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Entre el liberalismo y la crueldad; a propósito de El Quimbo

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

Jorge Andres HernandezReflexión esclarecedora desde la filosofía política Un examen sereno de los hechos muestra que los campesinos y pescadores estaban defendiendo la legalidad, el interés general y su propio derecho al trabajo, pero la Policía los reprimió de manera brutal y ante el desdén de un gobierno que se dice liberal.

Jorge Andrés Hernández *

El sumo mal

En una de las visiones más agudas e influyentes del liberalismo contemporáneo, Judith Shklar sostiene que para un liberal de veras la crueldad es el sumo mal, el mal por excelencia [1], porque implica infligir deliberadamente un dolor físico a otro ser humano con el fin de provocar temor y angustia.

Si para los cristianos el mal mayor (el summum malum) es el rechazo a Dios o el incumplimiento del mandato divino en los pecados mortales, para un liberal se trata de causar un daño a otra criatura igual a uno mismo.

A partir de los planteamientos de Shklar, Avishai Margalit concluye que una sociedad decente es aquella donde las autoridades no humillan a los ciudadanos sujetos a su mando [2], y Richard Rorty sintetiza la idea de que ser liberal es evitar la crueldad [3]. Una vertiente fundamental de la filosofía política liberal contemporánea.

Drama en el Quimbo

Un documental realizado por el periodista Bladimir Sánchez, con el título de “El video que el gobierno colombiano no quiere que veamos”, registra el desalojo violento de un grupo de pescadores y campesinos que se oponen a la construcción de la Hidroeléctrica de El Quimbo, en el Huila, a orillas del río Magdalena.

Jorge Andres Hernandez asoquimbo
Asoquimbo ha denunciado que el proyecto construido por EMGESA ha coqueteado con la ilegalidad desde sus inicios.

El video, que registra más de un millón de visitas en Youtube y que ha implicado para su autor múltiples amenazas de muerte, revela lo que en Colombia se ha convertido en algo que hace parte de la normalidad: el estado de cosas inconstitucional.

En repetidas sentencias, la Corte Constitucional ha acuñado esta figura para describir la situación que padecen muchos grupos colombianos, cuyos derechos fundamentales son conculcados sistemáticamente por acción u omisión del Estado. En el caso de los desplazados, por ejemplo, la Corte afirma que se trata de ciudadanos que fácticamente carecen de derechos.

El video retrata cómo la violencia estatal, la que el liberalismo moderno ha configurado para proteger los derechos y libertades de todos los ciudadanos, se utiliza para reprimir a los más débiles y frágiles de la sociedad.

Una protesta pacífica de pobladores es reprimida con una brutalidad policial que recuerda la forma como los regímenes autoritarios responden a las protestas de sus ciudadanos. Las imágenes de un campesino herido en el ojo, cuya pérdida es irremediable, han puesto en evidencia la crueldad y la humillación con que se trata a los más pobres.

Si los gremios y los sectores más poderosos pueden protestar mediante formas elegantes y efectivas como el lobby, haciendo gala de su dominio sobre los medios de comunicación y aprovechando sus nexos con la clase política — hasta el punto que su protesta parece invisible — por el contrario, la protesta de los más débiles se hace aparecer ante los medios como antiestética, primitiva y poco elegante.

La lectura oficia

El presidente Juan Manuel Santos, se refirió a estos graves incidentes en un discurso público de la siguiente manera: “ese desalojo se desarrolló en forma normal, usando los protocolos más estrictos en materia de defensa de los derechos humanos y de los derechos de los ciudadanos (…) Hubo un incidente, una persona efectivamente sufrió un percance en un ojo…”.

El Presidente, la máxima autoridad del Estado constitucional, nos pide que juzguemos en contra de nuestros sentidos lo que hemos visto en el documental, y reduce la violencia protagonizada por agentes del Estado a un “percance”, esto es, “un contratiempo, daño o perjuicio imprevistos”, como lo define la Real Academia de la Lengua.

De acuerdo con estas palabras, que recuerdan los eufemismos del lenguaje escolástico y medieval, las lesiones personales a un ciudadano son consecuencia de la fuerza incontrolable e imprevisible de la naturaleza, como si un rayo y la fatalidad lo hubiesen herido, de modo que no cabría inculpar a ningún agente humano.

El ministro de Minas, Mauricio Cárdenas, sostuvo por su parte que “el video del El Quimbo es malintencionado” (!), que se trató de “gente manipulada” y que todo se explica porque “surgen grupos minoritarios manipulados por intereses políticos para tratar de obstaculizar esos proyectos”.Es la forma tradicional como la clase política y la tecnocrática nacional han reaccionado frente a las protestas desde los tiempos de María Cano, las Bananeras y las protestas masivas durante el Frente Nacional.

Si en los países con democracias liberales, las protestas pacíficas son escrupulosamente garantizadas por las autoridades como un ejercicio efectivo de los derechos constitucionales, en este país las protestas son calificadas como manipuladas o como producto de la infiltración de oscuros intereses políticos.

De esta curiosa argumentación parece colegirse que no existen razones para protestar, y se justifica el uso desproporcionado de la fuerza. Ellos, los protestantes, se mueven por oscuros intereses particulares y políticos. Nosotros, la clase política y tecnocrática que gobierna, defendemos los intereses generales y nos basamos en rigurosos estudios técnicos.

La experiencia internaciona

En 1998 se creó la Comisión Mundial de Represas, bajo los auspicios del Banco Mundial y de la Unión Mundial para la Naturaleza: un organismo ad-hoc que emprendió el más completo estudio científico y técnico existente hasta ahora sobre los efectos económicos, sociales y ambientales del represamiento de las aguas.

La Comisión, integrada por 39 participantes de sectores gubernamentales, privados, instituciones financieras, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos afectados por las represas, revisó 1000 represas en 79 países y publicó su informe en el año 2000, con el título de Represas y Desarrollo: Un Nuevo Marco para la Toma de Decisiones, cuyas principales conclusiones conviene recordar ahora:

  • Sobre los resultados técnicos, financieros y económicos, el Informe concluye que “las grandes represas construidas para suministrar energía hidroeléctrica suelen estar cerca, pero aun por debajo de los objetivos previstos” (página 15).
  • Sobre los ecosistemas, el Informe sostiene que “en general los impactos sobre los ecosistemas son más negativos que positivos y han provocado, en muchos casos, pérdidas significativas e irreversibles de espacios y ecosistemas” (página 17).
  • Sobre la población, el Informe plantea que “la Base de Conocimientos indicó que es probable que los pobres, otros grupos vulnerables y las generaciones futuras sufran de un modo desproporcionado los costos sociales y ambientales sin ganar una parte acorde de los beneficios económicos” (páginas 19 y 20).
  • De modo general, el estudio concluye que “las represas han contribuido de un modo importante y significativo al desarrollo humano, pero en demasiados casos, para obtener estos beneficios se ha pagado un precio inaceptable y frecuentemente innecesario, especialmente en términos sociales y ambientales” (página 7)

Las recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas se han convertido en referencia internacional sobre el tema y fueron confirmadas y ampliadas por un informe de International Rivers en 2010, donde se afirma que los primeros en beneficiarse del proyecto deben ser las poblaciones directamente afectadas.

La legislación, la jurisprudencia y las políticas públicas sobre represas han incluido progresivamente estas recomendaciones. En un Documento de la Agencia Internacional de Energía sobre La Energía Hidroeléctrica y el Medio Ambientela Recomendación 5 establece: “El desarrollo de los beneficios de la comunidad a largo y corto plazo debe ser el principal objetivo del proyecto, y la única manera de lograr ese objetivo es a través de un proceso de planificación participativa” (énfasis añadido).

El trasfondo

Jorge Andres Hernandez emgesa
Los discursos y las entrevistas del presidente  y su ministro de Minas parecen sólo argumentos politizados en defensa de intereses particulares.

En el caso de El Quimbo, una represa hidroeléctrica que exige desviar el río Magdalena e inundar miles de hectáreas, grupos y asociaciones — como Asoquimbo — han tomado como suyas las recomendaciones y los estudios técnicos sobre el caso y han denunciado que el proyecto construido por EMGESA ha coqueteado con la ilegalidad desde sus inicios. El senador Jorge Enrique Robledo se ha sumado a estas denuncias.

El proyecto se inició sin tener la debida licencia ambiental. La conciliación extrajudicial entre la empresa y el Ministerio del Medio Ambiente para ajustar la licencia ambiental fue anulada por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, porque no se consultó previamente a las comunidades afectadas.

La Defensoría del Pueblo ha solicitado repetidamente la suspensión de la licencia ambiental y en un Auto del 11 de septiembre de 2011, la Dirección de Licencias, Permisos y Trámites Ambientales abrió una investigación ambiental contra EMGESA por acciones u omisiones constitutivas de infracción ambiental.

Pero las objeciones son también de carácter social: en una zona de tierras estériles, se inundarán precisamente las tierras más fértiles. Ocurrirá como en Betania y en Urrá, donde se destruyó buena parte de la economía agropecuaria de la zona.

Se permitirá que la represa abra sus compuertas cuando lo necesite, contribuyendo de manera decisiva al riesgo de inundaciones del país: la energía generada está destinada a la exportación y traerá pocos beneficios a los consumidores colombianos.

Los argumentos de Asoquimbo y del senador Robledo se basan en estudios técnicos nacionales e internacionales y en la defensa de la legalidad y de los intereses generales.

Como parte del proyecto de la represa se va a desviar el río Magdalena, del que viven comunidades de pescadores.

Por el contrario, los discursos y las entrevistas del presidente de la República y su ministro de Minas parecen sólo argumentos politizados en defensa de intereses particulares, pues se trata de un fabuloso negocio privado.

Tras la protesta, el Arzobispo Jaime Tovar ha planteado, con razón: “Uno se asombra que (sic) en un país que se dice democrático y de leyes, sucedan estas cosas”. En efecto, el mundo debe estar al revés cuando los campesinos y pobladores deben protestar y exponer su integridad física para defender la legalidad y los intereses generales.

Lección de los humildes

A comienzos de su mandato, Juan Manuel Santos coqueteó con la idea de convertirse en el Roosevelt colombiano y en una versión contemporánea de López Pumarejo. Pero estos y otros hechos revelan que Santos representa el penúltimo capítulo en el proceso de capitulación del liberalismo colombiano, de su renuncia a las ideas liberales.

El antiliberal liberalismo colombiano parece ignorar que el ascenso de la izquierda en América Latina con Chávez, Correa y Morales se debe precisamente a la inconsecuencia histórica del liberalismo latinoamericano. Porque, como bien recuerda Judith Shklar, el sentido de la justicia pública, el Estado de derecho y la protección de los derechos son parte esencial del proyecto liberal.

Los humildes campesinos, pescadores y pobladores de El Quimbo dan una lección a la arrogante y antiliberal dirigencia tecnócrata de este país. Ellos demuestran en la praxis lo que significa el ideario constitucional, que se basa en la defensa de la dignidad humana, de la paz, de la legalidad. Y en la denuncia de la crueldad y de la humillación.

* Abogado y Licenciado en Filosofía y Letras, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Maguncia (Alemania) y docente de la Universidad de Antioquia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Comentarios  

heber meneses
+1 # heber meneses 15-03-2012 19:37
Me uno como ciudadano a la protesta y a la negativa de proyectos de interes individual y de apetencia economica para los de cuello blanco, que lastima que este gobierno se preste para tales exabruptos, pues lo que profeso el presidente fue otra cosa muy diferente a la realidad. Con el uso desmedido y violento de la fuerzapublica sobre los indefensos manifestantes no cabe sino el cuestionamiento al gobierno, ya se dejan ver las intensiones economicas que favorecen a las clases poderosas y atropellan a los menos favorecidos. Mi caso es igual payande tolima es un corregimiento condenado adesaparecer en los siguientes 18 años por la multinacional cemex colombia, a pocos les importa el tema seguramente porque somos un gorregimiento sin importancia y acaso no le debemos importar al país casi 7.000 habitantes? A la directora le entregue una pequeña vision de la problematica el dia de el foro en la universidad coooperativa de ibagué, no he recibido su opinion, como el quimbo, la colosa, santurban y otros proyectos queremos que nos ayuden a visibilizar el problema de payande. Muchas gracias.
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