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Venezuela en la encrucijada

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

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Carlos Romero​ Seis meses después de unas accidentadas elecciones, el gobierno Maduro ha logrado capotear el temporal, pero los desafíos económicos, sociales y políticos son grandes y el futuro está lleno de incertidumbres.

Carlos A. Romero*

 

Tres desafíos

Durante más de catorce años Venezuela se acostumbró al gobierno de Hugo Chávez y a su polémico proyecto, el “Socialismo del siglo XXI”. Nicolás Maduro heredó un país en crisis y ha tenido que enfrentar de forma simultánea tres grandes desafíos: 

  1. Remplazar a un líder carismático. No es fácil ser el sucesor de un gobernante  como Hugo Chávez, quien obtuvo holgados triunfos electorales, mantuvo altos índices de popularidad y lideró procesos de integración regional como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) o la Unión de Naciones Suramericanas  (UNASUR). 
Hoy Venezuela registra altos niveles de inflación, escasez de alimentos e insumos, devaluación constante del Bolívar y poca inversión productiva.
  1. Administrar una situación económica difícil. Hoy Venezuela registra altos niveles de inflación, escasez de alimentos e insumos, devaluación constante del Bolívar y poca inversión productiva. En una sociedad acostumbrada a que el Estado utilizara la renta petrolera sin la debida precaución y sin pedirle sacrificios a la población, es difícil desmontar el generoso sistema de subsidios, el bajo costo de los servicios públicos y de los combustibles de consumo interno. 
  1. Enfrentar una oposición fortalecida y cada vez más recalcitrante, que estuvo a punto de ganar las elecciones. Según la oposición venezolana, el gobierno de Maduro es ilegítimo. Esta acusación se basa en señalar que el nuevo presidente había ejercido el poder de facto durante la enfermedad de Chávez, había sido candidato presidencial en contravía de la legalidad vigente y resultó elegido gracias al fraude electoral. La oposición insiste en que este proceso se dio en medio de vacíos constitucionales y de interpretaciones acomodadas de las leyes. 

 

Capoteando el temporal

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Foto: paisdechavez 
Fila para comprar leche.

Aunque muchos analistas pronosticaron una corta vida al nuevo gobierno, el presidente Maduro ha logrado manejar la crisis y el vacío que dejó Chávez y ha enfrentado con éxito las críticas de la oposición.

En efecto, pese a las críticas y a las presiones internas, Maduro se ha sostenido en el poder, y esto se debe sobre todo a dos razones: 

  • Al respaldo de la Fuerza Armada. Si bien puede encontrarse uno u otro oficial o personal de tropa descontento con la gestión del nuevo presidente, hasta ahora no se ha roto la disciplina interna y se ha mantenido el control del gobierno sobre las fuerzas armadas. 
  • A la pasividad de la comunidad internacional. Aunque muchos intelectuales y medios de comunicación del mundo han criticado el triunfo electoral y la gestión de Maduro, los gobiernos extranjeros (con  excepción de unos pocos – e incluyendo al de Estados Unidos) han sido muy cautelosos o han respaldado abiertamente al nuevo gobierno con el argumento de preferir la estabilidad política o con el propósito de mantener buenas relaciones y proteger sus intereses económicos. 

En medio de todas las dificultades, Maduro se ha sostenido en la Presidencia y cada vez es más lejana la posibilidad de su renuncia o de un posible derrocamiento. 

Estabilidad con tensiones

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Foto: Globovisión
Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Con el paso de los meses el gobierno se ha estabilizado. Los partidarios de la “revolución” han matizado sus aspiraciones, y la opinión en general percibe que el gobierno está entrando en una fase de rutina burocrática. 

Pero por debajo de esas apariencias, en la vida cotidiana de los venezolanos pesan las heridas de la polarización, con una difícil realidad económica y un oficialismo testarudo que insiste en implantar un socialismo “retro” en el país, e indiferente a las acusaciones gubernamentales sobre el imperialismo, el magnicidio, el golpe de Estado y otras referencias apocalípticas de igual tenor. 

Por otra parte, en el contexto internacional ha mejorado la posición de Venezuela: tanto en UNASUR como en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el país mantiene un perfil destacado, y ha disminuido la resistencia de Paraguay a su ingreso a Mercosur.  Además han avanzado las negociaciones con Guyana para seguir por la vía diplomática lo contemplado en el Acuerdo de Ginebra, PETROCARIBE fue rediseñado y se ajustaron los mecanismos de compensación petrolera, para que muchos países exporten alimentos a Venezuela a cambio de petróleo. 

Pocas protestas sociales

Pese a la crisis económica, las protestas sociales son moderadas. 

Según la oposición venezolana, el gobierno de Maduro es ilegítimo.

El manejo de la tasa de cambio es uno de los problemas económicos más serios.  El cambio oficial es de 6,30 bolívares por dólar, pero en el mercado negro este valor es una cinco veces más alto. De allí que en vez de inversión productiva, la gente busque apoderase de dólares oficiales para revenderlos con una ganancia del 500 por ciento.  Esta presión especulativa abona el terreno para una nueva devaluación y para el cobro de comisiones más altas en el sector financiero, contrariando la prédica de una supuesta ética socialista. 

Por otra parte, hay desabastecimiento de bienes básicos, el aparato productivo está desmantelado y se importa todo tipo de bienes de consumo. Una salida temporal ha sido el intercambio de alimentos por petróleo con algunos países cercanos, pero se trata de soluciones que no apuntan a resolver el problema de fondo. 

No obstante la mala situación de la economía y a pesar de los malos pronósticos, en Venezuela no se ha presentado un estallido social ni una situación de inestabilidad capaz de plantear un cambio de régimen. El gobierno ha ejecutado una política social asistencial mediante la estrategia del “Gobierno de Calle”, que mantiene los lazos con la comunidad y ha evitado la extensión de las protestas sociales. 

Es cierto que las últimas mediciones definen la labor del Gobierno como mala y que se reclama una mayor acción en contra de la inseguridad reinante y de la espiral inflacionaria, pero los niveles de descontento no parecen apremiantes ni se puede afirmar que el Gobierno esté perdiendo terreno o vaya hacia el precipicio.       

Tensiones e incertidumbres

¿Qué le espera a Venezuela en el mediano plazo? El asunto no es fácil de discernir. 

  • Hay muchos interrogantes sobre la naturaleza del régimen. Para algunos se trata de un populismo de izquierda; para otros es un autoritarismo electoral y los defensores hablan de la construcción del socialismo del siglo XXI. Yo prefiero calificarlo como una revolución desfasada
En medio de todas las dificultades, Maduro se ha sostenido en la Presidencia y cada vez es más lejana la posibilidad de su renuncia o de un posible derrocamiento.
  • Está pendiente una cuestión central: ¿quién manda a quién?, es decir, ¿qué fuerza tiene Maduro? ¿es un presidente débil o comparte el poder con otros líderes?, ¿qué papel juega la Fuerza Armada? ¿hay contradicciones entre líderes civiles y militares? 
  • Hay serios problemas sociales ocasionados por la provisión irregular de energía eléctrica, el auge de la delincuencia y el éxodo de los jóvenes venezolanos que ven el horizonte perdido y se asfixian con tantas limitaciones. 
  • No hay claridad sobre el rumbo de la democracia. Hay manipulación e imposición de un noticiero oficial en cadena de radio y televisión; hay casos reiterados de violación de los derechos humanos y uso creciente de la represión. 

Hay muchas incertidumbres y la situación se hace más crítica con la creación del Órgano Superior para la Estabilidad Económica (un paso más en la militarización del país); con el retiro de Venezuela de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; con el adoctrinamiento escolar y con las crecientes diferencias con Washington sobre la agenda internacional. 

En el corto plazo se espera que sigan los escándalos y las malas noticias y la ausencia de alternativa viables para muchos venezolanos que se niegan a aceptar el socialismo bolivariano o que  simplemente tienen algunas dudas sobre sus aciertos. 

* Politólogo y profesor universitario venezolano 

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