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El Uber contra los taxis: ¿dónde quedan los usuarios?

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Fernando Rojas ParraEl gobierno tomó partido por el gremio, el gremio se divide entre cacaos, dueños de carros y taxistas, Uber es ilegal pero funciona, y los usuarios comienzan a organizarse. Falta un Estado que vele por el interés público, y la manera de hacerlo es bastante clara.  

Fernando Rojas Parra*

Al interior de un carro de servicio Uber.

Oportunidad perdida

En un artículo anterior en Razón Pública aludí a cómo la llegada de Uber a Colombia había desatado polémicas intensas alrededor de la legalidad o ilegalidad del servicio y sus ventajas o desventajas para los afectados, en especial para los conductores de taxi. Dije también que

  • El Estado no podía renunciar a su deber de orientar la prestación del servicio de transporte de pasajeros, y en cambio habría de aprovechar la coyuntura para mejorar sus regulaciones. Concretamente, el Estado debería elevar los estándares de calidad y seguridad del servicio de taxis y reglamentar las distintas modalidades de trasporte, sin perder de vista las particularidades del negocio, las necesidades y exigencias de los usuarios, ni los avances de la tecnología.
  • Uber debería prepararse para jugar dentro de la ley y respetar las reglas de juego que le fije el Estado.
  • Los taxis amarillos deberían mejorar la calidad de su servicio. Las empresas, los dueños de vehículos y los conductores deberían buscar la profesionalización y la elevación de los estándares, dándole prioridad a la seguridad de sus usuarios y conductores.

Sin embargo, lo ocurrido durante las últimas semanas pone en evidencia que ni el Estado, ni los empresarios ni los taxistas tienen como prioridad al usuario. Básicamente, hay una lucha de poder por un negocio millonario, donde los ciudadanos no son la prioridad.

La Ministra de Transporte Natalia Abello Vives y los representantes del gremio de los taxistas firman un acuerdo para levantar el paro.
La Ministra de Transporte Natalia Abello Vives y los representantes del gremio de los
taxistas firman un acuerdo para levantar el paro.
Foto: Ministerio de Transporte 

Santos con los taxistas

El principal interrogante en la polémica entre Uber y los taxis amarillos ha sido por supuesto el a favor de quién está el Estado.

Mientras que Uber ha ganado adeptos por prestar un servicio de mejor calidad (a pesar del mayor precio), los taxistas se han opuesto a los nuevos competidores con amenazas de paro y un intenso cabildeo, pero sin mejorar el servicio que ofrecen.

En esta puja, a pesar del clamor ciudadano, el gobierno nacional ha tomado partido por el gremio de los taxistas. Cuando en 2014 empezó a discutirse la posibilidad de legalizar Uber, se oyeron voces a favor y en contra por los efectos que esto podría tener en el negocio del transporte y en la movilidad de millones de personas.

Sin embargo, a mediados de noviembre pasado, el ministerio de Transporte señaló que “las plataformas tecnológicas que funcionan como intermediarias para la prestación del servicio de transporte individual de pasajeros con vehículos de servicio público especial” no eran legales. El argumento básico para justificar esta interpretación consistió en que tales empresas de transporte no están legalmente constituidas y reconocidas.

Básicamente, hay una lucha de poder por un negocio millonario, donde los ciudadanos no son la prioridad.

A comienzos de 2015, el superintendente de Puertos y Transporte, Javier Antonio Jaramillo, afirmó que Uber podría legalizarse “creando una compañía de transporte habilitada por el Ministerio” y “pagándole entonces la plata que él (Uldarico Peña) está pidiendo”. Este argumento reforzó la idea de que detrás de la oposición a Uber estaba el poderoso gremio de los taxistas.

Cuando se anunció la expedición del Decreto 348 de 2015, "por el cual se reglamenta el servicio público de transporte terrestre automotor especial y se adoptan otras disposiciones", se tuvo la expectativa de que la situación iba a ser aclarada. Pero el ministerio de Transporte se quedó corto. Si bien precisó la reglamentación sobre el servicio de los carros blancos, Uber y las otras plataformas siguieron en el aire.

Dos videos difundidos en este mes de marzo reafirman la posición del Estado en la controversia:

  • En el primer video la ministra de Transporte, el ministro de Trabajo y un vocero de los taxistas reiteran la ilegalidad de Uber y afirman que se expedirá una reglamentación del servicio de lujo, no para legalizar cualquier aplicación tecnológica, sino para que funcione dentro del nicho de los taxis.
  • En el segundo video la ministra de Transporte dice que el gobierno nacional reitera su compromiso con los taxistas, que se vienen adelantando operativos contra las plataformas tecnológicas que facilitan el servicio y que los resultados de estos operativos se verán  pronto.

Pero a todas estas, ¿dónde quedan las críticas de los ciudadanos a los amarillos y los argumentos a favor de Uber?

Cacaos, dueños de taxis, taxistas

Hay que recordar que el gremio taxista no es uniforme ni monolítico, puesto que en él se agrupan los dueños de las empresas, los propietarios de carros, y los conductores. Y cada quien  ha peleado por sus propios intereses:

  • Los dueños (los cacaos) quieren mantener el control del negocio y proteger su posición dominante. En la pelea con Uber, los cacaos del sector se han dedicado al cabildeo para evitar la legalización de las plataformas que facilitan el servicio, y a lograr que sus empresas, por derecho propio, queden autorizadas para prestar el servicio que se ha denominado “de lujo”.
  • Los dueños de vehículos buscan proteger su inversión y exprimir al máximo a los conductores.
  • Los conductores son el eslabón más débil de la cadena y la cara visible de la rudeza de este servicio. Son ellos quienes aguantan los trancones, los que trabajan largas jornadas y los que se han ganado la fama de irrespetuosos de las normas de tránsito. También son los taxistas quienes públicamente asumen las peleas para garantizar la rentabilidad del negocio, pues de esto depende su sustento. En un video muy ilustrativo al respecto se arguye que si no cambian las condiciones de remuneración, difícilmente mejorará la calidad del servicio.

Pero de nuevo: ¿dónde está la responsabilidad del gremio de los taxistas con la calidad del servicio que prestan? ¿Cuáles son las acciones concretas que han adelantado para reconquistar a sus desencantados usuarios?

Taxi transita por la Avenida el dorado de Bogotá.
Taxi transita por la Avenida el dorado de Bogotá.
Foto: Anna Garlikowska

Malestar de los  usuarios

Entre la voracidad gremial y la miopía del Estado, los usuarios son quienes salen peor librados. Una parte encontró en Uber una alternativa más cara pero efectiva para moverse por la ciudad, pero otra parte tendrá que someterse a las reglas de juego de los amarillos. Los que defienden a Uber y a otras plataformas similares reivindican la seguridad, la comodidad, la calidad y confiabilidad del servicio, y afirman que, aunque pagan más, saben qué tipo de servicio recibirán.

Sin embargo, una cosa ha cambiado. La pasividad y la resignación se han ido transformando en indignación. Durante el último anuncio de paro de taxistas para protestar contra Uber, algunos ciudadanos promovieron por redes sociales un paro contra los taxistas.

El gremio taxista no es uniforme ni monolítico, puesto que en él se agrupan los dueños de las empresas, los propietarios de carros, y los conductores. 

Desde un blog criticaron a la ministra de Transporte y al superintendente: “¿en dónde están sus declaraciones o videos apoyando a la ciudadanía frente a los abusos diarios de algunos señores de los taxis amarillos “legales”? ¿Cuándo se le han enfrentado a los abusadores de las calles? o ¿cuándo han aplicado sanciones a los hampones que se cuelan en las vías, camuflados dentro de su carro amarillo?”.

Aunque este paro no tuvo grandes efectos prácticos, puso en evidencia varias cosas:

  1. La ciudadanía no se quedará quieta si siente vulnerados sus derechos.
  2. Al sentirse abandonada por el Estado, la ciudadanía está buscando formas de organizarse.
  3. Ante los oídos sordos de los amarillos, una parte de la ciudadanía está dispuesta a aliarse con la tecnología para mejorar su servicio de transporte.
  4. Si el Estado no actúa con prontitud, seguirán agravándose los enfrentamientos entre usuarios y conductores y entre conductores amarillos y conductores Uber.

Aprovechar la coyuntura

Las diferencias entre los amarillos y Uber, así como la inacción o el sesgo del Estado, afectan directamente a los ciudadanos. Por eso, reitero la necesidad de aprovechar esta coyuntura como una oportunidad.

El Estado debe tomar la iniciativa para defender, fundamentalmente, los derechos de los usuarios. Para eso debe reformular el reglamento para la prestación de servicio de taxis, lo cual incluye repensar el sistema de cupos y la forma de contratación de los conductores. Esta coyuntura podría servir incluso para que el Estado encontrara el camino para incorporar los taxis al Sistema Integrado de Transporte.

La reglamentación de las plataformas tecnológicas que facilitan el transporte y otros servicios no pueden ser vistas como una papa caliente. Por el contrario, son herramientas para facilitar la vida de millones de personas. Sea con Uber, con Air BnB, o con cualquier otra aplicación, no se puede olvidar que para que funcionen bien dichas plataformas tienen que ofrecer seguridad y confiabilidad a los prestadores y a los usuarios del servicio.

Finalmente, hay que reconocer que los intereses particulares en el negocio del transporte son legítimos. Pero también son legítimos los intereses de las personas que diariamente se movilizan por la ciudad.

En vez de proteger a un gremio, el Estado debe velar por el interés general. En este caso debe modificar las reglas de juego para que sea prestado un servicio y sea incorporada una nueva modalidad. Al mismo tiempo, debe garantizar que dichos servicios respondan a las necesidades de los ciudadanos.
 

* Politólogo con maestrías en Gestión Urbana e Historia, estudiante de doctorado en Historia de la Universidad de los Andes.

twitter1-1@ferrojasparra

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