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La contienda entre el Sí y el No: estrategias de campaña para 2018

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Presidente de la campaña por el NO, Juan Carlos Vélez Uribe.

Maria_Fernanda_GonzalezUn análisis de los ritos, de los gestos y de las palabras más repetidas por los principales dirigentes de lado y lado muestra que en la campaña no solo estaba en juego el Acuerdo de La Habana,  sino la presidencia de 2018.

María Fernanda González*

Cartagena: lo sagrado y la política

Los resultados del pasado 2 de octubre tomaron por sorpresa tanto a quienes apoyaron el No como el Sí y dejaron en el olvido la solemne ceremonia de la firma del fin del conflicto con las FARC en Cartagena el lunes 26 de septiembre.

Esta ceremonia jugó con los símbolos, algo característico de la gestión del presidente  Santos. Para la Colombia creyente, la gran puerta abierta por el mandatario recordaba la apertura de la Porta Santa de la Archibasílica de San Juan de Letrán en Roma el 8 de diciembre de 2015, cuando se dio inicio al año del Jubileo de la Misericordia.

Ese día se dio también el emotivo discurso de un presidente que había sido calificado como frío, poco carismático y volcado más al exterior que hacia el país. La  genuina emoción de Santos al entonar los versos del Himno Nacional tocó las fibras de los colombianos a través de un eminente símbolo patrio.

Por su parte Rodrigo Londoño cambió su traje de guerrero por uno de líder político. En un largo discurso, más apropiado para una plaza pública que para una ceremonia solemne, reconoció la voluntad de paz de su interlocutor, insistió en la diversidad de los modelos “capitalismo y socialismo”, rechazó el uso de las armas dentro del escenario político, pidió perdón a las víctimas y llamó a las masas a ponerse de pie para luchar por un nuevo país, dentro del marco constitucional y legal.

Londoño recordó además a Jorge Eliécer Gaitán y le habló al mundo y a la comunidad internacional. Lo que para algunos fueron alusiones poco relevantes, como sus palabras sobre Siria y el conflicto palestino-israelí, para la comunidad internacional fueron   mensajes claros de aliento en busca de soluciones a la guerra en diferentes lugares del mundo.

¿Qué pasó el 2 de octubre?

Sergio Fajardo Valderrama, partidario del SÍ por el plebiscito
Sergio Fajardo Valderrama, partidario del SÍ por el plebiscito
Foto: Wikimedia Commons

Se han invocado múltiples razones para entender los resultados del 2 de octubre. La conclusión más evidente fue la polarización del país, ya que el No ganó con tan solo 56,000 votos de ventaja.

Rodrigo Londoño cambió su traje de guerrero por uno de líder político. 

Algunos expertos en comunicaciones atribuyen el resultado sorpresivo al llamado “voto oculto”,  o sea aquel que no se revela en las encuestas. Otros arguyen que el paso del huracán Matthieu y sus nefastas consecuencias en los territorios santistas afectó la votación del Sí. Los resultados pueden ser también el reflejo del desgaste del gobierno. Finalmente, entre las huestes santistas se asegura que ganó el discurso del miedo contra el discurso de la esperanza.

Las reveladoras declaraciones del gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez, confirmarían esta visión: “Unos estrategas de Panamá y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignación. En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios”.

Sin duda, estos factores, unidos a la falla endémica en la comunicación de un presidente poco popular, influyeron sobre el resultado.

Un análisis de estadística textual de los principales discursos de los líderes políticos del Sí y del No entre el 24 de junio (el día en que se declaró el cese del fuego bilateral) y el 2 de octubre, muestra que los discursos mezclaron argumentación y manipulación. La campaña dejó de ser un espacio de reflexión y se tornó en la antesala del debate electoral del 2018.

El discurso santista: una mirada por regiones

La lectura de los 118 discursos seleccionados permite sacar algunas conclusiones. Por ejemplo se ve que las intervenciones del presidente se realizaron principalmente desde Bogotá. La muestra indica que el 50 por ciento tuvo lugar en la capital del país. Luego siguen ciudades como Cartagena, Cali, Medellín, Santa Marta y Barranquilla.

El análisis cuantitativo permite constatar que entre el 24 de junio y el 2 de octubre el presidente no habló en departamentos como Caldas, Huila, Quindío y Tolima, regiones donde ganó el No.

Aunque entre las principales críticas al presidente se encuentra el hecho de que “no gobierna” y que su único interés ha sido la firma de la paz, una lectura cuidadosa de sus intervenciones muestra que los contenidos no se basaron únicamente en la pedagogía de la paz sino en una rendición de cuentas.

El caso más evidente fue el Chocó, donde la participación fue del 79 por ciento a favor del Sí. Allí, en sus visitas durante el mes de septiembre, el presidente dio a conocer los principales ejecutorias durante sus mandatos desde 2010. Con una inversión de 8 billones de pesos se han realizado múltiples proyectos. En el campo de la infraestructura se encuentra la construcción del acueducto en Quibdó, el mejoramiento de su aeropuerto y de vías terciarias en 25 municipios. En educación se han adecuado 215 colegios, adaptado nuevas sedes universitarias en San Juan y Bahía Solano, se han vinculado 32.000 niños en el programa de Cero a Siempre y se han apoyado más de 10.600 estudiantes en la jornada única.

Vale la pena anotar que los discursos del presidente en los lugares donde ganó el No muestran la complejidad política y social del país y los retos del primer mandatario. En ellos Santos revela los difíciles momentos que atraviesan departamentos como Norte de Santander y Arauca, con problemas como la extorsión y los secuestros, realizados por las bandas criminales o por el ELN.

En departamentos como Quindío y Risaralda, donde ganó el No, se presentan también tasas de homicidios más altas que en el resto del país y el fenómeno de inseguridad se desarrolla alrededor del microtráfico.

Entre la manipulación y la argumentación

Rodrigo Londoño Echeverri “Timochenko”, en la firma por los procesos de paz en Cartagena.
Rodrigo Londoño Echeverri “Timochenko”, en la firma por los procesos de paz en Cartagena. 
Foto: Facebook FARC

Los argumentos de los líderes políticos se multiplicaron durante las últimas semanas de campaña. Tanto en los promotores del Si como del No se combinaron argumentación y manipulación. Declaraciones como que sería imposible volver a negociar y que esto llevaría casi una década para retomar las conversaciones si ganaba el No, imprimían un escenario de intensa incertidumbre.

Los discursos mezclaron argumentación y manipulación. 

Las intervenciones de Álvaro Uribe, Óscar Iván Zuluaga e Iván Duque se centraron en la fijación de enemigos como “el grupo terrorista FARC”, “la tiranía de Venezuela” y “el modelo socialista del siglo XXI”.

En sus intervenciones primó el campo semántico de la guerra (terrorismo, delitos, violación, reclutamiento, narcoterrorista, crímenes, lesa humanidad) y el recuerdo del pasado gobierno uribista entre 2002 y 2010. Uribe y su equipo aprovecharon cada intervención para destacar sus logros y los principales problemas del Acuerdo de paz entre Santos y las FARC.

Uribe repitió sin cesar que en su gobierno los paramilitares fueron llevados a la cárcel, los extraditaron y no se les permitió entrar en política. Los defensores del No manipularon al afirmar que el gobierno negoció con las FARC la agenda nacional, infundieron miedo con la reforma tributaria y generaron caos afirmando que el país sería entregado al socialismo del siglo XXI.

La excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez expuso en sus intervenciones la gran encrucijada de este proceso: el valor de la justicia. Ramírez abogó por una mayor institucionalidad, inquirió a las FARC para que entreguen a los niños reclutados y los recursos ilícitos en su poder, insistió en que se dé a conocer toda la verdad y rechazó la elegibilidad política de las FARC en un corto plazo como la próxima contienda presidencial de 2018:  “Tenemos que analizar para que cada uno de nosotros vote a conciencia, responsablemente, por una paz verdadera, sin riesgos populistas que nos lleven a nosotros el día de mañana a la tragedia que está viviendo hoy buena parte de América Latina”.

Este discurso contrasta claramente con quienes apoyaron el Sí, como el líder político Sergio Fajardo. Fajardo se basó en los valores de la esperanza y la reconciliación. Sus palabras más reiterativas así lo demostraron: reto, oportunidades, reconciliación, reconciliarnos, cultura. Repitió sin cesar: “vamos a pasar esa página de la violencia y la destrucción y empezar a escribir la página de las oportunidades. Yo miro todo esto como una oportunidad extraordinaria”.  En el vocabulario de Fajardo se vislumbran las bases de un precandidato presidencial. Temas como la lucha contra la corrupción y su apuesta principalmente a la educación, la ciencia y la tecnología, el emprendimiento y la cultura delinean su andamiaje de campaña.

¿Fue más efectivo el uribismo y logró realmente convencer y legitimarse como actor político?  Es evidente que el triunfo del No le dio al uribismo un importante refuerzo en el espacio político actual. Sin embargo, el pequeño margen de la victoria debería leerse con cautela. La legitimidad de la votación es compartida por partes iguales.

El gran reto lo tienen ahora los líderes del No, quienes deberán demostrarle al país qué tan serias y viables son sus objeciones y convencer a la comunidad internacional de que era necesario poner el proceso de paz en cuidados intensivos.  La solidez y pertinencia de sus argumentos permitirá evaluar mejor el resultado del 2 de octubre.

Sin embargo, Uribe ya destapó sus cartas en una larga entrevista con La W, el 6 de septiembre: “los únicos tres caminos que tenemos: seguir hablando con el pueblo colombiano respetuosamente, marchar por las calles de Colombia y preparar un buen gobierno para 2018”.

 

*Ph. D. en Ciencia Política de la Universidad de la Sorbona, profesora invitada de la Universidad Nacional y de la Universidad de los Andes, autora del libro El Poder de la palabra. Chávez, Uribe, Santos y las FARC

Recopilación y sistematización de los discursos: Cristian Moreno, Salome Urbano, Ramón Villamizar, Yenny Cadena, Juan Sebastián Torres, Paula Andrea Becerra, Paola Sanabria, Diana Castañeda, Iván Mauricio Gaitàn, David Ricardo Racero, Diana Mora Granados, Victor Hugo Piñeros, Camilo Humberto Vanegas Otálora, Alexandra González Zapata y Vanneza Lucero Lara.

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