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Coca, cocaína y paz: cinco claves para el futuro

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

El mundo campesino de la coca está cambiando,  y esto realza ciertos desafíos pero también sugiere alternativas para un tratamiento menos traumático y más inteligente del fenómeno.

Julián Wilches* y Juan Carlos Garzón**

Sorpresa

En 2013 ocurrió algo sin precedentes: las aspersiones para erradicar siembras de coca disminuyeron en más del 50 por ciento, y la erradicación manual también disminuyó  sustancialmente. Y sin embargo el número de hectáreas cultivadas no aumetó.

Esa es la principal conclusión del Informe “Monitoreo de Cultivos de Coca 2013”, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Drogas y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés).

¿Qué ocurrió? Si bien no es fácil responder al interrogante, teniendo en cuenta las muchas variables que afectan el cultivo y procesamiento de la coca, el Informe de UNODC arroja varias luces. La explicación se encontraría sobre todo en la cada vez mayor concentración de los cultivos en zonas donde el Estado no ha llegado o no ha logrado consolidarse.

El Gobierno podría contar con un “período de gracia” (sin erradicación y aspersión) para emplear métodos  menos dañinos.

El Informe de UNODC también ofrece información para identificar algunas oportunidades y desafíos en el marco del acuerdo reciente entre el Gobierno y las FARC sobre el problema del narcotráfico en Colombia. Lo que ocurra con la coca y la cocaína definirá el desarrollo agrario en varias zonas, la posibilidad de que las instituciones penetren el territorio y de que comunidades bajo la influencia de esta economía ilegal accedan a nuevas oportunidades.

Aquí van cinco claves para tomarse en serio los desafíos y las oportunidades.

1. Menos aspersión y erradicación sin más hectáreas

Las 43.000 hectáreas cultivadas con coca no aumentaron ni decrecieron, pese a la reducción del 53 por ciento en la aspersión aérea. Una mirada regional y local muestra que la relación entre la aspersión y los cultivos no es uniforme – como se puede observar en los siguientes gráficos –. Además el aumento o disminución de los cultivos depende de múltiples factores, lo cual hace difícil sacar conclusiones.

Aspersión y cultivos de coca en algunos departamentos (No. de Hectáreas)

Aspersion Cultivos.jpg

Fuente: UNODC (2014), “Colombia. Monitoreo de Cultivos de Coca 2013”


Destrucción de 1.5 toneladas de hoja de coca en el
municipio de Charco en Nariño.
Foto: Policía Nacional de Colombia

Pero sí resulta claro que detener la aspersión área no produce un aumento generalizado de la producción – al menos en el corto plazo. Bajo esta circunstancias el Gobierno podría contar con un “período de gracia” (sin erradicación y aspersión) para emplear métodos  menos dañinos en su impacto, métodos que  disminuyan las  vulnerabilidades de los territorios y mejoren las condiciones de vida. Esto, siempre que el Estado logre debilitar a los grupos armados ilegales y garantizar unas mínimas condiciones de seguridad: este es el reto.

El acuerdo entre el Gobierno y las FARC ofrecería así una ventana de oportunidad que debe aprovecharse teniendo en cuenta las particularidades de cada región, y utilizando las estrategias o herramientas que más se adapten a cada contexto. En todo caso, el Gobierno ha afirmado que la aspersión debe ser el último recurso,  y existen bien fundadas dudas  sobre su eficacia. Esta estrategia se ha ido desgastando y ha ido sumando opositores.

2. Los cultivos se han concentrado donde el Estado es más débil.

El 56 por ciento  de los cultivos se encuentra en tres departamentos: Nariño, Norte de Santander y Putumayo. El 41 por ciento  del área sembrada se halla en los 10 municipios más afectados por la siembra. En estas zonas el Estado enfrenta enormes desafíos: aislamiento geográfico, rezago económico, débil presencia de las instituciones y fuerte control de los grupos armados al margen de la ley de distinto tipo.

El mapa siguiente (izquierda) es una fotografía nocturna de Colombia. Las luces indican los centros más poblados y desarrollados, donde es mayor la oferta de bienes y servicios.  El mapa de la derecha es la misma fotografía, agregándole los cultivos ilícitos. Es evidente que la coca se sitúa en zonas con menos presencia de bienes y servicios del Estado.

Fotografía nocturna de Colombia y Cultivos de Coca

Fuente: UNODC

El sentido común indicaría que concentrar la atención sobre los territorios donde abundan  los cultivos. Sin embargo, la evidencia muestra que esto induce el desplazamiento de las siembras hacia nueva zonas donde el Estado no ha logrado consolidar su presencia. Por  tanto también es importante intervenir en zonas de menor concentración de cultivos, pero con potencial de producción.

Esto subraya la importancia de un enfoque diferenciado y adecuado a las particularidades de cada territorio.

3. Los campesinos ganan cada vez menos y están cada vez más separados del ciclo de producción.

La coca no genera grandes utilidades  para los campesinos – como suele creerse – y los cultivadores están cada vez más desconectados de la cadena de transformación-producción-mercadeo final. En 2013 se consolidó la tendencia a la disminución del precio promedio de hoja de coca fresca reportado, que llegó a $2,014/kg (US$1,1/kg) o sea el equivalente a una baja del 22 por ciento con respecto al 2012.

Se estima que en 2013 alrededor de 61.700 hogares, con un promedio de 5 personas por hogar, percibieron ingresos por actividades relacionadas con el cultivo y la extracción del alcaloide. Según el Informe de UNODC, cada integrante podría recibir alrededor de US$1.000 al año, es decir US$2,73 diarios (de acuerdo con el Banco Mundial, la línea de pobreza es US$2 al día).

Los campesinos ganan cada vez menos y están cada vez más separados del ciclo de producción.

La baja en los ingresos campesinos se debe a su menor participación en la fase de transformación del alcaloide: cada vez es mayor el número de campesinos que se limitan a vender la hoja de coca, lo cual coincide con el aumento de laboratorios especializados en extracción de pasta básica y refinamiento de cocaína.

Bajo estas condiciones, programas de desarrollo que ofrezcan más y más sostenibles ingresos a los campesinos son viables y tienen grandes posibilidades de éxito.

El gran reto es llegar a aquellas zonas donde la economía ilegal de la cocaína se expresa de manera más intensa y donde, como lo menciona el Informe, el precio de la hoja de coca tiende a ser más alto, como sucede en la región del Pacífico, y en departamentos como Putumayo y Caquetá, donde el valor del kilo de hoja de coca aumentó 41,5 por ciento  en 2013.  

Los mapas siguientes muestran cómo los programas de desarrollo alternativo no han llegado a varias zonas donde la economía ilegal se manifiesta de manera persistente (como es el caso de Nariño, Cauca, Vichada y Guaviare). Preocupa que la gran mayoría de los cultivadores de coca (alrededor del 93 por ciento) no ha recibido apoyo alguno para sustituir los cultivos ilícitos. En pocas palabras, los recursos no han llegado ha donde tenían que llegar.

Fuente: UNODC (2014), “Colombia. Monitoreo de Cultivos de Coca 2013”

Dada esta realidad, el preacuerdo de La Habana acierta al no abordar los cultivos ilícitos como un asunto aislado, sino como un aspecto del desarrollo rural integral. Tradicionalmente, el sector de la agricultura - empezando por el Ministerio- se había resistido a incluir las zonas cocaleras dentro de las estrategias de desarrollo rural. Ahora el reto será consolidar las capacidades institucionales, nacionales y locales, y llevar a cabo procesos participativos pero ágiles en la planeación y ejecución de los programas para estos territorios.

4. Otra “zona de confort” del narcotráfico: nuevos actores especializados en producir y comercializar la pasta de cocaína


Erradicación manual de cultivos ilícitos de coca en
Nariño.
Foto: Alcaldía de El Tambo - Nariño

Se ha dado un cambio en el proceso productivo, con más laboratorios que logran dar  homogeneidad a los productos intermedios (base/pasta) y aumentar la eficiencia y calidad en la extracción. Como indica el Informe de UNODC, este subsector presiona por  aumentar los precios de la pasta, y al mismo tiempo para disminuir el de la hoja que les compran a los campesinos.

Mientras que el precio de la hoja bajó el 22 por ciento, el de la pasta registró un aumento del 2,4 por ciento en 2013, y el precio del clorhidrato de cocaína tuvo un aumento del 5,9 por ciento. En otras palabras, mientras que los cultivadores tuvieron una caída abrupta en sus ingresos, lo intermediarios y los (micro)traficantes aumentaron los suyos.

En un escenario de posconflicto, donde la menor participación de los campesinos y la baja en sus ingresos facilitarían el desarrollo rural integral, esta nueva franja de intermediarios - que depende del suministro de hoja de coca - podría ejercer presión para que los campesinos sigan produciendo. 

Justamente a esta franja podrían apostar las fracciones de la guerrilla que decidan no acogerse al proceso. No hay que olvidar la experiencia de la desmovilización de las AUC, ni de cómo los vacíos de poder y control territorial fueron llenados por otras organizaciones criminales.

Será difícil romper la cadena del narcotráfico mientras existan incentivos para producir cocaína y haya actores dispuestos a desafiar al Estado para captar las rentas derivadas de esta actividad. Por eso mismo la política de drogas pasa por ofrecer protección y oportunidades a las gentes que derivan su sustento de esta economía ilegal. Es urgente separar las medidas para la reducción de cultivos de aquellas otras que intentan reprimir la producción.

5. Otros delitos coexisten con o remplazan a los cultivos ilícitos

La intervención del Estado en zonas con presencia de cultivos ilícitos no debe reducirse a disminuirlos. Estos territorios son también los más vulnerables y con mayor incidencia de necesidades básicas insatisfechas. Por eso la reducción o estabilización del área sembrada con coca es un triunfo parcial si las organizaciones que antes se dedicaban al narcotráfico pueden obtener los mismos o mayores ingresos a partir de otras actividades, conservado así su capacidad de generar violencia y  corrupción.

Según el informe de UNODC, en departamentos como Antioquia, Bolívar y Córdoba desde hace tres años, la disminución de área sembrada con coca ha sido más notable, mientras que se comienza a observa un incremento de las huellas mineras.

Es bien conocido de distintos grupos armados al margen de la ley han diversificado sus fuentes de ingresos, lo cual pone en evidencia que, a pesar de contar con un preacuerdo en relación con el tema del narcotráfico, los negociadores de La Habana deben considerar las formas de “cerrar la llave” de otras fuentes de financiación de las actividades delictivas de estos grupos. Lo anterior, requiere no solo combatir a la organizaciones criminales sino establecer la presencia efectiva del Estado en los territorios y ofrecer alternativas a las poblaciones que han quedado al margen del desarrollo del país.

 

*Exdirector de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia y del Derecho de Colombia. Fue asesor del Programa Presidencial contra Cultivos Ilícitos y desde entonces se ha desempeñado en diversos ámbitos del desarrollo, la gestión internacional y, principalmente, la política de drogas. Es politólogo de la Universidad de los Andes y tiene una maestría en periodismo de la Universidad de Alcalá de Henares.
@julianwilches

 

*Politólogo de la Universidad Javeriana, con Maestría en Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, Global Fellow del Woodrow Wilson Center y Co-director del Proyecto "Crimen Organizado y Economías Criminales" del Centro de Estudios Latinoamericanos de Georgetown University.
@JCGarzonVergara

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Comentarios  

Luis Colorado
0 # Posible error de redacciónLuis Colorado 29-11-2015 17:08
"Es bien conocido de distintos grupos armados al margen de la ley han diversificado sus fuentes de ingresos, lo cual pone en evidencia que, a pesar de contar con un preacuerdo en relación con el tema del narcotráfico, los negociadores de La Habana deben considerar las formas de “cerrar la llave” de otras fuentes de financiación de las actividades delictivas de estos grupos. Lo anterior, requiere no solo combatir a la organizaciones criminales sino establecer la presencia efectiva del Estado en los territorios y ofrecer alternativas a las poblaciones que han quedado al margen del desarrollo del país." creo que este párrafo tiene un error de redacción
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