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La crisis del buen periodismo ¿cómo diablos financiarlo?

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Periodismo digital.

Omar RiconPor transparencia con los lectores debemos advertir que Razón Pública es, de algún modo, parte de esta historia. Pero la historia misma es del más alto interés para todos los lectores.  

Omar Rincón*

Problema de dinero

Mientras que los medios de comunicación clásicos como la prensa impresa, la televisión y la radio tienen una recepción más baja cada día, los medios digitales atraen más lectores semana tras semana, pero financiarlos es más difícil que nunca.

De esta manera el periodismo libre parece un imposible en nuestros tiempos. Si la falta de audiencia tiene a los medios en la mala, la falta de recursos económicos ha condenado al periodismo libre a desfallecer lentamente.

¿Cómo sacarlo de su agonía? ¿Cobrándoles a los lectores, acudiendo a campañas de crowdfunding, recurriendo a la financiación oenegera?

¿O acaso con periodismo mascota, periodismo militante y periodismo carroñero?

La muerte del periodismo

Medios de comunicación nacionales.
Medios de comunicación nacionales. 
Foto: MinTIC

La crisis mediática se puede explicar por cinco causas:

  • Una nueva cancha para jugar. La transformación de la ecología de medios con la llegada del internet, las redes, los teléfonos inteligentes, las aplicaciones y las plataformas. Los medios de referencia dejaron de ser el centro de la información y el entretenimiento. Ahora la prensa, la radio y la televisión son el margen y las redes y las plataformas el centro.
  • No hay cama para tanta gente. La publicidad, el modo tradicional de financiación, se diversificó gracias a la llegada de los medios digitales. Hoy en día prima el BTL (Below the line), es decir, el mercadeo a través de plataformas no masivas de comunicación –como eventos y redes sociales– dirigido a segmentos específicos de la población.
  • Likeame, Seguime, Quereme. Los medios quieren que los quieran, es decir, que los sigan en redes y los compartan masivamente. Para ganarse ese “amor”, hacen lo que sea: presentar fake news, pasar vídeos de gaticos y perritos que enternecen (¿y entorpecen?) a la audiencia, abusar de la sangre, las lágrimas y el semen para complacer el morbo del público; darle visibilidad a los atarbanes y bullies de la política, etc. En efecto, todo esto les ha permitido ganar más likes, pero también los ha convertido en plataformas triviales que le hacen gala al chisme y a la risa fácil, pero le dan la espalda a la información confiable y el análisis sereno.
  • Ser político y periodista da lo mismo. Atrás quedaron los tiempos cuando los periodistas eran el contrapeso del poder, pues cada vez es más común que sean aliados del gobierno, lo que despierta suspicacias sobre su criterio, independencia e imparcialidad. Por eso resulta paradójico –y desvergonzado– que esos mismos periodistas exijan que no haya conflicto de intereses entre jueces, políticos y empresarios.
  • El periodismo y los medios se divorciaron. Para sobrevivir financieramente, muchos medios optaron por recibir “ayudas” de políticos y empresarios que imponen sus líneas ideológicas a cambio del dinero que donan. Esto hizo que los pocos periodistas independientes que quedaban se vieran obligados a refugiarse en libros, blogs y portales de internet. En definitiva, los medios dejaron de hacer periodismo para dedicarse al lobby político y al show del like, el trending y el clickbait.

Todo esto ha conducido a que a la crisis económica que experimentan los medios, se le sume la crisis de credibilidad y legitimidad.

Le recomendamos: Los zombies, la cenicienta y los micos de los medios de comunicación.

¿Cómo resolver la crisis?

Para afrontar la crisis es necesario fortalecer los medios creando marcas sólidas que se basen en el valor del buen periodismo. En esa línea las soluciones son:

Todo esto les ha permitido ganar más likes, pero también los ha convertido en plataformas triviales que le hacen gala al chisme y a la risa fácil, pero le dan la espalda a la información confiable y el análisis sereno. 
  • Cobrar por la información. Producir y distribuir información de buena calidad es mucho más costoso de lo que suele creerse. Pero además la información es  un insumo esencial para tomar decisiones que afectan a toda la población y para el buen funcionamiento de la democracia. Lamentablemente, los colombianos lo queremos todo gratis y hay muy pocos medios que ofrezcan información de calidad.
  • Subscripciones. Es el sistema clásico de compra del periódico, que ahora puede ser de subscripción por internet y redes. Esto lo ha logrado el diario.es en España, un medio de alta calidad fundado por periodistas independientes decididos a hacer periodismo de verdad. Allá ha funcionado bastante bien, el problema es que en Colombia no queremos pagar y tampoco tenemos medios como ése.
  • Crowdfounding. Consiste en que los lectores decidan hacer un aporte económico para que el medio siga siendo imprescindible. En Colombia el medio que más ha tenido éxito usando este sistema es La Silla Vacía que en su última campaña logró un poco más de 100 millones, una suma considerable para un país donde la cultura de las donaciones es prácticamente inexistente.
  • Financiación internacional. Hay muchas fundaciones internacionales –casi todas europeas o estadounidenses– que como Open Society financian proyectos de periodismo independiente porque saben que ellos son fundamentales para garantizar el buen funcionamiento de la democracia.  Esta forma de financiamiento representa el 30 por ciento de los ingresos de la mayoría de medios digitales. Lamentablemente, no hay dinero suficiente para apoyar a todos los proyectos que lo necesitan.  
  • La marca vende. Una marca periodística sólida, prestigiosa y confiable puede obtener ingresos a través de acciones asociadas a la marca como talleres, prestar asesorías a diferentes instituciones, fiestas, eventos académicos, diseño de proyectos periodísticos, entre otros. Esta forma de financiamiento representa otro 30 por ciento de los ingresos de los medios digitales más prestigiosos. El problema es que construir una marca no es una tarea fácil. 

Hay muchas más ideas, pero todas funcionan en casos y contextos particulares. Algunas de ellas son hacer especiales periodísticos por encargo de marcas o ONG; elaborar productos en diferentes formatos para obtener dinero a través de YouTube, Facebook, Instagram y Google y generar comunidad en WhatsApp mediante la difusión de cadenas de información confiables.

Salvar los medios, matar el periodismo

Ética periodística.
Ética periodística.
Foto: MinTIC

En aras de mantener vivos a los medios, algunos gerentes han adoptado prácticas que atentan contra la ética periodística. Algunas de ellas son:

Puede ver: S.O.S Razón Pública. Por Hernando Gómez Buendía.

  • Especiales y eventos. Consiste en realizar eventos de debate con el objetivo de mediatizar agendas y personas. Semana es el mejor ejemplo de esta práctica pues, aprovechando el buen nombre de su marca, y además de realizar ese tipo de encuentros, vende costosas revistas de relaciones públicas a gobiernos y a sectores económicos. El mayor peligro de esta práctica es que tiende a afectar el contenido de una de las revistas más leídas del país. Queda la duda de si realmente eso es periodismo. 
  • Big Data. Los medios tienen grandes bases de datos para determinar qué tipo de productos les interesan a sus usuarios. Además de ser uno de los bienes más cotizados en el mercado y la política contemporáneas, es un negocio sumamente rentable. No en vano Google y Facebook viven vendiendo datos. El pequeño problema es el dilema ético que esta práctica encubre, ¿no?
Ante la escasez económica, varios medios se han convertido en mascotas que defienden los intereses de sus dueños a capa y espada.

Lo que estos esfuerzos tienen en común es que logran mantener con vida a los medios, pero a costa de sacrificar el verdadero periodismo. Estas prácticas no serían tan nefastas si se llevaran a cabo con transparencia. Lamentablemente esto casi nunca sucede. Los medios deberían publicar quienes financian sus contenidos y que intereses defienden.

El periodismo libre: más necesario que nunca

En esta época de políticos cínicos que como Uribe, Macri, Bolsonaro y Trump se mantienen en el poder y conservan un gran respaldo popular gracias a la información mentirosa, tergiversada y manipulada que los medios difunden, el periodismo de calidad es más necesario que nunca, pues sólo él puede impedir la publicación y circulación masiva de fake news, el debilitamiento del debate público y el triunfo de la polarización.

Sólo el periodismo con rigor es capaz de diversificar las fuentes, aportar estudios fundamentados, contextualizar las noticias que publican y proveer criterios de interpretación bien fundamentados. Tristemente, ése no es el periodismo que reina en Colombia y en el mundo. 

Quizás más personas estarían dispuestas a subscribirse, pagar una mensualidad y realizar donaciones si existieran más proyectos comprometidos con el periodismo de calidad, independiente, transparente y aportante con la construcción de una sociedad justa y democrática.

Lea en la revista: Comunicación naranja: información y democracia

Sin lugar a dudas, en tiempos oscuros como éstos en los que reinan el odio, la desinformación y la polarización, es más urgente que nunca trabajar por la sobrevivencia de los pocos medios que siguen siendo fieles a ese compromiso: brindar criterio a los ciudadanos en su conversación y toma de decisiones.

*Profesor Asociado del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER) de la Universidad de los Andes. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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