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La trata de personas en Colombia

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

El Secretario de Estado Norteamericano John Kerry entrega el reporte global  de tráfico de personas.

Sebastian Zuleta¿Cómo se entiende y cómo se está combatiendo uno de los delitos más extendidos en el mundo globalizado? ¿Cómo ir más allá de la simple persecución judicial?  

Sebastián Zuleta*

El informe

El pasado 30 de julio tuvo lugar el Día mundial contra la trata de personas.

Como antesala, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, presentó el reporte anual sobre este delito de alcance mundial. Según el alto funcionario, “la conclusión es que este no es el momento para la complacencia. Ahora mismo, a lo largo del planeta, las víctimas de la trata de personas están atreviéndose a imaginar la posibilidad de escapar, la oportunidad de una vida sin miedo, y la oportunidad de ganar un salario digno”.

Delito transnacional

La “trata de personas”, el “tráfico de personas” o la “esclavitud moderna”, es un crimen de carácter transnacional derivado de los complejos mecanismos de la globalización, que se han trasladado al plano de la criminalidad.

Los delitos transnacionales no afectan a la comunidad de Estados en su conjunto, sino a aquellos que se ven afectados o vinculados, de manera directa o indirecta, por conductas delictivas que trascienden fronteras.

Durante la Conferencia Mundial contra la Delincuencia Organizada que sesionó en el año 2000 se adoptó la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC), o Convención de Palermo, que incluye como una de sus herramientas complementarias el Protocolo para la Prevención, Represión y Sanción de la Trata de Personas. Este instrumento ya ha sido suscrito y adoptado por 166 países. De acuerdo con el Protocolo de Palermo, la trata de personas se define como:

“la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”.

Los anteriores crímenes transnacionales han obligado a los Estados a adoptar estrategias internas de prevención, protección y sanción de estos fenómenos, así como mecanismos de cooperación interestatal en el marco de la lucha contra cualquier expresión del crimen organizado transnacional.

La trata de personas es la expresión criminal de un fenómeno que involucra factores socioeconómicos e incluso, culturales.

La trata de personas es, precisamente, uno de estos fenómenos que a partir de complejas estructuras de criminales que operan al interior de los Estados, trascienden más allá de las fronteras estatales, lo que genera impactos indeseables en las dinámicas migratorias y criminales transnacionales y globales.

Esfuerzos insuficientes

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Primera Cumbre Iberoamericana sobre Derechos Humanos, Migrantes y Trata de
Personas. 
Foto: Defensoría del Pueblo

La metodología utilizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para estudiar este fenómeno ubica a cada país en uno de cuatro niveles, de acuerdo con los estándares establecidos por su Ley de Protección para las Víctimas de la Trata de Personas (TVPA por su sigla en inglés).

Esta Ley es de carácter federal y pretende abordar la trata de personas de una manera integral, teniendo como eje la dimensión internacional de fenómeno.

Colombia está calificada en el segundo nivel es decir, entre aquellos países cuyos gobiernos no cumplen plenamente los estándares mínimos de la TVPA, pero están realizando esfuerzos serios para hacerlo.

El análisis del Departamento de Estado se refiere a tres dimensiones básicas: prevención, protección y judicialización, cuya medición se efectúa a partir de cuatro tipos de indicadores: procesos judiciales, condenas, número de víctimas identificadas y herramientas legales vigentes para luchar contra la trata de personas.

En el informe de este año, Colombia se caracteriza como un país de origen y destino para las víctimas de este crimen. La explotación sexual de mujeres y menores de edad por supuesto se da dentro del país, pero el informe resalta la abundancia de víctimas colombianas esparcidas a través de todo el mundo.

El caso de Colombia

El Ministerio del Interior es la entidad encargada de coordinar la Estrategia Nacional Integral contra la Trata de Personas, concebida en la Ley 985 de 2005 y desarrollada a través del Decreto 4786 de 2008. Dentro de este marco fue creado el Sistema Nacional de Información sobre la Trata de Personas como mecanismo de recolección y sistematización de los reportes de las autoridades competentes en cada uno de los ejes de la estrategia.

El ministerio del Interior reportó que mientras en 2013 hubo 60 víctimas identificadas, en el  2014 se produjeron 62 víctimas de este delito, 53 de la cuales fueron explotadas en el exterior y 9 dentro de Colombia. De las 53 víctimas explotadas en el exterior, 28 fueron sometidas a explotación sexual y 22 fueron víctimas de explotación laboral.

Adicionalmente, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) reportó que en 2014 fueron identificados 108 menores de edad víctimas de este delito, mientras que en 2013 se conocieron 158 casos de explotación sexual de menores, sumados a otros 9 casos de explotación laboral de menores de edad.

Un llamado de atención

El Ministro del Interior Juan Fernando Cristo presenta una aplicación para reportar presuntos casos de trata de personas.
El Ministro del Interior Juan Fernando Cristo presenta una aplicación para reportar
presuntos casos de trata de personas.
Foto: Ministerio del Interior

Pese a que la trata de personas no escapa, por supuesto, al sub-registro, el informe del Departamento de Estado asegura que si bien en Colombia hemos tenido avances,

“las autoridades no demuestran progreso en la identificación de las víctimas pertenecientes a poblaciones vulnerables, en proveer servicios especializados a las víctimas, o en la judicialización y sanción de los traficantes de trabajo forzado o trabajo sexual. La falta de recursos suficientes de los gobiernos departamentales para combatir la trata, junto con la limitada coordinación inter-agencial, han perjudicado la identificación de las víctimas y los esfuerzos para su protección”.

Entre nosotros en efecto ha primado tradicionalmente un enfoque puramente penal de este flagelo. Y sin embargo la trata de personas es la expresión criminal de un fenómeno que involucra factores socioeconómicos e incluso, culturales.

Es aquí donde el trabajo de organizaciones como la Fundación Esperanza, la Fundación Renacer y Women’s Link, entre otras, ha adquirido importancia en materia del posicionamiento en la agenda pública (promoción), prevención, protección y sanción de la trata de personas.

En Colombia, la trata de personas es un crimen que recae particularmente sobre los menores de edad y las mujeres, y los casos más recurrentes son aquellos relacionados con la explotación sexual.

En Colombia, la trata de personas es un crimen que recae particularmente sobre los menores de edad y las mujeres

Además, para nadie es un secreto que en Colombia las dinámicas del crimen organizado tienen una de sus peores y más profundas expresiones en la violencia de género ejercida a través de la trata de personas.

La semana pasada el Ministerio del Interior, la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), presentaron la estrategia Amigos Contra la Trata, con la cual se busca posicionar el tema en la agenda pública e implementar acciones para su prevención.

Sin embargo, a pesar de los discursos políticos y de los reiterados llamados de atención sobre la incidencia de este delito en los sectores de la población más vulnerables, es necesario entender que más allá de ser un fenómeno criminal, la trata de personas en Colombia está marcada por profundos patrones de violencia intergeneracional y de género.

Estos elementos, aunados a las difíciles condiciones sociales y económicas que padecen importantes sectores de la población más vulnerable, traen como consecuencias las peores expresiones de la esclavitud moderna.

 

* Politólogo, abogado y magíster en Derecho Internacional

 

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