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El oro de la Selección: una invitación a promover el fútbol femenino en Colombia

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

Hinchas colombianos en partidos de la selección, juegos panamericanos 2019

Claudia MartinesAdemás de celebrar el triunfo de nuestras futbolistas, debemos luchar para que tengan mayor reconocimiento y mejores condiciones laborales.

Claudia Martínez*

¡Basta ya!

La Selección Colombia Femenina de Fútbol logró su primera presea dorada en la historia de los Juegos Panamericanos. En Lima, las mujeres que conforman este equipo demostraron una vez más el amor por la camiseta. Gracias a su esfuerzo, compromiso y sacrificio trajeron a nuestro país la tan anhelada copa.

Su victoria es una invitación para que el fútbol femenino sea más valorado en Colombia, pues si bien clubes como el Atlético Huila le están apostando a la formación de mujeres futbolistas, es innegable que ellas siguen ocupando una posición subordinada. Es hora de pedir respeto por nuestras futbolistas y rechazar el trato displicente que han recibido durante años.

El desarrollo del fútbol femenino es un proceso que no va a completarse de la noche a la mañana, pero indiscutiblemente se tardará más por aquellos dirigentes de clubes —casi todos hombres— que han decidido no promover ni respaldar el fútbol femenino porque creen que no es rentable. Además, directivos como Gabriel Camargo, han puesto en evidencia sus prejuicios al lanzar afirmaciones del tipo: “la Liga Femenina es un caldo de cultivo del lesbianismo”.

Indudablemente, este triunfo es la oportunidad idónea para exigir respeto por las futbolistas colombianas: es hora de decir basta ya al acoso sexual y a la discriminación, al trato amateur pese a ser futbolistas profesionales, a los torneos en los que no juegan más de nueve partidos en caso de llegar a la final y a las amenazas que sufren cada vez que denuncian los abusos a las que son sometidas.

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Medios, patrocinadores y espectadores

Es hora de que el país entero se comprometa con la Liga Femenina para que pueda salir adelante. Para ello, es necesario que los medios de comunicación les concedan más reconocimiento y visibilidad, pues aunque actualmente hablan más de ellas que un par de años atrás, aún no difunden sus partidos ni le concedan tanta importancia a sus gambetas y goles. Es hora de que las traten como lo que son: deportistas profesionales de alto nivel. Así mismo, es fundamental que los dirigentes y las empresas patrocinadoras respalden económicamente a nuestras jugadoras y que el público decida apoyarlas con la misma pasión y entrega.

Jugadoras de la selección colombiana de fútbol en uno de los partidos que disputaron en los Juegos Panamericanos.

Foto: Facebook Ministerio del Deporte
Jugadoras de la selección colombiana de fútbol en uno de los partidos que disputaron en los Juegos Panamericanos 2019.

También es indispensable mejorar la Liga Profesional Femenina: permitir que nuestras futbolistas jueguen todo el año (bien sea con dos torneos anuales o uno anual de larga duración), diseñar estrategias de marketing deportivo y aprovechar los recursos de los entes internacionales como los del programa Forward de la FIFA son algunas de las estrategias que deberían llevarse a cabo cuanto antes.

Con el fin de promover el desarrollo del fútbol femenino, es necesario darle trato separado al del fútbol masculino, pues solo así podrá salir de su sombra. Esto no quiere decir que un mismo club no pueda tener equipo masculino y femenino simultáneamente, sino que los dos deben ser dirigidos por personas distintas. Además, es importante darles visibilidad a las futbolistas fuera de la cancha y convertirlas en celebridades, pues solo así serán reconocidas y admiradas por el público, atrayendo más patrocinadores.

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Desafíos sociales

A nivel social los desafíos son diversos, pues todos estamos expuestos a muchos imaginarios sociales negativos sobre las futbolistas. Podemos empezar por cambiar las actitudes negativas contra las futbolistas con relación a la supuesta pérdida de la feminidad, pensar que las mujeres débiles y delicadas son solo una expresión de las múltiples formas como una mujer puede ser y existir.

De igual forma, no es pecado que las niñas jueguen fútbol, por lo que es necesario incentivar el deporte en las mujeres desde los diferentes ámbitos sociales. También es importante que se evite la diferenciación de deportes como el fútbol en las clases de educación física, a veces quienes están a cargo de las clases estipulan que los niños jueguen fútbol o futsala, y que las niñas jueguen voleibol o baloncesto, reforzando de forma simbólica que el fútbol es para niños.

Otro desafío importante a nivel social es combatir los señalamientos hacia las mujeres que se sienten atraídas por el fútbol, bien sea como práctica de ocio y recreación o como deporte competitivo. Estos señalamientos se basan en prejuicios machistas y homofóbicos: la diversidad de género y de preferencia sexual existe en todos los espacios sociales y es necesario respetarla y promoverla.

Es necesario que los medios de comunicación les concedan más reconocimiento

Por otro lado, es necesario crear escuelas de fútbol mixtas y para niñas, pues a diferencia de los hombres, muchas mujeres profesionales comenzaron a jugar fútbol en su adolescencia y no en su infancia. Esas escuelas deberán hacer énfasis en su carácter mixto o femenino, pues aunque para mucho es un asunto de menor importancia, el cambio en el lenguaje va a atraer a incitar a muchas pequeñas a practicar este deporte.

Los resultados hablan por sí solos: las colombianas tienen talento para jugar fútbol. No en vano, fueron subcampeonas en dos ediciones de la Copa América (2010 y 2014), llegaron a los octavos de final en el Mundial de 2015, obtuvieron la plata en los Panamericanos de ese mismo año, se lucieron en los Juegos Olímpicos de 2016 y nos acaban de regalar la medalla de oro en los Panamericanos de este año. Tristemente, la falta de apoyo que han recibido por parte de nuestro país no nos hace merecedores de ese honor.

La medalla de oro en los panamericanos es una bofetada para aquellos que no creen en el fútbol femenino.

Foto: Facebook Ministerio del Deporte
La medalla de oro en los panamericanos es una bofetada para aquellos que no creen en el fútbol femenino.

Es labor de todos convertir este acontecimiento en una oportunidad para que el fútbol femenino logre mejores condiciones laborales y sociales en nuestro país. Es hora de apoyar a nuestras futbolistas: empecemos por decir “ganamos” y no “ganaron” porque este triunfo representa al país con toda el alma, la razón, y el corazón.

*Trabajadora social de la Universidad Industrial de Santander, Magíster en Ciencias del Movimiento Humano de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Docente tiempo completo del Programa de Trabajo Social en la Corporación Universitaria del Caribe. Investigadora en temas de fútbol, mujeres y género. Coordinadora del semillero de investigación Género, Deporte y Cultura GEPORA.

 

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