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Colombia por el camino de la innovación

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Desarrollo en ciencia y tecnología.

Manuel AcevedoAunque tenemos problemas en aspectos como la financiación, el trabajo en equipo y la propiedad intelectual, los avances de Colombia – y de sus universidades- en materia de innovación han sido significativos y esperanzadores.*

Manuel Esteban Acevedo**

Eafit

Esfuerzos y puntajes

Durante muchos años Colombia ha hecho grandes inversiones para hacer de la innovación una característica empresarial tanto en el plano nacional como en las regiones.   

No obstante estos esfuerzos, Colombia se encuentra todavía entre los rangos medios de la tabla mundial, e incluso ha descendido en relación con años anteriores.  Según la más reciente información disponible para el Índice Global de Innovación, Colombia ocupó el puesto 65 entre 127 economías evaluadas. La calificación obtenida pasó de ser 34,2 en 2016 a 34,8 en 2017.

Según estos resultados, el país mantiene el quinto lugar en materia de innovación en Latinoamérica, después de Chile, Costa Rica, México y Panamá. Por debajo de Colombia se ubican Uruguay, Brasil, Perú y Argentina.

Hemos podido observar que en varias compañías de diferentes hay voluntad, y que más allá de ella han comenzado a desarrollar los primeros proyectos, los cuales comprueban su capacidad innovadora

A pesar de lo anterior hay un panorama optimista para consolidar la innovación, gracias a las acciones conscientes del sector empresarial, y a la salida constante de productos novedosos al mercado. Todo lo cual es fruto de muchos ejercicios de integración entre universidad, empresa y Estado.

Suele decirse que más que una práctica social arraigada, la innovación en Colombia siempre ha sido una palabra de moda.  Aun entonces a lo largo de mi vida profesional   he podido observar que en varias compañías (grandes o medianas) de diferentes sectores (emprendedores, universidades y en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación) hay voluntad, y que más allá de ella han comenzado a desarrollarse los primeros proyectos, los cuales comprueban su capacidad innovadora.

De pioneros y prejuicios

Desarrollo de la robótica.
Desarrollo de la robótica.  
Foto: Wikimedia Commons

Los colombianos tenemos la costumbre de prestar mucha más atención a las cosas que no funcionan, y por eso nos cuesta reconocer las semillas de aquellos procesos que se están estrenando y que parecen tener un buen futuro.

Son varias las compañías que son ejemplo de innovación en el país en sectores como:

  • electrodomésticos, las cuales han lanzado al mercado productos dirigidos a entornos sociales que no atendían anteriormente.
  • financiero, el cual está haciendo de las denominadas Fintech (empresas financieras basadas en plataformas tecnológicas) una línea importante de trabajo constituida en Colombia por 84 iniciativas según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo.
  • organizaciones del sector público, que han adoptado modelos de innovación y han transformado sus sistemas de relacionamiento con el usuario.
  • empresas del sector eléctrico, que han desarrollado sistemas para medir sus capacidades y servicios por medio de plataformas que anteriormente ni siquiera contemplaban.

Estos ejemplos son una clara muestra de que es importante fijarse en la otra cara de la moneda, es decir, no concentrarnos únicamente en cuánto nos falta de trabajo en equipo, o cuánto para incrementar las cifras de inversión y mejorar las interfaces entre la universidad y la empresa. Si bien es cierto que aún tenemos mucho camino por recorrer, existen proyectos pioneros, los cuales muestran todo el proceso de consolidación de la senda de la innovación, el cual es un proceso irreversible.

Los resultados de las investigaciones podrían generar unos réditos económicos que pueden ayudar a compensar, más no reemplazar, los recursos que no vienen por parte del sector público

Los períodos de dificultad y de crisis suelen recordarnos la misma cuestión: es necesario cambiar.

En estos años se han presentado transformaciones diversas en los negocios y en la economía, que permiten ver que el país no crecerá a los ritmos en los que venía creciendo o que hacer negocios no será tan fácil como antes.  Por ello, ha cobrado relevancia la discusión en las mesas de trabajo -de gerentes, líderes de unidades y las juntas directivas- sobre si deben “cambiar o morir”.

Como consecuencia, se le ha dado un valor diferente no solo a la innovación sino a lo que se había sembrado en recursos públicos, privados, proyectos ejecutados e integración con las universidades. Lo anterior permitirá que las decisiones sean tomadas con mayor rapidez con el fin de continuar avanzando.

Uso eficiente de los recursos en las universidades

Siempre habrá necesidades mucho mayores en cuanto a la inversión pública para los procesos de investigación, desarrollo e innovación. No obstante, las universidades colombianas han dado un uso apropiado a una parte importante de los recursos que se destinan para estos objetivos,  desarrollando tecnologías que hoy están próximas a ser integradas a la sociedad, a través de las spin-off.

La generación de nuevas unidades de negocio dentro de las universidades, el desarrollo de licenciamientos nacionales e internacionales, son una muestra de esta apropiación de los recursos. Esto se traduce en el alto volumen de patentes ya identificados en los indicadores de la Superintendencia de Industria y Comercio, tanto las otorgadas como las que se encuentran en solicitud y en el lenguaje mismo en el que se expresan los investigadores en las oficinas de tecnología y en las facultades donde desarrollan su labor.

Estas son señales de que hemos sabido aprovechar los recursos y si estos mismos aumentaran, también lo harían los resultados. Pero a pesar de la carencia ya tenemos un capital el cual podremos poner al servicio del país y del mundo a través del tejido empresarial.

Los resultados de las investigaciones podrían generar réditos económicos que pueden ayudar a compensar, más no a reemplazar, los recursos que no vienen del sector público.

Las ideas pueden ser individuales, la innovación es un proceso colectivo

En cuanto al sector privado, este se ha vuelto cada vez más consciente, ha comenzado a aumentar sus presupuestos y la búsqueda de recursos para llevar a cabo proyectos de innovación, ya sea que los desarrollen en el interior de la organización con consultoras externas, o asociados con entidades que hacen parte del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Solo a lo largo de estos cinco años veremos cómo el indicador de innovación aumenta.

Los retos por superar

Desarrollo en ciencia y tecnología.
Desarrollo en ciencia y tecnología.  
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Los retos en materia de innovación se pueden ubicar en cuatro ejes temáticos:

  1. Es necesario aumentar los recursos financieros destinados al Sistema
  2. Mejorar la capacidad de interconexión entre los eslabones del Sistema: las universidades con las empresas, las entidades del Gobierno, las firmas consultoras y los emprendedores para que tengamos verdaderos ecosistemas de innovación sin muchos costos de transacción y para que los actores puedan tener acceso a un mayor volumen de información, y de esta manera tomar decisiones acertadas que les permitan obtener resultados óptimos.
  3. Nos falta aprender a trabajar en equipo: las ideas pueden ser individuales, la innovación es un proceso colectivo.  Esto significa aprender a trabajar con las redes de proveedores y de distribuidores, transformar los procesos dentro de la organización, ejercer liderazgo para que los equipos en las compañías adopten los procesos innovadores no como algo por lo cual sentir temor sino por el contrario, como un tema que los debe entusiasmar, ya que abre nuevos horizontes y perspectivas.
  4. Aprender un poco más acerca de la lógica de los proyectos de innovación.  Esto tiene que ver con los temas de propiedad intelectual y el modo en el que se puede financiar la innovación.

Un proyecto de este tipo tiene períodos de maduración y formas de valorización distintos, tiene esquemas de apalancamiento financiero diferentes, que le exigen tener una alta solidez en cuanto al tema de propiedad intelectual, lo cual se relaciona con asuntos propios de la gestión.

En síntesis, se requiere más dinero, más articulación del sistema, mayor capacidad de trabajo en equipo dentro de las organizaciones que estamos involucradas en los procesos de innovación, y mayor claridad en los procesos relacionados con el manejo de los proyectos, la financiación y la propiedad intelectual.      

* Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad EAFIT. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

**Negociador internacional de la Universidad EAFIT, especialista en Estudios Interdisciplinarios de Desarrollo de la Universidad de los Andes, candidato a magíster en Economía Aplicada de la Universidad EAFIT. Decano de la Escuela de Administración de la Universidad EAFIT.

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