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Fútbol, callejón sin salida

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Alejandro PinoPobre, endeudado hasta el cuello, en la cuerda floja entre el gobierno y la FIFA, con los estadios en obra y con una hinchada cada vez más escasa, al fútbol profesional colombiano se le cierran todos los caminos.

Alejandro Pino Calad*

Las pobrezas de este pobre

Sólo seis días después de que el Mundial de Sudáfrica le entregara a España su primer título, arrancó el Torneo Finalización en Colombia. El choque fue brutal para los aficionados locales. El 17 de julio comenzó el segundo campeonato del año en el país, que irónicamente tiene el gigantesco respaldo económico de Postobón pero que no ha hecho más que mostrar las pobrezas de nuestro fútbol profesional.

El escenario es extraño. Por un lado están las buenas noticias:

  • El contrato de 45 mil millones de pesos con la embotelladora firmado para el 2010.
  • La adjudicación a Colombia de la sede del Mundial Juvenil de la FIFA de 2011 con toda la inversión en infraestructura que esto supone y
  • La cada vez más normal salida de jugadores nacionales a importantes clubes del exterior, lo que debería representar un importante ingreso económico para los equipos que transfieren a los futbolistas.

Pero todo esto, que es increíblemente positivo, no ha podido ocultar una realidad que en este semestre está más presente que nunca: el fútbol profesional colombiano es una nave a punto de zozobrar.

La era de las huelgas

El 12 de septiembre se jugó la novena fecha de la Liga Postobón II, jornada simbólica que la Dimayor (División Mayor del Fútbol Colombiano, ente que reúne a los 18 clubes de primera división y los 18 de segunda) destina a los clásicos regionales. El tener partidos simbólicos, llenos de historia y de rivalidades locales como Santa Fe-Millonarios, Nacional-Medellín o Cali-América, no sólo dinamiza al campeonato sino que supone una fecha con excelentes entradas y grandes taquillas.

Irónicamente, antes de esa novena fecha la gran noticia no era cómo se iban a preparar los equipos sino qué iban a hacer el gobierno y la Federación Colombiana de Fútbol con la crisis. ¿Por qué? Porque en las ocho primeras fechas el fútbol salió de las páginas deportivas para entrar en las económicas.

Antes de que arrancara el campeonato:

  • Los jugadores de Millonarios, América y Tuluá amenazaron con entrar en paro si no se les pagaban las deudas que los clubes tenían con ellos.
  • A medida que avanzó el torneo hubo amagos de huelgas en Once Caldas, Quindío y Pereira.
  • Los jugadores de Santa Fe le ofrecieron a los directivos que les pagaran sólo la mitad de su sueldo hasta que se normalice la crisis financiera del equipo y
  • La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (ACOLFUTPRO) denunció que el 80 por ciento de los clubes no pagan la seguridad social de sus asociados.

Pero, ¿y el adelanto de $25 mil millones que dio Postobón a comienzos de año? Simple y llanamente no alcanza para cubrir las deudas de los miembros de DIMAYOR, producto de malos manejos administrativos y una larga sombra de dineros de oscura procedencia que hicieron funcionar a los clubes durante mucho tiempo.

Además, con las obras que se adelantan en los estadios de las ciudades que van a ser sede del Mundial Juvenil de 2011, exigidas por la FIFA para que el evento se pueda realizar en Colombia, el Torneo Finalización se ha disputado en estadios con capacidad reducida o en escenarios alternos en donde la afición no se ha hecho presente… y sin gente en las tribunas, no hay plata.

La negra historia

El 21 octubre de 1983 el entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla le dijo a todos los medios nacionales e internacionales en una rueda de prensa que “los equipos de fútbol profesional en poder de personas vinculadas al narcotráfico son Atlético Nacional, Millonarios, Santa Fe, Deportivo Independiente Medellín, América y Deportivo Pereira”. Fue la primera vez que se habló de la intervención de dineros ilegales en el fútbol y, lamentablemente, no fue la última.

El primer extraditado por narcotráfico en la historia de Colombia fue Hernán Botero, entonces presidente del Atlético Nacional. En un polémico acto de protesta por esta decisión del gobierno la DIMAYOR ordenó suspender la fecha profesional del 15 de noviembre de 1984.

Pocos días después los cabecillas del Cartel de Medellín formaron un grupo denominado “los extraditables” que bajo el lema de preferir una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos, le declaró la guerra a la extradición y presionó al Estado para que la aboliera. Su logotipo fue la imagen de Hernán Botero, encadenado de pies y manos, que los colombianos vieron poco antes en el palco del Atanasio Girardot como apoyo al Nacional.

Galería de 2 en conducta

Después de Botero la lista de dirigentes de clubes vinculados a los carteles, que han tenido problemas con la justicia ha sido larga:

  • Juan José Bellini, ex presidente del América y de la Federación, fue vinculado al proceso 8.000 por su relación con Miguel Rodríguez Orejuela, jefe del Cartel de Cali y máximo accionista del equipo del Valle del Cauca.
  • Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El mexicano”, jefe militar del Cartel de Medellín y dado de baja por el Ejército, controló a Millonarios.
  • Phanor Arizabaleta, quinto hombre del Cartel de Cali y directivo del Santa Fe, fue condenado a 28 años de cárcel.
  • A César Villegas, presidente del mismo club, se le acusó por testaferrato en 1996; en 2002 fue asesinado.
  • Gustavo Upegui, manager y máximo accionista del Envigado, fue asesinado en 2006; se le relacionó con la temible “oficina de Envigado”.
  • Los ex presidentes del Medellín, Rodrigo Tamayo, Javier Velásquez y Mario de J. Valderrama; del Unión Magdalena, Eduardo Dávila; del Santa Fe, Eduardo Méndez; y el del Rionegro, Luis Alfonso Fajardo han estado y están en líos con la justicia.
  • Recientemente se vinculó a los cabecillas paramilitares ‘Jorge 40’ con el Valledupar FC, y a ‘Macaco’ con el Deportivo Pereira, equipo que tuvo como presidente al narcotraficante Octavio Piedrahíta, ex dirigente de Nacional, asesinado en 1986.

El remedio y la enfermedad

Lo peor es que hay más ejemplos, que se trata de una historia de 30 años, y que el gobierno no ha hecho mayor cosa hasta el momento para solucionar la situación. Con el fin de evitar que los equipos cayeran en manos de los narcos, este último reglamentó en los años ochenta los porcentajes que una persona natural podía tener en un club, pero esa fue la puerta de entrada de los testaferratos.

El dinero ilegal no registrado entró y sigue entrando a los clubes para solucionar problemas inmediatos y pagar contrataciones importantes, y deja un vacío contable dado que se trata de efectivo de un particular y no de la institución en déficit.

Millonarios y América fueron intervenidos en los noventas por la Dirección Nacional de Estupefacientes, que reemplazó a los respectivos capos como máximos accionistas pero que, a diferencia de ellos, no consiguió dinero, lo que dejó a los clubes en una durísima situación. Por cierto, América, Tuluá y el Florida Soccer (club que desapareció de la segunda división) hacen parte de la Lista Clinton, oficialmente del resumen de los Specially Designated Narcotics Traffickers del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, con lo que sus cuentas bancarias están intervenidas y, por tanto, tienen problemas para pagar y recibir dineros.

¿Cómo controlar?

El ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, acaba de radicar un proyecto de ley para que los clubes de fútbol se puedan convertir en sociedades anónimas sometidas a la Superintendencia de Sociedades. La idea es que los equipos generen nuevos ingresos y puedan así salir de su crisis pues sus deudas son enormes y no todos tienen las posibilidades de Nacional y Junior, cuyos propietarios son grandes conglomerados económicos, el Grupo Postobón y el Grupo Olímpica, respectivamente.

Un proyecto de ley similar fue desechado en la pasada legislatura. Aunque en términos generales la propuesta es interesante y abre la puerta para la democratización de los clubes y para que estos sean manejados como verdaderas empresas y no como tiendas de barrio, los dirigentes de la DIMAYOR son reticentes a la intervención.

La ley del embudo

Aquí hay que explicar un principio sui generis del fútbol. A diferencia de otros deportes, que suelen tener una injerencia directa del Estado y que incluso dependen para su desarrollo y promoción de dineros oficiales, el fútbol es independiente. Un principio básico de la FIFA es que el fútbol sea autónomo. Por eso cualquier tipo de intervención gubernamental puede llevar a una desafiliación en el ente rector del balompié.

¿Qué significa esto? Significa que si el gobierno decide intervenir en la Federación de Fútbol de un país o actúa sobre algo que afecte a la FIFA, esta puede expulsar al país de la organización, con lo cual el último no podría disputar ninguna competencia oficial, desde los torneos de clubes como la Copa Libertadores, hasta el máximo trofeo que es la Copa del Mundo.

Por eso la relación entre el gobierno colombiano y el fútbol debe tener tacto y el trabajo tiene que ser mancomunado. Una orden gubernamental que afecte a los clubes puede llevar a que estos inciten una desafiliación de la FIFA por “intervención”. Es el poder del deporte más grande del mundo.

Por eso también el jueves 9 de septiembre, a la Asamblea de la DIMAYOR, en donde estuvieron reunidos los 36 clubes profesionales del país, fue invitado Jairo Clopatofsky, el director del Instituto Colombiano del Deporte, COLDEPORTES, quien antes de la reunión utilizó temerariamente el término “intervención estatal” en el fútbol para salir de la crisis.

¿Peor para dónde?

El panorama es negro: a la crisis que traté de exponer en los párrafos anteriores, se suman varios hechos:

  • Que los clubes no llegan a instancias definitivas de los torneos continentales desde el 2007, cuando Cúcuta y Millonarios fueron semifinalistas en Libertadores y Suramericana, respectivamente.
  • Que la Selección no va a un Mundial desde 1998 y
  • Que, como quedó dicho, los buenos jugadores que surgen en los equipos duran poco en el país dado que de inmediato se les transfiere al exterior ya que unos pesos extra no caen mal en tiempos de vacas flacas.

Todo eso hace que la asistencia a los estadios disminuya. Es más, la más alta hasta el momento en el Finalización 2009 fueron los 22 mil espectadores que registró el estadio General Santander en el partido entre Cúcuta y Cali.

La Federación espera que el gobierno le ayude con créditos blandos para que los clubes se pongan al día en el pago de prestaciones. Pero COLDEPORTES le advirtió a los equipos que tienen que tomar medidas, pues el que no le cumpla a sus trabajadores va a perder su reconocimiento legal, con lo que no podría jugar en el campeonato… Eso si la DIMAYOR no es timorata como ha ocurrido antes con otras medidas.

La cuestión es anónima

Lo importante es que al parecer todos, gobierno y equipos, están interesados en que se convierta en ley el proyecto de las sociedades anónimas. Cotizar en la Bolsa, contar con la posibilidad de que los hinchas compren acciones de su equipo y que exista un verdadero control y un reglamento legal sobre el manejo administrativo de los clubes, es una posibilidad para acabar de una vez con una crisis que no es nueva y que ha lanzado demasiadas sombras sobre un espectáculo que debería ofrecer todo lo contrario: luz, fiesta y alegría.

Porque cuando un aficionado ve que las principales noticias sobre su equipo no son sobre las victorias en la cancha sino sobre sus problemas económicos y legales, inevitablemente la pasión se empieza a apagar. Y sin pasión no hay fútbol.

 

* Periodista y maestro en Estudios Culturales de la Universidad Javeriana, editor de la revista Fútbol Total, jefe de redacción de Diario Deportivo y blogger del portal Futbolred

twitter1-1@PinoCalad

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Comentarios  

EduardoSáenzRovner
0 # EduardoSáenzRovner 13-09-2010 19:15
En Argentina voy a cuanto partido puedo. En Narcolombia no volví. No solamente es la vergüenza de la presencia del narcotráfico en los equipos, tampoco vale la pena ir a un estadio a ver a 22 vagos que se olvidan que uno está pagando una boleta; donde además no se respeta ni el puesto numerado, donde los salvajes se sientan en las escaleras. En fin, el fútbol y los estadios no son más que un reflejo de la Narcolombia salvaje, desmadrada y corrupta.
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