan convenientement e. Quien luchará en defensa del pais ¿acaso los congresistas alcaldes ministros jueces fiscales y caviares?
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alejo Garcia
0 # alejo Garcia 03-08-2010 16:01
La ignorancia o la corrupción deliberadamente empujan al soldado a luchar contra connacionales delicuentes para perseguirlos cuando dizque que cometes excesos. Es como querer trasportar huevos en camiones y pretender que no se rompan. La guerra externa es cruel y para ello se necesitan medios acordes con la rudeza La guerra externa es diferente al conflicto externo y muyy diferente al terrorismo. No se confunda estos conceptos
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