facebook   twitter   youtube 

Trasfondo histórico del triunfo de Nairo Quintana

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Andres Felipe Hernandez Razon publicaNuestra ya larga tradición de ciclismo hunde sus raíces en la violencia de los años 50 y en una forma de identificarse con este deporte individual, que ha producido grandes héroes populares.

Andrés Felipe Hernández Acosta*

andrés hernández ciclismo colombiano tour francia

Foto: nuestrociclismo.com


Tres veces en el podio

Hemos tenido el privilegio de ver a Nairo Quintana coronarse en la penúltima etapa del Tour de Francia en las cumbres de los Alpes: las cimas del éxito, en sentido metafórico y real. Lo hizo con una tranquilidad fascinante, acallando el eurocentrismo y la mentalidad hegemónica.

Un colombiano de pura cepa: de rasgos indígenas, sencillo, dueño de un orgullo tranquilo y de una tremenda voluntad de triunfo.  El fuego prometeico de Chimizapagua…

Al finalizar la edición número 100 del Tour — la competencia ciclística más importante del mundo — el 21 de julio de 2013 subió tres veces al podio: mejor novato, mejor escalador y segundo puesto en la clasificación general.

Ese triunfo merece una contextualización histórica y el análisis de la tradición del deporte de las bielas en Colombia, que hoy se expresa mediante el triple logro de Quintana.

El deporte para la paz

 

 
andrés hernández ciclismo colombiano lucho herrera

Foto:  procyclingfanatic.com
 

Si bien el ciclismo se popularizó entre las distintas clases sociales durante los años 20 y 30 y desde esa época ocupó un lugar especial en las páginas deportivas, solo en 1951 alcanzó un papel protagónico en la historia deportiva nacional, con la aparición de La Vuelta a Colombia.

Ya en agosto de 1948 se había creado el Rentado Nacional de Fútbol: un recurso para tratar de pacificar al país mediante el deporte, que buscaba cambiar las pulsiones de muerte - tanáticas — por las del deporte: agonísticas, pero reguladas…

En efecto, se había iniciado la era de La Violencia bipartidista, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el Caudillo del Pueblo.  El espectáculo multitudinario del fútbol se convirtió en una estrategia política: sublimar la violencia mediante la competencia deportiva.

Su amplia aceptación entre los varios estratos sociales como ejercicio lúdico, la facilidad para popularizar su práctica, el carácter colectivo de esta competencia “civilizada”, la amplia difusión internacional y el respaldo del establecimiento hicieron que el fútbol se constituyera en el “deporte nacional”: práctica y espectáculo, en una constante retroalimentación.

Sin embargo, La Violencia entre liberales y conservadores seguía siendo muy intensa. Incluso había aumentado a comienzos de los 50: el elemento lúdico y distractor del fútbol ya no era suficiente para tratar de atenuarla.

Surgió, entonces, la iniciativa de El Tiempo, periódico liberal: crear La Vuelta a Colombia, una suerte de circunnavegación por el territorio nacional, intentando substituir las identidades partidistas por las regionales. Una competencia entre regiones — regulada mediante el deporte — como inicio metafórico para recuperar la unidad nacional.

La Vuelta a Colombia se convirtió en un recorrido por el “sistema circulatorio” del país — aún hoy en estado lamentable, si pensamos en el atraso de su infraestructura vial — oxigenándolo y trayendo el campo a la escena nacional en un marco no violento, sino competitivo, “natural”, que no implicaba la muerte del otro.

La épica de la humildad

En ese contexto surgieron figuras como Efraín “el Zipa” Forero y Ramón Hoyos, señores de la Vuelta en los años 50, y un sinnúmero de nuevos ídolos del ciclismo. Muchos de ellos provenían del campo.  Este cambio cultural se dio gracias a la substitución del caballo — propio de los terratenientes — por “el caballito de acero”, al alcance de labriegos oriundos de las tres cordilleras que atraviesan nuestra geografía.

La Vuelta a Colombia constituyó un nuevo modo de entretenimiento. Se disfrutó fundamentalmente a través de los medios radiofónicos, donde se destacaron locutores como Carlos Arturo Rueda y Alberto Piedrahíta. Poco a poco, la población colombiana se fue identificando con el ciclismo: un rasgo que nos distingue de otros pueblos de América Latina.

El paso siguiente fue la proyección internacional del ciclismo colombiano, gracias a Martín Emilio “Cochise” Rodríguez: además de sus hazañas  en las vueltas a Colombia de los años 60, sus triunfos en 1971 — en los Juegos Panamericanos de Cali y en el Mundial de Varese (Italia) — y su record mundial de la hora, pusieron en órbita al ciclismo colombiano en el firmamento deportivo internacional. 

Escenarios urbanos originales

 

 
andrés hernández pino ciclismo colombiano nairo quintana

Foto:  nuestrociclismo.com
 

La tradición de las vueltas a Colombia y el reciente reconocimiento internacional aumentaron la práctica recreativa del ciclismo, lo cual estimuló la construcción o adopción de escenarios urbanos para este deporte.  

Durante los años 70 — por iniciativa de estudiantes universitarios, fundamentalmente de la Nacional, y de la Administración Distrital — surgió la idea de la Ciclovía, cuyo primer corredor fue abierto en 1982[1] y cuya continuidad ha dado pie a un fenómeno cultural propio de la ciudad de Bogotá, admirado desde el exterior.

El espectáculo ciclístico contribuyó a facilitar la apropiación de su práctica por la ciudadanía en general: una confluencia “orgánica” que también se dio en el caso del fútbol, aunque no tanto frente al boxeo y a las pesas, a mi entender los otras dos “patrias” del deporte colombiano.  Se ha ido conformando una identidad de aficionado, que trasciende la de simple espectador. 

Las grandes ligas profesionales

Ya en los años 80 se consolidó la participación colombiana en el ámbito internacional: a partir de 1983, equipos nacionales como Pilas Varta y Café de Colombia participaron oficialmente en el Tour de Francia, integrados por ciclistas importantes como Alfonso Flórez y Patrocinio Jiménez.

Luis Herrera y Fabio Parra nos dieron alegrías memorables en medio de la turbulenta vida colombiana de esa década, con sus apoteósicas subidas en Francia y España: el tercer lugar de Parra en el Tour y el triunfo de Lucho en la vuelta ibérica.

Durante la primera mitad de los 90, se registran destacadas actuaciones individuales de Oliverio Rincón y de Álvaro Mejía, con sendos cuartos lugares en las vueltas a España y Francia de 1993.

Pero la ausencia de equipos colombianos en el circuito europeo puso en evidencia un nuevo fenómeno: si bien los equipos europeos se interesaban en los ciclistas colombianos por su rendimiento en alta montaña — donde se definen las grandes competencias — no los contrataban como líderes, pues a los empresarios europeos solo les interesaba que los ciclistas colombinas ayudaran a sus capos de escuadra. Así lo narra Carlos Arribas, de El País de España:

“Aprovechando su necesidad, su humildad, negreros europeos contrataron al por mayor colombianos todos los años.  Les encadenaron con contratos miseria de un solo sentido (sólo lo podía romper el patrón: el ciclista estaba atado por varios folios firmados en blanco, y Santiago Botero lo puede relatar) y, a cambio, les iniciaron, a ellos y a sus entrenadores, sus médicos en los secretos del EPO y otros dopajes”.

Justamente, Santiago Botero produjo grandes emociones a comienzos del milenio: cuarto puesto en el Tour (2002) y camiseta de montaña (2000), la misma que obtendría Mauricio Soler Hernández en 2007. El gran futuro que se le auguraba a este último se truncó a los 28 años: un accidente en la Vuelta a Suiza de 2011 puso punto final a su carrera.

También las mujeres nos han dado grandes glorias: María Luisa Calle logró la medalla de bronce en pista en los Juegos de Atenas de 2004. Mariana Pajón obtuvo medalla de oro en BMX (Bike Moto Cross) en espléndida competición en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. 

Un año para recordar

Se puede afirmar que este ha sido el mejor año de nuestra historia ciclística, pues nunca antes dos colombianos habían resultado subcampeones en dos de las tres principales carreras del circuito internacional:

· Nairo Quintana en el Tour de Francia;

· el subcampeón olímpico, Rigoberto Urán, en el Giro de Italia.

Cabe destacar también el quinto puesto de Carlos Betancur en esta última prueba y su camiseta de mejor novato.

Estos triunfos se explican porque los colombianos contaron con la misma suerte: los líderes de sus equipos en ambas carreras — Bradley Wiggins y Alejandro Valverde — se desplomaron en la clasificación general…

La pregunta que deberían hacerse todos, incluso los directivos de los equipos es la siguiente: ¿qué habría pasado si, desde el principio, los corredores colombianos hubieran liderado a sus respectivas escuadras?

Tradición y pundonor

Por eso mismo es importante seguir impulsando al equipo ciclístico 4–72 y al Team- Colombia Coldeportes, que ya corrió el Giro y demostró que podía asumir un papel protagónico.

Tras la “tragedia griega” que significó para el mundo del ciclismo la confesión de Lance Armstrong, se han implantado controles más severos contra el dopaje: una oportunidad para que el ciclismo recupere su credibilidad y para que los colombianos sigan liderando en las carreras internacionales.

El triunfo de Nairo Quintana puede explicarse en parte desde una lógica individual: su propia vida, su empuje, su perrenque y su orgullo, su actitud serena y equilibrada. Pero también existen factores sociales anclados en la tradición ciclística ya reseñada, en particular en la región cundiboyasense y en Antioquia, de donde proviene Urán.

Estos campeones ciclísticos suelen dedicar sus triunfos a Colombia, al contexto, a los paisajes, a sus gentes, pues de alguna manera han contribuido a construir los cimientos de sus logros.

Al igual que otros deportes donde se han destacado deportistas colombianos — como las pesas y el boxeo — el ciclismo exige enormes dosis de resistencia y de pundonor para convivir con el éxito en la alta competencia: una disposición para cargar con el peso del mundo como Atlas… de quien quizá provenga la palabra atleta.

Hay en todo esto una estética del triunfo individual, pero también una expresión simbólica colectiva de una sociedad que no se resigna a claudicar, pese a la gran cantidad de factores negativos que tiene que soportar, además de la violencia de los actores armados y de los constantes errores de su clase dirigente.

* Historiador de la Universidad Nacional de Colombia.

[1] Gomescásseres, T, (2003). "Deporte, juego y paseo dominical: Una aproximación a la ciclovía en Bogotá". Revista Colombiana de Sociología. No.21.

Escribir un comentario

Agradecemos a los investigadores, académicos y profesionales que contribuyen con sus artículos, declaraciones y caricaturas inéditos para ser publicados en la Revista Razón Pública. Los autores son responsables de sus ideas y de la presentación de los hechos en este documento.

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Mauricio
0 # Mauricio 30-07-2013 12:33
en una segunda entrega incluso se puede ahondar sobre los nexos claros, economicos y politicos, que hay detras de todos los equipos deportivos, incluso de los que no tienen ningun apoyo, los cuales respresentan claramente al pueblo razo, que tampoco tiene representación partidaria.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
danilo
0 # danilo 31-07-2013 01:25
Podemos pensar que sin el deporte Colombia sería un país mucho mas violento? igual sirve para entender los factores que explican porqué en Sur América destacamos en el deporte de las bielas.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Esta semana en Razonpublica