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La acertada pretensión de Los nadie

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

Los Nadie, ópera prima del director colombiano Juan Sebastián Mesa.

Jair VillanoLa película colombiana Los nadie retrata la vida diaria de un grupo de jóvenes de Medellín. ¿Qué tiene esto de especial? Que a partir de la sencillez del relato consigue representar la complejidad del entorno social de sus personajes. 

Jaír Villano*

El primer retrato

¿Qué tiene de importante el retrato de un grupo de amigos que desea irse de viaje y cuyas circunstancia les son adversas? ¿Para qué serviría una obra así? Juan Sebastián Mesa, director de la película Los nadie, responde sencillamente: “Para representarnos a nosotros mismos”.

El cine, como la literatura, es eso: una representación individual que, si está bien lograda, acaba siendo colectiva. Pues bien: Los nadie es un retrato de esa experiencia que el realizador tuvo cuando quiso emprender un viaje. Y más: es un dibujo de las situaciones que rodean a cinco jóvenes cuyo sueño es irse de la ciudad.

También es una acertada muestra de que la pobreza no tiene –ni debe– ser causa de lástima. Es un largometraje que atrapa por lo sencillo, sereno y honesto con su propia historia.

La vida del punk en medio de la película Los Nadie.
La vida del punk en medio de la película Los Nadie.
Foto: Página Señal Colombia

Las óperas primas de los jóvenes artistas no pueden ser más que la ficcionalidad de sus primeras vivencias. Xavier Dolan explicó en su primer largometraje las razones por las que ‘mataría a su madre’ (2009); Eva Husson, en Bang Gang: A Modern Love Story (2015), expuso las trampas sexuales por las que pasan los amores modernos y lo peligrosas que pueden ser las veleidades; y podríamos ir más atrás y hablar de lo que hizo con su mundología un director como Larry Clark, cuya película Kids (1995) fue objeto de controversia por la crudeza con que narraba el desenfreno sexual de los adolescentes de Nueva York. Y cómo sacar de esta arbitraria lista a Víctor Gaviria, quien con Rodrigo D. No Futuro enseñó lo condicionados que son los sueños cuando el entorno es desfavorable.

Los nadie es un largometraje que acierta por su precisión y la verosimilitud de su relato.

A propósito de Rodrigo D, huelga decir que es imposible no asociarla con la película de Mesa: el punk y las comunas, la marihuana y la calle parecen hacer de Los nadie una continuación del primer largometraje de Víctor.

A nosotros nos parece que la semejanza se desdibuja una vez se va desarrollando la trama del Pipa, la Mona, el Mechas, la Rata y Manu, los personajes de la película. Sin equiparar, habría que decir que Los nadie tiene más relación con Los hongos (2014), la película de Óscar Ruiz Navia que cuenta la historia de dos amigos de distintas clases sociales pero con pasiones similares. Ver hacer grafitis a Pipa en Medellín es, de alguna forma, recordar a Ras trazando dibujos en las paredes de Cali.

Sencillamente buena

Personajes principales de la película recreada en Medellín.
Personajes principales de la película recreada en Medellín.  
Foto: Página Señal Colombia

Pero más allá de las semejanzas y referencias que haya tenido el realizador –dicho sea de paso: la escena en que la Mona espera a Pipa es una clara señal de lo importante que es Dolan para su cine–, Los nadie es un largometraje que acierta por su precisión y la verosimilitud de su relato.

Para explicar esto habría que mencionar la pertinencia de los actores. No es un secreto que estos vienen de situaciones similares. Por lo tanto su papel en la película era un fragmento de su diario vivir. A primera vista, podría parecer fácil trabajar con personas que, en lugar de actuar, viven. Pero son muchos los proyectos cinematográficos que trabajan de la mano de actores naturales y pocos los que lo hacen bien.

La presentación de cada uno de los contextos sociales que viven los personajes de Los Nadie es una enseñanza sobre lo que debe hacerse cuando se trabaja con estos. Quizá la única falencia del filme en esta área es la de la tía de la Mona, una típica religiosa que ora y pide por los suyos. Por lo demás, los otros contextos están bien mostrados. En una escena entendemos los problemas familiares de Manu y su deseo por explorar; de la misma manera, simpatizamos con la buena onda de Pipa y Mechas; la dulzura de la Mona; y la expectativa de la Rata.

Los Nadie es una imagen potente por lo modesta.  

Otro elemento para destacar es la precisión de la historia. Desde que comienza se deja en claro de qué se trata. Desde luego, esto no es imperativo, pero hay que decir que muchas veces las películas con escenarios y tramas como esta se dejan atrapar por la sensualidad del cliché. En lo que llaman “literatura urbana” encontramos mucho de esto.

Al largometraje no le interesa hacer digresiones que no vienen al caso. Simplemente, va dándole perspectiva al entorno socio-familiar de cada uno de los personajes y con ello logra hacer de las microhistorias una macrohistoria que, vale la pena reiterar, no tiene ínfulas estéticas en su construcción.

Además, la película hace una meditada insinuación sobre los problemas de las periferias (en este caso las de Medellín), víctimas de segregación, zonas de control y poderes ocultos. En efecto, para hacer el filme Mesa y su equipo de trabajo tuvieron que pedir el “permiso” de los “dueños” de esas calles.

La musicalización también es un acierto. El punk como banda sonora y estilo de vida de los personajes logra lo que los realizadores quisieron: esculpir una escena renovada de los que simpatizan con esta manera de asumir el mundo. El blanco y negro es un recurso oportuno y necesario, pues con este los espectadores nos concentramos en los personajes y no en la variopinta gama de colores de esa fauna por la transitan cada uno de los chicos.

En suma, Los nadie es una película que le ofrece un nuevo aire al cine colombiano. Una película bien pensada y, lo más importante, bien desarrollada. Un homenaje a todos esos nómadas que necesitaban ver un retrato del trasegar de sus días.

El problema del pretencioso es que cuando se mira al espejo siente que tanta parafernalia lo calumnia. La virtud del modesto es que al verse en este no encuentra más que su imagen. Y Los Nadie es una imagen potente por lo modesta. 

 

*Escritor y periodista.

twitter1-1@VillanoJair

 

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