facebook   twitter   youtube 

¿Qué pasará con la economía bajo Uribe III?

(Tiempo estimado: 6 - 12 minutos)

César gonzalez

El desempeño de una economía debe medirse en relación con la pobreza, la desigualdad y la sostenibilidad del crecimiento. Con Uribe o sin Uribe, la economía colombiana seguirá siendo mediocre durante muchos años. Un pronóstico pesimista que sin embargo se ciñe a los hechos.

César González Muñoz*

Una  bola de cristal

Razón Pública me ha pedido examinar las consecuencias "previsibles" de la -esa sí, muy previsible- reelección del Presidente para el período 2010 -2014.

A los astrónomos (y a los astrólogos) se les pregunta sobre la fecha de la próxima conjunción de Marte y Venus; generalmente, más por la poesía que por la curiosidad sobre la mecánica celeste. A los economistas, muy aterrizados - y que además han perdido la poesía por irse detrás del formalismo y del PowerPoint- se les preguntan cosas como ¿Qué le pasará a "la economía" en el próximo cuatrienio?, o ¿Qué sería de la "economía colombiana" con Uribe III?

Creo que pocos -economistas o no- les preguntarán a los astrólogos sobre "la economía colombiana" de los próximos años. No sería mala idea que Razón Pública le hiciera esa pregunta a Mauricio Puerta, o a alguno de sus colegas. Por la poesía. Y porque, quién quita, podría dar respuestas más acertadas que las de los economistas.     

Las claves son pobreza, desigualdad y sostenibilidad

Ahora bien, ¿Qué es "la economía colombiana"? ¿Qué métrica sirve para observar su desempeño?: ¿El PIB y su crecimiento? ¿El empleo? ¿La inversión? ¿El índice de la bolsa? ¿La tasa de cambio? ¿La inflación? ¿Todo eso al tiempo?

Vamos por partes:

  • Nociones como las mencionadas arriba son permanentes en las revistas especializadas en temas de negocios y en medios similares.  Pero es que allí no se mira, realmente, el desempeño económico de la sociedad colombiana: En esos ambientes la atención se concentra, naturalmente, en el rumbo de los negocios, que es otra cosa. La tendencia es auto-complaciente: Se dice que si los negocios van bien, a la sociedad le debe estar yendo bien también[1]
  • Esa visión reducida pasa por "pensamiento económico ortodoxo" en buena parte del establecimiento cultural colombiano. Este reduccionismo llega incluso al extremo de pretender justificar agresiones contra la gente como la del programa Agro Ingreso Seguro, aprobado por el Congreso colombiano, y de cuya perversidad el legislativo apenas comienza a percatarse.
  • Como Razón Pública no es una revista de negocios, propongo que la vara de medir tenga dos componentes:
    • El conjunto de indicadores de pobreza y de desigualdad de ingresos y acceso a derechos y
    • Los indicadores de sostenibilidad ambiental, institucional y financiera del proceso económico.
  • Es claro que entre los indicadores de las revistas de negocios y los indicadores de pobreza, desigualdad y sostenibilidad puede haber una relación estrecha, cuando se hace un ejercicio de mediano y  largo plazos (digamos cinco años o más):
    • Altos niveles de empleo pueden ser signos de que la pobreza está bajando.
    • Un rápido crecimiento del PIB puede generar, en algunas circunstancias, un cambio en las condiciones de pobreza y desigualdad social.
    • De hecho, una creciente provisión de bienes y servicios es condición necesaria para que haya una reducción de la pobreza.
    • Pero esta oferta ampliada de bienes materiales no puede ser flor de un día; la sostenibilidad ambiental, institucional y financiera es la esencia.
  • Con demasiada frecuencia, las revistas de negocios plantean una relación de causalidad que va desde el crecimiento y sus adláteres, como causas, a la reducción de la pobreza y la desigualdad, como consecuencias. Pero hay suficiente evidencia empírica, y abundante elaboración teórica, que indica que la pobreza y la desigualdad son factores de grave bloqueo al crecimiento económico, y que una disminución de la desigualdad de la riqueza (o sea en la tenencia y el control de los activos) favorece poderosamente el crecimiento económico y genera un círculo virtuoso a favor del buen desempeño económico de la sociedad[2]
  • El reduccionismo que pasa por "pensamiento económico ortodoxo" considera que basta la discusión de las relaciones entre las nociones que manejan las revistas de negocios. Lo de la pobreza, lo de la desigualdad, son asuntos "extraterritoriales", que no pertenecen al objeto central del análisis. ¿No ha notado usted que, desde la perspectiva de los pequeños santuarios del "pensamiento económico ortodoxo" en Colombia, estos temas, que tienen la máxima importancia, así como el narcotráfico y la economía ilegal, son apenas notas de pie de página, propios de otras especialidades intelectuales, menos glamorosas?
  • Por su parte, los especialistas en pobreza o economía ilegal no logran, en general, establecer un diálogo completo y productivo con ese otro lado. Así, a la ciudadanía no le es claro cuál es el papel que juegan el narcotráfico o los movimientos ilícitos de capital en la formación de la tasa de cambio, o de los precios de la finca raíz, o del volumen de inversión, o de la composición y el crecimiento del PIB. Y tampoco es claro para ella en qué medida la pobreza, y sobre todo la desigualdad, cuya eliminación es la utopía de la acción política, son al mismo tiempo factores bloqueadores de los procesos de los que se ocupan las revistas de negocios. Tiende a haber un diálogo de sordos.

Mediocridad, lo seguro

Las glosas anteriores sirven para decir que ni Uribe III, ni su heredero designado, ni el candidato de la oposición, ni los demás posibles aspirantes a la Jefatura del Estado podrán comprometerse seriamente a que la pobreza colombiana se reducirá de manera notoria en los próximos cuatro años, o que la desigualdad habrá dado un definido giro hacia el logro de una sociedad más justa.      

Si hacemos referencia a la mecánica del proceso de generación de ingresos, es indispensable tener en cuenta que el próximo Presidente de la República seguirá montado, o se subirá, a un tren en marcha. Como anotaba el autor en reciente columna de prensa[3], "de aquí a cinco años la dirección, la velocidad, los colores del paisaje y el gozo o la incomodidad de los pasajeros, ya sea que viajen en primera o en tercera, serán más o menos los mismos, no importa cómo se llame el próximo Jefe del Estado. Es cierto, además, que no habrá maquinista capaz de aumentar súbitamente la velocidad del aparato, o de reducir de inmediato las penalidades de los pasajeros de tercera. No habrá milagros, pero sí puede haber desastres. ¿Qué clase de desastres? Una calamidad natural a gran escala, un ataque masivo a la organización institucional, actos violentos contra la infraestructura básica de la nación. Cosas así. Exceptuando un escenario de esa clase, el consenso de los augures es que prevalecerá el ambiente de mediocridad propio de la economía colombiana."

Esta mediocridad asumirá varias formas: La principal de ellas será que los índices de pobreza probablemente aumentarán en los próximos años. El crecimiento de la economía será, como mucho, igual a cero este año. En 2010 la cifra no será superior al 3% según las previsiones del propio Ministerio de Hacienda, mientras que el consumo de las familias colombianas aumentará un magro 2%. Claro, habrá que ver cómo se distribuirá este aumento entre clases sociales: Con horribles perspectivas en materia de desempleo, ya podemos deducir que los de arriba  se llevarán la parte del león de este pequeño aumento de la torta.

Y después vendrá, según las propias cifras del gobierno - cifras que nunca podrán calificarse de excesivamente pesimistas - un periodo de lenta recuperación del crecimiento del PIB. Así, este gobierno muerto de ganas de continuar por lo menos hasta 2014, proyecta que hacia 2020 la economía colombiana habrá terminado un ciclo de 14 años que comenzó con el frenazo de 2007[4], sin que haya nada en ese ambiente que estimule la esperanza de que la sociedad colombiana le haya dado un buen golpe a la pobreza en la próxima década.

Con Uribe.... o sin Uribe

Con el Presidente Uribe y el Congreso que comienza un nuevo periodo el año entrante, no habrá posibilidad alguna de que mediante instrumentos tributarios, o atendiendo al mandato constitucional, Colombia entre en un periodo de reformas serias al statu quo, que combatan frontalmente la tremenda desigualdad que impera en la sociedad colombiana, desigualdad que reduce fuertemente el rendimiento social de la economía nacional. Lo que pasa "pensamiento económico ortodoxo" seguirá siendo dominante en los corredores del poder.

Sin Uribe en el escenario, ni su sucesor designado, ni alguno de los candidatos alternativos golpearán el statu quo  en materia de desigualdad y pobreza. El uribista ni siquiera lo pensaría. Y el alternativo no tendrá, en modo alguno, un Congreso dispuesto a darle un volantín serio al régimen tributario, o a debatir las reformas que, de vieja data, pertenecen a la agenda histórica fallida de la sociedad colombiana. Así pues, por designio o por impotencia un presidente alternativo, o el heredero de Uribe, simplemente se las verán con una economía volátil, de baja capacidad de crecimiento, claramente definida ahora como una economía primario-exportadora minera y petrolera, expuesta a lo que ocurra en los respectivos mercados globales, incapaz de moverse en el mundo de las exportaciones de mayor valor agregado, sin los mercados regionales de otrora y conviviendo con un régimen tributario y fiscal agotado en su función de estimulante de la demanda interna.

Sin duda, habrá grandes y jugosos negocios en infraestructura, en minas, en petróleo. Pero en la perspectiva de la lucha contra la pobreza y la desigualdad, Colombia será un pato cojo en los próximos años.  No tiene con qué, ni con quién.

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

 

Notas de pie de página


[1] Hay frases famosas: La colombiana, de Fabio Echeverri en sus tiempos de "dirigente gremial": "la economía va bien pero el país va mal"; la norteamericana: un presidente de General Motors, Charles Wilson, dijo en 1953 que "durante años yo pensaba que lo que era bueno para el país era bueno para General Motors y viceversa". El folclor cambió el sentido de la frase y ésta quedó frecuentemente sólo como: "lo que es bueno para GM es bueno para el país". En todo caso, mejor la frase de Echeverri.

[2] Sólo como ejemplos a la mano, dos ensayos académicos: François Bourguignon (2004). The Poverty-Growth-Inequality Triangle. Paper presented at the Indian Council for Research on International Economic Relations, New Delhi, on February 4, 2004; y Rodrik, Dani (2007) One Economics Many Recipes. Princeton University Press.

[3] González Muñoz, César  ¿Viene Otra Década Perdida? Diario Portafolio, 30 de Septiembre de 2009. 

[4] Ministerio de Hacienda y Crédito Público (2009). Marco Fiscal de Mediano Plazo 2009. 

 

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Esta semana en Razonpublica