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¿Cómo responder al problema de las drogas sin glifosato?

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Juan Carlos GarzonLos cultivos de coca están aumentando. Pero no se trata de buscarle reemplazo al glifosato, sino de repensar las estrategias de intervención en las regiones afectadas.   Qué va a pasar con las siembras y cómo, exactamente, debe responder el Estado.   

Juan Carlos Garzón Vergara*

El Presidente Santos ordenó la suspensión de las fumigaciones con glifosato.

Celebración prematura

Finalmente y siguiendo la recomendación del Ministerio de Salud, el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) tomó la decisión de suspender la aspersión con glifosato sobre cultivos ilícitos. Según esta decisión, en el plazo de un mes una comisión técnica deberá formular las recomendaciones para ajustar la política de drogas.

Sabemos que el Estado suspenderá la aspersión, pero queda la pregunta de cómo reorientará sus esfuerzos en un momento de cambio en las tendencias de producción de cocaína.

No es momento de darse palmaditas en la espaldas por la decisión tomada

Si seguimos por el mismo camino que hemos traído (y aún sin aspersión), la política en materia de cultivos de uso ilícito no arrojará los resultados esperados, no solo en cuanto a reducir  la economía ilegal de las drogas, sino en cuanto a la atención de las regiones marginadas.

La improvisación en este asunto puede resultar muy costosa y le dará argumentos a quienes defienden la guerra contra las drogas. No es momento de darse palmaditas en la espaldas por la decisión tomada; para lograr un cambio verdadero necesitamos un debate serio sobre cómo el Estado puede tener una política más humana y eficiente en este asunto.

Más cocaína

En medio del debate sobre la aspersión área, la Oficina Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca anticipó las principales conclusiones del reporte de cultivos de coca para 2014.

El informe anuncia un aumento del 39 por ciento en las hectáreas cultivadas, que pasaron de 85.000 en 2013 a cerca de 112.000. También señala un aumento del 30 por ciento en el potencial de producción, pues se pasó de 185 toneladas métricas en 2013 a 245 en 2014. Si bien está información no es oficial (habrá que esperar el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos –SIMCI-) y seguramente las cifras finales serán un poco más bajas, el aumento de los cultivos de coca es un hecho difícil de controvertir.

Pero más allá de repetir la cifra vacía del número de hectáreas cultivadas, habría que preguntarse cómo se explica el crecimiento. Dos hipótesis suenan con fuerza:

  1. El aumento estaría relacionado con las expectativas generadas alrededor de los  acuerdos de La Habana en aquellos territorios con cultivos, donde los mandos medios de las FARC estarían dando el mensaje a los campesinos de que sembrar  coca asegurará el acceso a recursos del Estado durante el posconflicto.
  2. La baja en la producción de coca durante los años anteriores  se habría debido al aumento en los precios de los minerales (especialmente el oro), que desplazó mano de obra hacia esta actividad. Con la caída en los precios del oro y la mayor intervención del Estado en zonas mineras, la coca habría recuperado su importancia.

Estas dos hipótesis son tan sugerentes como problemáticas y tienen el riesgo de simplificar un asunto mucho más complejo. Habría que considerar también que la demanda local de cocaína y sus derivados ha venido en aumento, que en Suramérica y África hay una expansión de este mercado y que - como advierte el informe de SIMCI 2014- hay nuevos actores especializados en producir y comercializar la pasta base de cocaína que estarían imprimiendo una nueva dinámica a la cadena del narcotráfico.

Aunque hay varias razones para explicar los aumentos o descensos en las áreas cultivadas, hay un común denominador entre las regiones productoras: el aislamiento geográfico, el rezago económico, la ausencia de las capacidades efectivas del Estado, así como la presencia de grupos armados al margen de la ley.

Dada esta realidad, el aumento de los cultivos, más allá de mostrar distintos márgenes de eficiencia de la aspersión, la erradicación o la interdicción, muestra la incapacidad del Estado para asumir las responsabilidades con las comunidades que allí habitan.

La aspersión no ha sido sino una muestra del poco interés del Estado en una intervención integral, y de su falta de compromiso con soluciones de largo plazo. El glifosato ha sido la forma de lidiar con lo que no le interesa al Estado.

Campos de cultivo de coca en medio de la selva.

Campos de cultivo de coca en medio de la selva.
Foto: CIAT

¿Qué pasará sin fumigación?

Según la evidencia disponible podría decirse que el impacto de la decisión del CNE será diferenciado:

  • Distintos trabajos académicos han mostrado la poca efectividad de la aspersión para disminuir los cultivos ilícitos; en algunos territorios persisten las siembras a pesar de lo mucho que se haya fumigado.
  • Por otro lado, en zonas donde la aspersión ha sido suspendida (por ejemplo en la franja fronteriza con Ecuador o en el Catatumbo) los cultivos crecieron rápidamente.

Colombia no será un mar de coca si se suspende el glifosato, como dice el procurador, pero tampoco hay que desestimar las posibles consecuencias y riesgos de esta decisión.

Por el momento, el efecto inmediato de la suspensión será un pico en las fumigaciones con glifosato en las próximas semanas, pues este se usará lo más que se pueda con el argumento de evitar la multiplicación de los cultivos.

La Procuraduría ya anunció que demandará la resolución de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales  (ANLA) donde suspenda o se revoque el plan desarrollo ambiental (plan que permite el uso de glifosato), lo cual podría retrasar el momento de  suspender las fumigaciones.  

El Procurador General, Alejandro Ordóñez.

El Procurador General, Alejandro Ordóñez.
Foto: Procuraduría General de la Nación

Ventana de oportunidad

En términos estrictos, la aspersión no tiene sustituto. Aunque suena lógico decir que en lugar de fumigación tendría que haber más erradicación o más interdicción, no se pueden mezclar peras con manzanas.

Esto no quiere decir que la aspersión sea beneficiosa o eficiente, sino que era una herramienta funcional para un Estado enfocado en eliminar matas y no en atender al bienestar de los territorios.

Dada esta realidad, una consecuencia clave de suspender la aspersión es obligar al Estado a salir de su zona de confort, a desarrollar nuevas capacidades para tener presencia efectiva en esos territorios y a reforzar estrategias que hasta ahora han ocupado un lugar secundario (como el desarrollo alternativo o el control de precursores).

La aspersión no ha sido sino una muestra del poco interés del Estado en una intervención integral

Además, la fumigación ha tenido un manejo opaco, desarticulado y movilizado por incentivos perversos. No sabemos con certeza cuántos recursos ha consumido, ni de qué manera han sido ejecutados.

El Estado necesita replantear la manera como ha respondido al problema de las drogas. Pero preocupa que mientras el momento exige cambios de fondo, algunos altos funcionarios le apuesten a un par de ajustes, cruzando los dedos para que aparezca una nueva sustancia que permita seguir haciendo lo mismo que antes.

La decisión de suspender la fumigación es una oportunidad para hacer ajustes y cambios en la política de drogas. No hay que perder de vista que la aspersión ha sido la herramienta que ha concentrado más recursos y que tiene (de lejos) la cobertura territorial más grande. Por tanto para reemplazarla se requiere un conjunto de medidas, basadas en evidencias, que permitan tener mejores resultados.

Las decisiones claves en la etapa de transición deberían estar enfocadas al menos en cuatro áreas.

  1. 1. Ajustes institucionales y prioridades
  • Se necesita una estrategia regional diferenciada, que canalice recursos hacia las zonas de alto riesgo, incluyendo las áreas de posible desplazamiento de cultivos. En este momento es clave lo que se haga en Nariño, Putumayo y Cauca.
  • Se necesita una lógica secuencial en las intervenciones a través de un esfuerzo multifacético de consolidación del Estado, que evite las prácticas clientelistas y la dispersión de recursos.
  • Se necesita una nueva arquitectura institucional que coordine efectivamente los esfuerzos, tal como recomienda la Comisión Asesora para la Política de Drogas.
  1. 2. Desarrollo territorial e integración social
  • Convendría que la Fiscalía defina los criterios para aplicar el principio de oportunidad para cultivadores, de manera que se evite la sanción penal.
  • Es importante abrir y mantener los espacios de concertación con comunidades afectadas por los cultivos de coca, definiendo un plan de sustitución que permita ir disminuyendo la vulnerabilidad regional.
  • Debe revalorarse la estrategia de consolidación, tomando los elementos esenciales del programa que arrojaron resultados positivos en la primera etapa. Ha llegado el momento de hacer una reingeniería en esta materia.
  • Es importante escuchar las propuestas de las organizaciones sociales de los territorios e incluir la voz de los productores de coca.
  1. 3. Estrategia contra eslabones fuertes
  • La erradicación manual debe fortalecerse donde las condiciones de seguridad lo permitan, como parte de una estrategia integral que involucre a las comunidades.
  • Hace falta un plan de choque para reforzar la interdicción fluvial y terrestre, con una transferencia de capacidades de los efectivos y fuerzas que estaban enfocados en la fumigación.
  • Debe haber especial énfasis sobre la represión de los grupos criminales especializados en producir y comercializar la pasta base de cocaína, y en concordancia con la estrategia contra las bandas emergentes.
  • Es crucial establecer un nuevo sistema de seguridad rural que refuerce las capacidades policiales, con el apoyo delimitado y temporal de las Fuerzas Militares.
  1. 4. Identificación de riesgos y evaluación
  • El Estado deber crear un sistema de alertas tempranas que identifique nuevas zonas de cultivos, acompañado de un plan de respuesta rápida para contenerlos, con la participación de las comunidades.
  • Todo lo anterior debe estar acompañado del monitoreo y la evaluación de las intervenciones en los territorios donde se dejará de asperjar.


 

Politólogo de la Universidad Javeriana, con Maestría en Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, Global Fellow del Woodrow Wilson Center e investigador de la Fundación Ideas para la Paz, autor del libro Mafia & Co: las redes criminales en México, Brasil y Colombia.

@JCGArzonVergara

 

 

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Comentarios  

Amira Armenta
0 # TraductoraAmira Armenta 19-05-2015 08:47
Excelente análisis. Más de 40 años llevan los sucesivos gobiernos de Colombia recurriendo a la alternativa fácil de las fumigaciones para acabar con los cultivos de uso ilícito en vez de hacerse presente como Estado en las regiones.
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Jorge Anez
0 # Botanico,Hortic ultor,Ecologist aJorge Anez 20-05-2015 22:37
Muy acertado articulo;el mejor de los que he leido.Hay que recordar ademas que la legalizacion de los cultivos de la planta de Coca y de la Marihuana es la mejor solucion.El Estado debe poner presion a la USA y a la comunidad Europea,princip ales responsables del origen de este problema.Hay que revisar detenidamente el Plan Colombia.La guerra contra las drogas se perdio hace tiempo.No podemos seguir poniendo los muertos ni permitir que envenenen nuestros recursos naturales.Esto no es solo tema de los cultivos ilicitos;la agricultura basada en agroquimicos y monocultivos esta mandada a recoger.Necesit amos una reforma radical de nuestros ministerios de agricultura y medio ambiente.Nuestr o futuro es la agricultura organica
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Paula Calderón R.
0 # Interés del Estado... Interés de otrosPaula Calderón R. 22-05-2015 20:58
Una columna acertada para un tema acertado.
Excelente análisis señor Garzón. Como siempre, aquí a los dirigentes les interesa más quedar bien ante la comunidad internacional, antes que ver por el bienestar de su propia gente. El Estado debería procurar buscar alternativas que permitan una erradicación más 'sana' de los cultivos ilícitos en Colombia.

Las fumigaciones con glifosato deberían ser prohibidas a mi parecer, son sustancias que lo único que hacen es perjudicar la salud, además de dañar el ecosistema. Pero como aquí los dirigentes se preocupan más por lo que diga "El Tío Sam" . . . Pues a seguir los consejos de este, a ver a donde llegamos.
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stephany barreto
0 # Mas proyectos fallidosstephany barreto 24-05-2015 13:52
Es evidente que el uso de glifosato a sido un fracaso en la erradicación de la producción de cultivos ilícitos, que por el contraria han aumentado de manera exacerbada y sumando a ello han creado marginación sobre las regiones.
Esto cuestionando cual fue en un inicio el interes real en el uso de esta sustancia que a grandes rasgos no pretendía beneficiar a la población colombiana , ¿Que factores se tuvieron en cuenta para su utilización? y ¿Por que en colombia se siguen mal gastando los recursos en proyectos fallidos?.
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Tatiana Murcia
0 # "soluciones"Tatiana Murcia 24-05-2015 23:58
Como siempre las soluciones del Estado colombiano son a corto plazo, y por lo tanto la mayoría de las ellas no llegan a ser duraderas, así que al final es solo un intento fallido, que en lugar de generar ganancias o algún tipo de ventaja, lo único que hace es generar nuevos problemas, es decir, el comportamiento repetitivo en la solución de problemas colombianos es tapar huecos, para abrir otros.
Un claro ejemplo de esto es que el glifosfato no distingue entre un cultivo de coca y uno de café, lo que quiere decir que en muchos casos más que beneficiar a los campesinos, se les ha perjudicado significativame nte. Pero lo peor es que después de la votación para suspender la fumigación con glifosfato el presidente Santos, dijo que quizás la mejor solución era la erradicación manual ignorando que esto puede generar varios riesgos, como el ser víctimas de minas antipersonas u otro tipo de explosivo; así que ahora esperemos con que nueva "solución" nos salen nuestros políticos.
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Stephany
0 # Mas intentosStephany 25-05-2015 01:25
Es evidente que el uso de glifosato a sido un fracaso en la erradicación de la producción de cultivos ilícitos, que por el contraria han aumentado de manera exacerbada y sumando a ello han creado marginación sobre las regiones.

Esto cuestionando cual fue en un inicio el interes real en el uso de esta sustancia que a grandes rasgos no pretendía beneficiar a la población colombiana , ¿Que factores se tuvieron en cuenta para su utilización? y ¿Por que en colombia se siguen mal gastando los recursos en proyectos fallidos?.
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