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Inseguridad en las ciudades: la otra guerra por acabar

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Percepción de inseguridad en Bogotá, la más crítica del país.

Hugo AceroLos delitos asociados con el conflicto armado se han reducido de manera notable. En su lugar, la delincuencia urbana y los problemas de convivencia han aumentado en forma acelerada. ¿Cómo enfrentar estos problemas?* 

Hugo Acero Velásquez**

Sumas y restas

Durante los últimos trece años se han producido avances notables en materia de seguridad, particularmente respecto de la violencia homicida, que pasó de 68 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2002, a 26 en 2015 -una reducción del 61 por ciento-. Los secuestros también disminuyeron en 85 por ciento, y las acciones violentas de los grupos guerrilleros disminuyeron por la acción del Estado, en particular de las Fuerzas Militares y de la Policía.

Pese a estos logros, la seguridad ciudadana se ha deteriorado por la presencia de las bandas criminales que se disputan los crecientes mercados de las drogas, la extorsión y otros negocios ilegales en las grandes ciudades. Igualmente han aumentado los delitos  contra el patrimonio y la violencia asociada con problemas de convivencia e intolerancia, sin que las autoridades de seguridad y justicia hayan encontrado los mecanismos idóneos para controlarlos. Esta situación aumenta la sensación de inseguridad y disminuye la credibilidad ciudadana en las instituciones

¿Qué tan seguras son las ciudades?

Percepción de inseguridad en Bogotá, la más crítica del país.
Percepción de inseguridad en Bogotá, la más crítica del país.  
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

En este escrito presento un análisis de la seguridad en diez de las principales ciudades referido a los años 2013 y 2015. Comienzo por las cifras de homicidios que reporta Medicina Legal, las cuales son bastante confiables.

Sin embargo, los demás delitos padecen un sub-registro que en la mayoría de los casos supera el 60 por ciento.  Por eso, además del promedio de las tasas de homicidios que reporta Medicina Legal, recurro a los indicadores de las encuestas de calidad de vida de la Red de Ciudades Cómo Vamos, las cuales dan un panorama completo de la situación de seguridad y confianza en las instituciones de seguridad y justicia en las siguientes categorías:

  • Sensación de seguridad (“se siente seguro en la ciudad”).
  • Victimización (“ha sido víctima de algún delito”).
  • Denuncia (“denunció el delito”).
  • Impunidad (“cree que la probabilidad de que un delito sea sancionado en la ciudad es alta”).

El cuadro siguiente presenta los resultados. En color verde aparecen las ciudades más seguras (entre el primer y tercer puesto); en amarillo las ciudades intermedias (entre el cuarto y el sexto puesto); y en rojo las ciudades más inseguras (entre el séptimo y el décimo puesto).

Promedios de percepción, victimización, denuncia, probabilidad de sanción de los delitos y tasa de homicidios en 10 ciudades colombianas. 2013 - 2015            

  • Pereira, Medellín y Manizales son las ciudades más seguras (tasa de homicidios y victimización), donde hay una mejor sensación de seguridad y donde hay más confianza en las instituciones (denuncian más -salvo Manizales- y los ciudadanos sienten que existen más probabilidades de que los delitos sean sancionados).
  • En un nivel intermedio se encuentran Ibagué, Barranquilla y Bucaramanga.
  • Y las ciudades más inseguras serían Valledupar, Cartagena, Cali y Bogotá.

¿Qué se puede hacer?

En lo que corrido de 2016 los nuevos gobiernos de las ciudades han hecho varios tipos de esfuerzos para solucionar los problemas de inseguridad y para consolidar los logros de sus antecesores. Para ayudarlos en esta labor, a continuación presento algunas recomendaciones.

Las ciudades más inseguras serían Valledupar, Cartagena, Cali y Bogotá.

En lo tocante a la victimización, es necesario tener en cuenta  que un  porcentaje alto de los delitos (y en especial de los homicidios) se concentra en unos pocos territorios o zonas dentro la ciudad. Por eso importa que los gobiernos locales trabajen en equipo con la Policía y con la Fiscalía, así como con otras instituciones como los servicios públicos (aseo, iluminación), renovación urbana y desarrollo social. Este trabajo debe estar coordinado por el alcalde y sus propósitos deben ser:

  • Identificar las zonas de la ciudad donde se concentran los problemas de violencia, delincuencia y convivencia.
  • Identificar las bandas o grupos delincuenciales que operan en esas zonas, así como sus formas de operación, lo cual implica acciones de inteligencia e investigación criminal.
  • Actuar en forma conjunta con la Policía y la Fiscalía para desmantelar estas bandas u organizaciones.
  • Intervenir para mejorar los entornos urbanos deteriorados, según las características geográficas, arquitectónicas, de poblamiento, de actividades económicas, y de deterioro social y arquitectónico de los sectores seleccionados.
  • Acciones de prevención de la violencia y la delincuencia.

Las acciones anteriores también contribuyen a mejorar la percepción de seguridad. En este punto es necesario que las autoridades de seguridad, en particular los policías, tengan mayor presencia en las calles, trabajen cerca de los ciudadanos y promuevan su participación, como se hizo con los Frentes Locales de Seguridad y las Escuelas de Seguridad Ciudadana.

En lo que se refiere a la baja probabilidad de que el delito sea sancionado, podrían llevarse a cabo algunas acciones inmediatas que ayuden a reducir la impunidad.

Hoy algunas autoridades aseguran que la Policía detiene a los delincuentes y los jueces los sueltan, mientras los jueces responden que las pruebas entregadas no son suficientes o que fueron mal recolectadas. La verdad es que las dos posiciones, en algunos casos, tienen razón. En este caso, lo que hay que hacer es profundizar la capacitación de todos los policías en el manejo de la escena del delito y en la recolección de pruebas, y ampliar esta capacitación a otras instituciones que cumplen funciones de primeros respondientes, como agentes de tránsito, funcionarios de servicios de salud y bomberos, entre otros.

No todas las ciudades pueden financiar costosos laboratorios de criminalística, pero sí pueden dotar sus instituciones con los elementos básicos para realizar esta tarea, como vehículos, motos, computadores, cámaras fotográficas y de video, cinta para aislar la escena del delito, bolsas para recoger pruebas y guantes, elementos esenciales con los cuales muchas veces no se cuenta.

La Policía, la Fiscalía, los alcaldes y otras autoridades municipales deben aunar esfuerzos para reducir los homicidios y lesiones personales en los sitios, días y horas en los que se concentran estos delitos. Se sabe que los viernes, sábados y domingos en la noche se dan con más frecuencia estos hechos. Sin embargo, en la gran mayoría de las ciudades, por no decir en todas, en esos días y horas hay menos policías, casi no hay fiscales y los jueces desaparecen, porque el personal y esfuerzos de estas instituciones se centran, principalmente, de lunes a viernes y en horario diurno.

También pueden aplicarse medidas intermedias, como la retención transitoria por 24 horas de quienes afectan la seguridad y convivencia de los ciudadanos con riñas, porte de armas cortopunzantes, violencia bajo efectos de alcohol y drogas, enfrentamientos de pandillas, o violencia en contra de mujeres y niños.  Así lo hizo Barranquilla en 2015 y el experimento dio buenos resultados, pues las riñas se redujeron en un 48 por ciento y las lesiones personales en un 37 por ciento. Todo esto sobre la base y en las conciciones de la Sentencia 720 de 2007 de la Corte Constitucional. 

Recuperar la confianza

Pereira, como la ciudad más segura de Colombia.
Pereira, como la ciudad más segura de Colombia. 
Foto: Wikimedia Commons

Hay que recordar que el bajo porcentaje de denuncias de los delitos por parte de los ciudadanos se debe a la poca credibilidad de las autoridades y a las dificultades para hacer efectiva la denuncia (pocos sitios de recepción de denuncias, procesos engorrosos, falta de profesionalismo para atender a las víctimas, demoras en los trámites, etc).

Es necesario que las autoridades de seguridad, en particular los policías, tengan mayor presencia en las calles.

Hay que anotar que las cifras de denuncias de la mayoría de los delitos de mayor impacto (hurtos de residencias, de comercios, de personas, de vehículos, de motos y bancos, lesiones personales, abuso sexual, extorsión) no son confiables y no reflejan lo que realmente sucede en las ciudades pues, como ya dije, existe un sub-registro muy considerable. Este problema podría abordarse por dos caminos:

  1. No utilizar los reportes de denuncias existentes (por su baja credibilidad) e insistir en aumentar las denuncias ciudadanas para contar con más y mejores datos que permitan conocer los problemas y realizar análisis detallados para definir, ejecutar y hacer seguimiento a las acciones y políticas en esta materia.
  1. Mejorar la recepción de denuncias con atención profesional y adecuada de las víctimas. Igualmente, aumentar los medios para que los ciudadanos pueden instaurar las denuncias, como medios virtuales, módulos ubicados estratégicamente, y que las oficinas de denuncias de la Policía no dependan de los comandantes de la estación, sino del sistema de información de la institución. En esta tarea se pueden involucrar otras instituciones, como las inspecciones de policía.

Finalmente, para hacer seguimiento y evaluar los resultados de los planes de seguridad de las ciudades es recomendable que las metas en estas materias se definan en términos de victimización, percepción de inseguridad, confianza en las instituciones de seguridad y justicia, y aumento de la denuncia ciudadana de los delitos de que son víctimas. 

 

* Este artículo se basa en un documento solicitado por la Red de Ciudades Cómo Vamos para contribuir a los análisis y elaboración del Índice de Progreso Social 2016 Ciudades de Colombia.

** Sociólogo de la Universidad Nacional, experto en seguridad ciudadana.

 

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