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Los desafíos ambientales y climáticos de 2016

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Delegados participantes en la Conferencia del Cambio Climático 2015 realizada en París.

Manuel Guzman HennesseyEl año empieza con el fenómeno de El Niño más fuerte que se haya registrado en mucho tiempo. Y Colombia además debe hacer realidad una política ambiental acorde con el posconflicto. ¿Seremos capaces?

Manuel Guzmán Hennessey*

El Niño terrible

La mayoría de los modelos de predicción de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su nombre en inglés) y del Servicio Nacional de Meteorología de la NOAA indican que el fenómeno de El Niño se acentuará durante estos meses de invierno (en el hemisferio norte).

Algunos meteorólogos de Estados Unidos han dicho también que El Niño de este año ya se ha convertido en el segundo más fuerte desde que se tienen registros, y que podría ser uno de los cambios climáticos más marcados de los últimos 65 años. La NOAA informó además que existe un 85 por ciento de probabilidad de que el fenómeno se prolongue hasta principios de la primavera del próximo año.

Si lo anterior ocurriera, el principal desafío ambiental y climático de los nuevos alcaldes de Colombia sería preparar a sus comunidades para enfrentar los efectos de este fenómeno en todas las esferas de la vida. La intensa sequía que ya vivimos (y que seguramente se agravará) se traduce en olas de calor intenso que afectan la agricultura y aumentan por lo mismo el precio de los alimentos. También se prevé un aumento de las anomalías de salud pública derivadas de estas alteraciones climáticas.

Cuando hablamos de cambio climático no nos referimos a cosas que pueden ocurrir en el futuro sino a una realidad que ya está sucediendo.

Pero aún si El Niño se debilita, los alcaldes tendrán que enfrentar el desafío de adaptarse a cambios climáticos cada vez más severos. No hay que olvidar que el actual Niño (que además puede llevar a que el país sufra un racionamiento de energía eléctrica) no es la única manifestación de la crisis climática. Debemos entender de una vez por todas que cuando hablamos de cambio climático no nos referimos a cosas que pueden ocurrir en el futuro sino a una realidad que ya está sucediendo y que debemos conocer y enfrentar con responsabilidad.

En el siguiente gráfico se puede ver cómo el fenómeno de El Niño ha crecido sin parar  durante los últimos 65 años (1950 a 2015):

Indice oceanico

Los científicos coinciden en que este fenómeno tiene tres condiciones indiscutibles: es irreversible, de intensidad creciente y sin solución a la vista. Durante los años que analiza la gráfica, los desastres ambientales no hicieron sino aumentar en todo el mundo:

- Entre 1971 y 1980 se produjeron 743 desastres climáticos en el planeta,

- Entre 1981 y 1990 esta cifra aumentó a 1.534,

- Entre 1991 y el año 2000 fueron 2.386,

- Entre 2000 y 2010, se registraron 3.496 desastres climáticos.

Parque Nacional Amacayau en el departamento de Amazonas.
Parque Nacional Amacayau en el departamento de Amazonas.
Foto: Adriana

Colombia, 2016

Durante 2016 serán los países más vulnerables quienes han de llevar la peor parte de la crisis climática. Esto se puso en evidencia en la pasada Cumbre de París, donde los pequeños Estados reclamaron mayor atención por parte de la comunidad internacional para enfrentar sus problemas ambientales.

El cambio climático es el mayor problema que ha enfrentado la humanidad en toda su historia.

El cambio climático es el mayor problema que ha enfrentado la humanidad en toda su historia, y todas las actuaciones de los gobernantes del mundo deben tener en cuenta esta variable. Por esta razón tanto del gobierno central como las alcaldías municipales de Colombia han de enfrentar tres desafíos ambientales de carácter comprensivo en 2016:

• Fortalecer las instituciones del sector,

• Formular planes de adaptación al cambio climático, y

• Armonizar la gestión ambiental de los territorios con la política del posconflicto.

A estos tres desafíos comprensivos o “estructurales” hay que añadir otros varios de carácter si se quiere subsidiario o coyuntural, que no por eso son menos importantes.

Los dos primeros se derivan de la Cumbre Climática que sesionó en Paris en diciembre pasado (COP21):

• Colombia se comprometió a reducir el 20 por ciento de sus emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) con respecto a lo que emitía en 2010. La mayor parte de estas emisiones provienen de la agricultura, la ganadería y la deforestación. Por ende, el desafío aquí implica al sector privado, que debe transformarse para ayudar a esta adaptación.

• Noruega y el Reino Unido se comprometieron a darle 100 millones de dólares a Colombia si en cinco años llevábamos a cero la deforestación en la Amazonía.

Por otra parte al hablar de las prioridades del modelo económico que ha adoptado el gobierno de Santos hay que deben tener en cuenta otras dos cosas:

• Que la deforestación aumentó en un 16 por ciento en 2015, y

• Que las zonas de mayor deforestación coinciden con las áreas preferenciales para aumentar la explotación minera y energética - Caquetá, Putumayo, Meta, Guaviare y nororiente de Antioquia-.

A su turno el diario El Tiempo señaló que los desafíos ambientales de Colombia en el año que empieza son la delimitación de 21 páramos, las obras de la empresa Navelena en el río Magdalena, los seis nuevos parques nacionales, la lucha contra la minería ilegal y la recuperación del río Bogotá.

El Río Bogotá en su paso por Briceño.
El Río Bogotá en su paso por Briceño.
Foto: Wikimedia Commons

Políticas contradictorias

- El gobierno nacional está pues comprometido con las metas de reducir las emisiones de GEI y la deforestación, pero al mismo tiempo se propone “expandir la frontera petrolera más allá de las cuencas más explotadas de nuestro país”, según escribió recientemente Mauricio de la Mora, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

La estrategia para tal expansión tiene como eje buscar combustibles no convencionales cuya exploración requiere técnicas de fracturación hidráulica o fracking: ¿cómo hará el Estado para hacer compatibles esos dos objetivos? ¿Es ello posible?

- Por su parte, en Bogotá el alcalde Peñalosa anunció que la ciudad triplicará su área durante en los próximos cuarenta años. ¿Hacia dónde crecerá? Hacía el norte y hacia el occidente. En ese caso, ¿qué pasará la reserva ambiental Van Der Hamenn, y con los suelos agropecuarios de la altiplanicie que hoy son nuestra despensa de alimentos? El profesor Julio Carrizosa ha denunciado que esta acción aceleraría los fenómenos migratorios internos y que podría convertirse en “una tragedia socioecológica”.

“¿Debe seguir creciendo Bogotá o debemos pensar en estabilizar su población?”, se preguntaba también Juan Pablo Ruíz en artículo reciente. “¿Queremos y necesitamos que se siga construyendo sobre los espacios verdes del norte y el occidente, que se siga expandiendo sobre los municipios vecinos?”.

¿Qué piensa Peñalosa de la relación de la ciudad con su área metropolitana y de esta con el resto del país? ¿Cómo piensa manejar temas críticos de ecología urbana como el abastecimiento de agua, las zonas verdes, la estructura ecológica, y la producción y manejo de basuras, entre otros?

Posconflicto y ambiente

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha dicho que los principales desafíos del posconflicto están íntimamente relacionados con una buena gestión ambiental del territorio.

Los principales desafíos del posconflicto están íntimamente relacionados con una buena gestión ambiental del territorio. 

El organismo señala la necesidad de avanzar en procesos de ordenamiento territorial cuya mira principal sea construir una paz sostenible, y la necesidad correspondiente de concertación entre los gobiernos, los sectores productivos y las comunidades.

Los voceros del PNUD piden ver lo rural más allá de lo agropecuario y desarrollar modelos locales de aprovechamiento sostenible de la gran biodiversidad de Colombia y de los servicios que presta.

Igualmente, alertan sobre la necesidad de analizar la actividad extractiva –especialmente la minería- y sus implicaciones para la construcción de paz.

Para poder llevar a término las varias y complejas acciones que el gobierno y los expertos consideran prioritarias en el año que comienza, será preciso entonces fortalecer las instituciones ambientales y adecuarlas al proceso de construcción de la paz.

 

* Profesor de la Universidad del Rosario, director general de la red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamérica Network (KLN) Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

@Guzman-Hennessey

 

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Comentarios  

RUTH MERY FLOREZ
0 # JAKE MATE AMBIENTALRUTH MERY FLOREZ 15-01-2016 15:06
Firmar y ratificar protocolos relacionados con el medio ambiente (Kioto, Montreal); asistir a las COP (Conferencias de las Partes), una abundante legislación leyes, decretos, resoluciones y acuerdos relacionados con el tema del medio ambiente, la gestión ambiental y el cambio climático; la creación de instituciones (leáse fortines politiqueros regionales) para el manejo y control del medio ambiente y la inversión de toneladas de millones de pesos en políticas, proyectos, programas de prevención, estudios, investigaciones , etc., parece no servir de nada frente a un río seco y agonizante por la contaminación, unos suelos colapsados y degradados y un aire poblado de gases tóxicos.
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Juan Jose
0 # SeñorJuan Jose 28-03-2016 21:33
Cuando se comiencen a morir los árboles sembrados en los patios caseros de la costa realmente veremos la preocupación que genera la urgencia de actuar, mientras seguimos lavando pisos y garajes, regando abubdantemente los jardines y lavando carros como si la cosa pasara mañana.
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