60 años de la TV en Colombia: somos los que la televisión dice que somos

(Tiempo estimado: 8 - 16 minutos)

Repaso ameno y al mismo tiempo ordenado de los picos y los valles que han tenido esta industria y este medio de comunicación y de entretenimiento.   

Omar Rincón*

 

Marca país

El mejor producto cultural de Colombia es su televisión: allí hemos encontrado “un estilo y una marca propia para existir en el mundo”.

La televisión no es cine: pasatiempo burgués apoyado por el Estado que no lo ve nadie en el mundo. La televisión no es literatura: que más allá de García Márquez no es Colombia en el mundo. Colombia es también música con las caderas sexis de Shakira, el sonsonete juguetón de Juanes y algo de tropipop Carlos Vives.

Más que comedia hacemos chistes. 

Pero la televisión es nuestro producto cultural: somos la tierra de Escalona, donde Caballo Viejo es un modo de amar, que Gaviota hizo posible la migración de lo rural al mundo siguiendo nuestro símbolo del Café y Betty demostró que somos belleza, ironía y risa. También somos hombres patéticos a lo Pedro el escamoso, narcos a lo El Cartel y Pablo, masacradores a lo Tres Castaños  y chicas-carne-sexo a lo Sin tetas no hay paraíso. Somos en la ficción televisiva ese país más parecido al real. Eso exportamos. Para todo lo demás: apariencia, orgullos banales, tonterías carne de res… la respuesta es la marca país: algo que tiene poco que ver con la Colombia de verdad.

He aquí diez marcas distintivas de la televisión colombiana.


El periodista, abogado y comediante Jaime Garzón.
Foto: Rubén Alfonso

1. Desde siempre,  la televisión colombiana fue política…

Tanto que Rojas Pinilla celebra su primer año de gobierno (13 de junio de 1954) con la llegada de este entretenimiento.

El 21 de abril de 1970, ante el descontento popular por el fraude de Misael Pastrana en las presidenciales del 19 de abril, Lleras Restrepo, por televisión, manda a dormir a los bogotanos a las nueve de la noche.

El gobierno de turno hasta 1995 usó la pantalla para premiar amigos y castigar enemigos. Los noticieros eran para los hijos de los líderes políticos: todo era clientelar. Y desde  1995: el poder es de los canales privados RCN y Caracol. Uribe fue el rey de RCN.

Y no tenemos tercer y cuarto canal por cuestiones políticas: la verdad, Caracol y RCN dominan al Estado. Como el país político, la televisión durante 60 años ha estado al servicio de la política y de los empresario$.

2. Desde siempre, la televisión colombiana fue un chiste…

Tanto que en la primera transmisión ya estaban “Emeterio y Felipe, los tolimenses” y sus chascarrillos de doble sentido que luego se consolidaría con “Sábados Felices” y sus más de 40 años de risa, y se convertirían en norma de la ficción nacional. El pueblo lo que sabe es reír. 

Con Yo y tú de doña Alicia del Carpio surge una cualidad de la ficción televisiva a la colombiana: la comedia costumbrista. Este programa duró más de 20 años en pantalla y por él pasaron todos los actores que harían parte de la familia nacional. Una tradición de pensar desde el humor. Una manera divertida para huir de tanta miseria, matoneo y guerra.

La ficción colombiana se ha reconocido por su tono de comedia que reconoce ese modo nuestro de sobrevivir con dignidad desde la recursividad popular como Don Chinche, Dejémonos de vainas, Romero y Buseta, Pedro el escamoso pasando a Hombre rico, hombre pobre,  Vecinos, La teacher de inglés, El Secretario, ¿Dónde carajos está Umaña?,  Los reyes, German es el man, Chepe Fortuna: más que comedia hacemos chistes.

Y hay que recordar a Martín de Francisco y Moure con El siguiente programa y La Tele. Y lo mejor del humor Colombia con Zoociedad y Quac, el noticero.

3. Desde siempre, la televisión colombiana fue ficción…  

Esta calidad se debe a que desde sus inicios comenzó a experimentar. Desde el primer día se hizo teatro para televisión y a partir de  las grandes obras de la cultura universal. Teatro Popular Caracol para hacer ficción de gran contenido humanista. Se amplió el horizonte de historias a la literatura latinoamericana para encontrar el tono del melodrama colombiano.

La televisión se metió con lo más difícil: contar a Gabriel García Márquez... Y La mala hora tuvo su mala hora con la censura: no pudo ser presentada en televisión. Denunciaba mucho. Molestaba al poder. Contaba la verdad. Y de García Márquez fuimos a América Latina y buscamos a Rulfo, Vargas Llosa, Cortázar… queríamos hacer televisión literaria.

Pero no solo fue la  gran literatura la que se veía en las pantallas… también llegó la historia de Colombia con Revivamos nuestra historia. Y ya con la experiencia se llegó a los grandes seriados a la colombiana… historias inolvidables… muchas con el sello de Julio Jiménez (La Abuela, Ángel de piedra, La pezuña del diablo) y Martha Bossio (Pero sigo siendo el rey).  

En Colombia “pasa más país por la telenovela que por los noticieros de televisión”.

Grandes adaptaciones de obras literarias colombianas a la televisión como “Mi alma se la dejo al diablo” de Germán Castro Caicedo, “Los pecados de Inés de Hinojosa” de Próspero Morales, “Tiempo de Morir” de García Márquez, “El cristo de espaldas” de Caballero Calderón, “La mala hierba” de Juan Gossain, el famoso “Cuento del domingo” y la mítica “Historia de Tita”.

Aparecieron esas series y telenovelas que nos mostraron como somos: una Colombia regional, diversa, musical, popular, mágica y provocativa… Muchas Colombia en la pantalla.

Y es que paradójicamente en Colombia “pasa más país por la telenovela que por los noticieros de televisión” como nos contó el maestro Jesús Martín-Barbero… aprendimos a ser caribe con “Gallito Ramírez” y “Caballo Viejo”... y paisas con “Quieta Margarita” y “La casa de las dos palmas”… y Vallunos con “Azúcar”, “El divino” y “San Tropel”… y llaneros con “La potra zaina”… y nos  burlamos de nuestro machismo en “Pero sigo siendo el Rey”... y fuimos musicales con “Música Maestro” y “Escalona”… y fuimos profundos y modernos con “Señora Isabel”… Eran los tiempos de la buena televisión colombiana.

Y nuestra marca Colombia siglo XXI es lo narco, la narco-cultura: La viuda de la Mafia, Los protegidos, La Guaca, Rosario Tijeras, Operación Jaque, El Capo 1 y 2, La Mariposa, Los 3 caínes, La prepago, El mexicano, Comando élite…. Pasión de Gavilanes, La saga, Sin tetas no hay paraíso, El Cartel 1 y 2, Las muñecas de la mafia, La bruja, La diosa coronada, Escóbar, el patrón del mal

El estilo experimental colombiano sigue existiendo con series y telenovelas que nos ponen a pensar y sentir en clave de identidad: Francisco el matemático, Correo de Inocentes, Corazones blindados, Juego limpio, Juegos Prohibidos, Mujeres Asesinas, Mamá También, Doctor Marta… El último matrimonio feliz y Allá te esperoLa pola y Todos quieren con Marylin…  Pura Sangre…  A Corazón abiertoPecados capitales, La selección.

Y la ficción colombiana  encontró la mina de oro y la mejor de la historia en Yo soy Betty, la fea de Fernando Gaitán que conquistó el mundo: se vio en todas partes y se volvió a hacer en más de 40 países del mundo.   


El autor colombiano Manuel María Vallejo, autor de
La Casa de las dos Palmas.
Foto: Wikimedia Commons

4. Desde siempre, la televisión colombiana fue cultural y educativa…

Ese ha sido el deseo, esa la misión que le han impuesto los que no ven (y hasta desprecian) la  televisión. Desde sus inicios se destacan dos damas: doña Gloria Valencia de Castaño quien es inolvidable por programas como Cumpleaños Ramo, El lápiz mágico, Naturalia… y Marta Traba quien se convirtió en la crítica más importante de arte en Colombia  y se inició en la televisión dictando cursos de arte en directo.

Pero la realidad ha sido terca: primero quisimos cultura universal, luego latinoamericana y por último colombiana, pero nunca lo pudo ser. Se intentaron tele-clases pero fueron tan malas que aburrieron el alma. Yo hice el peor programa de la historia: “Educadores de Hombres Nuevos”: mucho saber, poca televisión.

Algunos programas como Yuruparí y Talentos pasaron a la historia. También Travesías, Vida de barrio, Crónica de la una generación trágica… fueron programas de alta calidad que nos hicieron sentir orgullosos de ser colombianos.

5. Desde siempre, la televisión colombiana fue música… 

Nuestra televisión ha encontrado en lo popular sus modos propios para hacer reír y emocionar su alma musical.  Somos un país musical. Y desde siempre el Caribe tropical nos pone a bailar y nos propone la alegría como modo de ser nacional. La clave de éxito en las ficciones es lo musical porque en Colombia canta y se encanta…. La hija del mariachi, Amor sincero, El Joe, Nadie es eterno, La sucursal del cielo, Oye Bonita, Tierra de cantores, El ídolo, Rafael Orozco… La ronca de oro.

Al comienzo fuimos rebeldía y rock and roll con el club del can (Oscar Golden, Vicky, Harold, Billy Pontoni) y goce tropical (Lucho Bermúdez y Matilde Díaz). Así creció una generación colombiana que bailaba en televisión.

Y para la historia quedan Alfonso Lizarazo y su Juventud Moderna, Jorge Barón y su famoso Show de las estrellas, el Show de Jimmy Salcedo, Julio E. Sánchez y Espectaculares JES. Y los realities Factor X, Yo me llamo, La voz Colombia, Idol Colombia. En Colombia se canta aunque no encante.

6. Desde siempre, la televisión colombiana fue deportes…

El primer programa transmitido en directo fue la hípica que se convirtió en el evento de variedades de los domingos… luego vino la vuelta a Colombia en bicicleta que comenzó a crear una nueva épica nacional: la de los escarabajos en su caballito de acero.

También apareció la pasión del fútbol con la primera gran hazaña nacional: el 4-4 con Rusia en el mundial de 1962 en Chile y su última el mundial de Brasil 2014. Antes las imágenes llegaban 48 horas más tarde y eran grabadas en cine. Pero la emoción del gol olímpico nos quedó por siempre.

Martín Emilio Cochise Rodríguez nos puso en el mundo del ciclismo con un record de la hora en 1968… y nos dejó otra frase de identidad: “En Colombia muere más gente de envidia que de cáncer”. Pambelé y sus gestas son un mito. Y hoy Nairo y Mariana en el ciclismo, Catherine en el salto largo y James en el fútbol nos llenan de orgullo en directo televisivo.

7. Desde siempre, la televisión colombiana fue privada…

En 1960 surge la primera productora y programadora privada: Punch TV de los hermanos Peñaranda. Y fue Punch la productora que hizo la primera telenovela: Su nombre “0597 está ocupado”… lo más impresionante es que se hacía al aire… no se grababa… era en directo…Esta fue una de las grandes productoras hasta que en 1995 se privatizó la pantalla. 

Luego desapareció la diversidad: CENPRO y su estilo social, RTI y su calidad de ficción, JES y sus estilos y 20 productoras más desaparecieron. Y con la televisión privada llega una televisión de más calidad técnica y se comienza a buscar el mundo pero con menos país en la pantalla.

Y con los canales privados llega la nueva televisión del mundo: los realities. Y con la llegada de los canales privados llega una nueva época para las telenovelas colombianas… que se pierden buscando la telenovela neutra de Miami.

8. Desde siempre, la televisión colombiana no fue información…

Nuestra marca Colombia siglo XXI es lo narco, la narco-cultura.

En la historia tenemos algunos hitos: El noticiero suramericana con Alfonso Castellanos, Arturo Abella y sus teresitas, Mauricio Gómez y sus 24 horas, Juan Guillermo Ríos y su buen genio, Fernández Gómez y su españolidad. Y el mejor periodismo de la televisión colombiana con Germán Castro Caicedo y su programa Enviado Especial que nos mostraba cómo era la Colombia de verdad: fueron 653 programas.

En noticias se mejora técnica y profesionalmente: tenemos gran talento y excelente calidad para la nota periodística pero se fracasa en humor político, programas de investigación o crónicas. Lo más innovador del siglo XXI lo hace Noticias UNO, CM& y City TV… porque en Caracol y RCN triunfa el periodismo sensacionalista, la farandulización de la realidad, el periodismo carroña… y los reyes periodísticos son los presentadores.

9. Desde enero de 1995, la televisión colombiana fue de Dios…

Desde ese entonces “cada noche ponemos en tus manos el día que pasó y la noche que llega”. Desde ese entonces un minuto es lo que dios y la iglesia quiera. Y por eso en todas las telenovelas dios manda y el divino niño es personaje principal.

10. Y como siempre en Colombia la tele es de las reinas.

Luz Marina Zuluaga es Miss Universo. El país se emociona. Su llegada al aeropuerto de Techo  es transmitido en directo por la televisora. Y para entrar en televisión no hay que estudiar o pensar: solo ir al reinado nacional de belleza y decir muchas veces “demasiado” y “qué rico” y algo de silicona y mucho de carnes en soft-porno. Somos mujeres carne-sexo-bellas.

Happy end

En la televisión somos muy colombianos y creamos el modo único y especial de hacer cultura a nuestra manera.

Un homenaje a Pacheco, el personaje más espectacular de la televisión colombiana: Pacheco, quien hizo de la televisión algo simple pero sofisticado… marcó un estilo… y demostró que la televisión es un asunto de espontaneidad, improvisación y vivir el directo.

Nuestra admiración por el humor que hacía pensar de Jaime Garzón donde contaba un país más moderno que llegaría a ser realidad con la Constitución de 1991.

Y cada vez más hay canales comunitarios para que la gente sea como quiere ser… y para que el ciudadano gane poder sobre su mundo… La televisión comunitaria aparece como una alternativa de expresión democrática desde las bases de la sociedad… comienzan a aparecer nuevas temáticas, nuevas estrellas, nuevas estética. Hay que ver  Kankuama T.V.,  Escuela audiovisual Infantil- Belén de los Andaquíes, Colectivo de Comunicaciones Montes de María.

Y ahora tenemos productores independientes que se especializan en bras para las pantallas internacionales, tanto que  se comienza a hablar del  Colombiwood… ya que todos los grandes jugadores de la pantalla mundial quieren hacer producciones en Colombia. En este universo de posibilidades audiovisuales aparecen nuevas maneras de hacer televisión con la transmedia y las series web.  

Sad end

No tenemos autoridades de la tele: la Comisión Nacional (CNTV) fue un fracaso, y la nueva Autoridad Nacional (ANTV)  no sirve para nada.

En el 2004 se acabó la historia de un mito: Inravisión… El Instituto Nacional de Radio y Televisión… donde todo se hizo y todo se aprendió. Y ahora es olvido.  

Los canales regionales deberían ser el espacio donde las regiones se muestran y se ven en términos de autenticidad local… tendrían que ser el laboratorio donde el poder creativo de la comunicación audiovisual de la región se manifiesta… pero no: son el lugar del clientelismo regional y de propaganda de los gobernantes de turno.

Solo nos queda el monopolio y dos (Caracol y RCN) que parecen uno. Quienes siendo privados no aceptan competencia: su mejor rating es no tener otros canales que le disputen el negocio.

 

*Director de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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