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La mala idea de apoyar la Policía Cívica

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Concejo de Bogotá aprueba la creación de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia.

Hugo AceroEsta policía sin armas cumple un batiburrillo de funciones públicas y algunas otras las pueden ejecutar los ciudadanos sin necesidad de uniformarse. En lugar de apoyarla- como ahora se propone- habría que fortalecer la Policía Metropolitana y aumentar el control cívico sobre su accionar.

Hugo Acero Velásquez*

Un “mico”

La reciente creación de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia por parte del Concejo de Bogotá fue un paso importante hacia el manejo integral de estos asuntos en la ciudad capital.  A diferencia de los proyectos de acuerdo presentados por el alcalde Petro, esta vez fue posible concertar con el cabildo la gestión de los temas de seguridad, convivencia, justicia y riesgos naturales.  

Ahora faltan la sanción del Acuerdo por parte del alcalde Peñalosa y la organización administrativa de la Secretaría. Ojalá esta se haga pensando en una ciudad conectada con la región y el país, que opera las 24 horas del día durante los 365 días del año.

No obstante los concejales Jorge Torres y Antonio Sanguino criticaron el texto aprobado en tanto el estipula que una de las funciones de la nueva Secretaría será “orientar y apoyar los programas de Policía Cívica en la ciudad de Bogotá D. C. de acuerdo con los lineamientos establecidos en la ley”. Estos concejales radicaron ante la Corte una acción pública de inconstitucionalidad por considerar que el artículo 3 del Decreto 355 de 1994 – reglamentario de la policía cívica- “vulnera los derechos constitucionales a la huelga y a reunirse para manifestarse públicamente”.

Hay que recordar que en 2012 la Policía Metropolitana, con el beneplácito de la Policía Nacional, supendió el servicio de los policías cívicos en la ciudad, diciendo que algunos se habían extralimitado e incluso habían portado armas mientras patrullan. La cancelación de esta vigilancia fue decidida con "responsabilidad preventiva", para proteger las vidas de los civiles, y la Policía dijo que prefería recibir su ayuda únicamente en trabajos comunitarios, pero no patrullando las calles de la ciudad.

Sin embargo en febrero de este año, durante la discusión de la nueva Secretaría, el concejal Daniel Palacios, de la bancada del Centro Democrático, propuso adoptar la figura de  Policía Cívica  que consagran la Ley 4 de 1991 y el Decreto 2626 de 1994, dejando claro que se trataría de “una policía uniformada, remunerada, desarmada, bajo el mando de la Policía Metropolitana y funcionando como apoyo a la misma”.

Lo que dice la ley

Una de las funciones cuestionadas de la Policía Cívica tiene que ver con la intervención en las manifestaciones cívicas.
Una de las funciones cuestionadas de la Policía Cívica tiene que ver con la
intervención en las manifestaciones cívicas.
Foto: Agencia Prensa Rural

Si la función de la nueva Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia es “orientar y apoyar los programas de Policía Civica en la ciudad de Bogotá D. C. de acuerdo con los lineamientos establecidos en la ley”, es importante recordar qué dice la ley al respecto.  

La Ley 4 de 1991 se refiere a una Policía Cívica Local, mientras que los decretos presidenciales 355 de 1994 y 1503 de 1998 hablan de una Policía Cívica en la modalidad de voluntarios (juvenil y de mayores). Por su parte el concejal Daniel Palacios pretende una Policía Cívica Local como actividad pública remunerada.

Lo que hace falta es fortalecer a la Policía Metropolitana y exigirle resultados en el marco del Estado de Derecho. 

Es importante resaltar estas diferencias, ya que debieron ser tenidas en cuenta a la hora de redactar los deberes de la Secretaría, para evitar confusiones sobre las funciones de esta Policía.

Según la Ley 4 de 1991, la Policía Cívica Local cumple de manera irregular funciones que son responsabilidad de funcionarios públicos, como:

  1. Vigilar el cumplimiento en el territorio municipal de las normas sobre precios y márgenes de comercialización de productos, bienes y alimentos, arrendamientos, y derechos del consumidor, y demás disposiciones del Código Nacional de Policía sobre la materia.
  2. Velar por el cumplimiento del Código Sustantivo del Trabajo y demás normas laborales en el municipio, en especial las relacionadas con el salario mínimo y con los aportes patronales al Instituto de Seguros Sociales, al Instituto de Bienestar Familiar, al Sena y a las Cajas de Compensación Familiar.
  3. Velar por el cumplimiento de los requisitos mínimos sobre seguridad industrial y salubridad en los establecimientos públicos, comerciales e industriales del municipio.
  4. Respaldar el cumplimiento de las normas sobre ordenamiento físico y uso del espacio público en el territorio municipal.
  5. Velar por el cumplimiento de las normas sobre tránsito peatonal, vehicular y de servidumbre en el territorio municipal.
  6. Respaldar la defensa y conservación del medio ambiente urbano y rural.
  7. Apoyar a la Policía Nacional en la conservación del orden en los sitios públicos.
  8. Contribuir al uso adecuado y a la preservación de los servicios públicos por parte de las entidades respectivas.
  9. Velar por el cumplimiento de los horarios estudiantiles.
  10. Colaborar con las autoridades competentes y entidades particulares o públicas de beneficencia en la protección de los menores, ancianos, desvalidos, drogadictos, alcohólicos y enfermos mentales.
  11. Colaborar como auxiliares de los cuerpos especializados en emergencias o desastres.
  12. Coordinar servicios de aseo y salubridad.
  13. Vigilar y colaborar en el mantenimiento y custodia del patrimonio histórico y cultural de la Nación.
  14. Fomentar las actividades deportivas, de recreación y turismo; y
  15. Las que el alcalde delegue en materia de policía administrativa.

Por otro lado, los decretos presidenciales 355 de 1994 y 1503 de 1998 establecen las siguientes funciones para la Policía Cívica en la modalidad de voluntarios:

  1. Suministrar información a la Policía Nacional acerca de
  • Infracciones penales y de policía;
  • Actividades relacionadas con huelgas, paros, manifestaciones o  desórdenes y, en general, toda situación que altere el orden público, la tranquilidad o la convivencia ciudadanas.
  1. Prestar auxilio a heridos y damnificados en caso de calamidad pública y accidentes, en colaboración con las autoridades competentes.
  2. Desarrollar actividades sociales y cívicas en beneficio de la Policía Nacional y de la comunidad.
  3. Patrocinar y exaltar los vínculos de solidaridad, mutua ayuda y cooperación entre la Policía Nacional, la comunidad y las autoridades político-administrativas.
  4. Promover el sistema nacional de participación ciudadana, con el objeto de fortalecer las relaciones Policía-comunidad.
  5. Contribuir al desarrollo de campañas que mejoren la imagen de la Policía Nacional.

Sin embargo el concejal Daniel Palacios fue mucho más allá cuando propuso una Policía Cívica “uniformada, remunerada, desarmada, bajo el mando de la Policía Metropolitana y funcionando como apoyo a la misma”. En este caso, estaríamos hablando de una Policía Cívica Local como actividad pública, como lo establece el artículo 28 de la Ley 4 de 1991: “de apoyo a las funciones de policía administrativa municipal, remunerada, desarmada, bajo la coordinación y control de la Policía Nacional, de conformidad con la reglamentación que expida la misma”.

No hace falta

Efectivos de la Policía Nacional en el sector de San Victorino de Bogotá.
Efectivos de la Policía Nacional en el sector de San Victorino de Bogotá.
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

El objetivo de la nueva propuesta no es reconocer a la Policía Cívica- que como ya se expuso tiene un reconocimiento legal- sino solicitar recursos de la administración distrital para “apoyar” las distintas modalidades de policías cívicos.

Pero en realidad lo que hace falta es fortalecer a la Policía Metropolitana y exigirle resultados en el marco del Estado de Derecho. Hoy, cuando Colombia le apuesta a acabar el conflicto armado, es importante que también le apueste a no volver a uniformar a los ciudadanos para abordar problemas de orden público y seguridad.

Por eso son válidas las preocupaciones de los concejales Torres y Sanguino. Seguramente el tema tendrá una revisión profunda por parte de la Corte, ya fue discutido y reglamentado en los años noventa en medio de un conflicto armado desbordado, con instituciones de seguridad y justicia débiles y con una inseguridad ciudadana creciente.

Cualquier ciudadano puede cumplir las funciones de esta Policía Cívica sin pertenecer a ella.

En el presente, y de cara al postconflicto, hay que apostar por un manejo civilista de la seguridad, con instituciones legítimamente constituidas, fortalecidas y con una participación ciudadana sin uniformes, que no se limite a la denuncia sino que haga veeduría y seguimiento al trabajo de las instituciones de seguridad y justicia.

Es cierto que la Policía Cívica es una forma de participación ciudadana en materia de seguridad. Sin embargo existen riesgos para quienes se vinculan y para las autoridades que las promueven ya que algunos ciudadanos pueden acabar ejecutando acciones por fuera de la ley, como ya ha sucedido.

De todos modos, cualquier ciudadano puede cumplir las funciones de esta Policía Cívica sin pertenecer a ella. Cualquiera puede llamar a la línea 123 para informar a las autoridades sobre asuntos sospechosos y así cumplir su deber ciudadano.

Para la Policía Nacional, responsable de la Policía Cívica, y para las administraciones municipales que las promueven, resulta menos riesgoso promover y organizar comunidades que controlen y hagan veeduría sobre las instituciones de seguridad y justicia, que ayuden a mejorar las condiciones de seguridad y convivencia y que promuevan el desarrollo de la ciudad.

Por eso hay que reactivar los Frentes Locales de Seguridad para que – además de la  Policía cercana a los ciudadanos que implica el Plan de Vigilancia por Cuadrantes- tengamos comunidades cercanas a la labor que desempeña la autoridad. Esto ayudaría a mejorar la seguridad en Bogotá, aumentaría los controles y reduciría la corrupción y las acciones ilegítimas por parte de algunos agentes de seguridad y justicia en la capital.

 

* Sociólogo de la Universidad Nacional, experto en seguridad ciudadana.

 

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Comentarios  

Juan Guevara
0 # Políticas arráticasJuan Guevara 06-04-2016 20:04
Esto de la policía cívica es como un paso de ciego. Al gobierno nacional como distrital en materia de orden y seguridad se les da por proponer unas instituciones y políticas sin hacer un verdadero estudio y reflexión sobre la conveniencia y efectividad de las mismas. Ya que se tiene una Secretaría de Seguridad se debería tener igualmente una institución que investigue y proponga políticas para la convivencia y seguridad ciudadana, dirigida por expertos en el asunto y basada en la realidad ciudadana y no en ocurrencias del político de turno.
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