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Manizales: no todo lo que brilla es oro

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

Ciudad de Manizales

juan arroyave

Especial sobre pobreza

En Manizales las cifras positivas de los últimos años han comenzado a cambiar. El pesimismo en la percepción ciudadana respecto de la pobreza y la desigualdad hacen pensar que los avances conseguidos pueden retroceder en poco tiempo.*

Juan Camilo Arroyave**

Un escalón hacia abajologo Universidad Autónoma de Manizales

La coyuntura económica reciente se refleja en ciudades como Manizales. Durante los dos últimos años, la elevación del costo de la canasta familiar y el relativo estancamiento de los ingresos de los más pobres empeoraron la situación social de esta ciudad, que había tenido buenos resultados en años anteriores. 

La ciudad ha presentado una mejora importante en cuanto al mercado laboral, pasando de una tasa de ocupación de 46,2 por ciento en 2008 a una del 53,7 por ciento en 2016. Esto podría leerse como algo positivo con respecto a las condiciones generadoras de pobreza, pero debe tenerse en cuenta que al hablar de pobreza y desigualdad nos enfrentamos a un fenómeno histórico que involucra factores y variables que ameritan una revisión más completa. El análisis del último año, tanto de los indicadores económicos como de la percepción ciudadana, muestra que la cosa no es fácil.

Manizales, ¿más pobre y desigual?

Zonas afectadas en Manizales.
Ciudad de Manizales
Foto: Findeter

De acuerdo con los datos de pobreza monetaria reportados por el DANE en 2016, Manizales es la cuarta ciudad con menor proporción de habitantes en condición de pobreza. Esta cifra, que alcanzó el 14,6 por ciento, indica un aumento de cerca de 1 punto porcentual con relación al año anterior, lo que no que no se presentaba desde el 2002. Además, los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana del año 2016 de la iniciativa Manizales Cómo Vamos (MCV) señalan que la “Autopercepción de pobreza”, aumentó en cerca de 8 puntos, pasando de 7 a 15 por ciento entre 2015 y 2016.

Ante el posible pesimismo que muestran estos dos indicadores sería prudente revisar el deterioro de los datos de pobreza más allá de lo monetario, utilizando el índice de pobreza multidimensional que es como debería ser siempre abordada esta categoría.

Manizales es la cuarta ciudad con menor proporción de habitantes en condición de pobreza. 

Por ejemplo, otra cifra relevante para conocer la situación de pobreza de la ciudad es el ingreso promedio por habitante.  Después de Bogotá y Medellín, Manizales se ubica como la tercera ciudad con mayores ingresos promedio por habitante, con 860 mil pesos. Esto significa un aumento con respecto a los dos años anteriores, pero el beneficio real se dio en los ingresos de la clase media y alta, lo que representa un retroceso en la desigualdad.

Justamente sobre desigualdad, el Coeficiente de Gini (indicador construido en una escala de 0 a 1, donde cero representa perfecta igualdad y 1 las condiciones más extremas de desigualdad), permite ver que Colombia y sus ciudades son altamente desiguales. El valor del Gini para Colombia se ha ubicado en promedio históricamente por encima del 0,50. Por su parte, en Manizales la desigualdad se ha incrementado según el Gini, que pasó de 0,46 en 2015 a 0,48 en 2016.  Esto muestra que las diferencias entre estratos sociales se están acentuando. Hasta ahora no es claro si el gobierno está enfocado en la reducción de estas cifras.  

La clase media en Manizales

Además de las cifras anteriores entregadas por el DANE,  el informe de calidad de vida 2017 de MCV incluye un análisis acerca de la Clase Media en la ciudad, inspirado en un informe publicado en 2012 por el Banco Mundial. En esta versión se revelan elementos interesantes, como la clasificación de la población en cuatro “clases sociales”  teniendo en cuenta los ingresos por habitante. De acuerdo con el estudio, el 5 por ciento son pobres, el 27 por ciento son  vulnerables,  en la clase media  se encuentra el 60 ciento y en la clase alta el restante 7 por ciento. La variación en la distribución de las clases permite ver cómo los cambios económicos de los últimos años afectan positiva o negativamente a un segmento específico de la población.

Por lo general, el segmento de personas en condición vulnerable y la clase media son los que soportan y se ven más afectados por las coyunturas económicas. En este caso, las cifras de pobres y vulnerables, que venían en descenso desde 2008, aumentaron un 1 por ciento cada una, mientras que la clase media, que había aumentado 20 puntos porcentuales desde 2008, redujo su participación en un 3 por ciento en 2016.

La clase media representa una especie de columna vertebral pues es la encargada de soportar gran parte de los procesos económicos. Los cambios en ella se reflejan en sectores claves como el comercio – que a su vez repercuten sobre el conjunto de las actividades económicas locales - y aportan gran parte a la solución al problema de la pobreza y la pobreza extrema en la ciudad.

Pobreza, desigualdad y paz

Zonas afectadas en Manizales.
Zonas afectadas en Manizales.  
Foto:  Ministerio de Vivienda

La firma del Acuerdo de paz con las FARC, el proceso de negociación con el ELN y la aparente intención de otros grupos al margen de la ley para iniciar su desmovilización y desarme deberían ser oportunidades para que Colombia busque ser un país más incluyente, donde  se creen más puestos de trabajo, se fortalezca la clase media y se reduzcan significativamente la pobreza y la desigualdad. 

No hay que olvidar que estos dos últimos fenómenos sirvieron de caldo de cultivo para el conflicto armado y la violencia, la cual no se acabó a pesar de la firma del Acuerdo de La Habana y más bien se ha trasladado a las ciudades.  Colombia, el país de las regiones, se enfrenta a una nueva oportunidad para cerrar las grandes brechas sociales, económicas y políticas que lo han caracterizado.

La desigualdad se ha incrementado según el Gini, que pasó de 0,46 en 2015 a 0,48 en 2016.  

Si el Estado colombiano no desarrolla esfuerzos en la superación de la pobreza y la mejora en la calidad de vida de la población, los resultados obtenidos hasta ahora en estos temas no tendrán alcance en el mediano y largo plazo. Del mismo modo  es necesario que las cargas y responsabilidades se distribuyan de mejor forma entre las entidades territoriales y el Gobierno central dado que el modelo de descentralización de la Constitución de 1991 ha tenido resultados discretos que se notan al evaluar el Sistema General de Participaciones y las Transferencias a los territorios.

En el caso de Manizales, no se puede decir que la ciudad sea ajena a la realidad nacional, pues a pesar de contar con reconocimientos como ser “La mejor ciudad para hacer negocios”, según el  Doing Business 2017 del Banco Mundial, las brechas sociales persisten y la desigualdad sigue siendo un problema evidente.

*Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad Autónoma de Manizales. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor. 

**Politólogo, con énfasis en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales, magíster en Ciencias Sociales de la Universidad de Caldas y candidato a Master II en Educación, con énfasis en Desarrollo Humano e Ingeniería de las Organizaciones de la Universidad Paris XII. Docente del programa de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales.

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