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¿Para dónde va el Sistema Nacional Ambiental?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Parques Naturales

Ernesto GuhlEl gobierno propone reformar otra vez un Sistema que jamás ha podido -ni han dejado- funcionar. ¿En qué consiste la nueva propuesta, y por qué no tiene pies ni cabeza para que pueda ponérselos al Sistema?

Ernesto Guhl Nannetti*

Otro síntoma de “reformitis”

El Sistema Nacional Ambiental (SINA) fue creado hace 24 años, con la esperanza de que al ir avanzando se consolidaría en la búsqueda de sus objetivos de conservación y aprovechamiento sostenible del medio ambiente.

Este proceso se interrumpió en 2003, cuando el SINA sufrió la primera de dos intervenciones mayores. Primero ingresó al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT), dentro del cual recibió más funciones, pero no nuevos recursos. Tiempo después, en 2011, se creó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) con la intención de apoyar un modelo de crecimiento verde, cuando el gobierno en efecto se embarcaba en un proyecto basado en el modelo extractivista.

Durante esta segunda intervención el SINA perdió los dientes cuando le quitaron la función esencial del licenciamiento, pues se creó la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Además se rompió la concepción integral del medio ambiente al asignar al Ministerio de Vivienda el manejo del agua potable. OJO. Durante sus primeros años el ministerio también sufrió varias reformas y los últimos gobiernos trataron inútilmente de modificar las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) en 19 oportunidades.

El SINA ha tenido 16 ministros con una duración promedio menor de un año y medio. Han sido administraciones fugaces y por tanto con visión inmediatista, que difícilmente alcanzaron a entender su tarea o a lograr alguna realización concreta. Proponer reformas institucionales ha sido una manera de excusar la inoperancia y la gestión de corto plazo.

El SINA ha carecido de la estabilidad y de la fortaleza indispensables para que se consolide, pueda construir sus bases e instrumentos, se organice y funcione con una visión de largo plazo. Procesos como este requieren tiempo para estudiar sus principios y metas ambientales, cómo cumplirlos y para adaptarse al evaluar los logros y fracasos de su gestión.

Pero, ¿qué motiva este afán reformista? ¿Qué impulsa al gobierno a proponer un proyecto de ley para cambiar el SINA otra vez sin evaluar sus logros y sus errores? ¿Qué concepto de sostenibilidad lo inspira? ¿Qué modelo desarrollo busca promover? ¿Es realmente el crecimiento verde una meta deseable?

Además, ¿esta reforma está de acuerdo con el ordenamiento jurídico colombiano? ¿Con qué metodología se formuló? ¿Cómo se articula con los compromisos y metas internacionales? ¿Cómo aborda el evidente aumento de tensiones, conflictos y violencia centro-periferia entre el modelo económico globalizante y extractivista, y los intereses y formas de vida regionales y locales?

Recordemos los casos de Santurbán, La Colosa, el Quimbo y la Macarena, entre otros. Si el proyecto de reforma no responde adecuadamente a estos interrogantes, no pasaría de ser otro ensayo improvisado, como la creación del MAVDT, del MADS y de la ANLA.

Los problemas del proyecto

Parques Naturales
Parques Naturales
Foto:  Parque Grancolombiano

Una evaluación reciente sobre la evolución del ministerio en sus primeros 20 años, hizo evidente que la falta de coherencia y operatividad del sistema obedecen a que nunca se formularon algunos instrumentos que estableció la Ley 99 para que las instituciones ambientales funcionaran como un sistema.

Si el país hubiera contado con el estatuto de zonificación de uso adecuado del territorio, la política nacional de asentamientos humanos y expansión urbana y la política de colonización se habrían evitado muchos conflictos y dificultades, al orientar los procesos de desarrollo hacia la sostenibilidad. Además, nunca se reglamentó el funcionamiento del SINA, lo que hubiera permitido una mejor articulación y operación del sistema.   

La lectura del proyecto de ley que quiere cambiar nuevamente el SINA permite ver que se trata de un esquema simplista que hace más énfasis sobre o procedimental que lo sustancial. Tampoco presenta con claridad el tipo de relación entre la sociedad y la naturaleza que deberíamos adoptar, ni cuáles son las formas de desarrollo sostenible aplicables a nuestra realidad social y a nuestra riqueza natural.

El proyecto desconoce principios constitucionales básicos y entre ellos el derecho de la sociedad civil a intervenir en la planeación de un tema tan importante para su futuro. Además es centralista pues concentra muchas funciones en la Presidencia de la República y el Ministerio, varias de las cuales repiten las de entidades ya existentes.

Proponer reformas institucionales ha sido una manera de excusar la inoperancia y la gestión de corto plazo. 

El proyecto no estimula la descentralización, al desconocer que si bien la gestión ambiental debe tener un marco general, ejecutarla sobre el territorio debe hacerse con instituciones y autoridades ambientales regionales con un alto grado de autonomía.

Además, el proyecto propone una regionalización para la sostenibilidad, adoptando una curiosa definición de región, que se definirá en 6 meses, un plazo claramente insuficiente. Sin embargo no plantea cómo se articulará esta nueva regionalización con otras existentes, como las Regiones Administrativas y de Planificación Especial (RAPE) y tampoco menciona cómo se articula con otras formas de gestión compartida entre entes territoriales.

El proyecto propone formular nuevos planes de sostenibilidad para estas regiones, que deberían estar concluidos en diciembre de 2019, y reemplazar los planes de gestión ambiental de las CAR, pero no define qué autoridad los formulará. Es decir, no plantea sus relaciones con el Sistema Nacional de Planificación.

Por un Sistema que funcione

Ministro de Ambiente Luis Murillo
Ministro de Ambiente Luis Murillo
Foto: Presentación de Reforma

Actualmente tenemos un conjunto abigarrado y confuso de instrumentos de planificación y de gestión del territorio que deben formular y aplicar los entes territoriales y las CAR, que carece de coherencia y de mecanismos de articulación. Los determinantes ambientales que establecen estas últimas para dar una visión supramunicipal a todos estos instrumentos, frecuentemente no son respetados por los planes municipales.

Un gran aporte de la reforma podría ser la simplificación de los instrumentos de planificación y gestión del territorio que tengan como meta la construcción de territorios sostenibles.

El proyecto busca resolver la falta de articulación y cooperación existente entre las instituciones pertinentes, creando comités y comisiones a nivel nacional, regional y local, así como instrumentos de planeación que deben operar de manera coherente y articulada.

Su funcionamiento implica el respaldo decidido de una voluntad política del más alto nivel, de equipos técnicos muy calificados y recursos abundantes. El proyecto asigna esta tarea a funcionarios del MADS, lo cual implica nuevos cargos y nuevos recursos. También es notoria la ausencia de apoyo a la participación de los actores sociales y privados.

Un gran aporte de la reforma podría ser la simplificación de los instrumentos de planificación y gestión del territorio.

Este proyecto hace énfasis en la modificación de la gobernanza de las CAR, lo cual es necesario. Sin embargo no aborda el tema de las Autoridades Ambientales Urbanas y de los Distritos Culturales y Turísticos, que son dependencias de los gobiernos territoriales y también autoridades ambientales.

El proyecto propone crear tres nuevas instituciones centralistas:

  • La Unidad Ambiental Marina con sede en Buenaventura, una especie de súper CAR para las zonas marino costeras
  • La Unidad de Planificación Ambiental que debe integrar y manejar toda la información del sistema y dar conformidad a los planes de todas sus instituciones.
  • Una ANLA fortalecida y reforzada con más dependencia de la Presidencia de la República, con lo cual el papel del MADS seguirá desdibujándose.

De todas maneras, el momento de penuria fiscal que atraviesa el país no parece el más propicio para hacer realidad estas propuestas.

Sorprendentemente, el proyecto no consulta ni se integra con los múltiples proyectos de ley relacionados con temas ambientales fundamentales que están a consideración del Congreso, como las leyes forestal, de pago por servicios ambientales y de energía.

Una buena reforma del SINA debe convocar el interés nacional alrededor de un proceso amplio y participativo, que evalúe sus logros y deficiencias y que proponga los ajustes necesarios para convertirlo en un instrumento adecuado para construir entre todos un país más equitativo y justo.

 

* Ambientalista, profesor universitario, autor de libros y artículos y conferencista sobre temas ambientales, exviceministro del medio ambiente, consultor internacional, actualmente director del Instituto Quinaxi.

 

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Comentarios  

HENRY HECTOR LEAL CA
+1 # Proteccion de áreas con pendientes superioperiores a 45 gradosHENRY HECTOR LEAL CA 15-10-2018 11:29
La tradición en Colombia es derribar árboles sin importar la función que cumple en el suelo y no existe en el sistema ambiental un mecanismo para proteger estos arboles y peor aun, tampoco esta obligado quien deforesta, a reforestar, debido a lo inoperante del sistema.

La autoridad ambiental debería ser operativa y no administrativa, esta ultima condición la ha vuelto una olla de corrupción y el propósito para el cual fue creada se olvido.

debe ser obligatorio la reforestación de toda pendiente superior a 45 grados para evitar la erosión, aumentar los depósitos de agua en el subsuelo y aumentar por ende los nacederos de agua, con lo cual se racionaliza las corrientes de agua, se procesa mayor CO2, se disminuyen las inundaciones.

Pero ello solo se logra con una autoridad ambiental que cumpla la Ley y haga cumplir la Ley. que castigue al infractor y cuide el medio ambiente.
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