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¿Debería Colombia ser un país en transición, o la democracia colombiana ya llegó al paraíso?

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

Francisco ThoumiSi no vamos a la raíz de nuestros problemas como sociedad, a Colombia le irá peor que a un país pobre y “en transición hacia el capitalismo” como Mongolia, desde donde escribe esta semana el analista de Razón Pública*.

Francisco Thoumi*

¿Hacia cuál capitalismo?

En los países de la ex Unión Soviética y de Europa Oriental existen una preocupación y un debate permanentes sobre la transición de los regímenes socialistas hacia el capitalismo. El asunto fundamental es cómo efectuar la transición de manera que la economía de mercado que se adopte funcione de manera razonable tanto en términos económicos como en términos sociales.

Las experiencias con la privatización en muchos de estos países han sido insatisfactorias desde el punto de vista social. Muchos de los antiguos miembros de la nomenclatura del partido comunista manipularon o influenciaron los procesos de privatización para quedarse con los activos de las empresas. De ahí surgieron la actual oligarquía rusa y una polarización en la distribución del ingreso y la riqueza que generan gran rechazo por parte de la población.

Las preguntas

La pregunta principal que se formulan los economistas en esos países es ¿cómo puede propiciarse un cambio de las organizaciones y de las instituciones (normas formales e informales de la sociedad) socialistas hacia las capitalistas de manera que el resultado sea un capitalismo equitativo, razonable y sostenible?

Los formuladores de política, los organismos financieros internacionales, los analistas y académicos de diversas disciplinas tratan de responder preguntas como: ¿Cómo controlar la corrupción? ¿Qué políticas fortalecen los derechos de propiedad de manera que se faciliten las transacciones y el crecimiento económico? ¿Cómo se pueden formular leyes que aseguren la trasparencia en los mercados? ¿Cómo se garantiza que los ciudadanos tengan un ingreso mínimo que les permita satisfacer sus necesidades básicas? ¿Cómo pueden controlarse la economía extralegal, la ilegal y la informalidad? ¿Qué características deben tener las leyes para que sea fácil hacer cumplirlas? ¿Qué clase de educación fortalece la democracia? ¿Cómo se fortalece el capital social amplio o abarcador que lleva al respeto del otro aunque sea desconocido?

La literatura sobre la transición explora diversas formas que permitan desarrollar una economía de mercado razonable o que permita la participación en el desarrollo a la gran mayoría de los ciudadanos, y donde éstos sientan confianza, empatía y solidaridad con  sus compatriotas y sepan que en ellos encuentran sentimientos recíprocos. En esta literatura existe  un consenso sobre el papel clave  que juega la construcción de instituciones y organismos públicos y privados para obtener un resultado exitoso, lo cual sin embargo requiere cambios profundos no sólo en los comportamientos aceptados socialmente en el régimen anterior, sino también  en  los organismos que formulan y ejecutan las políticas.

Diagnóstico realista

Por eso se encuentran muchos trabajos críticos del pasado que buscan una comprensión clara de lo que los países realmente son. Estos estudios buscan pensar los cambios que llevarían a la sociedad deseada a partir del análisis realista sobre la situación del país. Por ejemplo, durante el comunismo las religiones fueron suprimidas y controladas. Hoy han revivido y desde la perspectiva de política pública pueden utilizarse para fortalecer comportamientos que fortalezcan el capital social amplio que genera solidaridad con personas más allá de grupos familiares o sociales dentro de los cuales actúa un individuo.

"Colombia está sobre-diagnosticada"

En contraste con los países en transición, en Colombia el pensamiento crítico es muy escaso y con frecuencia se desdeña con adjetivos como "anticuado", "mamerto", "resentido" y otros peores, como "traidor". Más aún, con frecuencia se afirma que no es necesario elaborar trabajos críticos ya que "el país está sobre diagnosticado". Claro que quienes hacen estas afirmaciones no explican cuales políticas surgen de este exceso de diagnóstico, lo único que recomiendan es la necesidad de aplicar "mano dura" al manejo de los conflictos sociales.

En el país hay una gran oposición a buscar las causas internas de los mayores problemas de Colombia. Es como si para la mayoría de los colombianos los guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares, sicarios u otros criminales que afectan a la sociedad fueran extranjeros o extraterrestres; y que aunque hayan nacido, y hubieren sido criados, educados y socializados en Colombia, no fueran el producto de la sociedad colombiana.  

"Somos una democracia"

Se argumenta que Colombia ha tenido un "régimen democrático"  estable y duradero por lo que no requiere una transición hacia una economía de mercado democrática. Esta afirmación, sin embargo confunde democracia con régimen electoral. Es cierto que un  régimen electoral adecuado  es una condición necesaria para una democracia moderna, pero no es una condición suficiente. Por eso, el espejismo generado por una democracia formal pero inefectiva permite que los poderes económicos y políticos no perciban la necesidad de una transición, es decir de cambios institucionales y organizacionales como se discute actualmente  en los países de la ex Unión Soviética.

Mientras en Colombia no se acepte la necesidad de una transición que resuelva  la carencia de un imperio de ley, así como la necesidad de formular y llevar a cabo las reformas sustantivas que modifiquen el modo como  los colombianos se relacionan entre sí no se podrán solucionar los graves problemas del país.  En otras palabras, se requieren reformas que tengan por objeto  establecer una cultura cívica moderna con verdaderos  ciudadanos, con derechos y deberes,  en lugar de siervos que únicamente reciben beneficios del Estado y buscan obtener ventajas de los demás colombianos.  Si esto no ocurre, me atrevo a pronosticar que países como Mongolia podrán tener un futuro socialmente más equitativo, estable y satisfactorio que Colombia.

 

*Miembro fundador de Razón Pública y Economista de la Universidad de los Andes. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí.

 

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