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Colombia: ¿un país de clase media?

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Harvy Vivas PachecoNo obstante el optimismo que despiertan las cifras oficiales, hay que aclarar muy bien qué significa ser “de clase media”, cuáles son los motivos de su aumento en los últimos años, y cuáles son las condiciones de vida verdaderas de este grupo de familias.  

Harvy Vivas Pacheco*

El Presidente Santos afirmó el pasado 12 de mayo que la clase media constituía el 55% del país.

Tres preguntas

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) la clase media en América Latina y el Caribe ha tenido una expansión sin precedentes durante la última década: pasó del 20 al 30 por ciento de la población total de la región. Esto ha suscitado  declaraciones de optimismo como las de nuestro presidente Santos, quien afirmó hace poco que “ya somos un país de clase media”.

Sin embargo, las cifras de estos organismos requieren un análisis detenido para contextualizar sus alcance en América Latina y de Colombia. Entre las preguntas necesarias se cuentan: 

  • ¿Qué significa ser de clase media?;
  • ¿Qué metodología se emplea en la medición?;
  • ¿Cuáles son la magnitud, la composición y el perfil de esa población?

¿Qué es la clase media?

De acuerdo con las definiciones del informe en cuestión,

  • Los ingresos de una familia “de clase media” oscilan entre los 10 y los 50 dólares diarios;
  • Los ingresos de un hogar “vulnerable” se mueven entre los 4 y los 10 dólares diarios;
  • Un hogar “pobre” no alcanza a superar el umbral de ingresos de 4 dólares al día.

Estas medidas absolutas no son más que una manera de medir las diferencias entre estratos, teniendo como único parámetro los ingresos expresados en una misma moneda (el dólar en este caso).  

Existen sin embargo medidas relativas, como las que propone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que considera como “estratos medios” a los hogares en la mitad de la distribución del ingreso (más concretamente, a las familias más ricas que el 25 por ciento más pobre pero más pobres que el 25 por ciento más rico de la población).

También existen enfoques sociológicos, que aluden más al concepto de clase social que a los estratos socioeconómicos y consideran la división social del trabajo, el estatus ocupacional y la movilidad intergeneracional de las familias como categorías necesarias para clasificar la población.

Para el año 2007 el 70% de la población chilena pertenecía a la clase media.
Para el año 2007 el 70% de la población chilena pertenecía a la clase media. 
Foto: alobos Life

Demasiado optimismo

El presidente Santos, en su reciente balance de gobierno 2010-2014, afirmó que el auge de la clase media fue fruto de sus estrategias de reducción de la pobreza, de generación de empleo, y de los programas de vivienda, seguridad, educación y salud. En su recuento afirmó que hemos impuesto un “récord” y que más de la mitad de los colombianos pertenecen ahora a la clase media.

Sin el ánimo de aguar la fiesta, vale anotar que el optimismo de nuestro mandatario esconde algunas imprecisiones que merecen señalarse:

- En primer lugar, resulta curioso que el presidente atribuya el auge a sus políticas de gobierno, cuando las cifras del BM y el BID muestran que países tan disímiles en sus economías y estrategias de desarrollo presentan un aumento incluso mayor de la clase media.

  • Este es el caso de Ecuador, que obtuvo resultados exitosos en los últimos años y logró fortalecer la clase media siguiendo un modelo estatista para favorecer los sectores vulnerables mediante cambios en la matriz productiva e impulso de las economía solidaria y popular.
  • Brasil traía una tendencia creciente desde hace muchos años, con más del 54 por ciento de los hogares con el rango de ingresos de la clase media.
  • Chile en 2007 ya contaba con más del 70 por ciento de la población en estratos medios, y algunos países como Costa Rica y Panamá habían sobrepasado años atrás el 50 por ciento de la población en este rango de ingresos.

- En segundo lugar, el aumento notorio de la clase media en América Latina y el Caribe está asociado con factores demográficos, incluyendo la disminución del tamaño promedio de los hogares, la vinculación creciente de las mujeres al mercado laboral, el aumento en los costos de oportunidad de tener hijos, las menores tasas de fecundidad y la reducción en las “tasas de dependencia” (es decir: el número de personas “improductivas” por cada persona “productiva”, o la relación entre niños más ancianos y población en edad de trabajar).

Tales cambios implicaron un aumento en el número promedio de perceptores de ingresos por hogar, al mismo tiempo que – gracias sobre todo a China- disminuían los precios internacionales de los bienes durables (automotores, electrodomésticos, electrónicos…) que permiten un estilo de vida de “clase media”.

Pero además es evidente que el crecimiento económico sostenido de la última década se debió en gran medida a la bonanza en el precio de las commodities que exportan los países de América Latina. 

- En tercer lugar, el auge de la clase media se relaciona estrechamente con la reducción estadística del número de pobres y con la menor desigualdad en la distribución del ingreso. Sin embargo, la magnitud de la clase media depende, como se dijo, del criterio   adoptado para definirla, pues la medida absoluta del MB-BID es muy sensible a los umbrales superior e inferior (¿por qué “entre 10 y 50 dólares” y no, digamos, entre 15 y 70 dólares?) – mientras que la medida relativa no permite comparaciones entre países.

Por esta razón, el adoptar un rango de ingresos en dólares para caracterizar la clase media tiende a ignorar las diferencias nacionales en el costo de vida. Más aún – y si se piensa en Colombia- un hogar que perciba 25 mil pesos diarios (10 dólares) – o 750.000 pesos mensuales- está en efecto más cerca de la pobreza que de una vida cómoda de “clase media”. La situación de estas familias no es muy distinta de la de los “vulnerables”, cuyos ingresos oscilan entre  4 y 10 dólares al día.

Familia de clase media en el centro de Bogotá.
Familia de clase media en el centro de Bogotá.
Foto: Hugo Pardo Kuklinski

Percepciones equivocadas

Aunque los estereotipos suelen resultar odiosos, muchas personas se autodefinen como “de clase media”, pese a que sus perfiles objetivos las acerquen más a la situación de los “vulnerables” que a la de las élites.

Si nos atenemos a los perfiles normativos del Banco Mundial, usted es de clase media si:

  • Vive en zonas urbanas,
  • Viaja corrientemente en avión,
  • Puede planear sus vacaciones,
  • Tiene un empleo formal,
  • La escolaridad del cabeza de hogar supera la del promedio de la población,
  • Su hogar no sobrepasa los tres miembros,
  • Sus hijos van a escuelas y colegios privados,
  • Tiene tarjetas de crédito, y
  • Es muy atractivo para el mercado financiero formal.

Si no se ajusta a esta lista de chequeo, es posible que usted pertenezca a los segmentos bajos de la clase media o quizá al grupo de los “vulnerables” y probablemente esté a un paso de ser parte de los pobres.

Cuestión de estadística

Según los informes de la OCDE, el crecimiento da la clase media es un motivo de satisfacción para muchos gobiernos de América Latina, pero consolidar el bienestar de este segmento de la población no es realmente una prioridad de sus políticas.

Y esto coincide con los análisis del propio BID sobre tendencias de la pobreza, la vulnerabilidad y la clase media en América Latina, que controvierten muchos de los informes anteriores, lo cual pondría en tela de juicio el optimismo de nuestro presidente. En efecto, a partir de las encuestas de hogares de América Latina, el BID encuentra que la pobreza crónica y de larga duración persiste y que la clase media afronta riesgos elevados de caer en la pobreza, puesto que experimenta serias restricciones para acceder a las redes de protección social y laboral.

Lo anterior nos lleva a pensar que la situación de la clase media no es tan promisoria. En Colombia, como en muchos países de América Latina y el Caribe, la proporción de trabajo informal de los estratos medios es mucho más elevada que la proporción de ocupaciones formales, lo cual se traduce en la precariedad de los regímenes de protección social y en la reducida cobertura del sistema pensional.

Las restricciones de acceso al crédito de la banca formal obligan a buena parte de este segmento de la población a acudir a las vías informales de financiamiento, con tasas de interés que alcanzan niveles de usura.

Contrariamente a lo que suele creerse, la clase media no es un grupo homogéneo. Los hogares ubicados en la parte baja de la distribución de ingresos – que son la gran mayoría de esta supuesta “clase media”- presentan condiciones de alta vulnerabilidad y riesgo de caer en el desempleo y la pobreza.

Buena parte de ellos envía a sus hijos a colegios privados de baja calidad en medio de un mercado altamente segmentado donde la educación de calidad es excluyente porque muchas familias no pueden pagar los “bonos voluntarios” de los colegios de élite. Esto trunca, por supuesto, sus posibilidades de movilidad social y agudiza los factores de vulnerabilidad.

En cambio, la clase media ubicada en la parte superior de la distribución hace enormes esfuerzos para enviar a sus hijos a colegios privados con buenos resultados en las pruebas de Estado, y están dispuestos a pagar los onerosos bonos voluntarios que exigen estos colegios para asegurarles el ingreso a las universidades con mejores estándares de calidad y facilitar su movilidad social.

Como se observa, el balance general de las cifras y el análisis cuidadoso de las características socio-demográficos de Colombia, nos hacen pensar que todavía falta mucho camino por recorrer para que podamos afirmar con optimismo y orgullo que “ya somos un país de clase media”.

 

* Profesor titular del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, Cali, investigador del Centro de Investigaciones Socioeconómicas (CIDSE) y director del Grupo de investigación en Economía Regional y Ambiental (GERA).

 

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Comentarios  

Bolney Lopez H
-1 # La magia del sofistaBolney Lopez H 03-06-2015 20:44
La realidad virtual de los gobernantes, no tiene limites.
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César Bruno
+1 # La clase mediaCésar Bruno 07-06-2015 14:15
Como bien lo dice el autor del artículo, hay riesgos de pauperización de la clase media. Por ejemplo, en Bogotá, el altísimo impuesto predial es un factor de pauperización. La clase media invierte en finca raíz y por lo tanto sufre los altísimos impuestos sobre la propiedad urbana. Por otro lado, la izquierda con frecuencia cae en el populismo y olvida que la clase media hace parte del pueblo. Y la otra cosa que olvida, y es fruto de que ya no se estudie la historia, es que para donde vaya la clase media, para allá va el país. Sin el apoyo de la clase media, no habría habido Revolución Francesa, ni Revolución de Octubre, ni nazismo, ni fascismo, ni franquismo, ni Revolución Cubana.
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César Bruno
+1 # La clase media.César Bruno 07-06-2015 18:57
En Colombia, la clase media se está pauperizando. Es cada vez más difícil obtener una pensión de vejez, los altos impuestos a los predios urbanos (impuesto predial y valorizaciones) golpean a la clase media, pues la finca raíz urbana es su inversión más frecuente. Se olvida que la clase media hace parte del pueblo y que históricamente inclina la balanza en favor de la fuerza política que termine por apoderarse del poder, así sea de derecha o de izquierda. Así sucedió en la Revolución Francesa, en la Revolución de Octubre, en la Revolución Cubana, en el nazismo, en el franquismo, en el fascismo. Lamentablemente , el populismo de izquierda no lo ve, y empuja la clase media en brazos de la derecha.
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