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El referendo de California, una oportunidad

(Tiempo estimado: 2 - 4 minutos)

cesar gonzalezColombia tiene que dejar su postración y su servilismo ante una estrategia gringa antidrogas que ha sido llamada por el propio presidente Obama (cuando era candidato) como "un fracaso total".

César González Muñoz *

Algo va de la época en la que el gobierno colombiano, al más alto nivel, reclamaba que "el TLC con Estados Unidos es el verdadero Plan de Desarrollo que necesita Colombia", a ésta, en que la Canciller declara que "podemos vivir sin un TLC con Estados Unidos". ¿Qué ha cambiado? Nada en la realidad económica o social, ni en los conductos efectivos del desarrollo económico; es que hay un nuevo gobierno, que rompe sin mayor estropicio con muchos de paradigmas de la anterior administración.

Es sabio el anuncio de la canciller Holguín de que hay vida por fuera de este Tratado (que no es principalmente de comercio, ni es de libre comercio) cuya aprobación sigue pendiente en el Congreso de Estados Unidos; tal parece que continuará en largos sueños, y que podría fácilmente entrar en catalepsia.

El que no puede dormir es el proceso de ampliar, diversificar y enderezar las relaciones de Colombia con Estados Unidos. El asunto es de la esencia.  No es necesario elaborar más sobre ello.

Este cambio tiene ahora una oportunidad representada en el Referendo californiano de la semana entrante, sobre la legalización de la marihuana en todas sus etapas de producción, comercialización y consumo.  Santos dice que si se aprueba esta consulta popular habrá que ponerse a revisar, colectivamente, la estrategia global contra las drogas. Claro que tiene toda la razón.  Pero hay que poner de presente dos detalles.

El primero es que Colombia, y los países donde hay cultivos de marihuana y de insumos agrícolas para la producción de estupefacientes no pueden darse por aludidos con la decisión que tomen el martes los votantes californianos. Ni un sí, ni un no mayoritario llevarán implícito un mensaje a los campesinos de Colombia o Afganistán, ni a sus fuerzas policiales y de seguridad, ni a sus magistrados y gobernantes, ni a la gente en general. Lo que allá arriba se decida nada tiene que ver con la geopolítica ni con la confraternidad humana. Ni los nombres de estos países, ni las horrendas historias que aquí pueden contarse mientras los gringos se fuman sus cachitos o se dan duro en el cerebro con narcóticos, hacen parte del lenguaje en Estados Unidos con ocasión del referendo de California.  Para que a estos territorios les paren bolas con las angustias que produce la actual estrategia antidrogas, sus gobernantes y jueces y policías tendrán que juntarse a ensayar en coro. Lo que ha dicho el presidente equivale a afirmar que Colombia tiene que dejar su postración y su servilismo ante una estrategia gringa antidrogas que ha sido llamada por el propio  presidente Obama (cuando era candidato) como "un fracaso total".

El segundo detalle es que aquí estamos ante una gran hipocresía, o ante la complejidad de un proceso socioeconómico y cultural como el del consumo de marihuana y estupefacientes. Recordemos que hace cuatro años un serio estudio privado, que usa fuentes oficiales, concluyó que la cosecha de marihuana es la más valiosa de todas las producciones agrícolas de Estados Unidos. Para 2005, el valor de mercado de la producción anual de marihuana se estimaba  en 35 mil millones de dólares. La cifra del maíz llegaba sólo a 23 mil millones. Recordemos también que California produce la tercera parte de la cosecha anual de la yerba en Estados Unidos.  Si aprueban el referendo, los californianos quizás sí estarían enviando, sin querer, un mensaje global: lo mejor es convalidar en la ley lo que se ha impuesto poderosamente en la cultura popular. Y si no lo aprueban, la mejor apuesta colombiana es propiciar una deliberación global en la que este país debe y puede llevar una voz prominente.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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