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(II) ¿Qué tan grave es la crisis internacional? / Especial - Colombia y la crisis económica mundial

(Tiempo estimado: 9 - 18 minutos)

César González MuñozEn Colombia la recesión será peor de lo que dicen y además no estábamos tan bien como nos dicen, pero aún tenemos un espacio de maniobra. Un análisis completo sobre la situación y las perspectivas económicas, redactado en cinco Partes que se pueden leer por separado. Parte II *.

César González Muñoz**

La primera crisis verdaderamente mundial

Sin hipérboles: Esta es una crisis mundial. Es la primera crisis auténticamente mundial.

Durante la última década, la economía internacional vivió la expansión más prolongada desde la segunda guerra mundial; ahora se encuentra ante la perspectiva de un colapso inaudito. El miedo es un sentimiento creciente en las comunidades trabajadoras pobres de los países ricos. La desconfianza en el medio ambiente institucional paraliza las inversiones, deja quietos a los consumidores y destruye fuentes de trabajo e ingreso. El único flujo financiero importante en este momento es el que se mueve hacia activos denominados en dólares y suscritos por el gobierno federal de Estados Unidos. El Tío Sam es pobre, pero es digno: goza de la más alta confianza como depositario de las riquezas financieras acumuladas en todas partes del mundo. 

Crece además, en estos días de inventario, el volumen de las quejas sobre la crueldad humana con el planeta y sobre el alto precio de la “prosperidad”. Los promotores de una acción colectiva contra el cambio climático ganarán más espacio en los medios. Pero aún no tienen suficiente poder político.

En los círculos académicos recupera prestigio una noción que comenzaba a acumular polvo y desdén: Las economías de mercado son intrínsecamente inestables, por reguladas y controladas que sean en cualquier espacio nacional. Las “fallas del mercado” ya son insuficientes para explicar lo que le ocurre a la economía mundial. Ahora el ciclo económico tendrá que regresar al mostrador de las ofertas de conocimiento pertinente y volverá a ser una materia primordial en el currículo de los programas de post- grado en las facultades de economía.[1] 

La globalización, es decir la integración de los mercados, en sus alcances y ritmos contemporáneos, puede reclamar válidamente resultados positivos, pero ahora la evidencia es que una economía globalizada puede colapsar a un ritmo inusitado, con implicaciones enormes.

¿Qué pasa allá afuera? El miedo, la desconfianza y el creciente desempleo se estimulan mutuamente. Esta espiral, junto con las crisis de los mercados financieros y la caída del valor de los activos, está produciendo un colapso de la demanda de consumidores e inversionistas a escala global. La fuerza y la velocidad de la caída sorprenden a todos.

Estados Unidos y Europa ya están en recesión

La publicación de cifras económicas y comerciales produce alarmas sucesivas. El PIB del área del euro (16 países) cayó 1,5% en el cuarto trimestre de 2008. Una cifra muy parecida registró la economía británica. A comienzos de enero se pensaba que Estados Unidos era el líder del frenazo, pero las cifras europeas resultaron peores que las norteamericanas. Hasta ahora, el aumento del desempleo en la eurozona no ha sido tan pronunciado como en Estados Unidos o la Gran Bretaña - excepto en España e Irlanda, por cuenta de la crisis de la industria de la construcción en esos países. Pero, sin duda, los números del desempleo aumentarán fuertemente en todo el viejo continente durante los próximos meses. Para 2009, la mayoría de los augures habla de una caída del 2 al 2,4% del PIB, tanto en Estados Unidos como en Europa. Se puede apostar a que la realidad será más dura aún.

La recesión llegó a Alemania, a Japón y a los demás exportadores

Es cierto que las naciones de mayor rendimiento económico tienen a ser altamente exportadoras y mantienen elevados niveles de ahorro en proporción al tamaño de su ingreso. Es cierto, también, que Alemania y Japón son los paradigmas de la prosperidad a punta de venderle bienes y servicios al resto del mundo. Pero a la hora de la contracción, los grandes exportadores son corchos en remolino. En épocas de expansión el éxito llama al éxito; en épocas de recesión los compradores escasean y se pone de relieve su dependencia de las políticas económicas de sus socios comerciales.

El PIB Alemán registró una disminución del 2,1% en el cuarto trimestre de 2008; la economía alemana, cuarta más grande del mundo y primera exportadora, se está contrayendo continuamente desde marzo del año pasado. A Japón le está yendo peor: Los números del último trimestre anuncian la más profunda recesión en los últimos 35 años; en términos anualizados, el PIB japonés cayó 12,7%. La producción industrial japonesa cayó un 10% entre enero de 2008 y el mismo mes de 2009. Segunda más grande y cuarta exportadora a escala global, la economía japonesa se ha contraído ya durante tres trimestres consecutivos.

Las estadísticas alemanas de exportaciones señalan también una fuerte tendencia a la contracción: Las cifras de diciembre fueron 8% menores que las de doce meses antes. Enero trajo noticias peores: la caída anual fue de 20,7%.

Los grandes exportadores asiáticos diferentes de Japón y China están sintiendo la contundencia de la crisis. Corea del Sur sufrirá probablemente el mayor colapso regional del PIB, al pasar de una expansión del 2,6% en 2008 a una caída proyectada del orden del 6% en 2009. Malasia, Singapur y Hong Kong registran comportamientos similares.
 
El 25 de marzo la Organización Mundial del Comercio (OMC) predijo que el comercio mundial caerá este año en un 9%[2]  . Esta sería la mayor reducción del comercio internacional desde 1982, cuando reventó la primera crisis de la deuda. Esperemos nuevas proyecciones, infortunadamente peores. 

Los exportadores grandes se aferrarán a sus mercados regionales

Las regiones de alto poder exportador registran elevadas cifras de exportaciones entre los países de la propia región. Así, según cifras de la OMC, América del Norte le envía a América del Norte el 51,3% de sus exportaciones de mercancías (2007). El comercio entre países de la Unión Europea alcanza el 75,5%, mientras que el 49,7% de las exportaciones asiáticas se destina a la región misma. La cifra de Suramérica y América Central es mucho más baja: 24,4%[3]  

Lo anterior tiene dos implicaciones:

  1. Las naciones exportadoras cuentan con una suerte de mercado interior ampliado (en el ámbito regional). En las actuales circunstancias, los grandes exportadores asiáticos y europeos tendrán mucho interés en utilizar al máximo sus propios mercados regionales. Europa tiene las instituciones de la Unión, el espacio económico singular, y buscará el rescate de la demanda interna mediante dispositivos de política monetaria y fiscal. Asia, por su parte, tratará de manejar la crisis haciendo uso de los mismos mecanismos y acudiendo a acuerdos especiales de comercio y pagos a escala regional.

  2. Las naciones latinoamericanas, en conjunto, pertenecen a una periferia que gravita fuertemente hacia Estados Unidos y, en menor medida, hacia Alemania. Sólo Brasil tiene mayor diversidad de destinos exportadores. Argentina es, en Suramérica, el único mercado importante para las mercancías brasileñas. Venezuela y Ecuador son vitales para Colombia, pero el comercio a escala intra - regional es, como se ha dicho, de menor relevancia. En consecuencia, ninguna economía latinoamericana puede mirar con alguna esperanza hacia su entorno regional en busca de alivio ante el colapso de la demanda global. Toda la región mira hacia el norte y ha encontrado muy pocos mercados en el vecindario, con dos excepciones: (a) Colombia/Venezuela/Ecuador y (b) Brasil/Argentina. 

Las proyecciones son cada vez más pesimistas

Casi todos los países ricos se encuentran ahora oficialmente en recesión. Las previsiones más frecuentes de los especialistas hablan de una recesión sin precedentes en 2009. El crecimiento en Estados Unidos, Japón, la eurozona y  la Gran Bretaña estará entre  -2,2%  (Estados Unidos)  y  - 5,3 % (Japón).  Pero estas cifras han sido revisadas varias veces en los últimos tres meses; espere Usted nuevas proyecciones hacia abajo en las próximas semanas.

Las más recientes cifras de la actividad económica obligan a tener expectativas más pesimistas sobre el desempeño de la economía mundial. Según las respectivas Oficinas Nacionales de Estadística, en el año terminado en enero de 2009, la producción industrial cayó 19,2% en Alemania, 16,7% en Italia y 11, 1% en México. Y en el año a febrero disminuyó el 11,2% en Estados Unidos y 13,2% en Rusia.  De acuerdo con las mismas fuentes, la producción industrial en la zona del euro (16 países) cayó un 17, 3% en los doce meses a enero pasado.

Las llamadas economías emergentes, que hasta hace poco mostraban tasas de crecimiento del orden del 7% anual, verán reducir, como grupo, sus resultados a cifras nulas o incluso negativas. Brasil, por ejemplo, tendría una reducción de su PIB del orden de 0,5% en 2009, de acuerdo con la Unidad de Inteligencia Económica de The Economist, que en enero proyectaba un crecimiento del 1,6%. El consenso experto es que, como mucho, la economía brasileña tendrá crecimiento nulo este año. China e India bajarán sustancialmente su crecimiento al 5 o 6%, si bien continuarán siendo los países con mayor dinámica macroeconómica[4].

Se acaba la liquidez internacional y no habrá plata para América Latina  

El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) proyecta que en 2009 las deudas bancarias internacionales de los países emergentes tendrán una reducción neta. EL IIF, entidad gremial de la banca internacional,  proyecta ahora que, de una entrada neta de 168 mil millones de dólares por cuenta de préstamos de la banca comercial privada a los países emergentes en 2008, se pasará a una salida neta de 61 mil millones en 2009: una baja de 229 mil millones[5]  . El gran año fue 2007, con una entrada neta de fondos a los emergentes por esta vía de 410 mil millones de dólares. América Latina no es un actor estelar en este guión, pero en términos relativos el impacto es sustancial: sus números son 9 mil millones de dólares positivos en 2008, versus 12 mil millones negativos en 2009.

Si a los flujos bancarios se les añaden las otras formas de financiación privada de la balanza de pagos a los países emergentes[6]  , las proyecciones son dramáticas: en 2008 hubo una entrada neta de capitales privados a dichas naciones por 466 mil millones de dólares (veníamos de 929 mil millones en 2007); ahora la proyección de 2009 es una entrada neta de capitales por  165 mil millones de dólares. América Latina sufre duramente, en proporción al tamaño de su economía: desde 183 mil millones en 2007, este año el número sería 43 mil millones, después de haber bajado a 89 mil millones en 2008. En el 2009 el “giro del negocio” de la entrada de capitales a la América Latina será menos de la cuarta parte del de dos años atrás.

La tragedia humana: desempleo y xenofobia

El dolor humano y social del desempleo puede ser muy grande: La Organización Internacional del Trabajo, OIT, dijo a finales de enero que “con base en los nuevos desarrollos del mercado de trabajo y dependiendo de la oportunidad y la efectividad de los esfuerzos por la recuperación (…) el desempleo global podría aumentar, en comparación con 2007, en un rango entre 18 y 30 millones, y 50 millones si la situación continúa deteriorándose. (….) En este escenario, alrededor de 200 millones de trabajadores, principalmente en las economías en desarrollo, podrían se empujados a una situación de pobreza extrema[7].

En ese ambiente sube a la superficie una persistente materia oscura que abunda en el mundo rico: La xenofobia, la condena al “forastero”, el odio racial, la victimización de los sin-papeles. La mayor recesión global de la historia está despertando a ese monstruo que, en épocas de prosperidad y alto nivel de empleo, sólo se ve como una manifestación marginal de la derecha nacionalista.

Nuevos ropajes del viejo proteccionismo

El proteccionismo[8]   ha vuelto a ganar prestigio en los círculos parlamentarios y gremiales y en los corredores del poder ejecutivo en los países ricos. Son evidentes las ganas de levantar barreras comerciales y establecer otras medidas restrictivas del comercio (la prohibición a las empresas apoyadas por el Estado de que inviertan en el extranjero, la manipulación de las tasas de cambio, la obligación de usar insumos nacionales en las obras públicas y en otros programas de inversión dentro de los planes fiscales, la limitación de las compras públicas en general para favorecer los proveedores nacionales, “los puestos de trabajo para los nacionales“).

El G - 20 o Grupo de los 20[9]  , reunido en octubre del año pasado, se declaró adversario de la restricción del comercio como instrumento para combatir el desempleo. No obstante, los legisladores están insistiendo cada vez más en imponer restricciones al gasto público de emergencia, buscando que los recursos del estímulo fiscal no se filtren al exterior en la forma de importaciones o de inversiones transnacionales. 

La esperanza de una acción concertada

A comienzos de Abril habrá en Londres una cumbre del G - 20, y con seguridad allí se harán evidentes las diferentes prioridades que los gobiernos tienen en relación con las salidas a la crisis económica global. Algo tendrán que decir, en todo caso, sobre cuatro puntos:

  1. Las políticas de estímulo inmediato a la demanda mediante instrumentos fiscales y monetarios.
  2. La estrategia para desatar el nudo del crédito.  En el ambiente internacional, ni los bancos quieren hoy día prestar, ni hay los clientes dispuestos a endeudarse.
  3. Las reformas estructurales que exige el sistema de regulación y supervisión de las instituciones financieras, y
  4. El modo de fortalecer el Fondo Monetario Internacional para que vuelva a ser, en estas circunstancias, un agente líder en la asistencia a los países pobres afectados por la crisis.

Si de la reunión londinense no salen palabras concretas en estas materias, es de temer que los mercados financieros y bursátiles entren en una nueva oleada de bajas de sus indicadores de valor.

* Además de este artículo le invitamos a leer las otras Partes del informe especial: (I) Un resumen inicial(II) ¿Qué tan grave es la crisis mundial? (III) Colombia ya tenía un problema estructural,  (IV) Colombia: la difícil coyuntura  y (V) La crisis, además, nos va a llegar: ¿qué hacer?  

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1]   Una frase de moda hoy en publicaciones de consumo masivo y entre comentaristas de asuntos generales es: “Hoy día todos somos Keynesianos“. Para los economistas y los interesados: Con ello se fortalece la noción popular de que “lo keynesiano” sólo equivale a des - ahorrar a la máxima velocidad factible cuando la demanda se debilita. La visión keynesiana es mucho más amplia y potente que esa imagen trivial. El keynesianismo no es simplemente una doctrina que favorece el gasto público deficitario para compensar  los ciclos de demanda. Es posible que la crisis mundial estimule una percepción más seria, menos “popular” de Keynes y de su contribución al conocimiento económico. Por estos días, el sitio electrónico del semanario The Economist desarrolla un debate abierto precisamente sobre la afirmación “esta casa cree que hoy día todos somos Keynesianos“: 
http://www.economist.com/debate/days/view/283  (marzo 20 de 2009).

[2]   WTO Sees 9% Global Trade Decline in 2009 as Recession Strikes http://www.wto.org/english/news_e/pres09_e/pr554_e.htm
(25 de marzo de 2009)

[3]   World Trade Developments in 2007

http://www.wto.org/english/res_e/statis_e/its2008_e/its08_world_trade_dev_e.htm 
(20 febrero de 2009).

[4]   Las estadísticas chinas son dudosas. La hermenéutica de las cifras que producen los estadígrafos chinos es toda una línea profesional. No obstante, la posición mayoritaria es que China, ahora la tercera economía del mundo en tamaño, había crecido en 2007 por encima del 10% (13% según las estadísticas oficiales) y alrededor del 9% en 2008.

[5]   Institute of International Finance, 2009 Capital Flows to Emerging Market Economies, Washington DC USA January 27 http://www.iif.com/Capital/FlowstoEmerginMarketEconomiescf_0109[1].pdf.

[6]   Inversiones del exterior en papeles de renta fija y renta variable (acciones) e Inversión Extranjera Directa.

[7]   International Labor Organization: Unemployment, Working Poor and Vulnerable Employment to Increase Dramatically Due to Global Economic Crisis,

http://www.ilo.org/global/About_the_ILO/Media_
and_public_information/Press_releases/lang–en/WCMS_101462/index.ht
( enero 29 de 2009)

[8]   En la jerga de los economistas, el proteccionismo es la estrategia de restringir el comercio internacional mediante la imposición de barreras a las importaciones. Es evidente que las naciones tienen la obligación de proteger sus mercados internos ante amenazas depredadoras. Pero el término “proteccionismo” se refiere más bien a una manía mercantilista de ojo por ojo y diente por diente en el terreno comercial, que tiende a empobrecer  a todos.

[9]   Australia, India, Estados Unidos, Brasil, Turquía, Alemania, Francia, Méjico, Gran Bretaña, Sudáfrica, Corea del Sur, Italia, Canadá, China, Japón, Argentina, Indonesia, Rusia, Arabia Saudita.

La principal razón es que la demanda mundial ha colapsado. Así, el valor de las exportaciones japonesas en noviembre había caído un 27% en comparación con el noviembre anterior; la disminución de diciembre fue 35% y la de enero de 2009, 46,3%. Las importaciones japonesas sufrieron una contracción de 32% en enero de 2009, una cifra inaudita en los últimos 50 años, lo que hace evidente la debilidad de la demanda interna.  

 

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