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#SOSRazonPublica

Por Hernando Gómez Buendía

Transmicable: la disputa entre Petro y Peñalosa

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Transmicable.

Daniel AlonsoEsta semana supimos que habían finalizado las obras de Transmicable en Ciudad Bolívar, pero Peñalosa y Petro salieron, otra vez, a reclamar los méritos. ¿Quién tiene la razón?

Daniel Alonso López*

La pelea

Otra  vez el  anuncio de una obra pública terminada fue acompañado por una pelea entre Enrique Peñalosa, quien ejecutó el proyecto, y Gustavo Petro, quien aportó su diseño cuando fue  alcalde de Bogotá.

Con esto se perdió la esencia del asunto y terminamos enredados en disputas que no solo son inútiles sino perjudiciales para la ciudad.

Puede leer: Peñalosa vs. Petro o el modelo de ciudad.

Los cables

Alcalde Enrique Peñalosa en obras del Transmicable
Exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Los cables aéreos se han convertido en una solución para la movilidad en muchas ciudades. Si bien estos sistemas se utilizan en muchas partes del mundo, no es casualidad que se instalen principalmente en ciudades que se han desarrollado de manera informal y donde la geografía limita el buen funcionamiento de otros medios de transporte.

Entre los ejemplos de cables aéreos en ciudades latinoamericanas de este tipo encontramos los de Quito, La Paz, Rio de Janeiro, y para no ir muy lejos, los de Manizales y Medellín en Colombia. Bogotá, por supuesto, encaja dentro del tipo de ciudad que necesita cables aéreos en las zonas periféricas. No es un secreto que apenas una parte de Bogotá se ha desarrollado obedeciendo las normas de planeación distrital.

Le recomendamos: Bogotá, una ciudad refractaria a la modernidad.

Desafortunadamente el conflicto armado, la desigualdad social, la pobreza, la corrupción, las malas administraciones y las malas decisiones de los ciudadanos, entre otras varias razones, han hecho que la periferia de la ciudad se haya desarrollado de manera informal. Estas zonas de la ciudad han crecido sin equipamientos, sin vías y sin acceso a servicios públicos.

No es casualidad que se instalen principalmente en ciudades que se han desarrollado de manera informal.

Algunos de los barrios que han surgido de manera informal se han desarrollado sobre los cerros orientales de Bogotá. Esto hace que estos barrios se conviertan en verdaderos retos para la ingeniería, una vez que hayan sido legalizados y regularizados por la administración distrital: no solo se asientan sobre pendientes, sino que muchas veces se encuentran en zonas de alto riesgo.

Transmicable en Ciudad Bolívar

Hace apenas unos días, el alcalde Enrique Peñalosa anunció que habían finalizado las obras del primer cable aéreo de Bogotá, una ciudad endeudada con sus habitantes en muchos temas, sobretodo en movilidad.

Transmicable, como fue bautizado por Peñalosa, beneficiará a cerca de 750 mil personas que viven en 50 barrios de una de las localidades con más serios problemas sociales y de movilidad: Ciudad Bolívar.

Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) esta nueva opción de movilidad, que costó 240.000 millones de pesos, tiene una longitud de 3,4 kilómetros y va desde la estación de Transmilenio de El Tunal hasta el barrio Mirador del Paraíso a una velocidad de 20 kilómetros por hora. Esta primera línea en la ciudad tendrá cuatro estaciones: El Tunal, Juan Pablo II, Manitas y Mirador el Paraíso. Además tendrá la capacidad de poner en funcionamiento 160 cabinas con capacidad para 10 personas cada una.

Este proyecto mejorará las condiciones de vida de casi un millón de bogotanos, que verán una reducción del 75 por ciento en los tiempos de desplazamiento entre sus casas y el Portal El Tunal de Transmilenio, pasando de casi una hora a tan solo 13 minutos.

Las obras de Transmicable están acompañadas de distintas intervenciones de mejoramiento de los entornos en los barrios donde operará el nuevo sistema. La alcaldía Peñalosa también entregará nuevas zonas verdes, principalmente parques, un mejor espacio público alrededor del sistema y equipamientos como un Supercade y nuevos centros culturales.

El viacrucis del Transmicable

Si bien desde el año 2000 se habla de construir teleféricos, el proyecto de construir cables aéreos surgió en 2008 cuando el alcalde Samuel Moreno hizo pública su intención de construir teleféricos en tres lugares: Ciudad Bolívar, Usaquén y la localidad de San Cristóbal. Los lugares planeados se encontraban sobre los cerros orientales en barrios informales o que alguna vez lo fueron.

En 2009 Moreno anunció el comienzo de los estudios para un cable en Ciudad Bolívar, con un costo de 120 mil millones de pesos y una capacidad de movilizar 3000 pasajeros por hora/sentido. Finalmente, y como muchas obras de la alcaldía de Moreno, el proyecto no avanzó absolutamente nada. Clara López, el remplazo de Moreno tras su destitución, prefirió darles prioridad a otros asuntos.

Con la llegada de Gustavo Petro a la Alcaldía en 2012, el proyecto del teleférico en Ciudad Bolívar volvió a la agenda pública. Durante su mandato, en convenio con el Metro de Medellín, se iniciaron los estudios técnicos para un cable con capacidad de 3500 personas por hora/sentido, 3,2 kilómetros de longitud y un costo estimado de 170 mil millones de pesos. Sin embargo, y como sucedió con muchos de los proyectos de Petro, esto no se pudo concluir satisfactoriamente, a pesar de haberse adjudicado en 2015 a la concesionaria Unión Temporal (UT) Cable de Bogotá.

Le recomendamos: El cupo de endeudamiento de Bogotá: ¿cómo financiar la infraestructura?

En 2016 el alcalde Peñalosa no inició las obras y adelantó estudios de ajuste para el mismo cable en Ciudad Bolívar, pero adjudicó nuevamente el proyecto. Ahora bien, quienes hoy critican esta decisión desconocen que el proceso de adjudicación de Petro estuvo rodeado de escándalos de corrupción. Estos escándalos, sumados a la falta de interés de Peñalosa en este modo de transporte, dejaron el proyecto en vilo. Por fortuna para la ciudad, el alcalde cambió su posición y se comprometió a hacer el Transmicable.

Hoy el alcalde Peñalosa, a quien hay que reconocerle su cambio de posición y el haber realizado el proyecto en el tiempo que había sido anunciado—esto último cosa que rara vez sucede—entrega un cable con la capacidad de movilizar 3600 pasajeros por hora/sentido, en poco más de 160 cabinas, y con un costo de 240 mil millones de pesos.

Enseñanzas

Alcalde Enrique Peñalosa en obras del Transmicable.
Alcalde Enrique Peñalosa en obras del Transmicable.  
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Además de las ganancias en tiempos de desplazamiento, conectividad e integración social de los habitantes de Ciudad Bolívar, este proyecto le deja a Bogotá algunos aprendizajes no tan obvios, pero sí muy relevantes

Primero, la puesta en marcha de Transmicable demuestra la necesidad de las ciudades y de sus habitantes de tener sistemas de transporte integrados y multimodales. Es decir, se necesita pensar la movilidad de la ciudad más allá de los buses, de la bicicleta y del metro—y en general del transporte terrestre—que, si bien son necesarios, no son los únicos medios que existen y que funcionan bien.

Es hora de pensar sistemas aéreos para la ciudad, como los cables, o sistemas fluviales que aprovechen los cuerpos de agua, como decir el Río Bogotá. No es ni será sostenible una ciudad que no hace uso de distintos medios y modos de transporte.

Transmicable demuestra la necesidad de las ciudades y de sus habitantes de tener sistemas de transporte integrados y multimodales.

El segundo aprendizaje que nos deja Transmicable es muy sencillo: no se puede seguir anunciando obras para acabar entregándolas 10 años después o, lo que es peor, no entregándolas. La falta de respuesta oportuna de las administraciones distritales a los problemas de la sociedad tiene múltiples implicaciones: desde la aparición de mafias que suplen la necesidad de transporte de manera ilegal en zonas aisladas y abandonadas, hasta poner en juego la misma democracia. La gente necesita respuestas a tiempo, la gente necesita poder confiar en su sistema de gobierno.

A pesar de las diferencias políticas y de visión de ciudad, Transmicable demuestra que puede—y que debe— haber continuidad en proyectos estratégicos por el bien de la ciudad y de sus ciudadanos.

Muy a pesar de lo que digan Petro o Peñalosa, este proyecto es el resultado del trabajo de ambos. A los dos hay que reconocerles su compromiso. Sin embargo, siendo justos, el actual mandatario se echó el proyecto al hombro y logró sacarlo en tiempo récord.

Un cuarto aprendizaje: los políticos sí responden a lo que la ciudadanía demande, siempre y cuando la sociedad se organice. Las exigencias de las bogotanas y bogotanos, y en especial las de aquellos que viven en el sur de Bogotá, fueron decisivas para que el alcalde continuara con el proyecto. Si bien Peñalosa admitió en campaña que no quería seguir con el proyecto de Transmicable, terminó adjudicándolo y ejecutándolo en tiempo récord. Los acuerdos en la política y entre los políticos solamente se logran si la sociedad les demuestra que está organizada en torno a causas comunes, sin importar el color político.

Finalmente, Transmicable no es ni de Petro ni de Peñalosa. ¡Este es un proyecto de todos los bogotanos!

*Politólogo, candidato a magister en desarrollo e investigador de la Universidad de Los Andes, consultor y asesor de varias entidades del gobierno distrital y nacional.
@danielfalonsol

 

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Comentarios  

Flor Águeda Rodríguez
+2 # PeriodistaFlor Águeda Rodríguez 10-09-2018 09:20
Vergonzoso Daniel Alonso, que usted diga que la contratación de Gustavo Petro tenía "corrupción". Investigue, estudie, no se crea lo que le dicen los "corruptos". Petro dejó contratado el Cable, o no lo hubieran realizado.
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Mark Haywood
0 # SrMark Haywood 11-09-2018 16:17
Después de leer eso ahora tengo ganas para viajar en el Transmicable!
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Carlos Nizo
0 # Sin proyectoCarlos Nizo 14-09-2018 18:20
Hace falta que seamos los propios bogotanos quienes exijamos visiones a largo plazo sobre la ciudad. A regañadientes Peñalosa ha continuado únicamente con lo poco que no pudo desmontar de los gobiernos que le precedieron, y con su afán de aparecer como el que "recuperó Bogotá", la ciudad avanza en unos frentes a costa de retroceder en lo avanzado en otros. Se puede edificar sobre lo construído: no hay necesidad de "formatear" la ciudad con cada cambio de gobierno.
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