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Los policías y los estudiantes

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Manuel Guzman HennesseLos estudiantes protestan por lo que no es y como no es. Pero la policía actúa como una fuerza de choque que abandonó su misión de ofrecer seguridad y dar ejemplo de respeto a las normas.

Manuel Guzmán Hennessey*

De un lado y del otro

Ahora se forman reyertas estudiantiles en algunas universidades de Bogotá; siempre se han formado dirán algunos.

Cierto, pero estas de ahora se soportan en un libreto soso y decadente, que tanta vergüenza ajena produce por quienes protestan, casi siempre con razón pero sin tino, como por quienes los reprimen, casi siempre sin apelar mucho a la razón, y también sin tino.

Estos últimos, los policías, tal vez tienen la disculpa de haberse cultivado poco en los asuntos del intelecto y en tanto que su formación les ha indicado que la fuerza es preferible a la razón, no discriminan si se trata del ámbito universitario o de la plaza pública, ágoras ambas de la expresión democrática de los pueblos.

Ni el poco cultivo de la razón de unos, ni la fuerza de otros, justifica el despliegue de necedad cada vez que a los estudiantes, que se supone se cultivan en los asuntos del intelecto, les da por armar la tángana.

Que yo sepa la función de los policías no es la de reprimir las protestas ciudadanas, sino la de proteger a los civiles de los delincuentes.

Y los estudiantes podrán ser revoltosos, pero no son delincuentes, de manera que una policía más preparada en asuntos como educación democrática y respeto ciudadano, bien podría encontrar métodos disuasivos o preventivos que no se basen en el uso de la fuerza.

Protestar con la razón

Los estudiantes de hoy, en la sociedad de los "facebook" y los "twitter", deberían, digo yo,  apelar a métodos más efectivos para efectuar sus protestas, a las redes sociales y los performances, herramientas que trascendieron la edad de piedra y les permitirían comunicar mejor su mensaje a la sociedad, o a la institucionalidad, si es que contra ellas es que va la protesta.

En el famoso dialogo entre Foucault y Noam Chomsky, recogido en el libro La Naturaleza Humana, Justicia versus Poder, se lee que un estudiante le pregunta a Chomsky si su presencia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) no es una forma de maquillar la conciencia de la universidad norteamericana. Chomsky le contesta que su deseo sería que aquella presencia, la suya, produjera más manifestaciones estudiantiles en contra de las políticas del MIT.

Sugería, por supuesto, una protesta articulada a las propuestas de ideas, que es lo que se espera de los jóvenes de todo el mundo cuya manera de respirar, si se trasunta en protestas argumentadas, nos indicará que gozan de buena salud.

Memorables fueron las protestas estudiantiles de París en 1968;  las de Tiananmen, en la China Popular en 1989; en Alemania las que llevaron a cabo estudiantes en contra de la nueva pista del aeropuerto de Frankfurt en 1984; y la de Wackersdorf en 1986, contra un centro de elaboración de plutonio.

Otros tiempos

Memorables fueron las nuestras en los años sesentas, cuando existía el movimiento estudiantil. Esas sí eran reyertas, pero el libreto estaba soportado en un discurso filosófico compañero, que se estructuraba mediante la crítica y la autocrítica, en fragorosas jornadas de discusión política, donde se tenía bien claro que el enemigo de clase compañero era la oligarquía terrateniente y explotadora, y no los policías.

Pero los policías reprimían porque sus superiores les inyectaban el discurso contrario: "vienen corriendo los estudiantes porque los persiguen los vigilantes, vienen corriendo los vigilantes porque los persiguen los estudiantes" (Piero).

Cuando Piero cantaba este verso aplaudíamos y aquello nos identificaba, más allá de la reyerta como tal, en unos ideales de justicia y libertad que ya quisiéramos para los estudiantes de hoy día.

Pero esos tiempos ya pasaron, y de aquel movimiento estudiantil sólo quedan los recuerdos desvaídos de quienes por estos días han empezado a morirse, como Fernando Garavito, o a pasar a retiro forzoso como varios amigos míos a quienes por obvias razones me eximo de nombrar.

Pero no caigo en la tentación de la nostalgia porque mi tema son los policías.

Y protestar con razones

Aprovecho la autoridad que me da la cita de Noam Chomsky para invitar a los estudiantes a protestar por asuntos que hoy pueden ser más graves que los que concitaron las manifestaciones del 68, los de la cosa nuclear o la guerra del Vietnam.

El Vietnam de hoy queda en Afganistán o en Irak, y es tan brutal e injusto como aquél y lo estimula el mismo imperio.

Y la inequidad no me parece que se haya resuelto, a juzgar por los alarmantes índices de pobreza.

La lucha antinuclear de ayer me temo que se ha trocado (o habrá de hacerlo en poco tiempo) por una lucha pro nuclear en el sentido del uso pacífico de este tipo de energía para contribuir a resolver el problema climático.

Y, ya lo dije, un motivo de protesta esencial es la actitud de los líderes del mundo con relación con el cambio climático.

Sucedió en Copenhague, va a suceder la semana que viene en Cancún, va a suceder el año entrante en Suráfrica. Ahí tienen un motivo necesario para una buena protesta, que más que piedras requiere juicioso análisis y creativas propuestas.

La torpeza policial

Los policías se apertrechan en sus tanques para lanzar bombas de gases y chorros de agua, y avanzan y retroceden en sus armatostes por las calles principales de una ciudad no precisamente dotada de avenidas expeditas.

Cuando son los de la Pedagógica, cierran la avenida Chile, y cuando son los de la Distrital, la fiesta se arma en la circunvalar, y al alcalde no se le ocurre otra cosa que avalar el soso libreto, no importa que ande como anda con el agua hasta el cuello por los retrasos y los escándalos de la "transformación de Bogotá", como suele repetir y repetir cuando los periodistas lo meten entre los palos y él arruga el entrecejo y pone cara de bravo.

¡Epa! el alcalde. Señores estudiantes: ¿no habría necesidad de protestar contra la corrupción generalizada de la administración pública?

Y le pregunto al general Naranjo: ¿cuánto nos cuesta a los contribuyentes cada reyerta en bombas, en gasolina de los armatostes y en horas policía?

Sin civismo y sin sentido

Y ya entrados en el análisis, permítame, mi general, preguntarle otra cosita: ¿Por qué los policías no cumplen las leyes de tránsito?

Un día le pregunté a uno que venía en contravía por el carril de Transmilenio de la Avenida Jiménez y me contestó con un gesto parecido al del alcalde: por seguridad.

¿Me podría aclarar usted, señor general, qué fue lo que me quiso decir su subalterno con la palabra seguridad? Ese no iba persiguiendo a ningún atracador, pues de hecho es ejercicio que, según entiendo, poco les gusta.

El uniformado iba tranquilo Jiménez al oriente y como no pudo meterse por la cuarta al norte (que me parece era lo que necesitaba para llegar adonde quería) no tuvo empacho alguno en zamparse por el andén de los peatones. Fue ahí donde le hice la ciudadana pregunta.

Tengo una amiga que hace algún tiempo coleccionaba placas de policías tomadas de quienes violaban las reglas del tráfico, y tenía tantas; pero ha habido accidentes, cuyo trámite se surte con tal celeridad para asignar la responsabilidad a quien estaba infligiendo la norma, como todo el mundo sabe que se aclarará la responsabilidad concerniente al escándalo de la calle 26.

Tengo otro amigo que entró con una ametralladora de juguete por un cerco policial para demostrar la inutilidad de las requisas; y tengo otro más que les pregunta a algunos de ellos lo que sentirían si los tuvieran todo el día con la boca sometida por un bozal.

Los perros mi general, el tema de los perros, la utilidad de los perros en la lucha contra el terrorismo urbano y contra el narcotráfico.

Cuando pusieron la bomba en Caracol vimos que a los policías se les ocurrió la estrategia creativa (¿o inteligencia preventiva?) de hacer retenes en la carrera séptima, siempre en el mismo lugar y siempre a la misma hora, para sorprender a los terroristas.

El tema de los perros estudiantes, ¿no sería otro motivo de protesta justa?, y extensiva por ahí derecho a las empresas de vigilancia que también los maltratan.

Hay en esta ciudad un vigilante con un perro en cada esquina, ¿alguien me puede explicar para qué sirve eso?

Hay en cada centro comercial un vigilante con perro que huele a monóxido de carbono y se va intoxicando lentamente, porque si no lo sabían señores vigilantes, lo que expelen los carros por el tubo de escape es monóxido de carbono, un gas tóxico que mata.

La función del policía

El asunto es que los policías deberían ser más útiles a la sociedad en estas cosas de la vida ciudadana.

Deberían emplear métodos más inteligentes y más eficaces para agotar, por desgaste, una manifestación estudiantil, por ejemplo, manteniéndose a una distancia preventiva larga, que no resulte provocadora de la reacción en contrario, y deberían guardar las bombas para cuando el problema amenace de verdad a los ciudadanos.

Nuestros agentes deberían perseguir con aplomo a los bandidos, y agarrarlos y entregarlos a los jueces, y deberían contestar rápidamente las llamadas de los ciudadanos y acudir a donde está el hecho como ciudadanos profesionales y respetuosos de la civilidad que a lo mejor son, digo yo, la mayoría.

Escrito lo anterior llega a mis manos el documento Tiempo Policial número 91, proveniente del  Grupo Mundial de Policías (Córdoba, Argentina). Allí leo un estudio pormenorizado de nuevos conceptos en materia de reformas policiales que hoy se estudian para Latinoamérica, orientados, dice el documento, a conformar una nueva filosofía y un nuevo modelo de policía.

Y agrega: "Buscar las causales de la pérdida de valores, disfuncionalidad del actual potencial en servicio, en muchas organizaciones policiales y en la raíces doctrinarias de la propia organización".

No dice allí, pero supongo que lo contempla, que esta nueva policía deberá transitar por el carril que toca, y no subirse a los andenes con sus motos ni meterse en contravía ni saltarse semáforos en rojo ni devolverse en "u" para ahorrar camino.

Deberían, además, como ciudadanos que son de un mundo amenazado por el cambio climático, sumarse a los estudiantes para protestar conjuntamente contra los líderes de este mundo, tan comodones y laxos en el dejar hacer dejar pasar.

* Profesor de la Universidad del Rosario, director general de la red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamérica Network (KLN) Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

twitter1-1@guzmanhennessey

 

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Comentarios  

Alejo Torres
+4 # Alejo Torres 22-11-2010 09:30
excelente reportaje, hay mejores formas de protestar, pero cuando la policia no es la que en vez de calmar y7o acompañar en armonía si no la que incita, que podemos hacer. la violencia lamentablemente se responde con violencia...
au revoir
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JULIÁN DARÍO BONILLA
+3 # JULIÁN DARÍO BONILLA 22-11-2010 20:12
Como se dice: usted le atinó a lo que se ve ahora en las Universidades públicas. Panfleto va y panfleto viene, construcción de situaciones de odio por ambas partes y sin que nada cambie.
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Germán Cantor G.
-1 # Germán Cantor G. 22-11-2010 20:21
¡Qué crítica tan superficial la del columnista! los estudiantes de hoy protestan porque la universidad pública es cada vez menos pública, porque ahora por cualquier motivo los llaman terroristas, porque a los profesores que escriben en contra los encarcelan acusados de guerrilleros, sin embargo el columnista ni se entera y quiere que protesten por el cambio climático y por los perros en las esquinas. ¡Sea serio!
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Anma
0 # Anma 23-11-2010 23:52
Entiendo como en la era de la información reine la desinformación entre los estudiantes. Yo como estudiante de universidad pública lo acepto y entiendo, y aunque se ven los medios electrónicos como un probable medio de denuncia y protesta, se ve más como distracción. Sin embargo las protestas estudiantiles tienen causas en temas importantes de los cuales los estudiantes, o por lo menos aquellos que participan en las protestas están enterados. O quién más podría estar enterado de la reforma a la ley 30 que pretende no solo quitar autonomía a la universidad pública, sino privatizarla poco a poco. Y es que a la privatización ya nadie la llama así, sino más bien introducir a la educación pública en lógicas de mercado, y ni eso. Y ahora cuando se habla de privatización ya nadie lo ve como un problema, pero métase usted en los zapatos de un estudiante cualquiera a ver si le afectaría o no una subidita en la matrícula, nombrando solo uno de los problemas, y tal vez el menos importante para muchos, de los múltiples problemas que traería la privatización de la universidad pública en nuestro país.

Bueno en fin.... la cosa es que estoy de acuerdo con que ese tipo de protesta es anticuada, y mal recibida por los transeúntes que ciegos no quiere escuchar ningún mensaje de los estudiantes por su fama de "terroristas" impuesta por el gobierno, y por otro lado dichas denuncias no llegan ni a las autoridades competentes, ni a los medios de comunicación y por lo tanto, tampoco a la opinión pública. Aunque cabe pensar que ellos, al igual que los transeúntes, tampoco desean escucharlas.
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Leonardo
-3 # Leonardo 24-11-2010 12:40
Tiene razón en términos generales, pero debe saber que los animales que la policía usa para el servicio no son maltratados, los policías encargados son muy responsables con su cuidado, igual pasa con los cabayos, ellos son carabineros tanto quienes van con los caninos como los que son acompañados por equinos se encargan en granjas especiales de todo el bienestar de los animales, si bien es cierto que algunas veces el proceder del policía es errado, encontramos que la cultura ciudadana (que pocas veces se encuentra en las personas) critica y denigra esa función sin saber el sacrificio que se hace, o el objeto de su presencia, pero bueno se ve en las noticias que les tiran gasolina para quemarlos mientras lo que les ordenan que sólo hagan presencia, que haría usted si le sorprende una papa Bomba en su cabeza? o la de su compañero de trabajo? bueno por otro lado lo ingrato de este trabajo, ustedes dirán que a los bandidos no los capturan, que les dará pereza, pero niguno se molesta en observar que la legislación colombiana es totalmente permisiva con la delincuencia, que los bandidos los reseñan, los retienen, los capturan varias veces, y los Jueces y abogados (académicos y Doctores) prefieren tomar en cuenta su sentido "humano" y dejarlos salir a delinquir, y también les parece muy justo que los policías terminen debiendole al delincuente por que no se le facilitan todas las comodidades, (toca procurarles comida y a veces comprarles ropa si la tiene en mal estado, etc..) sí, es necesario una educación mejor para la Fuerza pública más estruturada, más consecuente con el contexto, pero tenga en cuenta que son parte de la misma sociedad, son el reflejo del momento colombiano.
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Juan Cuenca
0 # Juan Cuenca 24-11-2010 19:39
Definitivamente de acuerdo con el columnista , no desprecien la academia con esas formas antediluvianas de protestar , sean creativos que tiene mas mérito e impacto , y sin dejar de expresar desacuerdo busquemos el cambio . Formas de protestar creativas , respetuosas o no las hay , lo que creo es que ciertos trogloditas ( que los hay en la U. y en el ESMAD ) necesitan de la pedrea y el bochinche para sentirse poderosos . Es con todo el respeto que me merece el derecho a protestar pero con la tristeza de verlos desperdiciando el tiempo de Uds. y el nuestro amén de los daños colaterales que nada dicen sólo desdicen .
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Javier Díaz
-1 # Javier Díaz 25-11-2010 02:50
Los policías deberían ser profesores de pedagogía ciudadana, deben actuar como hormonas activando mecanismos de control social en el ciudadano.
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EduardoSáenz Rovner
0 # EduardoSáenz Rovner 27-11-2010 12:51
Decir que las protestas estudiantiles de hoy tienen "un libreto soso y decadente" es una generalización injusta e inexacta. Pero en cuanto a la represión el problema no es sólo la Policía sino quien le da la orden de reprimir: todavía recuerdo cómo el alcalde Antanas Mockus disolvió a punta de policía una marcha pacífica de profesores de la Universidad Nacional.
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