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Nuevo Código de Policía: ¿por qué se necesita?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Policías bachilleres en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

Hugo AceroLa tranquilidad de la ciudadanía depende de una gama amplia de comportamientos- no apenas de los delitos-. Y aunque algunas normas del nuevo Código podrían violar derechos básicos, él es parte integral de una estrategia de cultura ciudadana.   

Hugo Acero Velásquez*

¿Qué es la inseguridad?

Todos los  gobiernos deben enfrentar los problemas de inseguridad e irrespeto a las normas de la convivencia. Los ciudadanos necesitan garantías concretas para llevar su vida cotidiana con tranquilidad es decir, sin temor de ser víctimas de un delito o de la falta de respeto por parte de otros ciudadanos o de las autoridades.

La inseguridad no se reduce a la ocurrencia de un determinado delito en un lugar específico, ni tampoco al temor de ser víctima de delitos. Aunque algunos ciudadanos sienten miedo porque ellos o sus seres queridos han padecido algún hecho delictivo, hay que tener en cuenta que esta experiencia no es el único factor que crea la sensación de inseguridad o de intranquilidad. La inseguridad es también el temor del ciudadano frente a una amplia gama de situaciones, incluyendo:

  • La sensación que producen los lugares desordenados, sucios o sin iluminación, o aquellos otros que  se deterioran sin que las autoridades hagan algo.
  • La invasión de los espacios públicos.
  • La presencia de habitantes de la calle o de personas que piden limosna y no son atendidos por las entidades oficiales de bienestar social.
  • El ruido excesivo o desconsiderado en el vecindario.
  • Las agresiones físicas o verbales.
  • La corrupción de los funcionarios públicos, comenzando por los de la Policía o del poder judicial.
  • La impunidad.
  • La falta de solidaridad ciudadana.

Muchas veces, los comportamientos individuales o colectivos que afectan la convivencia ciudadana no son controlados por las autoridades como debieran y, además, como lo planteó Antanas Mockus en su programa de cultura ciudadana, existe un divorcio entre las regulaciones morales, culturales y legales, lo cual conduce al “todo vale”, al “sálvese quien pueda” o a “el fin justifica los medios”.

La cultura ciudadana y el Código de Policía

Miembros de la Policía Nacional.
Miembros de la Policía Nacional.
Foto: Presidencia de la República

Cambiar los comportamientos que afectan la convivencia ciudadana y la seguridad es, para algunos, un problema de cultura ciudadana, mientras que para otros es un problema de falta de autoridad. Estos dos conceptos (cultura y autoridad) suelen ser malinterpretados: mientras el primero es reducido al comportamiento de los ciudadanos y no a la aplicación estricta de la ley, el segundo se confunde con el autoritarismo.

Por ejemplo, a pesar de los esfuerzos de Mockus y su equipo, muchas autoridades redujeron la política de cultura ciudadana a mimos y payasos, y no comprendieron que esta es más que solo el comportamiento de los ciudadanos y el acatamiento voluntario de las normas. La cultura ciudadana es también la aplicación estricta de las leyes y normas de convivencia por parte de las autoridades de seguridad y justicia, respetando siempre los derechos humanos. Visto así, el nuevo Código de Policía y Convivencia parece una buena herramienta como parte de una estrategia de cultura ciudadana que busca regular o cambiar los comportamientos.

No basta con los esfuerzos para que los ciudadanos acaten de manera voluntaria las normas o con que la sociedad sancione simbólicamente a quienes infringen la ley: es necesaria la aplicación y cumplimiento de las normas de convivencia y seguridad. Esta idea se puede explicar con el siguiente gráfico:

Normas de convivencia

El programa de cultura ciudadana del alcalde Mockus logró armonizar estos tres sistemas reguladores y así cambió muchos comportamientos ciudadanos, como el irrespeto de las normas de tránsito y del cruce peatonal en la “cebras”.

Como dije en mi texto “Reducción de las muertes en accidentes de tránsito en Bogotá. 1996-2006”: “Los cruces peatonales (cebras) se intervinieron desde los tres sistemas reguladores (ley, moral y cultura).

  1. Primero, el mimo, que hacia las veces de la moral, con señales les indicaba a los conductores que no tenían puesto el cinturón y/o que estaban invadiendo el paso de los peatones e insistía por un momento para que de manera voluntaria los conductores modificaran sus comportamientos.
  2. Si esto no tenía efecto, los ciudadanos, que se aglomeraban en las calles, presionaban a los conductores para que cumplieran con la norma (presión cultural).
  3. Pero si la moral (mino) y la cultura (presión social) no lograban que los conductores corrigieran su comportamiento, aparecía el policía de tránsito e imponía la multa correspondiente (aplicación de la ley)”.

El nuevo Código de Policía sería entonces el elemento normativo (ley) que debe ser aplicado por las autoridades (alcaldes, Policía Nacional, inspectores, comisarías de familia, entre otros), en armonía con las acciones realizadas para cambiar los comportamientos individuales (moral) y colectivos (cultura).

El nuevo Código puede ser rechazado o criticado, y los ciudadanos pueden proponerle modificaciones si consideran que algunos de sus artículos violan derechos o desconocen ciertas normas de mayor jerarquía. Sin embargo, esta nueva ley, aunque no es perfecta, será uno de los elementos normativos (ley) de los programas de cultura que buscan mejorar la convivencia y la seguridad ciudadanas.

La aplicación del Código

El Exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus.
El Exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus.
Foto: Juan Carlos Pachón

Para la adecuada aplicación del nuevo Código de Policía y Convivencia se requiere:

  1. Que algunos de sus artículos polémicos sean revisados por la Corte Constitucional.
  2. Capacitar a las autoridades de policía (alcaldes, policías, inspectores, comisarios de familia, entre otros) para la debida aplicación del Código (protocolos de procedimientos).
  3. La vigilancia por parte de los organismos de control y de los ciudadanos.

En el primer caso, como ya lo anunciaron algunos congresistas y organizaciones, varios artículos del nuevo Código van a ser demandados ante la Corte Constitucional porque presuntamente violan derechos o contravienen otras normas, como es el caso de las facultades que se le dan a la Policía y a otras autoridades para:

  • Ingresar a los domicilios, sin orden de un juez, en casos de “alteración de la conciencia por sustancias alcohólicas o psicoactivas, que se presenten riñas, para preservar la seguridad, en persecución de una persona o cuando se altere la convivencia”.
  • Hacer retenciones temporales de ciudadanos cuando estén en condición de alteración de la conciencia o pongan en peligro la vida de terceros. Aquí es importante leer la Sentencia 720 de 2007 de la Corte Constitucional que aclaro los alcances de esta medida y su aplicación preventiva y de protección.
  • Atender y sancionar contravenciones de niños, niñas y adolescentes que pueden contravenir el Código de Infancia y Adolescencia o normas internacionales.
  • Regular reuniones y marchas. 

En el segundo caso, antes de aplicar a plenitud el nuevo Código, es necesario darlo a conocer, capacitar a todas las autoridades de policía (alcaldes, policías, inspectores, comisarios de familia, entre otros) y formular protocolos claros de procedimiento que deben ser conocidos por todos, incluidos los ciudadanos.

En el tercer caso, es necesario involucrar, como corresponde legalmente, a la Procuraduría General de la Nación, a la Defensoría del Pueblo y a las Personerías para que vigilen, reciban denuncias, lleven investigaciones e impongan sanciones a los funcionarios de policía que violen los derechos humanos.

En este sentido, es prioritario promover la participación de los ciudadanos y de las comunidades en los asuntos de la seguridad y convivencia. Estos no solo pueden apoyar a las autoridades en sus labores, sino que pueden ser veedores para que el Código se aplique en el marco del Estado de Derecho y no haya corrupción. Sin la participación de los ciudadanos organizados no es posible la convivencia y, por el contrario, puede prevalecer el autoritarismo de los funcionarios. La aplicación del nuevo Código por parte de las autoridades no puede convertirse en el “cajero automático de los corruptos”. 

Por último hay que reconocer que para garantizar la convivencia y la seguridad ciudadanas no basta con más policías o con sanciones más estrictas. Es necesario integrar estas acciones a los programas de cultura ciudadana (ley, moral y cultura).

La convivencia y la seguridad ciudadana no son de derecha ni de izquierda: son derechos de todos los ciudadanos y los debe garantizar cualquier gobierno, sin importar la ideología política que profese, y el nuevo Código, con las modificaciones que se hagan hacia delante, se constituye en una herramienta para garantizar esos derechos.         

 

* Sociólogo de la Universidad Nacional y experto en seguridad ciudadana.

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Comentarios  

Juan Guevara
+1 # El peso de lo obvioJuan Guevara 05-07-2016 21:26
La sola pregunta parece algo absurdo de plantear a los oídos de un ciudadao responsable y consciente de la realidad en que se vive. Toda comunidad necesita de normas de convivencia y por ende, de una autoridad cercana y ágil que garantice oportunamente dicho cometido. Autoridad que no puede recaer en un juez por la lentitud con que esta opera y por estar llamada a atender asuntos de mayor complejidad y trascendencia, La policía por lo tanto no puede ser vista bajo un concepto de autoritarismo sino como garante de la seguridad ciudadana y si hay un defecto en ella que imposibilite dicha función debemos es reforzar los mecanismos de intervención ciudadana para asegurarnos que la institución cumpla cabalmente con su finalidad y no volverla inane al despojarla de herramientas de acción.
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Pablo Beltrán
0 # le quedo muy bonitoPablo Beltrán 09-02-2017 12:18
Le quedo muy bonito el articulo el articulo. solo tengo dos dudas. 1 La invasión de los espacios públicos: ¿que van a hacer con lo vendedores ambulantes los cuales se veran afectados en este punto?
2.La presencia de habitantes de la calle o de personas que piden limosna y no son atendidos por las entidades oficiales de bienestar social. Si no son atendidos por las entidades oficiales que les harán a los habitantes de la calle que obviamente no tienen como pagar una multa? sito un buen libro llamado Colombia: proyecto nacional y la franja amarilla (1995.) "hay momentos en que el pueblo no necesita más moral sino más dinero. tener con que comer no garantiza que alguien se porte bien, pero no tenerlo francamente exige que uno se porte mal."
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