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Expresidentes en campaña: la paz y las elecciones de 2018

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Ex-presidente, Álvaro Uribe Vélez, permitió la reelección inmediata.

Fabián AcuñaDiego GonzalezAntes de 1991 los expresidentes se mantenían activos políticamente por la posibilidad de volver a la Presidencia. La costumbre renació con la reforma que permitió la reelección de Uribe, y estará muy presente en estas elecciones.     

Fabián Alejandro Acuña* - Diego Armando González**

Reelección y expresidentes

Los expresidentes, que desde hace un tiempo habían estado marginados del gobierno, han vuelto a tener un papel central en la política colombiana. Actualmente, con su decisión de apoyar o no el Acuerdo de paz y su implementación, así como con la postulación y promoción de candidatos para la próxima contienda electoral de 2018, los expresidentes han demostrado que siguen teniendo un liderazgo importante en el país. Un repaso por su participación en asuntos políticos antes y después de 1991 lo demuestra.

La Constitución de 1991 fue enfática en restringir la elección presidencial a un único periodo sin posibilidad de reelección. Antes de esto, los expresidentes podían postularse para un nuevo mandato, aunque no de manera inmediata. Al tener la posibilidad de volver a ser candidatos, los expresidentes participaban en política después de su primer gobierno –desde las direcciones de sus partidos, por ejemplo– con el fin de no perder vigencia.

Es así como después de su presidencia Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y Alfonso López Michelsen (1974-1978) volvieron a intentar ser candidatos por el Partido Liberal, aunque sin éxito. El primero fue derrotado en consulta interna por Julio César Turbay, quien obtuvo la candidatura liberal para 1978; el segundo, aunque obtuvo la candidatura liberal para 1982, fue debilitado por su competidor del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán. Esta oposición produjo divisiones dentro del Partido que se vieron reflejadas en la votación, lo cual dio la victoria al conservador Belisario Betancur, quien llegó al poder por haber convocado una alianza más amplia.

Estos ejemplos indican que antes de 1991 los expresidentes seguían siendo activos en la vida política con el objetivo de volver a la Presidencia. Esa actividad permanente reñía con la posibilidad de renovación de la clase política y era precisamente esto lo que se quería acabar con la restricción de la reelección en 1991. De este modo, una vez terminado su mandato, los expresidentes pasarían a feliz retiro y se dedicarían a expresar sus opiniones, pero ya sin aspiraciones de gobierno.

Los expresidentes después de Uribe

Ex-presidente, César Gaviria por parte del partido Liberal y director de la campaña presidencial de Juan Manuel Santos.
Ex-presidente, César Gaviria por parte del partido Liberal y director de la campaña presidencial de Juan Manuel Santos.  
Foto: Alcaldía de Manizales

Esto cambió nuevamente en 2004 con la aprobación del proyecto de reforma a la Constitución emprendido por Álvaro Uribe en su primer período presidencial (2002-2006). Esto le permitió modificar la Constitución para que fuera posible la reelección inmediata y de este modo pudo habilitarse a sí mismo para un nuevo mandato que finalmente logró (2006-2010). No conforme con eso, intentó llevar a cabo una nueva reforma para postularse a un tercer período. Esta le fue negada y hasta el día de hoy parece estar inconforme con dicha decisión.

La nueva aprobación de la reelección presidencial trajo de vuelta al escenario a los expresidentes, quienes desde 1991 habían tenido un papel marginal en la política nacional. Uribe nombró al expresidente Andrés Pastrana como embajador en Washington y quiso hacer lo mismo con Ernesto Samper en Francia, pero Pastrana se resistió a esta decisión hasta llegar al punto de renunciar a la labor diplomática que venía ejerciendo.

Por otra parte, César Gaviria volvió al país después de terminar su período como secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y tomó las riendas del Partido Liberal, con lo que quedó ubicado en la oposición al gobierno de Uribe.

Desde este momento los expresidentes no han dejado de estar presentes en la política nacional: los vemos constantemente declarando sus posiciones, promoviendo candidaturas y decisiones políticas.

La nueva aprobación de la reelección presidencial trajo de vuelta al escenario a los expresidentes.

Por poner un ejemplo, la campaña por la reelección de Juan Manuel Santos estuvo marcada por la participación activa de Gaviria, quien fue su director de campaña. Al mismo tiempo, los expresidentes Uribe y Pastrana hicieron una intensa oposición al gobierno y a la reelección. La situación fue similar en el caso de las negociaciones de La Habana y el plebiscito del 2 de octubre, donde estos expresidentes tuvieron una participación decisiva.

Aunque con la reforma de equilibrio de poderes promovida por Santos se eliminó la posibilidad de reelección inmediata, los expresidentes siguieron muy activos en la política nacional.

Álvaro Uribe es el opositor más importante del gobierno actual. Primero lo fue desde las redes sociales, especialmente Twitter. Ahora se opone desde el Centro Democrático –fundado por él mismo– que postuló un candidato presidencial y ha mantenido posiciones contrarias al gobierno contando con un amplio apoyo popular.

A Uribe se unió Pastrana, quien acompañó la campaña del No en el plebiscito y ha sido causante de divisiones dentro de su propio partido, aunque ha ido ganando cada vez más espacio e influencia en las decisiones de esta agrupación. Esto hace que sea una voz importante dentro del conservatismo para promover candidaturas en las próximas elecciones.

La paz y las elecciones de 2018

Sergio Fajardo, precandidato electoral.
Sergio Fajardo, precandidato electoral.  
Foto: Secretaría de Educación

Como ya se sugirió, el plebiscito fue una oportunidad para que los expresidentes apelaran a sus seguidores políticos y utilizaran su imagen para hacer campaña por el Sí (Gaviria) o por el No (Pastrana y Uribe). El resultado dio como ganadores a los segundos, lo cual los convierte en figuras importantes para las elecciones nacionales del próximo año, aunque no participen en nombre propio.

Esto es importante porque, aunque el proceso para implementar el Acuerdo de paz ya se está tramitando en el Congreso, el próximo gobierno es quien tiene en sus manos la decisión de garantizar o no dicha implementación.

Juan Manuel Santos saldrá de la Presidencia después de ganar un Premio Nobel y pasará a ser parte del selecto grupo de los expresidentes, pero tendrá dificultades para garantizar la permanencia de su legado político más importante: la paz de La Habana.

Hasta el momento no se vislumbra un nombre que pueda acercar a toda la coalición que ha acompañado al gobierno en el proceso de paz. Aunque ya se conocen algunos precandidatos como Claudia López, Jorge Enrique Robledo y Sergio Fajardo, ninguno logra reunir a los distintos sectores que apoyan la paz. Esto incluye a la izquierda, a los liberales, al Partido de la U y a Cambio Radical, que da muestras de apoyar el proceso a pesar de las manifestaciones de su principal líder y posible aspirante a la Presidencia en 2018, Germán Vargas Lleras.

Aún está pendiente la decisión del negociador Humberto de la Calle, quien podría agrupar a los sectores que han acompañado el proceso y sería la ficha del Partido Liberal (y de Gaviria), aunque ya otros han manifestado su intención de aspirar a la candidatura de ese partido. Este es el caso de Juan Manuel Galán y de Viviane Morales.

El plebiscito fue una oportunidad para que los expresidentes utilizaran su imagen para hacer campaña.

En el caso de una coalición de los opositores al proceso de paz el escenario es diferente porque los expresidentes Uribe y Pastrana tuvieron una importante victoria en las urnas en el plebiscito.

El Centro Democrático, el partido de oposición más fuerte, está preparando a quienes podrían competir por la candidatura presidencial. Suenan nombres como el del excandidato Óscar Iván Zuluaga, quien no convence del todo dentro del partido (incluso se le solicitó dejar la dirección); el del senador Iván Duque, destacado en el Congreso y con una carrera política en ascenso, pero aún inexperto; y el de Carlos Holmes Trujillo, quien ha ejercido un liderazgo importante dentro del partido. A pesar de eso, no puede ignorarse el acercamiento que –disimuladamente– se ha dado entre Uribe y Vargas Lleras desde hace un tiempo.

Finalmente están los conservadores. En las últimas elecciones el Partido Conservador ha estado dividido entre quienes quieren seguir acompañando a la coalición de gobierno y quienes abogan por proponer un candidato propio. A la cabeza de estos últimos han estado el expresidente Pastrana y Martha Lucía Ramírez, también promotora del No y casi segura aspirante a la Presidencia. En este sector el plebiscito también resucitó la aspiración presidencial del exprocurador Alejandro Ordóñez, parte del sector más conservador del conservatismo.

Con el análisis anterior se hace evidente que aunque los expresidentes estuvieron marginados de la política durante un tiempo después de la Constitución de 1991, actualmente tienen un papel destacado en la política partidista colombiana. Este papel ha tenido relación directa con el proceso de paz con las FARC y su implementación, así como con el apoyo a candidatos para la contienda electoral de 2018. De allí que pueda preverse que los expresidentes serán figuras de gran importancia en la política colombiana de los próximos años.  

 

* Docente investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana. twitter1-1@acuna_fabian

** Politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en Participación y Comunicación Política. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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