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La industria petrolera en crisis: sus causas y sus remedios

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

El Presidente Santos recorre la recién inaugurada Planta Tenaris, en Cartagena de indias.

Alejandro OspinaNo fue solo la caída de los precios. Impuestos, regulaciones, conflictos sociales y atentados guerrilleros se han sumado para arriesgar la suficiencia petrolera de Colombia y exponernos a una crisis cambiaria. ¿Qué hacer para evitarlo? 

Alejandro Ospina*

Seis causas de la crisis

Los indicadores recientes permiten comprobar la crisis de la industria petrolera y su impacto severo sobre la economía colombiana: se estima que ya han desaparecido cerca de 25 mil empleos directos, y las repercusiones se han venido extendiendo sobre otros varios  sectores. 

El origen de la crisis fue la caída imprevista de  los precios a finales de 2014, cuando el barril de crudo WTI se desplomó de más de 100 a menos de 45 dólares en unas pocas semanas. Esta caída súbita e intensa obligó a las empresas que operan en Colombia a  replantear de tajo sus planes de expansión. Por eso se cerraron algunos campos de alto costo y se aplazaron o cancelaron grandes proyectos de inversión o exploración. 

Los precios han repuntado hasta un nivel relativamente estable de 60 dólares por barril. Según los expertos, este precio se mantendrá por el resto del año y probablemente tendrá un alza ligera durante 2016. Con todo y esto, las perspectivas del negocio en el corto y aún en el mediano plazo no se ven muy claras. 

Pero además debe notarse que en épocas pasadas se han registrado precios mundiales por debajo de 20 dólares el barril, y esto no pareció afectar tan gravemente la industria colombiana. El barril a 60 dólares no es entonces suficiente para explicar la crisis de hoy, sino que existen otras cinco circunstancias que han venido a agravarla:

  • La reducción en las perspectivas de nuevos hallazgos, 
  • La mayor complejidad técnica y jurídica para la actividad petrolera, 
  • La situación de orden público, 
  • Los conflictos sociales crecientes, y 
  • La complejidad de la gestión ambiental.

Ingeniero de petróleos en el campo petrolífero Campo rubiales en el departamento del Meta. 
Foto: Centro de Prensa Internacional 

Menores perspectivas

La producción petrolera en Colombia se concentra en las cuencas de los Llanos Orientales (75 por ciento) y las del alto, medio y bajo río Magdalena (con otro 20 por ciento). Estas cuencas han sido las más exploradas en nuestro territorio, de suerte que cada vez es menos probable hallar en ellas yacimientos importantes. 

Otras regiones, como el oriente de los Llanos o las costas del Pacífico, tampoco parecen ofrecer muchas oportunidades de desarrollo de hidrocarburos. Solo la cuenca del río Putumayo y el mar Caribe aparecen como oportunidades geológicas concretas para aumentar las reservas petroleras del país.

Por eso las rondas recientes de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) se han enfocado más en las cuencas no tradicionales (con alto riesgo exploratorio) y en aquellas con posibilidad de albergar yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Pero estas opciones exigen grandes inversiones que no parecen viables bajo las actuales condiciones.  

Ya pasó el cuarto de hora para hallar y desarrollar yacimientos convencionales en cuencas conocidas.

Es evidente que ya pasó el cuarto de hora para hallar y desarrollar yacimientos convencionales en cuencas conocidas, los cuales eran muy rentables cuando los precios estaban alrededor de los 100 dólares por barril. El resto de los recursos hidro-carburíferos de Colombia, que implican mayores dificultades de exploración y explotación exigirían  condiciones de mercado que no se avizoran para los próximos años.

La cuota del Estado

Por su parte -en lo fue sin duda una equivocación- el gobierno colombiano pensó que el buen momento de los precios sería permanente y se empeñó en aumentar su participación en las rentas petroleras mediante  ajustes tributarios, en tanto las autoridades locales elevaron sus exigencias para permitir la exploración, explotación o transporte de hidrocarburos. 

Este tipo de medidas no afectaron significativamente los niveles de inversión cuando los precios superaban los 100 dólares por barril, pero se han vuelto relativamente más onerosas a raíz de la caída vertical de las cotizaciones del crudo. 

La inseguridad

No obstante la expectativa de un acuerdo de paz con las FARC (e incluso durante el reciente cese unilateral del fuego) algunas regiones de Colombia siguen siendo inaccesibles, como ocurre con la cuenca Caguán–Putumayo, donde existe un retraso de varios años en el cronograma de asignación de áreas por parte de la ANH. 

Aunque hoy la producción de esta cuenca está en unos 47 mil barriles diarios, el acoso de los grupos al margen de la ley hizo que el oleoducto Transandino (principal vía de salida del crudo) operara apenas 129 días durante 2014, o a causado tragedias ambientales como derrame reciente de 5.000 barriles de petróleo que eran transportados en carro-tanques. 

Ante esa situación es comprensible que muchas de las empresas que tienen bloques adjudicados en esa región hayan aplazado indefinidamente la compra de equipos o la  construcción de pozos exploratorios, lo cual aleja aún más la posibilidad de incorporar nuevas reservas al activo de Colombia. .

Quedaría pendiente resolver el conflicto con el ELN, una guerrilla mucho más involucrada en temas energéticos e históricamente responsable de más atentados.

Y aunque el acuerdo con las FARC se firmara en el futuro próximo, quedaría pendiente resolver el conflicto con el ELN, una guerrilla mucho más involucrada en temas energéticos e históricamente responsable de más atentados contra la infraestructura petrolera. 

Conflictos sociales y consultas previas

A los problemas anteriores hay que sumar el aumento de los conflictos sociales resultante del recorte de las oportunidades laborales en la industria petrolera. 

Esta situación ha sido exacerbada por algunas ONG e incluso por autoridades locales y candidatos en vísperas de elecciones que pretenden mantener los niveles de ingreso fiscal que eran posibles en tiempos de la bonanza. En algunos casos, como en el departamento del Casanare, las pretensiones económicas de las comunidades han excedido las posibilidades de ciertos proyectos, de modo que las empresas optaron por aplazarlos.


Atentado contra el oleoducto transandino en su paso por el municipio de Ricaurte, Nariño. 
Foto: Alcaldía Municipal de Ricaurte - Nariño

Las empresas además se enfrentan a los costos todavía inflados para obtener derechos de paso o adquisición de predios. La consultas previas, obligatorias en los casos cada vez más comunes de presencia de comunidades indígenas, afrocolombianas o de otros grupos étnicos, se han convertido en otro factor de encarecimiento e inviabilidad de algunos proyectos petroleros. 

Si bien es necesario garantizar el derecho constitucional de estos pueblos a participar en las decisiones que afectan su desarrollo económico, social y cultural, resultan francamente escandalosas las exigencias de muchas de estas comunidades, que algunas veces tasan en millones de dólares su permiso para adelantar los proyectos. 

No menos importante es la creciente complejidad de la legislación y la gestión ambiental, donde cada vez es más frecuente la declaratoria de ecosistemas estratégicos, lo cual impide o encarece el desarrollo de las actividades que podrían agregar reservas de hidrocarburos.  De hecho varias áreas promisorias ya asignadas por la ANH han sido devueltas porque  la Convención RAMSAR sobre humedales o los Planes de Ordenamiento y Manejo de Cuencas Hidrográficas impiden llevar a cabo las actividades previstas en la respectiva adjudicación. 

Autosuficiencia en riesgo

Aunque la ANH proyecta una producción sostenida por encima del millón de barriles diarios para esta año, según la Asociación Colombiana del Petróleo ya en mayo pasado las tasas de adquisición sísmica y de perforación de pozos exploratorios habían disminuido en un 47,7 y un 62,7 por ciento respectivamente. Esto demuestra que estamos consumiendo las reservas sin efectuar las labores necesarias para su reposición, lo cual acerca más y más el momento de perder la autosuficiencia en materia petrolera.

Estamos consumiendo las reservas sin efectuar las labores necesarias para su reposición.

Mientras el escenario local se agrava, diversas fuentes internacionales coinciden en que los precios no mostrarán repuntes significativos durante los próximos tres años, al tiempo que Canadá se perfila como proveedor estratégico de Estados Unidos y se vislumbra la apertura petrolera de México, lo que sin duda reorientará el portafolio de inversiones del sector. 

Qué hacer

Ante un panorama tan complejo se necesitan varias acciones urgentes: 

  • Descargar a la industria de la mayor cantidad posible de los gravámenes creados  durante los últimos años, para que la exploración pueda volver a ser viable. 
  • Revisar y optimizar los procesos de consulta previa y las regulaciones ambientales para que sin detrimento de las comunidades o del medio ambiente, se garantice el desarrollo de proyectos de exploración y explotación de los hidrocarburos existentes. 
  • Garantizar igualmente la seguridad en regiones clave como Caquetá y Putumayo, donde  existe un gran potencial de hidrocarburos.

El petróleo es sin duda una fuente de beneficios económicos directos, entre los cuales hay que destacar su aporte a las exportaciones de Colombia. Perder la autosuficiencia energética deterioraría gravemente la balanza de pagos, la estabilidad cambiaria  y la competitividad de nuestra economía. 

 

* Ingeniero de Petróleos,  magister en Gestión de la Industria de los Hidrocarburos, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Energética Nacional Seccional Hidrocarburos.

 

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Comentarios  

juan pablo vargas
+1 # No solo esojuan pablo vargas 22-06-2015 14:07
Los costos exagerados de las empresas direccionales, lodos de perforación y herramientas especiales. Han encarecido el precio de la perforación. Somos pocas la empresas como Berakah Energy que hemos colocado un granito de arena en desarrollar tecnologías limpias a precios muy bajos con respecto al mercado actual. Gracias
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Mauricio Rojas
+1 # Ing. Petroleros.Mauricio Rojas 22-06-2015 20:52
Absolutamente de acuerdo Alejandro. Adicional a esto se suma a todo esto el ingreso de cientos de profesionales de otros países a la industria. Eso también merece una vista del gobierno.
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Cristian Ducuara
+1 # Ing. PetróleosCristian Ducuara 23-06-2015 09:34
Alejo muy buena foto de la realidad de nuestro país para el sector, agregaría también la falta de apoyo del sector financiero colombiano a las pequeñas y medianas empresas de servicios y operadoras para poder apalancar sus actividades, hace un año los bancos no hacían sino buscarlas, ahora les dan la espalda.
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Michel
-1 # La responsabilidad de la empresaMichel 23-06-2015 16:09
En el articulo no alcanzo a divisar una responsabilidad de la empresa ecopetrol. Todo ha sido causa de agentes externos pero nada que implique en la organ8zaciòn.
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Edgar H. Castro G.
-1 # Crisis en la Ind. PetroleraEdgar H. Castro G. 24-06-2015 15:45
Excelente exposición de la realidad de nuestra industria petrolera. Considero que este tipo de debates se deben dar en el alto gobierno para buscar aplicar las reformas necesarias.
No podemos seguir cargando los daños de subversión, de la mala administración gubernamental al bolsillo de los inversionistas y del pueblo trabajador de Colombia.
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Edgar H. Castro G.
-1 # Trabajador SocialEdgar H. Castro G. 24-06-2015 15:52
Temas como este no solo deben ser publicados en este medio, deben tratados con el alto Gobierno, Como servidores y representantes de los trabajadores de la Ind. Petrolera, debemos exigir respuestas claras y reparaciones a los daños que causan los grupos al margen de la Ley, los malos manejos de la económia por parte del gobierno. NO podemos seguir dejando que los errores se cargen a los inversionistas y al pueblo trabajador.
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