Uribe contra Mockus: tapar el sol con un dedo

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

El Excandidato presidencial y matemático, Antanas Mockus.

William Duica Análisis perceptivo de la controversia alrededor de la “marcha por la vida” y de la estrategia exitosa del jefe de la oposición para librarse de una cita obligante.

William Duica*

Quién es el protagonista

Por estos días se ha dicho mucho acerca del contrato suscrito entre  la oficina del comisionado de paz y la corporación fundada y presidida por Antanas Mockus, CORPOVISIONARIOS,  y sobre la “marcha por la vida” que había sido convocada por el ex alcalde.

En el debate se han controvertido desde el significado de la palabra “movilización”, los tecnicismos jurídicos del vencimiento de la relación contractual y la contratación estatal de analistas independientes, hasta, por supuesto, la probidad ética de Mockus.          

Lo que me parece más destacable en esta “controversia” no es lo que revela de Mockus, sino lo que confirma acerca de Uribe.                      

Sin duda es cierto que la proximidad entre la propuesta de la “marcha por la vida” y el vencimiento de un contrato que comprometía a la corporación para “diseñar e implementar acciones innovadoras que contengan mensajes e ideas estratégicas para invitar a una movilización ciudadana que promueva el respaldo social ante las conversaciones que adelantan el gobierno y las FARC en La Habana” es una fuente de suspicacias legítimas que han desanimado a mucha gente frente a la movilización.

Sin embargo, lo que me parece más destacable en esta “controversia” no es lo que revela de Mockus, sino lo que confirma acerca de Uribe.

El Senador, Álvaro Uribe.
El Senador, Álvaro Uribe.
Foto: Congreso de la República de Colombia

La marcha y los invitados

El propósito de la marcha es o era llamar la atención de los colombianos sobre cómo –más allá de cualquier diferencia ideológica- la defensa del derecho a la vida debería unirnos a todos. Planteada en estos términos, la propuesta resulta inobjetable, pues ¿quién podría negarse a semejante causa?

Pero también es cierto que la propuesta, ampliamente difundida por los medios, ha producido dos efectos contradictorios:

  • Por un lado, la opinión pública la ha encontrado un tanto etérea; tanto así que ya algunos le han planteado a Mockus que convocar a una marcha “para defender la vida de los colombianos” podría atraer a muy pocas personas.
     
  • Por otro lado – y justamente por tratarse de una convocatoria tan fundamental - esta invitación parece ser obligante, o sea que rechazarla resultaría ser políticamente incorrecto.

Mockus tuvo que enfrentar la insinuación de que su marcha en realidad era una convocatoria para marchar a favor de la paz.  Y puesto que en Colombia existe la idea de que “la paz” es una bandera gobiernista, Mockus debió esforzarse en mostrar que – así fuese entendible que muchas personas tengan objeciones profundas y plausibles contra el proceso de La Habana- ni siquiera sus críticos acérrimos podrían negarse a su convocatoria en defensa de la vida.

Precisamente para transmitir ese mensaje Mockus decidió invitar, directa y públicamente, a dos figuras nacionales que encarnan la oposición política más irreconciliable: “Iván Cepeda, Álvaro Uribe: los invito a que marchemos un día en la historia de Colombia, a que marchemos por la vida, a que marchemos porque cada vida de cada colombiano es valiosa”.

En su afán pedagógico por crear imágenes que nos hagan “cambiar comportamientos, actitudes y percepciones” (una tarea que CORPOVISIONARIOS también ha asumido contractualmente en otros campos), Mockus apareció un día de enero como una especie de Martin Luther King criollo para decirnos: “tengo un sueño: ver a Uribe y Cepeda marchando hombro a hombro y diciendo nada nos separa a la hora de proteger la vida de los colombianos”.  ¿Pero no era esto esperar demasiado? ¿Es verdad que a los colombianos y a sus líderes políticos, la protección de la vida los convoca más allá de las diferencias ideológicas? Crucial pregunta para una nación.

Dos respuestas

El senador Cepeda se apresuró a responder y, sin condicionar su asistencia, propuso que la marcha se realizara el 9 de abril, día dedicado a la memoria de las víctimas en Colombia. Por su parte, el senador Uribe guardó un silencio con el que anticipaba que no iba a aceptar semejante invitación.

Pero a Uribe -como a cualquiera- le quedaría muy difícil negarse a marchar por la vida. Y sin embargo hacerlo implicaría marchar “hombro a hombro” con Cepeda. Por eso el jefe del Centro Democrático tuvo que haberse debatido un par de semanas, no sobre si marchaba o no, sino sobre cómo rechazar la invitación y al mismo tiempo aparecer como políticamente correcto.

Como se sabe, Uribe es un veterano en las “encrucijadas del alma”, y esta vez, para sortearla, nos dio una nueva muestra de su dominio en el oficio de construir globos. Con el fin de tener una “buena razón” para no marchar por la vida, optó por  “revelar” la existencia del contrato de CORPOVISIONARIOS que se encontraba a la vista de todos en el página web de la Presidencia de la República, y por responder así a la invitación que había recibido: “Doctor Mockus, no nos invite a marchas por cuya promoción Santos le paga a usted”.  

A partir de ese momento, el debate mediático quedó desafortunadamente convertido en una disputa moralista entre los defensores de la virginidad política de Mockus y los que, no menos mojigatos y exagerados, ven en cualquier relación contractual con el Estado una especie de mancha ética que invalida la independencia de la conciencia crítica.


El Senador por el Polo Democrático, Iván Cepeda.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Uribe lo hizo de nuevo

Para ilustrar el éxito de la estratagema de Uribe basta aludir a las dos jornadas que la “mesa de trabajo” de Blu Radio dedicó a esta iniciativa:

  • En la primera jornada, en enero, cuando Mockus dio a conocer la propuesta, casi todos los entrevistados declararon estar dispuestos a marchar. La única excepción fue Juan Lozano, quien destacó la importancia de la marcha pero dijo que no estaba seguro de asistir porque no era claro si se invitaba a marchar por la paz (en su lógica, por el gobierno) o por la vida.
     
  • En la segunda ronda, del martes de esta semana, después de las “denuncias” de Uribe, con excepción del periodista Morales, todos declararon que no asistirían.

Es sin duda difícil reprochar estas decisiones, pues se ha sembrado una duda razonable acerca de si la marcha es una propuesta ciudadana o una tarea puesta por el gobierno. Es decir: la estrategia de Uribe resultó ser exitosa.  

Independientemente de que le creamos o no a Mockus, sabemos que la credibilidad es un patrimonio frágil que las personas arriesgan en cada comportamiento público. Y precisamente por esa razón me inclino a creer que lo que le impide al senador Uribe asistir a la “marcha por la vida” es su pureza ideológica (no está de más recordar que su deseo inicial era llamar a su partido político el “Puro” Centro Democrático).

Precisamente por lo que significa la convocatoria a marchar todos,  me inclino yo a creer que para Uribe pesan más sus diferencias con el “castro-chavismo” que su compromiso con la vida, y que no está en sus venas “traicionar” esa pureza ideológica que lo distancia de quienes considera sus enemigos políticos.

Uribe mostró, hay que admitirlo, que es un maestro en el arte de tapar el sol con un dedo.

¿Pero no es justamente a eso a lo que se ha convocado, a defender una causa fundamental que está por encima de esas oposiciones ideológicas? Yo no creo que haya causas “fundamentales” en el sentido de estar libres de contenido ideológico. De modo que, en mi opinión, al hacer la propuesta, lo que Mockus pone a prueba no es la capacidad de hacer a un lado los “idearios políticos” sino, más bien, la capacidad de integrarse con ellos a una causa común.

En este caso se trata de una causa muy importante para un país que se está proponiendo la posibilidad de una vida democrática en tiempos de paz. Este es el significado profundo de una marcha de todos  “por la vida”. Encontrar y reconocer causas comunes es la base para desarrollar un proyecto de nación incluyente, lo cual es muy importante para construir democracia.

Sin embargo, lo que logró Uribe con su “denuncia” fue desviar la atención sobre esto. Opacó el hecho de que no asumiría este compromiso, sacando a relucir la presunta asociación entre la marcha de Mockus y el gobierno (su otro enemigo político). Así, no solamente llevó a la opinión pública a dudar de la legitimidad de la marcha sino que, soterradamente, dejó claro que no tiene la capacidad de integrarse a una causa común,  que no le cabe en la cabeza un proyecto de nación incluyente. Y cuando un líder político carece de esa capacidad está dando una señal indefectible de intolerancia antidemocrática. 

Uribe levantó el dedo para apuntar contra Mockus y así nos hizo olvidar el objetivo central de la propuesta.  Pero lo que reluce con toda claridad en esta situación es que para Uribe la defensa de la vida no es más importante que sus diferencias ideológicas con otros.

Esta es una verdad que brilla como un sol detrás del dedo con el que Uribe señala a sus detractores. Sin embargo, al poner a la opinión pública a debatir si Mockus había enlodado su pureza ética o no, Uribe mostró, hay que admitirlo, que es un maestro en el arte de tapar el sol con un dedo.

 

Profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia en el Departamento de Filosofía. Investigador en el grupo Relativismo y Racionalidad.

 

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Herman
-1 # purezas ideológicas (yy "etnicas"!)Herman 16-02-2015 14:07
Es vana veleidad escudriñar sobre la pureza en las acciones o las ideas. Nada hay puro en Alvaro Uribe; todo en él se expresa manchado de sangre y corrupción. Nos lo demostró a los colombianos durante 8 años de gobierno ( o desgobierno!).
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Pedro Elias Gonzalez
-1 # Pienso Qué.Pedro Elias Gonzalez 18-02-2015 13:00
Estimado profesor. No se que ideologia tenga pero me parece importante decir Pienso Qué, el Ptrofesor Mokus, se equivoco tres veces:
1. Haceptar ser parte del redil de Santos, apoyandolo en la segunda vuelta para la relección.
2. Haceptar o pedir un contrato al gobierno, que implicaría un cobro por dicho respaldo.
3. Invitar a una movilización que estaba contemplada en el objeto del contrato. Y haceptar el cambio de fecha solicitado por Cepeda, es decir se dejo enrredar.
Estos tres elementos son suficientes para decir y preguntarse: ¿Cual es la intención de dicha Movilización?.
Dios los bendiga.

Saludos
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Maria Jose Afanador
+2 # Buen análisisMaria Jose Afanador 19-02-2015 20:51
Al comentarista anterior, con todo respecto, aceptar es sin h ;)
Me gustó mucho el análisis. La intención de la movilización "La Vida es Sagrada" no es oscura, no es negativa, no polariza (sólo hasta que Uribe la enlodó), tiene un mensaje incluyente, tiene un fin pedagógico, no ideológico. Es además consecuente con la trayectoria pública de más de 20 años de Mockus. Inclusive uno de los principio de la Ola verde fue precisamente "la vida es sagrada". El caso es que si me ponen a escoger, con todo y los errores que hubiera podido cometer Mockus, me quedo mil veces con el mensaje incluyente y el lenguaje de la paz y la reconciliación que con la retórica uribista del odio y la intolerancia... ya hemos tenido suficiente de eso y así no vamos a superar nunca el conflicto.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Lodovico S.
0 # -Lodovico S. 21-02-2015 17:02
El problema no es quienes escogen a Mockus, es qué hacer con los que escogen a Uribe. Como lo dice el columnista, a Uribe "no le cabe en la cabeza un proyecto de nación incluyente", en este sentido, con tanto fanático uribista es todo un desafío intentar reconciliar la sociedad en una hipotética Colombia de posconflicto. Imagínese, si es así para una marcha "apolítica", por la vida, cómo será cuando se firmen los acuerdos y los excombatientes pretendan hacer política. Querámoslo o no, en lo que concierne a la política Uribe sigue siendo un punto de referencia, y mientras programitas como "la hora de la verdad" sigan alimentando su imagen con un periodismo imparcial (que raya con lo absurdo), es casi imposible un 'olvido selectivo' en pro del país.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Oraculo
0 # ????Oraculo 22-02-2015 06:47
Los que deberian ser invitados a estas marchas son los delincuentes que violan constantemente el derecho a la vida. Los narcoterrorista s, las bacrim, paramilitares, los pandilleros, los atracadores, los politicos corruptos que asesinan al robarse el presupuesto para la salud, las eps desonestas, etc. Etc. Etc.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Especial sobre la pobreza

Cali: un caso de progreso con lunares y con segregación etno-social persistente

El porcentaje de pobres ha disminuido, pero no así la intensidad ni la severidad de la pobreza. Por Harvy Vivas Pacheco*

Cartagena, una ciudad dual que crece contra los pobres

La Heroica es una de las ciudades colombianas con más desigualdad social y discriminación racial. Por Fernando Guerra Rincón*

Manizales: no todo lo que brilla es oro

En Manizales las cifras positivas de los últimos años han comenzado a cambiar. Por Juan Camilo Arroyave O**

Medellín y Antioquia: las cifras y las políticas

Los principales desafíos de la ciudad y el departamento siguen siendo la brecha rural-urbana. Por Gustavo Canavire Bacarreza** - Luis Carlos Carvajal***

Centrales

Así construye Vargas su camino a la Casa de Nariño

Un recorrido por los departamentos y los perfiles oscuros de los aliados que Vargas ha añadido a sus amigos oscuros de Cambio Radical. Por Gineth Daniela Garzón*

Petro, entre líos judiciales y aspiraciones presidenciales

Pese a sus muchos problemas -incluyendo multas billonarias e inhabilidad para ocupar cargos públicos- la candidatura de Gustavo Petro despierta la esperanza de muchos y el temor de muchos. Por Efraín Sánchez*

Timochenko candidato y exguerrilleros al Congreso: un escándalo insensato

Parece obvio que no podrían aspirar a cargos públicos sin antes pagar sus deudas con la justicia. Y sin embargo el análisis sereno muestra que esta exigencia sería un error histórico y moral. Por Hernando Llano Ángel*

Esta semana en Razonpublica

Please publish modules in offcanvas position.