¿Se agotó la mediación internacional?

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Medofilo medinaAnte un conflicto como el colombiano, cuya inserción internacional es ya irreversible, ¿se justifica el desdén con el que el gobierno mira hoy la mediación externa, de larga tradición?, dice el historiador Medófilo Medina.

Medófilo Medina

El pasado 3 de julio dijo la recién liberada Ingrid: "Tenemos que hacer una liga de países que ayuden y peleen con nosotros fraternalmente por la libertad de los secuestrados". A renglón seguido aludió a la necesidad de colaboración en el mismo empeño de los presidentes Chávez y Correa y mencionó la incorporación de personalidades como Cristina Fernández de Kichner. Sobre el mismo tema el énfasis del Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo fue divergente del anterior. En entrevista con W Radio el 7 de julio señaló: "Hay una decisión ya tomada. Después de la liberación de un grupo grueso de secuestrados, vamos a poner en marcha ese contacto directo". Se refería a un diálogo Gobierno – Farc sin intermediarios. Y también la guerrilla tendría sus propias reservas frente a la mediación internacional; como señala Gómez Buendía, hoy las Farc tienden a ver las diversas instancias de mediación como un frente hostil.

Habría que señalar que, independientemente del prisma de observación que se tome para el análisis del conflicto interno colombiano, su inserción en un sistema internacional de coordenadas es un hecho objetivo e irreversible. Factores como los siguientes contribuyen a tal configuración. El carácter de la época: la globalización destaca las corrientes planetarias al tiempo que induce a la contracción del campo de maniobra del Estado-nación, la defensa de los derechos humanos es una causa de alcance mundial asociado a tribunales e instancias supranacionales, el tema de las mafias y "el terrorismo" es elemento constitutivo de la política exterior de los Estados Unidos, la acción de la guerrilla y la respuesta del Estado colombiano hace buen tiempo figuran de manera importante en la agenda sobre la seguridad regional en América Latina. En este último aspecto resulta pertinente hacer memoria sobre las diversas reacciones que se produjeron en la Cumbre de países suramericanos que se inició el 31 de agosto de 2000. No obstante que El Plan Colombia no figuraba en el orden del día, se convirtió en objeto de controversia. Brasil, Ecuador, Perú, Venezuela y Panamá, de manera explícita pusieron sobre la mesa sus críticas, al paso que anunciaron algunas medidas preventivas.

Ecuador y Venezuela: relación específica

Circula la opinión según la cual los conflictos de Colombia con Ecuador y Venezuela a propósito de las Farc se originan en la orientación ideológica de los gobiernos de Chávez y Correa, en sus posiciones geopolíticas divergentes de las del gobierno del Presidente Uribe. No podría desconocerse que tales diferencias aportan ingredientes a los conflictos, pero no son quizá el factor más importante. Las diferencias políticas con Cuba son más profundas sin que medie un conflicto. Pero Colombia no tiene fronteras con esa isla. Antes de que Chávez subiera al poder ya se habían producido desavenencias con Venezuela a propósito de la acción de las guerrillas colombianas. El Gobierno de Rafael Caldera trató de manera directa con la guerrilla el caso de un secuestro. En 1993 se produjo un asalto en territorio venezolano a la Guardia Nacional por parte de las guerrillas colombianas. Aún mayor gravedad revistió el asalto a una base naval venezolana en noviembre de 1995 que dejó un saldo de ocho jóvenes infantes de marina asesinados. Días después Caldera recibió en el Congreso una ovación prolongadísima cuando señaló que en aplicación del principio de Legítima Defensa, Venezuela perseguiría a las guerrillas sin atender la línea de frontera. El discurso produjo malestar en el Gobierno colombiano.

Es preciso tomar como punto de partida que Ecuador y Venezuela ven la situación de violencia en Colombia como un tema no sólo de proyección regional sino también de seguridad interna. Por supuesto la visión de estos países está formada desde el propio interés nacional y no es realista la exigencia de que suscriban sin discusión el punto de vista del Gobierno colombiano. En este campo se impone la concertación, la consulta, la información entre los gobiernos. La postura que recaba que el conflicto es un asunto de incumbencia exclusiva de los colombianos resulta unilateral y anida semillas adicionales de conflicto.

La mediación

Con razón Socorro Ramírez señala que la mediación es una entre las muchas formas que puede asumir la intervención internacional. Desde mediados del decenio de 1990 se ha mantenido la mediación internacional con respecto a la confrontación colombiana. Si en el proceso de Paz 1982- 1986 tal participación estuvo casi ausente, eso no ha sido así en los siguientes procesos de búsqueda de un acuerdo político para resolver el conflicto. Han participado instancias de los organismos internacionales, numerosos países en agrupamientos diversos: facilitadores, garantes, países amigos, acompañantes, etc. El nombre de algunas ciudades señalan momentos específicos en la serie de aproximaciones a la Paz: Caracas, Tlaxcala, Minz, La Habana. En los tiempos de vigencia de la Zona de Distensión del Caguán concurrieron instancias y países. Un segmento particular de la historia de la participación internacional correspondió a la mediación del Presidente Chávez en asocio con la Senadora Piedad Córdoba desde el 31 de agosto de 2007 hasta el 22 de noviembre del mismo año. El corte abrupto por parte del presidente Uribe de la mediación venezolana dio lugar a una crisis entre los dos países que pareció concluir con la reconciliación de Punto Fijo el 11 de julio de 2008. A diferencia de otras mediaciones, la de Venezuela no podía clausurarse de manera unilateral sin crear una situación delicada. Ello es así por la imbricación específica del conflicto colombiano con los países vecinos, a lo cual ya arriba se aludió.

Cabe preguntar si se justifica el desdén con el que hoy el gobierno mira la mediación internacional. Aún asumiendo que las quejas con respecto al emisario suizo Jean Pierre Gontard tengan algún fundamento y que se hayan producido conflictos con otros mediadores, ello no sería una base convincente para cerrar las puertas a la mediación internacional, que será una necesidad siempre y cuando mire hacia un horizonte de negociación. La mediación internacional es una herramienta que ha comprobado sus frutos. Ha mantenido la idea del Acuerdo Humanitario como camino de liberación de rehenes, ha contribuido a fortalecer la sensibilidad de la opinión internacional sobre la aberrante práctica del secuestro, mostró cierto grado de eficacia al lograr liberaciones unilaterales de personas secuestradas, y ha alimentado la propuesta de la solución política del conflicto - aspecto donde, por supuesto, la mediación ha provocado recelo,.

El Alto Consejero de Paz ha dicho que se han retomado las aproximaciones con las Farc. Habló en particular de los contactos con el hoy miembro del Secretariado, Pablo Catatumbo. El puente realmente existió cuando, en virtud de la acción de la Comisión Facilitadora integrada por delegados de Francia, España y Suiza se convino en 2006 en la creación de una Zona de Seguridad de 200 kilómetros cuadrados que tenía como epicentro el caserío del Retiro en el vecindario de Pradera y Florida. El diseño de planes y las conversaciones de aquel momento fueron suspendidas por el Gobierno el 20 de octubre de 2006, con la justificación del confuso atentado en la Escuela Superior de Guerra en Bogotá. Desde entonces no parece que aquellos contactos se hubieran restablecido. Suscita hilaridad el tono algo bucólico que da el Gobierno al reinicio de sus intentos de dialogar con las Farc: "El Tiempo conoció que un emisario del gobierno está a punto de partir en busca de Alfonso Cano en el Cañón de las Hermosas" (El Tiempo, 13 de julio de 2008). Y desde luego la mayor reserva la suscita el hecho de que sea el Alto Comisionado para la Paz quien tenga en sus manos esta difícil gestión: en efecto el Doctor Luis Carlos Restrepo ha tendido a ser una cifra de la guerra antes que una figura de la Paz.

 

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